La segunda semana de clases estaba llegando a su fin. Era viernes y las pruebas de Quidditch para el equipo de Hufflepuff sucederían al atardecer. Durante los últimos días Harry estuvo pensando acerca de si debería entrar o no al equipo. No es que no le gustara jugar, pero sería perder valioso tiempo en los entrenamientos y en los juegos. Aunque luego de analizarlo mucho se dio cuenta que ganaba más de lo que perdía.

Harry estaba sentado en el Gran Comedor con Stebbins junto a él leyendo un libro sobre Defensa Contra las Artes Oscuras mientras buscaba con la mirada al capitán de Quidditch. Se suponía que el nunca había ido a Hogwarts, por tanto no sabía como las cosas funcionaban y debía pedir ayuda, en este caso, del capitan.

- Peverell, me comentaron que me buscabas.

Era un chico alto, de piel bronceada por las horas de Quidditch, pelo castaño y ojos azules. Tenía algunas suaves pecas en su nariz y mejilla que lo hacían ver adorable

-Quiero ir a realizar las pruebas para entrar en el equipo de Quidditch, pero no se que hacer exactamente - Harry removio su pelo nerviosamente.

-Toma...Puedes poner tu nombre y firma aquí.

El castaño le entregó un extenso pergamino lleno de varios nombres que el desconocía. Solo pudo reconocer el nombre de Adrian para el puesto de cazador. Con una sonrisa se dirigio al final del pergamino. Cinco personas se habían postulado para el puesto de buscador, Harry esperaba que no fueran tan bueno como él, aunque igual lucharía por el puesto de Golpeador.

-¿Asi que buscador? Nuestro buscador dejo la escuela el año pasado asi que estamos en una pequeña crisis - dijo mientras enrollaba el viejo pergamino

-Pues ha llegado su salvación.

Harry le guiño un ojo haciendo al chico sonreir grandemente ante la perspectiva de ganar la copa de Quidditch durante su ultimo año. Gryffindor y Slytherin tenían magnificos jugadores que hacian de los partidos algo mas complicado, pero a la vez divertido.

En eso una mano fría se coloco sobre el hombro de Harry. Por un momento no se giro pensando que era La Muerte que había dejado su pelea de niño mimado y regreso a hacerle compañia en esta extraña travesura por el pasado, pero luego de un carraspeo de la Muerte a unos pocos metros de él, se pregunto quien más lo estaba llamando.

Se giro encontrandose con el rostro de Severus que se hallaba en la más impasible seriedad. Su cabello negro enmarcaba su palido rostro y se movio suavemente cuando el chico hizo un movimiento impercertible hacia la gran puerta. Harry se levanto elegantemente y, despidiendose de Irius, siguió a Severus fue del Gran Comedor.

Caminaron por los extensos pasilllos, pasando por cuadros que los saludaban y corrian siguiendolos. Se encontraron con Fraile Gordo quien saludo a Harry con una gran sonrisa. Subieron escaleras movedizas y pasaron por pasillos serpenteantes hasta llegar al séptimo piso. Al parecer Snape si conocía la sala de los Menesteres, porque lo tomo por la túnica y lo adentro en el lugar.

Era como un aula en desuso, con sillas, mesas y mucho polvo que hizo toser un poco a Harry.

-¿Qué lugar es este?

Dijo mientras ponía su brazo sobre sus labios y nariz intentando detener el polvo que entraba en sus pulmones.

-Un aula en desuso. La única aula no conocida por Los Merodeadores.

Severus limpio suavemente una de las mesas y se coloco elegantemente sobre ella. Harry lo miro por unos segundos. Al parecer Severus pensaba que era una simple aula en desuso donde los Merodeadores nunca lo habían encontrado, Harry casi gimé de indignación, esa no era la función de ese lugar, pero no opinaría nada porque, supuestamente, no sabía nada.

-¿Para qué me has traido aquí?

-En la sala se ha estado conversando sobre tu...bando - murmuro, con aquella voz serpentina que tanto caracterizaba a los Slytherin.

-¿Y?

-Muchos siguen creyendo que los sangre puras de un linaje bastante extenso de sangre puras son mejores y superiores.

-¿Qué piensas tu Severus?

Verde chocó contra negro. Ambos en una batalla silenciosa por contar sus más oscuros secretos. Aunque Harry sabía que no podía comentar nada de quien era y de donde venía. O por lo menos no ahora.

-No lo sé - susurro bajito.

-James no sera un purista de la sangre, pero es un desgraciado...El lado oscuro no será mejor que eso Severus.

Harry ahueco suavemente su mejilla y el ojinegro se apego al contacto. Ambos sonrieron impercertiblemente y salieron de la sala de los Menesteres luego de algunos minutos de un cómodo silencio.

Bajaron las escaleras hasta las mazmorras. Nuevamente tenían clase de Pociones luego de una semana y Harry se vio aceptando que le gustaba la clase y la había extrañado. Principalmente cuando vio el rostro de muchos estudiantes por sus aptitudes en esa clase.

