CAPITULO NUEVE

ACTUALMENTE – LA CAPITAL, MURALLA SINA

HANGE

Las cosas no estaban pintando bien, y algo le decía a Hange que solo se iban poner peor. Acababa de salir de su reunión con Darius y fue como esperaba. Los rumores sobre su comportamiento habían llegado a la capital, algo que preocupaba mucho a algunos como Darius y alegraba a otros como los cerdos que querían la disolución de la legión. Darius quería una respuesta clara a tales rumores, y no queriendo revelar mucho de su investigación le dijo lo adecuado.

'General, ¿muy dentro suyo no piensa que algo anda mal? Piénselo muy bien, por favor.'

Como era ya una reacción normal, la incertidumbre nublo los ojos de Darius y Hange la mantuvo lo suficiente para explicarle superficialmente los actuares de su comportamiento y sus sospechas frente a una maldición en sus mentes. Fue muy cuidadosa en lo que expuso y en las palabras que utilizo, que ella recordara Darius siempre fue confiable y razonable con ella y Erwin, pero como General del ejército debía ser imparcial y si consideraba que definitivamente la comandante de una de las ramas del ejercito estaba perdiendo la cabeza no dudaría en hacer el proceso para destituirla de su cargo (o al menos eso es lo que su deteriorada mente recordaba). Había funcionado, al menos por el momento.

'Quiero reportes sobre esta investigación tuya. Y recuerda que puedo frenar a los altos mandos hasta cierto punto.'

Entonces eso era. Tenía que reportar regularmente a Darius sobre su proyecto con preferiblemente resultados convincentes para que este la siguiera cubriendo con los altos mandos, y tenía que hacerlo rápido, ahora inevitablemente en su investigación pendía un reloj.

La primera decepción vino cuando de camino a la capital habían parado en las instalaciones de la Academia de reclutas para, con la aprobación y colaboración de Keith, buscar en los registros los expedientes de los miembros de la tropa 104. La pista que tenían sobre Reiner y Bertolt era que habían regresado a su aldea natal pero los registros no mencionaban el nombre de dicha aldea. Lo mismo aplicaba para Annie, aunque nombraba sorpresivamente que los tres provenían del mismo lugar. Ni caso tenía mencionar que el expediente del sujeto desconocido estaba misteriosamente inexistente, pero Hange supo identificar los huecos en las páginas a los que últimamente se había acostumbrado.

¿Un top diez de reclutas con solo nueve integrantes?, Ya lo veía claramente, la extirpación que se había hecho en esta generación de reclutas en particular.

Jean y Connie habían partido rumbo a Stohess antes de ingresar a la capital en busca de Annie, y su regreso estaba previsto para esa misma tarde. Con respuestas y esperanzadoramente con la ubicación de la aldea donde encontrarían a Reiner y Bertolt.

Ahora ella se dirigía al encuentro con Historia, la gobernante de las murallas. Armin la esperaba a las afueras de los recintos de la reina para acompañarla en su entrevista.

- ¿Cómo fue, comandante? -pregunta Armin situándose a su lado mientras entraban en la residencia.

- Bien, aunque si no resolvemos esto tendremos a los altos mandos tocando nuestras puertas para desalojarnos -expresa Hange con cierto desánimo.

- Oh, ya veo.

- No te preocupes. Todo se esclarecerá. -sentencia con convicción Hange.

Historia los estaba esperando en una sala con un juego de té y bocadillos como siempre impasible y serena. Ambos al ingresar ofrecen los protocolarios saludos antes de seguir con el asunto en mano.

- ¿El quinto mejor de mi promoción? -pregunta con extrañeza Historia una vez ya instalados en los asientos- No lo recuerdo.

- Lo suponía -Hange suspira pesadamente- Historia seguro que recuerdas todo el operativo que se llevó para tu coronación -Historia asiente vacilantemente- Algo que no me cuadra todavía es el por qué tu padre te secuestro, cuál era su propósito.

- Bueno -Historia piensa por un momento antes de contestar- Padre quería heredarme una tradición importante en la familia. Y aquello conllevaba un ritual algo cuestionable.

- ¿De qué se trataba?

- No lo recuerdo -repite ella nuevamente, aunque Hange no pierde detalle de la facilidad con la que respondió.

- ¿No es lo único que no recuerdas? -pregunta Armin, al parecer pensando lo mismo que ella.

- No -niega Historia condescendientemente mientras desvía su vista al ventanal- A veces me encuentro depresiva sin razón, y tengo la sensación de que algo simplemente se ha ido. Pero no sé de qué se trata.

- Comprendo -Hange llama la atención de Historia- Te comprendemos.

Historia solo alza ligeramente la comisura de su boca. El que ella no haya caído en la negación e incredulidad y que ya haya meditado en los agujeros de su mente, le hace pensar a Hange que Historia se encuentra en un nivel más allá del pensamiento común y quizás muy cercano al que se encuentran el escuadrón de operaciones especiales y ella.

Definitivamente los miembros de la tropa 104 son especiales.

- Historia, ¿recuerdas a Ymir? -inquiere Armin a lo que Historia solo asiente- ¿Dónde está?

Historia hace una mueca antes de responder.

- Ymir volvió a su hogar. Junto con Reiner y Bertolt.

Eso llama definitivamente la atención de Hange.

- ¿Sabes el nombre de la aldea? ¿O al menos en que región de las murallas se encuentra? -pregunta Hange con cierta ansia en su voz.

- No es en las murallas.

- ¿Qué quieres decir? -pregunta con sorpresa.

- El hogar de Ymir no se encuentra en las murallas -Historia ladea la cabeza con expresión pensativa- Ella tuvo que partir con ellos, por una deuda o algo así.

- Más allá de las murallas. -Hange murmura entonces asombrada.

- Eso tiene cierto sentido -Armin habla con sorpresa- Más allá de las murallas existe el mar, y tengo la certeza de haberlo conocido. Es posible que el hogar de Ymir se encuentre más allá de las murallas… -Armin abre desmesuradamente los ojos- Más allá del mar.

Hange se queda boquiabierta.

Eso sería imposiblemente posible. ¿Por qué estarían encerrados en estas murallas solo porque el exterior es peligroso por unos cuantos animales? Es casi ridícula la idea. Existe algo fuera de las murallas al que el destino quiere mantenerlos ignorantes, ¿una civilización? ¿la aldea a la que pertenecen Reiner, Bertolt, Annie e Ymir?

- ¡Eso es! -Hange aplaude para sí- Esta misteriosa aldea que está más allá del mar es parte del misterio, quizás parte del por qué fuimos programados para olvidar.

Hange comparte con Armin el asombro.

- ¿De qué se trata? -pregunta entonces Historia en confusión al ver la reacción de los dos.

Uno más no hará daño. Y más si es la gobernante, piensa Hange antes de revelarle todo el misterio en el que andan envueltos.

Ahora se encontraba en la residencia temporal en la que se estaban hospedando durante el día, solo esperarían el regreso de Jean y Connie y partirían al día siguiente rumbo al sur a los cuarteles de la Legión.

Sin embargo, la cara de fracaso de los soldados le dijo que no traían buenas noticias.

Annie no se encuentra en Stohess desde hace más tiempo del esperado. Unos suponen que volvió a su aldea natal, otros que murió en servicio.

Sin rastros ni pistas. Esta es la otra decepción que se llevó Hange ese día.