"Su versión"

(Lado Katsuki)

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Katsuki llevaba quince minutos situado en la entrada de los dormitorios, caminando en círculos. Las ansias de que la cita se diera bien, lo atosigaban. Daba vueltas echo un manojo de nervios, dado que era su primera cita con su ahora oficial novio.

No sabía que hacer, pese a que era bueno aparentando ser un chico duro con los demás, esta vez no servía ni siquiera fingiendo que su conflicto interior no fuera tan evidente como intentaba hacerlo ver.

Tenía el vano impulso de tronarse los dedos uno a uno, mas resistió a las tentación de hacer mucho ruido en el exterior, dado que no pensaba llamar mucho la atención de sus alrededores, puesto que si presionaba su suerte en medio del silencio, suponía que Deku llegaría en cualquier momento y se desconcertaría de su actividad. No porque no lo conociera, sino porque sabe que Deku se asusta si él se encuentra enojado (independientemente de que se llevaban mejor que en el pasado, aún existen los estigmas de su relación muy constantemente, detalle que Katsuki se esforzará por arreglar).

Sin mucho hincapié, Katsuki meditaba repetidas veces sobre si su atuendo era el adecuado, si haberse puesto gel por primera vez fue una buena decisión, si su expresión lucía serena, si su actitud no arruinaría el humor de la cita, si Deku se arrepentirá de haberlo elegido como su novio.

Eran muchos pensamientos chocando entre sí, que el chico explosivo apenas se percató de la llegada de quien tenía en mente.

—Kacchan— La voz de Deku lo hizo detenerse de un breve salto.

—Deku— Musitó él, sonrojándose de oír su voz.

—Perdona si me demore un poco— Explicó y en eso, sus ojos se fijaron en el atuendo que su novio usaba. No evitó esconder una pequeña sonrisa que se asomaba en sus labios. Deku se miraba muy bien. —Es que no sabía qué ponerme. Pero— Lo vio detenerse con una expresión de detenimiento. —¡Kacchan! Te miras genial— Elogió admirándolo de pies a cabeza.

—¿Hah?— Escupió, ruborizándose instantáneamente. Su mano se contrajo nerviosamente, y su pecho dio un vuelco. Fueron tantas sensaciones a base de un elogio.

Si su madre lo viera en ese instante, de seguro se burlaría de él.

Katsuki frunció el ceño, inclinando levemente la cabeza. Quería devolver el elogio. Ansiaba hacerlo en tiempo y forma, no con destiempo y pésima actitud.

—Sí, bueno, siempre me veo genial— Fue lo que dijo de mala gana.

Deku se miró inafectado con su comentario, puesto que sonrió enormemente y le dijo que si podían irse a su cita, a lo que él respondió mediante un leve asentimiento.

Mientras iban caminando, recordó que no sabía a dónde irían en su cita, pues eso no lo había hablado con Deku.

—Deku, ¿A dónde vamos a ir?— Le preguntó así sin tacto.

Deku se ladeó a verlo, sonriente. —Es sorpresa—Tuteó.

—No me gustan las sorpresas— Chistó despectivo.

—Te gustará, Kacchan— Insistió. —Lo planeé pensando en ti.

—¿Hah?— Bramó. —No, no hay necesidad de que lo planees pensando en mi, nerd.

—Pero por supuesto que la hay. Si se trata de ti, Kacchan, yo hago todo— Sonrió irradiando confianza. —Esta es nuestra primera cita. Por supuesto que debo hacer las cosas bien— De pronto, se tomó el atrevimiento de tomarlo de la mano, aprovechando su distracción. Katsuki juró que el aliento se le cortó y su corazón latió a todo lo que daba. —No puedo darme el lujo de disgustarte.

Katsuki apretó los labios, asimilando las últimas palabras de Deku, realizando que él no quería disgustarle.

Se sintió tan tomado en cuenta en el mundo de Deku, que sonrió grato de saberse querido. —Tú no me disgustas, Deku— Aclaró en voz baja.

—¿Qué?— Ruborizó. —Pero yo creí.

—Es mentira— Interrumpió parco. —Lo que sea que hagas, no me disgusta, Deku.

—Yo-yo-yo— Musitó procesándolo. El pobre lucía tan perdido en el hilo de su mensaje; tal vez se debía a los malos tratos que Katsuki le propinó. —Yo pensé eso, pero ya veo que estuve equivocado.

—Bastante.

—Bueno, me alegra saber que no te disgusto, Kacchan— Afirmó contento. —Aunque, a mi nunca me has disgustado.

—Hm.

