Los personajes de Candy Candy pertenecen a sus autoras Mizuki e Igarashi. Esta historia es de mi autoría como todas las que he escrito y lo hago sin fines de lucro, solo por entretención.


CAPITULO 13

El plan de Karen

Semanas después…

Candy y Albert junto a su pequeña hija estaban viviendo como toda una familia en la mansión Andrew. El dedicándose a administras la empresa hotelera y cuidando su esposa e Katherine, entregándole todo su amor y protección.

Candy se sentía muy dichosa con lo que estaba sucediendo en su vida, dejando atrás toda esa desilusión que habría sufrido por el daño que Albert le había causado en el pasado. Pero, aquello había quedado solo en un mal recuerdo, ahora el hombre que amaba había cambiado, convirtiéndose en un gran padre y en un esposo que toda mujer desearía tener.

Esa mañana Candy había salido a encontrarse en una tienda con la señora Cornwell, que se había convertido en una gran amiga y la estaba ayudando a la organización de su boda religiosa.

—Candy, te ves preciosa con ese vestido de novia -le dijo la señora Cornwell, mirándola alucinada.

—Gracias -sonrió la rubia -. El vestido está muy bello.

—Es el vestido indicado para ti.

—Gracias por ayudarme con esto, usted tiene muy buen gusto.

—Me agradas mucho Candy.

—Usted también, no es para nada estirada como la señora Elroy y Sara Legan. Ellas son muy orgullosas.

—Son un par de brujas jajajaja.

—Si, jajajaja.

—¿Como te trata Elroy? -le preguntó.

—Prácticamente no nos hablamos, ella todavía piensa que Katherine no es hija de Albert.

—No le hagas caso, que piense lo que quiera.

—Si, yo ya no me preocupo de eso, estoy feliz con el hombre que amo y mi pequeña.

—Eso es lo importante. ¿Candy quien va ser tu dama de honor?

—Mi amiga Dorothy, ella es como una hermana para mí.

—Me gustarían que fueran tres. ¿Qué te parece que le diga a las novias de mis hijos? Annie y Patty son chicas muy simpáticas.

—Claro…me gustaría conocerlas.

—Bueno…Candy sácate el vestido y nos vamos a ver lo del banquete y la música que pondrán en el matrimonio.

—¡Son tantas cosas…!

—Si, pero vale la pena…uno se casa solamente una vez en la vida, bueno…hay algunas que se casan más de una vez jajajaja.

—Eso es verdad jajajaja.

En eso sonó el celular de Candy.

—Si.

—Hola Candy White.

—¿Con quién hablo?

—Con Karen.

—¿Qué es lo que quieres?

—Hablar contigo algo muy importante.

—¡Olvídalo!

—Candy, ¿acaso me tienes miedo, que no quieres hablar conmigo?

—Por supuesto que no...

—Entonces...te espero mañana a las seis de la tarde la cafetería.

—De acuerdo, hay estaré…

Esos días que los rubios estuvieron en Florida, Anthony y Dorothy comenzaron a salir comenzando una bonita amistad.

—Anthony, la pasé muy bien en el cine –le dijo Dorothy con una sonrisa en el automóvil de él.

—Me alegra saberlo, a pesar que la película no fue de tu gusto –contestó él.

—Claro que me gusto la película, fue muy entretenida.

—Pero hubieras preferido una más romántica, ¿verdad?

—Sí, pero no fue culpa tuya. En la cartelera no había una película romántica disponible.

—Pero mañana si, así que vendré a buscarte a la misma hora para ir al cine.

—Anthony…mañana no puedo salgo más tarde del hospital.

—Bueno…entonces lo dejaremos para otro día –insistió el tomándole una mano –. Dorothy no quiero dejar de verte.

Ella suspiro de emoción.

—¿En serio?

—Si Dorothy, tú me gustas mucho.

—Pero, si nos conocemos hace muy poco.

—Lo se…pero te encuentro una chica tan especial, que me tienes muy enamorado de ti –le confesó Anthony dándole un beso en los labios.

Ella se apartó de el bruscamente.

—Esto no está bien…-le dijo sonrojada.

—¿Por qué? ¿Acaso no sientes nada por mí?

—Si siento algo por ti, pero tú tienes novia.

—Pero ya no amo a Elisa, desde ante que te conociera mi relación con ella no ha estado nada de bien.

—Entonces, ¿por qué no has terminado con ella?

—Por qué no quería lastimarla, sin embargo, ya no puedo seguir con esa relación, menos que tu apareciste en mi vida.

—Anthony, no sé qué decirte –le dijo Dorothy apenada.

Él le tomó el rostro con ambas manos.

