¡Hola a todos! Después de mucho tiempo, les traigo la continuación de esta historia. Ha pasado tanto que casi no recuerdo cómo usar ni a mi propio personaje, jaja, eso es realmente gracioso, pero logré recordarlo después de un par de capítulos.

Espero que les guste la continuación y ya saben, me encantaría leer su opinión.


Ustedes… ¿de verdad?

Sentados en la mesa para comer el estofado de carne con papas y zanahoria, las papilas gustativas de sus lenguas parecían no enviar las señales correctas a sus cerebros, o más bien, estos no estaban al tanto de lo que sucedía con sus bocas. De hecho, los ojos de los residentes del hogar Takamiya no paraban de hacer funcionar sus ojos para dar miradas extrañas a los visitantes.

Jugando a hacerse los tontos.

Y aunque esto era así para ellos, de todas formas, todos estuvieron de acuerdo en que la comida preparada por Shidou estaba deliciosa, aunque ni él mismo podía sentir bien los sabores.

No era para menos, hace unos minutos, Shidou, Kotori y Mana habían escuchado de Kurumi —Esposa de Satou—, que estaba embarazada, esperaba un bebé. Algo completamente normal para una pareja casada, pero había un detalle que lo hacía increíble.

Ella era la esposa de Satou Matsuo. De Satou. Del espíritu más inocente de todos, junto a Yoshino, sin caer en lo infantil, aunque su rostro era lindo, eso era innegable… y eso lo hacía todavía peor.

«Cielos, esto se puso bastante incómodo desde que Nightmare dijo que estaba embarazada…» Pensó Mana mientras comía un poco más de papas, aunque sus mejillas estaban algo sonrojadas y estar frente a Kurumi no hacía esto más llevadero. «Ahh… deja de mirarme así, Nightmare… ¡es tu culpa que esté teniendo estos malditos pensamientos! Aunque, tratándose de ti… debí esperar que la inocencia de Satou no duraría mucho».

«Jijiji, cielos, Takamiya-san, tienes una expresión tan divertida en tu rostro, pero sería muy mal educado que yo me riera de ti en frente de todos mientras comemos. Incluso, eso podría convertirme en una loca, pero… estoy pensándolo~». Kurumi sonreía mientras comía y dejó de torturar a Mana con su mirada clavada en ella, para girar los ojos a la derecha, donde estaba sentada Kotori. «Ara, ara, Kotori-san sí que puede mantener la compostura sin usar cintas ahora, sin embargo, eso solo quiere decir que tiene aún más aberturas que en el pasado~».

Kurumi observaba a Kotori de forma burlona, pero también como si fuera una presa, puesto que su mirada estaba muy puesta en la joven mujer de cabello rojo, quien no podía detener un tic nervioso en su ceja derecha.

«Ugh… debí saber que ellos serían los primeros, no sé por qué pensé que podría hasta apostar por Miku sobre embarazarse primero, cuando ella siempre está ocupada siendo una idol. Satou no entiende la vergüenza y para una loba como ella, fue como saltar encima de una ovejita coja». Kotori alucinaba con sus analogías y literalmente imaginó a Kurumi con un traje de loba y a Satou con un traje de oveja, ella tuvo que cerrar los ojos, muy avergonzada por lo que su mente podía imaginar. «Uh… espero que hayas sido gentil, Kurumi… y no una maldita pervertida, espero que no le hayas enseñado posiciones raras u obligado a hacer eso… y eso otro».

Kotori se puso más y más roja de las mejillas, Kurumi se dio cuenta y se tapó la boca para no reírse, solamente Satou se dio cuenta del estado de su amiga, así que dejó de comer para llamar su atención.

—Kotori, ¿sucede algo malo?

—¡…! —Kotori azotó la mesa con ambas palmas y dejó su asiento a la par que miraba a Kurumi con el ceño fruncido, con la mirada perdida y muy sonrojada—. ¡Kurumi, deja de pervertirlo!

—¿¡…!? —Shidou y Satou abrieron mucho más los ojos.