—Yo siempre he pensado que eres genial— Añadió, a la vez que atraía su mano hacia su costado. —Digo, entiendo que no tenemos un pasado muy grato de recordar, pero tenemos un presente bastante productivo, diría yo. ¿no lo crees?

—Puede ser.

—Y tenemos toda una vida por delante, no la podemos desperdiciar lamentándonos por lo que pudo y no pasar. Debemos de aprovechar al máximo el tiempo que pasemos juntos, Kacchan. Eso es un deseo mío.

¿Deseo suyo? Katsuki abrió ligeramente la boca, mientras surgía un extendido rubor por sus mejillas, abarcando hasta su nuca. El reluciente rojo brillante engrandecía la finura con la que los detalles faciales que lo adornan.

Sin embargo, concordaba con lo mismo que decía Deku, ya que su deseo es pasar el máximo de su tiempo a lado de su querido nerd.

—Yo también, Deku— Acordó Katsuki, con dificultad, debido a la novedad del diálogo que expresaba con la persona que menos creyó que se sinceraría.

—¿Hm?— Deku enarcó ambas cejas, interrogante.

—Yo también deseo lo mismo— Aclaró, entornando los ojos hacia el suelo, puesto que se volvió preso de su propia vergüenza.

—Kacchan…

—Quiero pasar el máximo tiempo a tu lado— Luego pausó, sintiendo los latidos fuertes resonando en su pecho. —Uhm, te permito estas cosas. Solo a ti, Deku.

—Me siento tan afortunado de escucharte decir esas cosas, Kacchan— Contestó Deku, halagado. De pronto, atrajo su mano hacia su boca y depositó un beso en el dorso de su mano. Katsuki se ruborizó, procesando el gesto lentamente. —Estoy tan halagado de que me hayas elegido para estar a tu lado y acompañarte en el camino. Haré mi mejor esfuerzo para no defraudarte.

—Está bien. Ya lo entendí— Bramó.

Por supuesto que sabía que Deku hacía su mejor esfuerzo en todo, no solamente en el objetivo de ser un héroe, sino en todo aquello que se proponía. Y no ponía en cuestión, que Deku cumpliría con hacer su mejor esfuerzo dentro de su relación. Que es lo que lo hacía sentir tan cómodo a su lado.

Entre sus pensamientos desmesurados, oyó el ruido de la risa de Deku, quien bajó su mano sostenida a su costado.


La cita pasó sin más preámbulos que irrumpieran contra el calmado flujo que llevaban ambos en los sitios poco concurridos que fueron.

Cabía mencionar, que Katsuki se la pasaba de maravilla en cada sitio que estuvieron, pues Deku hizo de todo para que él se encontrara en perfecto estado. Ya sea encargándose de los pequeños detalles que solían perturbar su calma, desde los ruidos de los extras, hasta elegir un restaurante especializado en sus platillos favoritos (lo que suponía que destacaba la comida picante, entre todo el repertorio que ofrecía el recinto).

En serio no creyó que Deku fuera a ser tan detallista en su cita, lo que lo llevó a suponer que las siguientes citas que tendrían estarían igual de enfocadas al detalle como esa.

Katsuki no podría estar más que contento con los procederes de su novio pecoso y de la tersura de su tacto cuando al sostener su mano, resultaba ser tan sumamente cuidadoso que no desperdiciaba la oportunidad de darse ese tipo de libertades, debido a que ninguno de los dos, se hallaba en efecto, acostumbrado a tomarse de la mano con alguna persona.

Sin más dilación en la cita, dieron a parar en un bello parque público que disponía de un buen ambiente, sin muchas distracciones, o interrupciones por parte de los molestos extras que irrumpían contra su tranquilidad.

Deku lo tomaba de la mano, asegurándole su cercanía en todo momento en que estuviesen juntos.

Durante el recorrido por el parque, Katsuki no tenía idea de qué decirle a Deku, pues no quería decir alguna tontería de su boca, que pudiera herir los sentimientos de Deku.

Y Katsuki no quería aventurarse por aquellas tangentes que un tema de conversación podrían suscitar entre ellos. Desde la más amena charla de un noviazgo apenas iniciando a una discusión desfavorable que podría dejar huella en ambas partes, cosa que Katsuki quiere evitar a toda costa, puesto que su objetivo es no darle rienda suelta a su lengua cruel y por sobretodo, sincerarse con Deku con respecto a sus sentimientos, sus deseos para la relación, sus pensamientos sobre la misma y lo que él quiere aportar en su noviazgo con él.

Sin embargo, sus internas reflexiones se vieron rotundamente pausadas, en cuanto sintió que Deku se frenó en la mitad del camino.

Katsuki frunció el ceño, desconcertado con el cambio que supuso aquello.

