Capítulo 23

Muy bien, aquí tenéis uno extra largo. Pasan montones y montones de cosas – algunas buenas, otras… no tan buenas.

Quería hacer avanzar el argumento, pero inicialmente me distraje por… lo habitual. También vuelve a haber algunos momentos bastante, err… vívidos. A veces la glándula smut se pone a tope. Aun así, espero que incluso eso muestre la profundidad que ha alcanzado la relación de Hermione y Severus. Esperemos que nada la perturbe…

También hay un montón de diálogo con algunos personajes familiares en este capítulo. Espero que estén razonablemente dentro de carácter. Me encanta escribir diálogos – espero que todo tenga sentido.

¡Disfrutad! x

. . . . . . . . .

Habían caído dormidos poco después, y apenas se habían agitado durante la noche, aunque despertaron estrechamente entrelazados al día siguiente. Hermione lo miró y de inmediato notó la tinta tatuando su cuerpo desde la noche anterior. Exhaló una carcajada contra su pecho, de repente sintiéndose ligeramente avergonzada por sus acciones.

"¿Qué?" arrastró él la palabra, sin siquiera abrir los ojos.

"Nada. Es sólo que… creo que estás listo para la publicación." Volvió a reír disimuladamente.

Él la atrapó en sus brazos y rodó sobre ella, mirándola con anhelo. "En el futuro, Señorita Granger, esperaré que todos sus ensayos sean producidos con un estilo similar."

Ella le sonrió, y él se inclinó para besarla profundamente.

Cuando por fin se separaron, él arrastró las palabras lánguidamente, "Ahora bien, no se puede esperar que continúe con mi día con adornos como éstos. Por favor, retírelos de mi persona de inmediato."

Ella le sonrió, y miró a lo largo de su cuerpo una vez más, antes de alcanzar su varita, preparada para borrar la escritura con un hechizo fácil. Pero antes de que pudiera decir una palabra, él la había agarrado por la muñeca y le retorció la varita.

"Oh no. No te saldrás con la tuya tan fácilmente."

La apartó de él con suavidad pero con firmeza y se sentó, saliendo de la cama enseguida y llevándola con él. Entró en el cuarto de baño, donde abrió los grifos de la bañera, llenando la habitación rápidamente de vapor caliente, brumoso.

Era una gran bañera con ruedas, y una vez que el agua había llenado la mitad, Severus entró y metió a Hermione con él. No se sentaron, sino que se quedaron en pie dejando que el vapor subiera a su alrededor durante un rato. Luego, sin apartar los ojos de los de él, ella extendió la mano y cogió una esponja y un poco de jabón de baño. Exprimiendo un poco de loción perfumada sobre la esponja, se inclinó para sumergirla en el agua, después volvió a incorporarse.

Con una leve sonrisa hacia él, apretó la esponja para que el jabón se convirtiera en espuma, y la llevó despacio a su hombro. Apretó la esponja de nuevo, y una espesa espuma de jabón perfumado corrió lánguidamente por su pecho, goteando hacia el centro, donde continuó su ocioso progreso hacia abajo hasta el triángulo oscuro debajo de su ombligo. Hermione comenzó a frotar la esponja en círculos lentos y lánguidos sobre su torso. Tenía que ser firme para retirar la tinta, pero finalmente comenzó a desaparecer. Aun así, a ninguno de ellos le habría importado si le hubiera llevado todo el día.

Hermione miraba su cuerpo mientras la espuma burbujeante cubría su carne pálida, cicatrizada, como si estuviera aliviándola y acariciándola. El vapor continuaba girando a su alrededor, y mientras frotaba la esponja cada vez más sensualmente sobre su piel, pudo sentir su pecho subiendo y bajando cada vez más rápido debajo de ella. No pudo evitar extender la mano y pasar los dedos sobre la suave piel enjabonada, dejando que la espuma blanca le cubriera las manos, luego bajándolas sobre su sedoso cuerpo al ritmo de los movimientos de la esponja.

Mirando hacia abajo, vio su polla sobresalir directamente hacia ella. Estaba erecta, dura como una roca y magnífica.

Entonces, de repente, él agarró su muñeca, y con su otra mano, casi le arrancó la esponja. Volviendo a aplicar jabón de baño, comenzó a imitar las acciones en su cuerpo. Ella dejó caer la cabeza hacia atrás mientras la espuma caliente se deslizaba por su piel, corriendo sobre sus pechos, rodeando los pezones y goteando de ellos en el agua debajo. Pronto la mano de él se levantó para abarcar uno suavemente, y él no pudo evitar que un gemido de rapto escapara de sus labios ante la exquisita vista.

Sus manos rodearon su espalda, y la atrajo, mojada, resbaladiza y goteando, hacia él. Gruñó sonoramente cuando ella se sacudió contra su polla hinchada, y ella sólo pudo gemir su propia necesidad a cambio. Sus bocas se encontraron con hambre, pero, sin separarse, continuaron enjabonando y lavando al otro, hasta que pronto toda la escritura hubo desaparecido de su cuerpo. Aun así, no pudieron detener su sensual exploración del cuerpo del otro. La sensación de la suave y sedosa humedad de su carne era tan deliciosa que no podían imaginar que terminara nunca.

Pero después de un rato, Hermione se sintió siendo atraída inexorablemente hacia su palpitante erección. Se alzaba desde su cuerpo como si estuviera buscándola. Estaba empapada en la misma espuma jabonosa que cubría sus cuerpos, y no pudo evitar bajar la mano y rodearla con ella. Él gimió sonoramente y llevó la mano a su muñeca, pero en lugar de apartarla, la sostuvo allí y relajó el agarre cuando Hermione comenzó a moverla arriba y abajo del eje de hierro.