—Ara, ara~.

—¡Kotori-san!

—¡A-Ah…! —Kotori de repente salió de su imaginación y su rostro se fue coloreando de rojo desde el cuello hasta la frente—. A-Ah, ah… er, eh…

Kurumi no pudo evitar reírse ahora, Satou solamente sonrió y agachó un poco la cabeza para soltar unas risitas en voz baja, algo que tomó desprevenidos a los hermanos.

—¡Jajajajaja! —Pronto todo se llenó de risas en la mesa, Kotori regresó a su asiento y agachó la cabeza, quería que la tierra le tragase justo ahora.

Después de unos minutos, el ambiente regresó al silencio, pero no era incómodo.

—Kotori-san, no sé de qué te sorprendes, pero de seguro pensaste en varias cosas… sucias~, supongo que es la experiencia la que habla, aunque estoy intrigada, me pregunto ¿quién será más pervertido~?

—¡Eh! —Shidou dejó de comer y se sonrojó un poquito, para ver a Kurumi algo molesto—. ¡Kurumi!

—… —Kotori ya ni pudo hablar, solo se quedó con la boca abierta, totalmente sonrojada.

—Ahem… —Mana soltó eso de repente y Kurumi le miró con sus ojos de dos colores—. Solo para que lo sepas, nunca los he oído.

—Ohh~.

—¡Mana! —Shidou y Kotori le gritaron al mismo tiempo, ella solo dejó salir un suave suspiro.

—¿Qué? ¡Es la verdad!

—¿¡Nos escuchas hasta tarde o qué?! —preguntó Kotori, aunque sonó más a una acusación.

—Bueno, no me voy a acostar a las diez como si fuera una niña, también me duermo tarde, ¿sabes? —explicó como si fuera algo obvio.

Satou fue el único que siguió comiendo tranquilamente, observando todo como si fuera un programa de televisión, estaba tan entretenido que no podía opinar nada, además, le recordaba a los viejos tiempos, cuando todos comían juntos.

—Oh, vaya, parece que hacen algo irrespetuoso con mucho respeto a Takamiya-san, justo cuando no está en casa o en un hotel… del amor, por supuesto~.

—Cielos, Nightmare, eres realmente una pervertida, lo sé, pero debo admitir que lo dijiste con mucho estilo.

—¿¡Qué?! —Kotori se enfureció aún más.

—Ara, ara, que gentil de tu parte, Takamiya-san~.

—Ahhh… —El hombre de cabello azul negó con la cabeza—. Kurumi… no te vamos a contar sobre eso, además estamos comiendo…

—Oh, entonces sí hay actividad entre ustedes, ¿eh? —Su sonrisa estaba llena de picardía esta vez, Shidou se sonrojó más.

—N-No… claro que no…

—Jijiji, cielos, Shidou~, ¿sigues sin saber mentir?

—¡Nii-sama! —Mana fue ahora la que azotó la mesa con las palmas y acercó su rostro a su cara, pero él, al sentirse amenazado, pegó totalmente su espalda a la silla—. ¿¡Eso es verdad?!

—¡N-No! Es Kurumi, Mana, ¡y-ya sabes cómo es! —respondió nervioso y sonrojado.

—Hnn…

—¡C-Cierto, no puedes confiar en ella! ¡Todo lo que dice se puede malinterpretar! —La esposa de Shidou también le dio su apoyo.

—Ara, ara, que malos son, Shidou, Kotori-san. A pesar de que son mis amigos, hablan tan mal de mí estando frente a ustedes… pobre de mí —dijo algo dramática, ganándose miradas de inconformidad por parte de ellos mientras que Satou, de repente, puso su mano encima de su cabeza—. ¿Uh? ¿Qué sucede, Anata?

Ella se giró a él para mirarlo con una sonrisa, entonces él soltó un pequeño: "oh", entendiendo que ella solo estaba bromeando, Satou sonrió un poco.

—¿Vas a acariciarme la cabeza~?

—No iba a hacerlo, pero si eso quieres.