—¿Deku?

—Kacchan—Pronunció el nerd, contundente, confundiendo más al rubio, que lo miró extrañado. —Hay algo que te quiero decir.

—¿Qué quieres?

—No sé qué pienses al respecto en cuanto te lo diga, pero quiero que me escuches y que seas sincero conmigo, porque no quiero importunarte con mis sentimientos.

Katsuki no tenía idea de qué significaba eso, mas asintió por instinto.

Deku se giró a verlo, portando un semblante serio. Lo vio tomar aire. Tal vez para serenarse, o lo que sea, supuso.

—¿Alguna vez has tenido tu primer beso, Kacchan?— Lo cuestionó directamente.

El chico explosivo reaccionó de un salto.

—¿Disculpa?— Se ofendió retraído. Posteriormente se sonrojó. —¿Por qué quieres saber, Deku?

—Kacchan— Pronunció serio.

Viendo que no tenía escapatoria frente a su pregunta, se vio en la necesidad de asentir, porque quería ser honesto con su pareja, como debe de ser.

—Yo tampoco he tenido mi primer beso— Confesó Deku. El chico explosivo lo miró a los ojos, embelesado.

—¿A dónde quieres llegar con esa pregunta?

—A que quiero ser tu primer beso, Kacchan— Lo atrajo a sus brazos, sorprendiéndolo al instante. Katsuki sentía a flor de piel los reconfortantes brazos que lo acogían devotamente. —Admito que no tengo experiencia en estas cosas, y que tampoco soy bueno para lidiar con aquello de lo que desconozco. Pero yo quiero, en verdad, quiero ser tu apoyo. Y ser el novio adecuado para ti. Porque te quiero, Kacchan. Y porque no hallo otras palabras para describir este sentimiento que tengo por ti— Lo apretó bajo su agarre, proporcionándole todo el cariño y calor que abruma sus sentidos. Se sentía desfallecer por estar en los brazos de Deku. —Así que confía en mi, porque yo confío en ti, en lo maravilloso que eres, en lo mucho que me haces sentir, Kacchan— Su voz se escuchaba firme, dentro del matiz de nerviosismo que pintaba su tono.

—Deku…— Soltó dejando que su voz sonara sentimental.

—Si te da tranquilidad, haremos todo a tu tiempo— Cercioró. —Lo juro, Kacchan. Respetaré lo que sea que tu quieras hacer con nosotros.

¿Nosotros? Repitió en su mente, abriendo los ojos cristalizados por el sentimiento tan abrumadamente pleno.

Katsuki se removió entre sus brazos, separándose un poco. —Deku— Pronunció, frenando el impulso de llorar por el poderoso sentir que palpita en su pecho latente.

—¿Sí, Kacchan?

Katsuki fijó miradas con él. Se mordió el labio inferior, encogiéndose de hombros. Deku lo miró brindándole confianza.

—Más vale que no te arrepientas de tus palabras, porque te mato, Deku— Dijo amenazante. Deku negó velozmente. —Así que no te acobardes y bésame, Deku.

—¿Eh?— Parpadeó desconcertado.

—Bésame, Deku— Ordenó forzando a que su voz saliera grave, pese a que amenazaba con salir temblorosa.

—Pero, Kacchan. ¿Estás seguro de eso?

—Cállate y cumple con tu palabra— Siseó.

—Sí, Kacchan— Soltó precipitado. Y Katsuki sintió que los brazos que lo acogían temblaron, mientras que lo acercaban lentamente hacia adelante.

Katsuki en corto, ruborizó en extremo, paralizado por el acercamiento que experimentaba en compañía de su novio. El aliento de ambos hombres chocó en ese interfaz en que sus narices se tocaron y sus labios rozaron con la repentina distancia que Deku acortaba con la sutileza de sus movimientos mesurados.

Katsuki humedeció sus labios tras prever que Deku se acercaba con cada milésima de segundo hacia él, cerrando la distancia que los separaba del otro.

Katsuki cerró sus ojos de un salto en cuanto sintió una textura suave y húmeda presionarse sobre sus labios. El simple contacto lo estremeció.

Sin saber reaccionar, aferró sus manos en los brazos de su novio, en respuesta de que aceptaba su tacto.

La respiración de Deku abanicaba su rostro como una cálida ventisca.

Deku… Pensaba en su cabeza, perdido en el mar de sensaciones que invadían su cuerpo entero.

La emoción se desbordó por su interior en una racha de intensidad que cubrieron la vasta realidad de que había tenido su primer beso con la persona que quería.

Y por supuesto, había valido la pena la espera.

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NOTA: Disfruten del capítulo que ya estamos por terminar esta historia.