Hermione exhaló profundamente. La sensación del mástil duro y resbaladizo bajo sus dedos era demasiado buena. Estaba tan acostumbrada a sentirla en la boca o en lo más profundo de su núcleo, pero no solía simplemente sostenerla con fuerza en la mano. Y ahora, cubierta como estaba de jabón resbaladizo, deslizó sus dedos sobre ella cada vez más sensualmente, disfrutando de la piel sedosa y la carne rígida debajo. Miró hacia abajo maravillada, estudiándola cuidadosamente. Era larga y suave, más ancha de lo que parecía debido a la longitud, y con una ligera curva hacia la cabeza, que ahora estaba grande e hinchada. Era en ese momento lo más hermoso que había visto nunca, y se dedicó a su tarea con innegable fervor.

Sintió su mano buscando entre sus muslos, pero velozmente lo detuvo y lo apartó.

"No. Sólo quiero sentirte – sentir tu vitalidad… tu vida bajo mis dedos. Dios, es tan buena – tan dura…" Estaba declarando lo obvio, pero la rigidez de hierro de su polla en su mano la hacía tambalearse, y sólo pudo decir la verdad. Bajó la otra mano y juntas, sus dos manos acariciaron, atrajeron, tiraron y bombearon su miembro delirantemente. Hermione estaba disfrutando las sensaciones casi tanto como Severus, cuyos ojos se habían puesto vidriosos con las deliciosas sensaciones que le estaba provocando. Aun así, levantó la cabeza y sostuvo su mirada. Su boca se abrió inútilmente y su rostro adquirió una expresión de dolor, pero que de hecho estaba reflejando sólo el más profundo placer. Lánguidamente frotó una palma sobre la cabeza, mientras la otra continuaba frotando con fuerza arriba y abajo la considerable longitud del eje. Él tomó una brusca respiración jadeante y sus ojos destellaron hacia ella. Su respiración era ahora irregular y rápida, y ella supo que estaba cerca. No podía esperar para verlo, así como sentirlo correrse para ella.

"Tú… eres… la perfección… Dios… Hermione, Hermione…"

Él estaba ahí. Ella movió sus manos sobre él una última vez.

Él se corrió de forma espectacular.

Su semilla surgió de la punta de su polla con tal fuerza que la golpeó en el pecho, luego más salió disparada, cubriendo su cuello, y luego otra vez golpeando su seno. Cada estallido fue acompañado por un profundo gruñido primitivo de satisfacción. Verse a sí mismo cubriendo a la mujer ante él con su esencia lo llenó de una satisfacción que apenas pudo reconocer.

Cuando las últimas gotas de su placer lo hubieron abandonado finalmente, Hermione se levantó despacio y se puso en pie, respirando con dificultad. Él la miró a los ojos con un brillo de feroz intensidad, luego bajó lentamente la mirada para ver el resultado de sus acciones. Ella vio sus ojos pasar sobre su torso y reaccionó por instinto. Su mano se levantó, y con un dedo, lo llevó a lo largo de un riachuelo de su semen blanco, atrapando un poco en la punta. Los ojos de él siguieron todos sus movimientos, mientras su mano se levantaba hacia su boca. Abrió los labios y lentamente acercó el dedo hacia ellos. Se cerraron a su alrededor y lo chupó hasta limpiarlo.

Un aliento audible escapó de él. Se quedaron quietos, sólo mirándose y respirando por un momento más. Luego, de nuevo, los ojos de él se posaron en su pecho, donde una gota de fluido espeso estaba colgando del pezón. Esta vez su propia mano se levantó y atrapó el líquido viscoso en el dedo. Ella volvió los ojos hacia él y observó su deliberado progreso hacia su boca de nuevo. Abrió la boca un poco más esta vez, la lengua apenas visible detrás de los labios. Su dedo se extendió hacia adelante y tocó brevemente sus labios, dejando la más pequeña gota de semen en su boca hinchada, antes de empujar más profundamente y esperar a que ella cerrara su humedad caliente a su alrededor. Ella lo hizo debidamente, sin apartar los ojos de los de él, girando la lengua alrededor del dedo mientras chupaba el líquido salado que se aferraba a él. Él exhaló con dificultad, y sus ojos se posaron en su boca, todavía apretando el dedo con fuerza.

Finalmente lo retiró de su boca, mientras sus labios succionaban firmemente a su alrededor. Hubo silencio y quietud durante mucho tiempo, luego, despacio, se hundieron en el agua y se lavaron el uno al otro con ternura pero a fondo.

El tiempo había pasado más rápido de lo que se habían percatado, y cuando finalmente salieron del baño, tuvieron que darse prisa para vestirse.

"¿Estás ocupada hoy?" preguntó él con genuino interés.

"No demasiado. Tengo DCAO y luego Herbología. Creo que iré a la biblioteca esta tarde." Había olvidado hablarle de la visita de Harry y Ron. De hecho, simplemente había olvidado por completo que iban a venir. De repente sintió un miedo precipitarse sobre ella por cómo reaccionaría. Aun así, debía decírselo; no tenía el deseo de engañarlo, y en cualquier caso, él lo descubriría de algún modo.

"Casi lo olvido. Umm… Harry y Ron vendrán de visita esta tarde." Habló lo más casualmente que pudo, pero no lo levantó la mirada hacia él. Ella se dio cuenta, sin embargo, de que él se había congelado.

"Ya veo." Su voz fue fría de inmediato.

"No los he visto en mucho tiempo. Será muy agradable. Creo que sólo se quedarán hasta la noche. Hay un traslador que pueden tomar que los traerá cerca del castillo."

"¿Y por qué no me habías mencionado esto antes?" Su voz había recuperado su familiar concisión escalofriante.

"Para ser perfectamente honesta, Severus, lo había olvidado. Has sido, de algún modo - distractor, recientemente. Supongo que nuestros ratos juntos han significado más para mí que los amigos que vienen para una breve visita." Esperaba que sus palabras lo tranquilizaran un poco, y parecieron haber hecho el truco. Su rostro se relajó visiblemente y su postura se hizo menos tensa.