Acarició su cabeza suavemente y Kurumi se olvidó de que estaba en medio de seguir molestando a sus amigos, disfrutó mientras que los otros le observaron impresionados.

«Esperen… ¿Satou en verdad pensó que Kurumi estaba hablando en serio sobre eso…?» La más joven de cabello azul observó detenidamente a la pareja, arqueó una ceja. «Hmm… ¿es inocente o ya no? No entiendo nada, no sé qué pensar ya…»

«Vaya, hasta que se calló, eso fue realmente peligroso… además, no es mi culpa que Shidou sea un pervertido». Miró de reojo a su esposo con un ligero sonrojo en las mejillas. «Pero no me molesta, además de que yo… um, también me gustaría estar como Kurumi ahora… te envidio, pero también me hace feliz. Heh. Supongo que hay cosas que nunca cambian».

Era cierto que Kurumi podía llegar a ser molesta, pero también una gran compañera de batalla, así como una amiga confiable que podría cuidar a los demás. Y cuando ella era feliz, Kotori también lo era, incluso si ella siempre podía estar con Satou, sin tener que compartirlo con otra chica. Siempre la envidió por eso.

«Ahh, que bueno que Satou siempre está aquí para evitar que las cosas lleguen a ciertos extremos». Shidou se sintió aliviado, era justo como antes, cuándo todos eran más jóvenes que ahora. A pesar de la nostalgia, debía darse cuenta de que la realidad es que su inocente amigo ya era todo un hombre y pronto sería padre. «Satou…»

En ese momento, en el que Kotori empezó a comer de nuevo el estofado, mientras Kurumi era mimada por Satou, el sellador de espíritus tuvo una pequeña reflexión.

Satou había perdido a sus padres a temprana edad, prácticamente seguía siendo un niño y debido a su enfermedad, era aún más vulnerable que cualquiera que tuviera su edad. Tuvo que crecer sin ellos y rodeado de chicas que eran, en su mayoría, más grandes que él.

A pesar de tener una novia como Kurumi, él seguía siendo un buen chico y se convirtió en un buen hombre, pero ¿eso era suficiente para que fuera un buen padre?

Ni siquiera Shidou estaba seguro de si él mismo lo sería, de hecho, fue la primera vez que pensó en ello.

—Gracias, Anata, te amo. —Sonrió cálidamente y tomó su mano para quitarla de su cabeza.

—¿Hm? —Satou abrió un poco más sus ojos azules, pero entonces vio como ella solo bajó su mano a casi la altura del asiento, para después apretarla suavemente—. También te amo, Kurumi-chan.

—¡…! —En ese momento, el joven hombre de cabello azul esbozó una sonrisa. «No, no solo se trata de Satou, porque tiene a Kurumi a su lado. Ella posiblemente va muy rápido, pero Satou es tranquilo y le mostrará cuando hay que detenerse. Y ella sabrá cuándo empujarlo para seguir adelante, sin importar cuántas veces tengan que detenerse».

Después de eso, todos reanudaron su deliciosa comida y por fin pudieron saborearlo.

Luego de comer, se sentaron en los sillones nuevamente, para platicar un poco ahora que tenían las cabezas frías, no fue sorpresa que la primera en hablar fue la mujer de cabello negro.

—Kotori-san, sé que posiblemente ya lo has pensado, pero normalmente sueles ocultar ese tipo de cosas por tu propio bien. —La observó con algo de seriedad—. Eso debe de terminar,

—¡…! Y-Ya lo sé… —respondió algo sorprendida—. Es solo que… es muy difícil hablar de eso… ¿no es raro, Satou, Kurumi? Quiero que sean honestos, por favor.

Ella apretó un poco sus rodillas, pero Shidou acarició su cabeza suavemente, eso la relajó un poco.