—No me digas nada, solo dame la oportunidad de conquistar tu corazón.

—Ya lo conquistaste Anthony, desde el primer día que te conocí. Pero primero quiero que termines con tu novia, antes que comencemos una relación.

—Ok Dorothy. Lo antes posible terminaré con Elisa –le dijo Anthony, pensando que no le sería tan fácil deshacerse de ella.

A la mañana siguiente, Candy se despertó muy intranquila, por la llamada de Karen que la tenía preocupada. Se imaginaba que no sería nada bueno, sin embargo, iba asistir aquella cita, sin decirle nada a su esposo, ya que ese problema prefería enfrentarlo sola.

—Buenos días, mi amor –le dijo Albert que estaba acostado a su lado.

—Buenos días –contestó ella con una sonrisa.

—¿Cómo dormiste?

—Muy bien en tus brazos –respondió Candy recostándose en el pecho de él.

—Me haces muy feliz que estés aquí conmigo en la mansión.

—A mí también.

—¿Como va lo de tu vestido de novia?

—Está quedando precioso.

—Vas hacer la novia más bella de este mundo.

—Gracias, señor Andrew. Katherine también se va ver muy hermosa.

—Ella ya es una princesa.

—Voy haberla a su habitación si ya despertó.

—Yo voy, tengo que levantarme para ir a la empresa. Hoy tengo una reunión muy importante, en la que tú deberías de participar.

—¡Yo!

—Si, después de todo también eres dueña de la empresa hotelera. Recuerda que tu abuelo te dejó el 40% de las acciones.

—Lo se…pero yo te las regalé –le recordó Candy cuando ella pensaba irse con Terry.

—Jamás la aceptaría, esas acciones siguen siendo tuya.

—Tú las estas administrando, y sé que lo estás haciendo muy bien.

—Eso es verdad –reconoció Albert.

Candy levanto su cabeza y lo miró a los ojos.

—¡Te amo Albert!

—Yo también te amo y gracias por haberme dado otra oportunidad…

—De nada, mi amor… yo sé que no me voy arrepentir de haber perdonado –le dijo Candy dándole un beso en los labios que Albert correspondió apasionadamente.

—Bueno… mejor me levanto o me terminaré aquedando aquí contigo en la cama y llegare retrasado a la empresa –dijo Albert rompiendo el beso y saliendo de la cama.

—Yo también me voy a levantar, quiero ir a visitar a Dorothy.

—Claro, ve a ver a tu amiga.

—Mi amor, hay algo que tengo que contarte sobre Dorothy.

Albert la miro atento.

—¿Que sucede con tu amiga?

—Es que Dorothy y Anthony están enamorados.

—¿De dónde sacaste eso? –le preguntó Albert confundido –. Ellos ni siquiera se conocen.

—Te equivocas mi amor, porque Dorothy y Anthony si se conocen.

—¿Y cuándo fue eso?

—Cuando nosotros estuvimos en Florida.

—Anthony tiene novia.

—Si…lo sé, pero si ama a Dorothy tiene que terminar con Elisa.

—De verdad me alegra que Anthony se haya enamorado de tu amiga. Aunque no creo que Elisa se resigne a que la deje tan fácilmente.

—Confiemos que todo va salir bien -dijo Candy deseando que fuera así.

Mas tarde, Candy había ido a visitar a su amiga Dorothy, donde estuvieron hablando de Anthony y sobre su boda por la iglesia, para que su amiga le ayudara con los preparativos, ya que sería el próximo mes. Después la rubia junto a su hija fue al departamento para ver a su tía Pony y poder dejarle a la niña cuando ella fuera a hablar con Karen, esa cita que la tenía muy intrigada.

—Candy, no deberías ver a esa mujer –le sugirió Pony preocupada.

—Tengo que hacerlo tía, yo no le temo a la tal Karen.

—Si tu esposo supiera, jamás te dejaría que fueras a hablar con ella.

—Tía por favor…no le vayas a decir nada a Albert. No quiero involucrarlo en este asunto.

Pony movió la cabeza.

—Estas actuando mal, te puedes meter en algún problema.

—Tía yo sé lo que hago. Bueno ya me voy, vuelvo pronto –le dijo Candy dándole un beso en la mejilla a su tía y a la niña que estaba jugando con su muñeca.

—Cuídate por favor…

—Te prometo que lo are.

Media hora después Candy se reunió con Karen que la estaba esperando en la cafetería.

—Aquí me tienes –le dijo Candy.

—Toma asiento querida –le dijo Karen indicándole la silla que esta frente de ella.

La rubia se sentó.

—¿Qué es lo que tienes que decirme? –le preguntó.