"Supongo que Weasley estará ansioso por verte, en particular." Habló con relativa calma, aunque el nombre de Ron fue dicho con predecible veneno.

"No especialmente. Hemos pasado página – creo que tiene una nueva novia ahora. Ron y yo rompimos hace meses. Nunca deberíamos habernos juntado así en primer lugar."

"Entonces, ¿por qué lo hicisteis?"

Era claramente curioso. Ahora no era realmente el momento de discutirlo, pero de algún modo ella sintió que tenía que hacerlo.

"En realidad no lo sé. Supongo que era algo así como… esperado, estar juntos era una especie de hábito, y el siguiente paso parecía ser lo que debería suceder."

"Pero no lo era."

"No. Eso quedó claro muy pronto."

"¿Por qué?"

"No éramos… compatibles."

"¿Cómo?"

"Ya sabes cómo."

"No lo sé."

Ella puso los ojos en blanco. ¿Debía deletrearlo?

"Bueno… en realidad, éramos incompatibles en muchos sentidos. Aunque siempre será un querido amigo, es más como un hermano en realidad. Siempre estábamos discutiendo, y después de un tiempo se volvió tedioso, y también…"

"¿Sí?"

"Bueno, ya sabes… realmente nunca me apasionó… Él no… me ponía." Habló sin rodeos, pero estaba sonrojada de vergüenza. No notó el pequeño tic satisfecho en la comisura de la boca de él.

"Y yo… ¿te pongo?" Las palabras sonaron extrañas en su lengua.

Ella lo miró. ¿De verdad necesitaba preguntar? Sosteniendo su mirada, observó al hombre de negros ojos frente a ella, su cabello todavía húmedo de antes, sus anchos hombros acentuados por la levita negra que se estrechaba en una elegante V en su esbelto torso.

Caminó lentamente hacia él, fijándolo con los ojos, y tomó su mano entre las suyas. La llevó bajo su falda y entre sus piernas. Sabía que estaba mojada por él; siempre lo estaba. Empujó sus dedos hacia la abertura de su coño, y sintió dos de ellos deslizarse por instinto dentro de su estrecho pero goteante pasaje.

Ella alzó una ceja. "¿Eso responde tu pregunta?"

Ella no había esperado que mantuviera la mano allí, pero pronto comenzó a mover los dedos dentro de ella, mientras su pulgar provocaba su clítoris a una rápida plenitud. Él sabía que había poco tiempo, y sin romper el contacto visual, rasgueó y acarició exquisitamente, llevándola velozmente a un clímax palpitante. Ella abrió la boca para jadear con asombro ante la rapidez con que él lo había logrado.

Fue el turno de él de elevar una ceja. "Sí," dijo suavemente, antes de retirar finalmente la mano y volver a aplicarse a vestirse.

Hermione se tomó un momento para recuperarse, pero sonriendo con placer al hombre ante ella, también continuó preparándose.

"Entonces, ¿esta – visita – significa que no te veré esta noche?" Su voz era tranquila de nuevo, pero necesitaba saberlo.

"Ya sabes que vendré contigo en cuanto pueda. Probablemente se marcharán alrededor de las diez. ¿Puedo venir entonces?"

"Sí. Ten cuidado por los corredores a esa hora."

"Siempre lo tengo."

"Lo sé."

Estuvieron en silencio por un rato.

"Sabes, a Harry le encantaría verte mientras esté aquí."

Él no respondió de inmediato.

"La última vez que vi a Potter, le comuniqué algo que no habría hecho si no hubiera pensado que estaba… muriendo." Escupió la última palabra.

"Bueno, tus actos y lo que revelaron cambiaron la opinión de Harry sobre ti fundamentalmente."

"La buena opinión de Potter sobre mí no es algo que me preocupe."

Ella cambió de táctica. "Es justo, pero… si no hubiera sido por eso, dudo mucho que yo estuviera aquí ahora."

Él levantó la mirada bruscamente hacia ella, una sombra cruzando su rostro.

Ella continuó. "Pensaba que eras malvado, Severus. Tan simple como eso. Nunca he estado tan completamente equivocada sobre alguien."

Él hizo una pequeña pausa antes de responder lánguidamente.

"Obviamente."

Ella no pudo evitar reír un poco. Él sonrió burlón ante su reacción. Ella cruzó hacia él y levantó las manos, abrochando los dos últimos botones de su levita. "Debo irme. No te preocupes por esta visita, ¿vale?"

Él exhaló un poco. "Preferiría que no vinieran, pero sería una tontería preocuparme por eso." Hizo una pausa. "Vendrás conmigo después, ¿no?" Ella pudo detectar la persistente inseguridad en su voz. Fue extraño.

"Por supuesto," se alzó para besarlo, "por supuesto, cariño."

"Vete ahora." Él le acarició el rostro, luego ella se giró y se marchó con una cálida sonrisa.

Hermione finalmente fue capaz de relajarse y esperar con ganas la visita de Harry y Ron, aunque tenía que admitir que era a Harry a quien principalmente deseaba ver. Sus clases pasaron rápidamente y se encaminó a la biblioteca después del almuerzo.

Encontró su lugar tranquilo habitual; una pequeña mesa oculta a la vista al final de un pasillo, frente a una estrecha ventana a dos aguas. La luz era buena y estaba aislada. Ocasionalmente se podía escuchar a personas examinando los libros al otro lado de los estantes, pero era extraño que alguna vez viera a alguien.

Abrió sus libros. Sus exámenes estaban a sólo unas semanas de distancia – era principios de noviembre y, aunque se sentía confiada en sus habilidades, quería asegurarse de no perderse nada. Aun así, las palabras se borraban en la página delante de ella, y su mente se encontró divagando sobre otros asuntos; es decir, enjabonando a su Maestro de Pociones en el baño esa mañana.