—Bueno… me sorprende mucho, pensé que decías que era un amor de hermanos, Shidou…

—¡A-Ah…! Bueno, sí… no te mentí, Satou, era así. Sin embargo, Kotori iba totalmente en serio conmigo y ella esperó. Esperó a que pudiera tener una oportunidad seria, y después de todo… —La miró con una pequeña sonrisa y con algo de nostalgia—. Tenía la razón. Debíamos de intentarlo, por lo menos eso, incluso si sonaba como algo… equivocado.

—Danna-sama…

—…entiendo eso —dijo la mujer de ojos de dos colores y sonrió tranquilamente—. No estuve tan sorprendida, de hecho, me resultó interesante, aunque me hubiera gustado que nos lo hubieras dicho.

—Uuh… lo lamento, pero… l-lo admito, a veces soy una cobarde… —susurró y agachó un poco la cabeza.

«Kotori-san». Mana le dedicó una sonrisa y le puso la mano en el hombro, para llamar su atención.

—Hehe, pero… esta es la primera vez que lo admites, así que creo que eso es algo muy valiente de tu parte, Kotori-san.

—¡…!

—Siempre he pensado que has tenido que cargar con muchas cosas que no debiste de ocuparte. No debía ser así, pero asumiste el cargo, la responsabilidad de ayudar a todos los espíritus. Creo que somos parecidos en eso. —Sonrió cálidamente y se puso de pie para ir hacia Kotori, para picar dos veces consecutivas arriba de su pecho, pero sin llegar al cuello—. Y creo que eso te hace una persona muy fuerte. Aunque no lo entiendo muy bien, creo que esto es una situación parecida y no pienso que sea algo malo.

Los labios de Kotori temblaron y jaló aire de su nariz, se escuchó algo congestionada, sus ojos rosados se humedecieron y ella los cerró un poco.

—Satou… —susurró.

La última en acercarse fue Kurumi, quien se agachó para tomar la mano de su amiga suavemente y alzó la cabeza para verla soltar unas lágrimas que fueron resbalando por sus mejillas, Kotori apretó su mano con fuerza.

—Me alegro que puedas ser tan honesta y que también puedas mostrar lo vulnerable que puedes ser —dijo con cierta nostalgia, pensando en sí misma en el pasado.

—Kurumi…

—De otra forma, no podría apoyarte como la amiga que soy, ¿cierto? —preguntó algo divertida, Kotori soltó una risita y luego un sollozo, aunque sonrió de forma complicada—. Está bien, Kotori-san. Te entiendo. Somos amigas y no soy la única que tienes, y estoy segura que ellas también entenderán tus sentimientos, solo asegúrate de decirlos fuerte y claro.

—Uuh… ¿de verdad?

—No. —Sonrió con ligera diversión—. Pero es algo que debes hacer. Estaré ahí cuándo suceda, no te preocupes.

—Haha… cielos… uuh, no te lo perderías por nada, ¿no? —Se limpió sus lágrimas con una mano mientras que los demás solo sonrieron felizmente, se dieron cuenta que Kurumi realmente era una verdadera amiga, a su propia manera de ser.

—No, no me lo perdería por nada~. Así que, asegúrate de invitarme a esa reunión, Kotori-san.

—Uh, h-haha… Kurumi, tú… eres… ahh… te quiero y… gracias. Gracias a los dos. —Kurumi se paró y abrazó a Kotori suavemente, ella correspondió de inmediato—. Felicidades, ah… se me olvidó decirlo, felicidades, Kurumi, Satou… ¡felicidades…!

—Gracias, Kotori-san, estoy muy feliz.

—Sí, ambos estamos muy felices —dijo con felicidad genuina y con un brillo en sus ojos azules tenues—. Gracias, Kotori. Yo también te apoyaré cuando tengas que decir la verdad.

«Te lo dije, Kotori. Ellos son nuestros amigos y siempre lo serán».

Después de que Kotori lograra calmarse, fue el momento de la despedida para la pareja y ellos lo hicieron con un fuerte abrazo a cada uno de ellos, como si no los volvieran a ver en un buen tiempo.

Pero Satou y Kurumi esperaban que no, quizás era por la nostalgia o quizás era porque eran amigos verdaderos.

Quizás… es porque eran su familia.