"No correspondido"
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Kacchan:
Los sueños que muchas veces tengo sobre ti hacen esclarecer mi corazón con jubilosa alegría, en un reboso iridiscente que abanica mi espíritu, que siempre expresa gozo por tener la dicha de verte.
Verte porque eres hermoso.
No ha habido otra persona que puede hacerme sentir tales sentimientos tan profundos, impregnados de premura, y desmesurado deseo, del cual anhelo poderlo tener todo para ser el hombre de tu vida.
En mis sueños apareces como un resplandor, y te desapareces tan fugazmente que mi mente apenas puede contemplarte. Apremiar toda tu etérea figura que tanto he adorado ver desde que dispongo de memoria.
Mi tiempo a tu lado es el más maravilloso regalo del que puedo conjurar con meros agradecimientos, porque nada iguala lo que con los años he albergado por ti.
Desearía sin más poder ser el centro de tu atención, la luz de tu oscuridad, la compañía de tus noches, el flujo de tu energía, el vigía de tus sueños y el guerrero que te protege.
Quiero ser todo lo que necesitas, lo que quieras, porque eres luz en cualquier oscuridad que osa existir en los polos de mi vida. Enciendes el fuego donde ni siquiera hay fósforo.
Me estremeces con tu encanto, que es el mismo que he conocido desde la infancia y no me he olvidado de ello.
Los sueños que he albergado por ti, y que persisten en una línea continua, una línea finamente trazada que fácilmente podría romperse con el más leve soplido del viento, no se quiebra, porque soy el eterno vigilante que cosecha su amor por ti en cada esquina del jardín, en cada brecha donde hay sequía, donde siempre estaré yo. Dispuesto a ti, dispuesto a sacrificar todo por una sonrisa tuya, dispuesto a dejarlo todo con tal de verte por más tiempo, aunque sea una fracción de segundo será suficiente para que mis esperanzas suban al cielo llorando de gozo.
Mis sueños me consuelan como una caricia, me devuelven un poco de la felicidad que perdí por no ser el centro de tu atención. No me malentiendas, tú no eres el culpable de mi desdicha, pero sí el acelerador del motor que me ata a tu vasta luz cegadora.
Pero aunque no me elijas, quiero que seas feliz con alguien que puede amarte con la misma fuerza que te mereces, con el debido respeto que tú te mereces, porque lo eres todo.
Te amo con todas mis fuerzas.
Te amo porque no hay nada que explique mi persistencia.
Te amo porque aunque no me des alas para volar, yo ya vuelo para que tu me veas en el aire.
Te amo porque aunque no me ames de regreso, te recordaré con respeto.
Te amo porque no tengo motivos para hacerlo, sino con el coraje de admirar lo increíble que eres.
Te amo porque aunque yo desaparezca, tu seguirás brillando.
Te amo, simplemente, te amo.
Por siempre tuyo, Izuku.
Él deja la punta de la pluma caérsele de la mano con premura, mientras ve con una indefinida certeza de que su amor, por mucho que lo lleve en incrustado en el corazón, no será por mucho, devuelto.
Firma la carta que sabe que no llegará a manos de su amado. Unas lágrimas saladas salen de sus ojos, al momento en que cierra la cara en el sobre y la asegura con un estampado colorido de su ídolo. La pone en la estaca de cartas que lleva un año escribiendo sin tener el valor de mandarlas a su debido destinatario, porque sabe con todo el dolor de su corazón que no le correspondería aunque se confesara mil veces, porque de esas mil veces, las mil serán rechazadas.
E Izuku lamenta entre sollozos su profunda y desgarradora tristeza.
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NOTA: Triste, corto, y sin un contexto previo.
No sé si vale la pena la continuación, pero lo dejaré así por el momento.