En su camino por los desolados pasillos se encontraron con Lily y Marlene que tenían una pequeña conversación acerca del nuevo Capitán de Hufflepuff y Harry solo pudo reirse llamando la atencion de las chicas

-Ey, Harry, ire a ver tu prueba - la rubia le guiño un ojo a Harry haciendo al chico enrojecer.

-¿La prueba? ¿Qué prueba?

-Hoy son las pruebas de Quidditch para el equipo de Hufflepuff - respondió Severus mientras miraba a Lily con una impercertible sonrisa.

-Oh...-la pelirroja asintio - ¿y en que puesto piensas entrar?

-No sabía que te gustaba el Quidditch pelirroja.

El pequeño grupo se giro para encontrarse con tres personas a pocos pasos suyos. Remus iba con un libro de Pociones en uno de sus brazos y sus mejillas estaban algo sonrojadas por la atención, Sirius Black tenía algún tipo de palillo en su boca haciendose el chico malo y James Potter tenía una gran sonrisa mientras pasaba su brazo sobre los hombros de su pelirroja

-Solo ire a ver a mi amigo, Potter.

-Soy el mejor cazador en todo Hogwarts Lily, ¿estas segura que no quieres ir a verme jugar?

Lily solo rodo los ojos mientras se apartaba de James, acción que fue seguida por Marlene que tenía una clara muestra de repugnancia por tener al peor mujeriego que haya pisado Hogwarts tan cerca.

A veces Harry se preguntaba como sus padres terminaron juntos. Que desencadeno aquel amor que tanto se profasaban en las fotos. ¿Una poción tal vez? Dumbledore haría cualquier cosa por sus niños dorados, quien asegura que no hizo nada. Aunque el creíaque su padre no llegaría a ese extremo. Igual le preguntaria a la muerte hasta cansarla de su irritante voz, como muchas veces ella decía.

-Quiero entrar al puesto de Buscador o Golpeador.

-¿Golpeador? ¿Eso no es peligroso? - murmuro Lily mirandolo con sus gigantescos y preciosos ojos verdes.

-No si tienes cuidado.

Llegaron al aula de Pociones. Slughorn estaba en la puerta recibiendo a todos con una sonrisa y con nombres erróneos, menos aquellos que valían la pena recordar. Durante la clase hablaron sobre los diferentes usos y características de los ingredientes de la poción que habían realizado la semana pasada.

Harry realmente se había aburrido durante la clase, así que solo se quedó moviendo su pluma sobre un viejo pergamino haciendo diferentes figuras. Cuando la clase llego al final iba a tomar su mochila y salir corriendo hacia el campo de Quidditch cuando sintio como alguien le llamaba

-Joven Peverell, ¿puede esperar un segundo?

Harry casi gime de frustación. Él iba a entrar al equipo de Quidditch y no solo por todas las razones que se había propuesto hace unos días en la noche, sino también para saltarse algunas reuniones para alumnos prodigios llevadas a cabo por el profesor Slughorn, en momentos como este Harry extrañaba a Snape.

-Este fin de semana haremos una pequeña reunión para alumnos dotados.

-No se si podré

-Oh, ¿por qué no?

-Estard asistiendo a las pruebas de Quidditch de mi casa hoy y espero poder entrar a mi equipo.

Los ojos del hombre brillaron grandemente.

-Oh, claro mi muchacho, claro...Seguro que eres tan bueno en Quidditch como lo eres en Pociones.

El hombre le guiño un ojo y Harry sonrio tensamente para luego salir del aula con la mochila a cuesta. Afuera Regulus y Severus esperaban apoyados elegantemente sobre una de las lisas paredes de piedra.

El pequeño trío de plata, como muchos habían comenzado a llamarle por la cantidad de veces que los habían visto juntos, salió caminando hacia el campo de Quidditch, bromeando en voz baja. Una serpiente nunca podía ser vista bromeando y menos con alguien fuera de su casa.

El campo de Quidditch era tal como Harry lo recordaba. Un gran terreno con los tres aros en cada lado. Las gradas que se abrian paso alrededor y un césped verde reluciente que te invitaba a recostarte ahi durante la noche para ver la Luna.

-Suerte principiante - dijo Regulus con una sonrisa cuando llegaron cerca de las gradas.

Harry realmente extrañaba jugar. Sentir el aire chocar contra su cuerpo, la adrenalina de encontrar la snitch y esquivar blugders, el griterio en las gradas. Cuando se adentro en el grupo de futuros jugadores de Hufflepuff se dio cuenta de que las gradas estaban llenas de diferentes colores, casi todas las casas habían ido a ver sus pruebas. Desde aquí pudo ver un gran cartel con un tejon entrelazado con una serpiente que ondeaba donde Lily, Severus y Marlene estaban sentados, apoyando silenciosamente a Harry. El capitán intentaba ignorar a la multitud y concentrarse en su futuro equipo.