Se frotó los ojos distraídamente e intentó volver a concentrarse. Fue casi imposible. Ahora estaba reproduciendo su conversación en su mente. Había parecido tan genuinamente inseguro acerca de la visita de Harry y Ron, pero estaba tranquila por su aceptación en el momento que se habían separado. Sus celos eran reconfortantes de alguna manera, pero no deseaba que causaran tensión entre ellos. Él no tenía motivos para dudar de sus sentimientos, aunque se dio cuenta de repente de que ella en realidad no se los había declarado. ¿Debería? ¿Estaba esperando a que él hiciera lo mismo? Eso podía tardar mucho en llegar.

Suspiró y sostuvo la cabeza en las manos. La imagen detrás de sus ojos era la de una enorme polla enjabonada.

Hubo un suave ruido ante ella. Levantó la mirada alarmada.

Severus estaba parado directamente frente a su cara. Apenas pudo hablar por la sorpresa.

Él pareció ligeramente incómodo por un breve momento, pero luego sus ojos se elevaron a los de ella y pudo ver inmediata lujuria en ellos.

"Necesito estar dentro de ti." Las palabras fueron pronunciadas en voz baja pero con firme intensidad; la simple verdad.

Él se desplazó a su lado, y su mente no cuestionó su siguiente acción por un momento, a pesar de su posición expuesta.

"Sí."

Ella no dijo nada más, pero levantó la mano hacia sus pantalones para liberar su polla ya palpitante de ellos. Ahora ambos habían renunciado a llevar ropa interior; era un estorbo innecesario. Ella se puso en pie y retrocedió, medio empujada por él hacia la ventana. Era una ventana empotrada con una repisa inclinada, justo a la altura de la cadera. Se alzó sobre ella, ayudada por él. Él estaba frente a ella, y ella lo rodeó con los pies para apoyarlos sobre el escritorio. Estaban perfectamente posicionados. Ella se preparó colocando las manos a cada lado del hueco de la ventana, y mirándola a los ojos, él embistió duro y profundo. Sólo habían pasado unos segundos desde que ella había estado intentando leer su libro de texto de Aritmancia.

Los ojos de Hermione se abrieron con la repentina plenitud que experimentó. Dios, era tan bueno, nunca quería que saliera de ella.

Una mano bajó bruscamente para abrazarlo, mientras la otra continuaba empujando con fuerza la piedra para sostenerse.

"Quédate quieto," exhaló ella.

Como antes, no quiso que se moviera inicialmente. Él reconoció su necesidad y se contentó simplemente con sentirla envolviéndolo. Nunca se había sentido tan seguro.

Permanecieron completamente inmóviles durante minutos, en silencio, sólo mirándose a los ojos y sintiendo. Él no había imaginado que dos personas pudieran encajar tan perfectamente. Podía sentir cada pulso y punzada de sus paredes de terciopelo a su alrededor y ella podía sentir cada hinchazón y latido de su miembro de hierro en lo más profundo.

Esto era para lo que estaban hechos.

Se dieron cuenta con una extraña paradoja, que para lograr la liberación, necesitarían separarse después. Por el momento, ambos sólo querían permanecer unidos, con él rígido e hinchado en su interior, para siempre. Eraban perfectamente posicionados sobre la repisa de la ventana. Él estaba enterrado tan profundamente en su interior como podía estarlo, pero ella estaba soportada por la repisa y el escritorio.

Él la miró a los ojos, no queriendo romper el hechizo, pero sintiendo que el hormigueo en sus bolas se volvía cada vez más insistente.

"¿Me muevo ahora?" Fue una tierna petición.

Ella le sonrió, todavía concentrándose sólo en su polla en su interior. Asintió su consentimiento.

Él comenzó a retirarse, haciendo que el rostro de ella se retorciera con la pérdida, pero casi de inmediato se clavó tan profundamente en ella como antes. Ella jadeó con una amplia sonrisa. Un siseo de placer escapó de él. Oyeron pasos caminando por el pasillo al otro lado de ellos. Los ojos de Hermione se ensancharon, pero él sólo se retiró antes de embestir aún más fuerte. Atrapó su clítoris al tiempo que acariciaba a lo largo de sus paredes calientes y apretadas y ella se mordió el labio para sofocar un gemido.

Un libro estaba siendo sacado del estante.

Ella sostuvo su mirada, susurrándole en voz baja y urgente, "Más fuerte, más fuerte, más fuerte…"

Él obedeció.

Sus embestidas eran rápidas e insistentes ahora, pero ella quería que el momento siguiera y siguiera. Todo su ser estaba concentrado en su eje duro como una roca mientras golpeaba y la llenaba una y otra vez, atrayendo su placer hacia la liberación final. Sus músculos estaban apretándose; la bola en su vientre casi lista para desenredarse. Un leve gemido escapó involuntariamente de ella, y la mano de él se levantó, dos dedos empujaron profundamente en su boca. Ella cerró los labios alrededor de ellos y succionó con fuerza. Él enterró la cabeza en su cuello para sofocar su propio gemido.

Con eso, él se convulsionó en su interior, su cuerpo sacudiéndose contra ella, su polla hinchándose y liberándose de manera explosiva en lo más profundo. Ella sintió su placer, y el suyo cayó en cascada en su interior. Se aferró a su espalda para sostenerse mientras su cuerpo se agitaba en rapto, cada fibra de su ser encendida con una sensación exquisita. Sus dedos fueron empujados aún más dentro de su boca, casi hasta el punto de la incomodidad, pero no le importó; se deleitó en su sabor y su sensación, imitando su polla enterrada en su coño todavía palpitante.

Sus cuerpos continuaron retorciéndose con los efectos posteriores del placer durante un rato más, e incluso cuando él se hubo ablandado, no pudo salir de ella. Se quedaron por una eternidad, con ella sentada en la repisa de la ventana, acariciándose y mirándose.

