Pleasure denial: denegación de placer
Draco/Teddy
Había cosas que no cambiaban ni aunque uno fuera un adulto, un próspero hombre de negocios, e independiente emocionalmente.
Tu madre siempre haría contigo lo que ella quisiera.
Draco miraba su caro reloj muggle, esos cretinos tenían cosas que realmente valían la pena, y muchas libras también.
—Madre, tengo una cita con un proveedor en 40 minutos.
—Después de 18 años creo que un par de minutos tampoco es tanto tiempo—le reprendió Narcisa.
Realmente a Draco le importaba bien poco aquella tía perdida y su supuesto sobrino.
Draco había dado por sentado que la única familia que tenía tras la muerte de su padre, era su madre. Pero por eso mismo, era incapaz de negarle muchas cosas. Como la posibilidad de llegar tarde a una reunión de negocios que además tenía pinta de acabar siendo un encuentro sexual muy interesante.
La chimenea les avisó de que ya estaban llegando, Draco se levantó del sillón que había estado ocupando hasta el momento, echándole una ojeada de nuevo a su reloj.
Estaría 15 minutos.
Casi se le paró el corazón cuando vio salir a la reencarnación de su tía Bellatrix por la chimenea, mierda de escarbato, casi emite un grito nada masculino. Por suerte, llevaba toda la vida jugando una partida de póker con el mundo y pudo controlarse.
La sonrisa de la mujer le resto el efecto "loca asesina" de su tía muerta, y Draco comenzó a notar las diferencias entre una y otra.
Su madre avanzó hasta ella.
—Me alegra tanto que hayas venido, Andrómeda—la saludó con emoción, la mujer la abrazó, desde luego nada de Bellatrix había en ese gesto.
Draco se alegró por su madre, estaba realmente sola desde que Draco se había ido de la mansión y la compañía de una hermana le vendría muy bien.
La chimenea volvió a crepitar, Draco imaginó que sería su sobrino.
Lo primero que vio fue un extravagante pelo azul cortado más de un lado que del otro dejando caer unos mechones sobre su ojo. Un cuerpo esbelto, y una sonrisa torcida.
Si con la copia mejorada de Bellatrix no gritó, con este chico realmente atractivo, casi pierde pie.
Era el mismo al que se había follado en uno de sus almacenes hacía solo un par de noches.
—Hola tío, soy Teddy Lupin.—Fue hacia él sabiendo más que él quien era Draco.
A Draco le costó estrecharle la mano, pero con todo su aplomo lo hizo.
¿En serio se había acostado con su propio sobrino? Y si al menos el maldito se hiciera el sorprendido, pero ese tal Teddy sabía perfectamente quién era él.
El mismo al que había visto bebiendo con sus amigos, besándose con unos y otros, mirándole provocadoramente.
Draco no era de piedra y se lo había llevado a un cuartucho que solían usar de almacén en ese local, uno de los muchos de los que era propietario.
Como le había besado, como le había sobado sin contemplación, como había agarrado ese pelo azul inconfundible mientras el chico se la chupaba.
Como lo había subido a unas cajas y se la había metido sin despegarse ni un poco.
Como le había lanzado un hechizo para que no se corriera y arruinara su impoluto traje azul.
Como el chico le había suplicado que le dejara venirse una y otra vez, y como Draco lo había disfrutado demasiado.
No lo podía evitar, era un maldito controlador.
Y ahora ese mismo chico bonito se estaba riendo entre dientes, los mismo que le habían mordido el hombro para que le dejara correrse.
Aún tenía la marca en su piel.
Cuando la chimenea volvió a crepitar, Draco pensó que eran los aurores para detenerle. Por Merlín, que fuera mayor de edad, suplicó mientras hacía los cálculos mentales.
Pero no solo eran los aurores, era el puto Harry Potter, que resultó ser el padrino de Teddy.
—Como un hijo para mí—dijo palmeando el hombro del peliazul.
Draco había sobrevivido a la guerra, a un psicópata, para morir a manos del jefe de aurores por follarse a su protegido.
—Un placer haberos podido conocer, y reencontrarnos—dijo inclinando la cabeza hacia Potter, pero sus ojos al final acabaron en el granuja que estaba disfrutando demasiado su malestar—. Siento dejaros pero tengo una reunión de negocios.
Se metió en las llamas como quien está huyendo de su muerte, y todavía el maldito Teddy Lupin tuvo la osadía de lamerse los labios y guiñarle un ojo antes de que Draco desapareciera en las lomas de su propia condenación.
️
Espero que os haya gustado.
Hasta mañana.
Besitos.
Shimi.