-Bien, comenzaremos las pruebas para los cazadores y guardianes. Se separaran en grupo de a dos y veré su eficencia en el campo.

Harry aprendió algo nuevo aquel día, algo que Wood hubiera necesitado en sus pruebas, aunque tampoco es que las tres chicas de Gryffindor fueran malas cazadoras. Hay algunos jugadores que son realmente buenos, pero son más de trabajar individualemente, por lo tanto necesita ver también su rendimiento dentro de un equipo. Al final el capitán eligio a un suplente para el puesto de Guardián por si él no podía participar en algun partido y se quedo con dos chicos, entre ellos Adrian, y una chica para el puesto de cazadores.

-Ahora quiero a los Golpeadores. Soltaremos las blugders y ustedes lo enviaran en una dirección específica.

Harry logró enviar las blugders facilmente en las direcciones que el capitán le pedía y con una fuerza maravillosa. El chico ya iba a elegirlo como bateador cuando vio su destreza como buscador. Por Merlín, el chico se zambullo a por la pequeña pelotita dorada y a menos de cinco metros del suelo es que volvió a levantarse. Realmente, su puesto era el de buscador. Aunque desde aquí podía ver el rostro severo de la profesora Sprout, sino elegía al chico ella tomaría medidas como Jefa de Casa, aunque tampoco es que el capitán fuera a oponerse en Harry como buscador.

-Bien hecho Harry, eres el nuevo buscador

Harry sonrio ampliamente ante los vitores de alegría de Hufflepuff. Desde ahí se podía observar aqui la cara de sufrimiento de algunos chicos de los otros equipos. Este año sería difícil poder ganarle a Hufflepuff en todos los sentidos.

Se dirigio a los vestuarios de Hufflepuff y, de camino ahí, recibió montones de abrazos y felicitaciones por parte de los alumnos de la casa de los tejones.

-Ey, ¿puedo pedirte un favor?

El castaño asintió mirando con ojos vidriosos por la alegría a su nuevo buscador.

-¿Te molestaría si cuando tenga alguna reunión con Slughorn hacer algun tipo entrenamiento? ¿Aunque solo sea correr por el campo? No me agrada mucho el hombre

El chico rio.

-Lo haría con gusto, pero no creo que a Evans, Snape y Black les guste mucho la idea de estar solos en la reunión.

Harry no quería ir a esas reuniones. Lily habia conversado mucho sobre aquello. El sería su nuevo trofeo. Un Hufflepuff magnífico en todas las materias y un gran jugador de Quidditch. Lo peor sería cuando llegara a oídos de Dumbledore.

Al salir del vestuario rodeado por los nuevos integrantes se encontró con un extraño grupo a su parecer. Más extraño que ver a cuatro serpientes junto a Lily Evans, sería ver a cinco serpientes, con Lily Evans y los Merodeadores.

-Creo que se acerca el fin del mundo - susurro con una sonrisa.

-¡Estupido! - su cabellera de fuego revoloteo mientras lo abrazaba y luego le prominaba un golpe en el hombro - ¿Cómo se te ocurre hacer eso? Pudiste haberte echo daño.

-Estoy bien Lily...no te preocupes.

-Tengo que aceptar - comento Lucius con aquella voz serpentina - que tendremos seria competencia este año.

-Suerte Peverell.

-No la necesito Potter.

Todos asintieron con una sonrisa, aunque Severus fue el único que se dio cuenta del cambio en la voz del chico al mencionar el apellido. Es como si hubiera añoranza, o tambien extrañeza al pronunciarlo. Una combinación muy rara.

Con risas y conversaciones sobre cualquier tema se adentraron en la escuela hacia el Gran Comedor para la comida. Decir que todos se mostraron sorprendidos ante el grupo es poco. Los ojos de Dumbledore sentelleaban por el odio y el rencor. El chico era fácil de manipular, tal vez por esa misma razón se llevaba tan bien con las serpientes, pero el no podía perder un peón importante, porque si, Dumbledore se habia dado cuenta del aura poderosa que envuelve al chico, ademas de su destreza en otras materias como Herbología y Pociones, eso sin contar sobre su pequeño potencial en Quidditch. El chico no podía estar en las filas del Señor Tenebroso.

-Harry, el Director Dumbledore pide tu presencia en su despacho, dice que le gusta los caramelos de limón - dijo la pequeña niña mientras arrugaba la nariz.

¿Por qué el hombre cambiaría la contraseña? ¿Tan desconfiado se encontraba? No importaba, en aquellos momentos Harry tendría que poner su mayor máscara Slytherin para convertirse en un tierno Hufflepuff y poder ganarse al Director. Lo que el más estaba esperando sucedio, una reunión con el Director y hablarían exactamente de lo que Harry quería. Menos de un mes y todo iba viento en popa. Harry realmente agradecía la suerte Potter.