Por fin, llegaron a la comprensión de que tendrían que separarse, y con una última caricia de su rostro y un leve beso en los labios, Severus retrocedió y se deslizó suavemente fuera de ella. Hermione inhaló un aliento de pérdida y cerró los ojos. Era un milagro que no los hubieran atrapado, pero la idea no se les ocurrió a ninguno.

Él se arregló enseguida y observó cómo ella bajaba del alféizar de la ventana y hacía lo mismo. Entonces, con una sutil sonrisa hacia ella, susurró, "Te veré más tarde," y se giró y se marchó.

Por extraño que parezca, Hermione fue capaz de concentrarse en su trabajo mucho más hábilmente después de eso, y la tarde pasó bastante rápido.

A las cuatro en punto, recogió sus cosas y se marchó. Había acordado encontrarse con Ginny fuera de las puertas del castillo a las cuatro y cuarto, donde Harry y Ron iban a llegar desde el punto del traslador. Ginny ya estaba allí cuando llegó.

"¿Buen día?" su amiga le preguntó alegremente.

"Oh sí," sonrió Hermione.

Ginny puso los ojos en blanco. "Dios, eres insaciable. Quizá estoy con el tipo equivocado. ¡Harry no ha logrado convertirme en una completa ninfómana!"

"Todavía hay tiempo," sonrió Hermione al ver dos figuras familiares abriéndose paso colina arriba.

"Entonces… ¿ni una palabra?" Ginny se volvió hacia ella, súbitamente seria.

"Ni una palabra," confirmó Hermione.

Harry y Ron caminaban colina arriba hacia ellas. Ambos parecían alegres y relajados, con amplias sonrisas en sus caras.

Harry de inmediato encerró a Ginny en un estrecho abrazo y Ron saludó a Hermione con uno rápido. Habían pasado página, pero aun así siempre era un poco incómodo.

"¿Cómo estás?" preguntó él genuinamente.

"Realmente bien." Era la verdad. "¿Tú?"

"Sí… sí… bien… bien, gracias," sonó honesto. Ella se preguntó si había encontrado a alguien apropiado. Esperaba sinceramente que lo hubiera hecho.

Harry cruzó hacia ella y la abrazó estrechamente. "Hola, 'Mione. Dios, te extrañé."

"Yo también." Ella lo abrazó por un rato, recordando de repente todo lo que habían pasado unos meses antes.

"Vamos, entonces. Hace un frío terrible aquí afuera. Echo de menos la buena hospitalidad del viejo Hogwarts." Ron encabezó la marcha escaleras arriba.

Charlaron alegremente de camino a la sala común, las chicas enterándose rápidamente de todo sobre el entrenamiento de Aurores y los partidos importantes de Quidditch. Hermione recordó enseguida por qué se había separado de Ron. Lo escuchó alegremente como amiga, pero estaba contenta de que no hubiera más.

Cuando entraron en la sala común, se sentaron junto a un fuego rugiente, bebiendo té.

"Entonces… ¿Ron os ha contado sobre su nueva novia?" dijo Harry en voz alta con una sonrisa descarada.

Ron puso los ojos en blanco y miró brevemente a Hermione. Ella parecía demasiado emocionada al respecto en su opinión.

"No… continúa," instó Ginny.

"Cuéntales, Ron."

Él suspiró hondo, luego habló. "Se llama Becky. Es golpeadora de los Tintagel Tempests y hemos estado viéndonos por más de un mes."

"Y para Ron… eso es mucho tiempo," comentó Harry maliciosamente.

"Cállate, Harry," gimió Ron.

Hermione estaba más aliviada de lo que podía haber imaginado. Si Ron era feliz, parecía darle manga ancha para perseguir su propio placer más libremente.

"Ron, parece perfecta. ¿Cómo es?" preguntó con curiosidad.

"Es rubia, de pelo corto… en forma…"

"¿¡En forma, porque se ejercita mucho, o en forma como bien ajustada*!?" Todos rieron excepto Ron.

"Ambos," reconoció él con cierto orgullo.

"Bien, eso es genial. ¿Cuándo podemos conocerla?"

"Supongo que te veremos en Navidad si… ya sabes - seguimos juntos. ¿Qué vas a hacer? ¿Conseguir tu propio sitio, supongo?"

Hermione bajó la cabeza. Tenía que comenzar a pensar en eso y en conseguir un trabajo. Ya le habían ofrecido varios puestos, tanto en el Ministerio como en otros lugares, pero no había querido pensarlo mucho. Tendría que hacerlo muy pronto. Un dolor se desarrolló en su estómago.

Harry se volvió hacia ella, su brazo enlazado alrededor de Ginny. "¿Y tú, 'Mione? ¿Hay alguien lo suficientemente bueno para ti allá arriba?" Le sonrió dubitativo.

Ella bajó la cabeza. "No. Pero no es así como yo lo habría dicho."

"Veo que hay un baile en marcha. Debería ser capaz de venir, Gin. Si tú todavía me quieres, ¿es así?"

Ella le dio un empujón. "Por supuesto que lo hago."

"Estoy entrenando en Noruega en ese momento. En realidad, no es lo mío de todos modos," gruñó Ron. No pareció darse cuenta de que no había sido invitado.

Harry volvió a mirar a Hermione. "Entonces, ¿con quién vas a ir, 'Mione? Supongo que necesitas una pareja de algún tipo."

Ron parecía un poco incómodo.

Hermione se encogió de hombros. "No lo sé. Ya veremos."

Ginny sintió la oportunidad de hacer entrar en razón a su amiga. "Ha tenido una oferta."

"Oh - ¿quién?" Harry sonó curioso. Los brazos de Ron estaban cruzados.

Ginny esperó a que ella respondiera. Finalmente Hermione lo murmuró. "Lawrence Filmore."

La cara de Ron se iluminó de repente. "¿El buscador?" Oh, es un buen tipo. Sí… deberías ir con él." El hecho de que fuera jugador de Quidditch negaba claramente cualquier preocupación que pudiera haber tenido.

