Adrenalina
No sólo compró la casa. Compró una moto. La cara de Remus de terror de Remus lo hizo reír hasta que le dolió el estómago.
—Te vas a matar —sentenció.
Y aunque le costó un poquito aprender a manejarla, no tuvo más que un par de raspones y la clavícula rota, nada que un hechizo curativo arreglara en un santiamén. Remus ni siquiera se enteró, pues estaba en una misión. La adrenalina corría por sus venas con la velocidad que alcanzaba en ella, el viento en su cara y la vibración del motor bajo sus piernas. No habían preocupaciones, ni pensamientos molestos, el único miedo era el de perder el control, pero no era desagradable, incluso era tentador.
Aprovechó el tiempo libre que eso le dejaba para un pequeño proyecto personal. La idea se la había dado James, cuando fue a visitarlo con Lily para llevarles la invitación para la boda.
(Sería algo sencillo, pues no estaban en situación para festejar, pero después de la última vez que casi acaba Voldemort con sus vidas, habían decidido que la vida era demasiado corta y el amor muy fuerte, así que se casaban).
—Está muy bonita y todo, pero no vuela, me quedo con mi escoba.
Era una idea excelente, una motocicleta voladora. Estaba seguro que violaba unos cuantos estatutos por ahí, pero, nada grave. Pensó que sería más complicado, pero luego de consultar unas cosillas con el cuñado de los gemelos había dado en el clavo.
En cuanto estuvo lista invitó a James a probarla. Esa noche estuvo llena de aventuras, policías muggles y hasta un pequeño e inesperado enfrentamiento con unos mortífagos. Una noche perfecta, en su opinión.
Notas:
- La noche de la que habla es del texto que escribió Rowling sobre Sirius y James. Si leen en inglés pueden buscar "Sirius and James prequel". Si no, seguro que igual la encuentran traducida por ahí.