—No sé cómo decirte esto –dijo sollozando –. Pero tienes que saber que estoy esperando un hijo de tu esposo.

Los ojos se Candy se abrieron enormemente.

—¿Eso no es verdad?

—Lo es…estoy embarazada y el padre de mi hijo es William Andrew.

—¡No te creo nada…!

Karen abrió su cartera y saco un papel.

—No te estoy mintiendo Candy. Toma son los resultados de los exámenes que me hice, fue después que llegué de Florida –le dijo pasándole el papel.

Candy lo leyó rápidamente, dándose cuenta que decía positivo.

—¿Pero eso no significa que el hijo sea de mi esposo?

—Lo es…una mujer sabe perfectamente quien es el padre de su hijo, eso debería saberlo bien Candy.

—Bueno…sí.

—Ves Candy, estoy embarazada de William y lo peor de todo que él lo sabe…-dijo llorando.

—Albert lo sabe –dijo la rubia sorprendida.

—Si…y el muy desgraciado no quiere hacerse cargo de mi hijo. Tu querido Albert sigue siendo el mismo canalla de siempre, que solo juega con las mujeres…

Candy la miro con ojos llenos de lágrimas y salió corriendo de la cafetería, mientras que Karen la miro con una irónica sonrisa de satisfacción de haber conseguido lo que quería.

Cerca del anochecer Albert pasa a buscar a Candy al departamento de Pony.

—Señor Andrew –lo nombró Pony con cara de sorpresa.

—¿Cómo esta señora Pony? –le preguntó.

—Bien.

—Vine a buscar a Candy y a mi hija, me dijo que iban estar aquí.

Pony trago seco.

—Pase.

Albert se dio cuenta que ni Candy ni Katherine estaban en el departamento.

—¿Y mi esposa donde esta?

—Candy no está.

—¿Como que no está?

—Salió.

—Con la niña.

—Sola, Katherine se quedó dormida en su habitación.

—¿Y dónde fue?

—Fue…la mandé a comprar unas cosas que yo necesitaba –respondió Pony muy nerviosa.

—Bueno la voy a esperar, me imagino que no debe tardar –dijo Albert sentándose en uno de los sillones de la sala.

Pony pálida como un papel se quedó mirándolo, y después observó el reloj que estaba en la pared dándose cuenta que eran pasada las nueve de la noche y Candy no aparecía. ¿Acaso aquella mujer que su sobrina fue a ver le abría echo algún daño?

—Señor Andrew, lo siento, pero le mentí Candy no salió a comprar –le confesó Pony.

—Entonces, ¿dónde fue? –le preguntó Albert frunciendo el ceño.

—Fue a encontrarse con una mujer llamada Karen.

—¡Karen! –repitió Albert colocándose de pies.

—Si…Candy me contó que esa mujer la llamó ayer, para que se vieran hoy en la tarde en una cafetería. Mi sobrina decidió ir, pero eso fue a las seis de la tarde y mire la hora que es y ella no ha regresado.

—¿Candy porque no me lo dijo?

—Por qué quería solucionarlo sola.

—No debió ir…Karen quizás que cosas le dijo.

—Me imagino lo peor, tengo miedo que esa mujer le haya hecho algún daño -expresó Pony preocupada.

—¿Y si Candy pasó donde su amiga Dorothy?

—No había pensado en eso. Voy a llamarla.

Pony rápidamente caminó hasta el teléfono y llamó a la amiga de su sobrina.

—Hola Dorothy, soy Pony.

—¿Cómo esta señora Pony?

—No muy bien ¿quisiera saber si Candy está contigo?

—No…ella vino en la mañana a verme al hospital, pero ahora no la he visto. ¿Pasa algo malo?

—Si…lo que pasa que Candy salió a encontrarse con una mujer llamada Karen y a un no ha regresado.

—Recuerdo que me comentó que iba hablar con ella –dijo Dorothy recordando que cuando Candy fue a verla a la tienda se lo dijo –. Es más, le pedí que no fuera.

—Yo también le dije lo mismo…tengo tanto miedo que algo malo le haya pasado.

—Tranquila señora Pony, pensemos que Candy está bien.

—Bueno te dejo Dorothy y si sabes algo de Candy, me llamas.

—Claro que lo are.

—Mi sobrina no está con su amiga –dijo Pony colgando el teléfono.

—Entonces, voy a buscar a Karen, para ver qué fue lo que pasó –dijo Albert rogando que malo le haya pasado a la mujer que amaba.

Continuará...


Hola mis lindas chicas.

Aqui les dejo otro capitulo de la Herencia, con mucho cariño para todas ustedes. Espero que difruten del capitulo y me manden sus lindos comentarios.

Besitos a la distancia