Hermione suspiró para sí misma. "No estoy interesada en él."

"No importa, ¿verdad?" cuestionó Harry. "Id sólo como amigos."

"Puede que él no lo vea de ese modo."

"Ah," se percató Harry.

"Sin embargo, todavía no veo el problema. Simplemente dile dónde está. Todavía podrá sentir algo en la pista de baile. Yo estaría contento." Ron fue brusco.

"¡Ron! Has cambiado tu tono. Solías ser tan posesivo con Hermione," declaró Ginny.

"¿Qué? Recuerdo a Filmore. Muy buen jugador. Ya sabes, quédate con un tipo así." Sus ojos se volvieron hacia la puerta y se iluminaron. "Y aquí está tu oportunidad de aceptar. ¡Filmore! ¿Cómo te va, colega?"

Ron se había puesto en pie. Hermione se giró con un repentino y profundo sentimiento de temor. Lawrence Filmore acababa de entrar en la sala común.

Ron se acercó y le estrechó la mano con fuerza, palmeándole la espalda. "¿Cómo va el equipo este año? Oye, son bastante buenos contigo allá afuera. Ven y únete a nosotros. Justo estábamos hablando de ti, ¿verdad, 'Mione?"

Hermione lo fulminó con la mirada y se sonrojó de un rojo brillante. ¿Cómo se atrevía a ponerla en esta situación?

Lawrence se quedó parado incómodamente por un momento, pasándose los dedos por el pelo despeinado, sus ojos azules chispeando hacia Hermione. Realmente estaba desperdiciándose con ella, pensó. Sería capaz de hacer felices a tantas chicas – no a ésta. Se sintió obligada a dejarlo sentarse. Extendió la mano, señalando el espacio junto a Harry. Lawrence se sentó.

"Entonces – estábamos hablando del baile. ¿Ya tienes pareja, Lawrence?" continuó Ron desvergonzado. Hermione podría haberlo matado.

"Uhh… no… en realidad." No podía mirarla.

"Oh, eso es gracioso, porque… aquí 'Mione tampoco tiene una. Los dos haríais buena pareja, creo."

Ginny le dio un fuerte codazo a Ron en las costillas.

"Bueno… si… err… a Hermione le gustaría… ella sabe que yo estaría más que feliz de… err… llevarla." Los dedos estaban corriendo sin cesar por el pelo ahora.

Hermione se sentó con los brazos cruzados, mirando hacia delante. Si estuviera sosteniendo su varita, ya habría maldecido a Ron. Qué completo y absoluto idiota.

Hubo silencio entre ellos. Le echó un vistazo a Harry. Él se encogió de hombros discretamente y articuló hacia ella, "Sólo como amigos."

"Bueno, ahí tienes, 'Mione. No puedo hacerlo mejor que eso. ¿Con quién diablos más vas a ir?" Ron mantuvo la tontería.

Hermione se volvió hacia Ginny, que la miraba ansiosa, pero que también sabía que la quería allí como una amiga con alguien con pudiera relacionarse. La presión era enorme. ¿Por qué era la única persona en la habitación que pensaba que era una mala idea?

Se puso en pie de repente y volvió a atrapar los ojos de cachorro de Filmore. Simplemente no pudo encontrar en su corazón decir que no.

"Lawrence, ¿podríamos hablar tranquilamente, por favor?"

"Claro." Él se puso en pie torpemente y luego se movió hacia la puerta con ella.

Él habló primero. "Siento que te hayan puesto en esa situación."

"Oh, está bien. No esperaría nada mejor de Ron."

"Pero, ya sabes – mi oferta sigue en pie."

Ella lo miró. Sería una buena pareja. Respiró hondo y luego lo fijó con los ojos.

"Lawrence." Otro suspiro, pero siguió hablando. "Iré contigo, siempre y cuando sepas que es sólo como amigos. Lo digo en serio. No quiero nada más. ¿De acuerdo?"

Él realmente no había escuchado una palabra de lo que había dicho después de, "Iré contigo." Sonrió ampliamente como un gato que ha conseguido la crema, la cara teñida de un leve rubor.

"Claro, claro, Hermione. Eso es… eso es estupendo… bien. Sí… genial. Gracias…" Se inclinó para besarla en la mejilla. Ella retrocedió enseguida.

"No, Lawrence. No." Fue firme.

Él levantó las manos. "Lo siento – instinto visceral." Se puso la mano sobre el corazón y retrocedió. "Sólo como amigos. Lo prometo." Con otra espléndida sonrisa, desapareció hacia su habitación.

Ella se recostó en el muro y suspiró hondamente.

Estaba hecho. Ahora, ¿cómo diablos se lo diría a Severus? Casi temió por la seguridad de Lawrence Filmore.

Después de un rato oyó pasos. Era Ginny.

"¿Estás bien?"

Hermione asintió. "Sólo quiero matar a Ron, eso es todo."

"Lo sé. Nunca debería haber hecho eso. Lo siento. Simplemente no tiene ni idea."

"Por eso nos separamos. Nunca tuvo ni idea."

"¿Lawrence se ha ido?"

Volvió a asentir.

"¿Qué pasó?"

Hermione levantó la cabeza para mirar desolada a Ginny. "Dije que sí."

Ginny sonrió ampliamente. "Bueno, a pesar de las circunstancias, sigo pensando que es genial. Se trata sólo de tener a alguien con quien bailar ocasionalmente, y ahora podemos estar juntas en una mesa. No tienes que besarlo."

Hermione se llevó las manos a la cabeza. "Oh por favor… no soporto ni pensarlo."

"¿Vas a decírselo… a él?"

"Bueno, tendré que hacerlo, ¿no? Él va a… oh dios, va a estar devastado, lo sé."

"¡Oh, por el amor de dios! ¿Por qué debería estarlo? Es un hombre muy inteligente y maduro. Seguramente puede ver que necesitas parecer una estudiante normal. Sería extraño que no fueras con nadie."

"Severus es… muy frágil emocionalmente. Acaba de comenzar a construir las cosas de esa manera. No quiero que todo se derrumbe ahora."

"Oh, vamos, Hermione. Si es tan malo, no deberías estar con él."

Hermione fulminó con la mirada a Ginny. "¡No pretendas decirme con quién debería estar o juzgarlo! Toda su vida ha sido juzgado e incomprendido. No tienes idea de cómo es él. ¿¡Cómo te atreves a hablarme así!?" Su voz se había elevado a una diatriba furiosa. Se dio la vuelta alejándose de Ginny y salió furiosa de la sala común. No se percató de que Harry la siguió velozmente.

Corrió escaleras abajo y por los corredores, sin saber a dónde iba. Hubo pasos rápidos tras ella.

"¡Hermione! ¡Hermione! ¡Espera! ¿Qué pasa?"

Se detuvo, esperando a que Harry la alcanzara.

"Oye. Está bien. No tienes que ir con el chico si no quieres. Ron estaba siendo un imbécil. No debería haberos puesto a ninguno de vosotros en esa situación."

"Bueno, consiguió lo que quería – voy a ir con él."

"Oh… bieo," Harry estaba sorprendido. "Eso está bien entonces… ¿verdad?"

Hermione estalló en lágrimas.

Harry se quedó incómodo por un momento, luego la encerró en sus brazos.

"Oye. Está bien, está bien." La calmó gentilmente por un rato. "Hay más de lo que parece, ¿no?"

Ella lo miró y se encogió de hombros. Él intentó mirarla a los ojos.

"¿Hay alguien más?"

Ella no podía hablar.

"Si lo hay, ¿por qué no vas con quienquiera que sea?" Estaba confundido.

Ella sacudió la cabeza. "Yo… no puedo."

"¿Es alguien de fuera de Hogwarts?"

Hermione no respondió.

Harry se apartó suavemente. "Ven… vayamos a dar un paseo afuera." Comenzaron a dirigirse hacia las puertas, pero antes de que pudieran llegar lejos, una voz demasiado familiar se arrastró lentamente tras ellos.

"Potter."

Se dieron la vuelta. Por primera vez, Harry parecía realmente complacido de ver a la persona en cuestión. "¡Profesor Snape! Me alegro tanto de volver a verlo. Se ve increíblemente bien."

Él dio un paso adelante. Snape en realidad extendió la mano primero. Harry la tomó, sonriendo cálidamente y sacudiéndola con firmeza.

"Confío en que esté disfrutando su visita a Hogwarts. Veo que la Señorita Granger está cuidando de usted." Se volvió hacia Hermione y sus ojos se entrecerraron de inmediato al ver su rostro manchado de lágrimas. "Señorita Granger. ¿No está usted bien?" Había clara sorpresa y preocupación en su voz.

Dio un paso hacia ella por instinto. Harry parecía un poco sorprendido.

"No… no… estoy bien, gracias… señor." Levantó la mirada hacia él. Sus ojos se encontraron por más tiempo de lo que deberían haberlo hecho. Hubo silencio. Hermione no quería nada más que correr a sus brazos y hacer que la llevara a sus habitaciones y lejos de todos los demás.

"Umm… sí…" Harry intentó continuar la conversación, pero le resultó difícil captar la atención de su antiguo Maestro de Pociones. Él seguía mirando a Hermione con una mirada de recelo genuino. "Sí… es un poco extraño estar de vuelta, pero nada parece haber cambiado mucho. ¿Y cómo ha estado usted, Profesor?"

Snape finalmente se volvió hacia él. "Estoy bien, Potter, gracias."

"¿Y Hermione todavía está asistiendo a Pociones? Los exámenes son pronto, ¿no? Estoy seguro de que está entrenándola bien."

Snape le lanzó una mirada aguda. ¿Había dicho algo incorrecto? De repente se sintió incómodo y se aclaró la garganta.

"¿Cómo va el entrenamiento de Auror? ¿Shacklebolt es eficiente?" La voz de Snape de repente pareció estar enfocada.

"Sí – es bueno. Hay bastantes de nosotros entrenando. Incluso me ha dado un poco de instrucción para que yo mismo lo haga."

"Hmm." Snape no sonó convencido. Harry rio un poco y le echó un vistazo hacia él. Snape se había girado para mirar a Hermione de nuevo. Harry se volvió hacia ella. Ella estaba mirando directamente al profesor con una mirada que Harry se sorprendió de ver.

"¿Profesor Snape?" comenzó Hermione.

"¿Sí, Señorita Granger?"

Harry pensó que su voz sonaba notablemente contenida.

"Encuentro que estoy teniendo algunas dificultades con mi Mata-lobos otra vez. Y mi práctica va a llegar pronto. ¿Tiene un momento libre hoy para repasarlo conmigo?"

"En ese caso, por supuesto, Señorita Granger. Puede bajar a las mazmorras en cualquier momento entre ahora y la cena."

"Gracias."

Hubo otro silencio. Por alguna razón, Harry se sintió sobrante. "Bien, bueno, íbamos a dar un paseo. Me alegro realmente de verlo, Profesor. Vamos, Hermione… si todavía quieres, ¿es así?"

"Sí… sí, ya voy." A duras penas podía arrancarse de Snape. "Bajaré en un momento, Profesor." Sostuvo su mirada y él se la devolvió. Ella pudo ver la interrogación persistente en sus ojos tratando de determinar cuál era el problema.

Harry se había alejado. Hermione no estaba siguiéndolo. Él se giró para verla parada más cerca de su profesor de lo que seguramente era necesario.

Las cosas de repente encajaron en su lugar y se confirmaron cuando vio a Hermione extender la mano y rozar la de Snape con el más leve de los toques antes de marcharse. Su antiguo maestro la miró largamente antes de girarse con su túnica ondulante y alejarse de ellos.

Harry miró a Hermione mientras se acercaba. Ella no levantó la mirada hacia él, sino que pasó junto a él para salir afuera.

Caminaron en silencio a lo largo de los muros del castillo durante un rato.

Entonces Harry se detuvo y suspiró hondo. "Te pregunté antes si había alguien más."

Ella levantó la mirada hacia él, con clara alarma en los ojos.

Sacudió la cabeza. "No me preguntes… no me preguntes…"

Él la tomó por los brazos. "Hermione… puedes confiar en mí. Te entiendo. Lo entiendo… a él."

De nuevo, la cabeza de ella se alzó. Continuó sacudiéndola, el ceño fruncido, tratando desesperadamente de negar lo que sabía que él sabía.

"Hermione… es Snape, ¿no?"

De nuevo, las lágrimas llegaron de repente y se apartó de él.

Él se separó de ella por un momento, luego se acercó y frotó sus brazos arriba y abajo. "Está bien, Hermione. Está bien. Lo entiendo… de verdad lo hago. Ahora que lo conozco… tiene sentido para mí."

"¿Te lo dijo Ginny?" Sonó enojada.

"No… no, en absoluto… fue justo entonces… en el corredor. Ninguno de vosotros hizo un buen trabajo ocultándolo. Él estaba claramente preocupado por ti y tú claramente sólo querías estar con él."

"Oh dios, Harry… yo… lo quiero… lo necesito… tanto… Estoy harta de estar encerrada aquí… tratando de mantenerlo en secreto… evitándonos el uno al otro… es horrible."

"Debe serlo…"

"Sí, pero… cuando me marche… ¿entonces qué?"

Harry alzó las cejas. "Bueno, eso depende de ti y de él…" Hubo más silencio. "¿Cómo comenzó?" preguntó finalmente con suavidad.

"No lo sé." Estaba casi harta de analizarlo. "Nosotros simplemente… nos unimos… había una necesidad… y fuimos capaces de abordarla a través del otro."

"¿Eres feliz?"

Lo pensó detenidamente, pero respondió con sinceridad. "Sí. Lo soy cuando estoy con él."

"Debo admitirlo. Nunca lo había visto tan… humano. Se veía… realmente bien."

"Él es… alucinante."

Harry suspiró hondo. "Entonces, ¿Ginny también lo sabe?"

Ella asintió. "Probablemente puedas adivinar cómo lo averiguó. Algo que ver contigo."

Él pareció confundido al principio, luego su rostro se abrió con el amanecer de la comprensión. "El mapa."

"Sip."

"Hmm… lo siento por eso."

Ella sonrió un poco. "Está bien. Ha estado bien tenerla para hablar, excepto, que ella sólo…" Su voz se apagó.

"Te oí gritar."

"No debería haberlo hecho. Ella no lo merecía. Simplemente no nos comprende… eso es bastante justo, supongo."

"Bueno – difícilmente es la relación más convencional. Todavía no he tenido tiempo de procesarlo por completo. Parezco estar… aceptándolo ridículamente." Frunció el ceño un poco y luego se volvió hacia Hermione con una sonrisa perpleja. "Pero, ya sabes… sería muy decepcionante si alguna vez fueras… convencional."

Ella le devolvió la sonrisa. "Solía serlo."

"Hace mucho tiempo. Y ya sabes, Snape… Severus… parece que eres… una muy buena influencia. Verdaderamente merece algo de felicidad. Y quiero sinceramente que seáis felices. Confío en ti, Hermione. Sé que nunca entrarías en nada a menos que estuvieras segura de ello. Y tampoco lo haría él – más aún, en cierto modo. Sólo espero que estéis en el entorno adecuado para aprovecharlo al máximo, eso es todo. Quiero decir… las relaciones entre alumnos y maestros no están permitidas."

Ella se rio a carcajadas. "No necesitas decirme eso. Hemos sido… cuidadosos…" Dejó caer la cabeza con la última palabra, sabiendo lo descuidados que de hecho habían sido en los últimos días.

"¿Qué pasa si os atrapan? Seguramente te expulsarían – él sería despedido. Ninguno de vosotros sois el tipo de persona que podría soportar eso, ¿verdad?"

"Bueno, una razón más por la que debes saber cuán serios somos respecto al otro."

"¿Serios?"

"Sí, serios."

"¿Quieres decir – amor?"

"Sí."

"¿Te ha dicho él esto?"

"No. Y yo tampoco se lo he dicho."

Él hizo una pausa. "¿Y queréis seguir adelante después de que te marches?"

"Sí."

"¿Y cómo va a suceder eso?"

Ella se encogió de hombros. "Ya veremos…"

"El amor encontrará un camino, ¿eh?" Él se cruzó de brazos cínicamente.

Hermione puso los ojos en blanco. "Dios, no te tomó mucho tiempo volverte viejo y hastiado, ¿verdad?"

Él rio un poco. Habían regresado dentro y Hermione los encontró dirigiéndose hacia las mazmorras.

"Yo… err… te dejaré ir ahora." Harry se inclinó para besarla en la mejilla.

"Tendré que hablarle del baile. No imagino que vaya a estar… muy contento."

"No… probablemente no. Pero, si le explicas las cosas adecuadamente – manteniendo las apariencias normales, todo eso – al menos debería ser capaz de soportarlo por una noche."

"Ojalá." Sonaba lejos de la certidumbre. "No tardaré mucho, Harry. Sólo – quería verlo después de estar disgustada antes. Estaré en la cena."

"De acuerdo. Bueno. Te veo entonces." Él sostuvo sus brazos una vez más, antes de retroceder.

Hermione le sonrió cálidamente, le apretó la mano, luego se giró y caminó hacia el salón de clases de Pociones.

. . . . . . . . .

Y todavía continúa…

X

*N/T: Juego de palabras intraducible con las diversas acepciones de la palabra 'fit', 'en forma' y 'ajustado'.