Al día siguiente antes de la competencia me entregaron mi traje de kyudo, me lo puse, me hice una cola con mi largo cabello y bajé al patio de armas. Me sorprendí de sólo ver a Li.

-"¿No hay más competidores?"- le pregunté después de saludar.

-"Al parecer sólo seremos tres, con Eriol".

-"¿Y no vendrán sus amigos a apoyarlo?"

-"Espero que lo hagan."

Faltaba media hora para iniciar, probamos los arcos y revisamos las flechas, entonces llegó nuestro querido amigo con su alegría habitual

-"Es bueno verlos desde temprano, Shaoran debo decirte que ahora sí que tu casa empieza a tener calor de hogar".- se acercó y me miró de pies a cabeza - "te ves muy bien como arquera, el emperador estaría complacido, claro que te añadiría a su colección". – sonreí ante su ocurrencia pero cuando miré a Li tan serio, se me borró la sonrisa del rostro.

-"Qué ocurre Shaoran, ¿No crees que se vea bonita con ese kimono?".

-"Le queda muy bien."- Eriol sabía que me estaba avergonzando con sus comentarios.

-"¿Y a qué hora se levantan tus invitados? , fijaste el inicio del torneo a las diez".

-"No deben tardar." – y en cuanto lo dijo aparecieron los amigos. Llegaron cinco chicas, unas señoras y cuatro hombres.

Nos ubicamos en nuestras posiciones reglamentarias y el torneo dio inicio. Primero tiraba Eriol, después Li y yo iba al final. Todos hicimos puntos en el blanco, hasta la última ronda en que Eriol hizo un tiro errando el blanco, entonces tiró Li y la flecha se desvió cayendo al lado del tablero, yo acerté y me convertí en la ganadora.

Guardamos los implementos en sus cajones, entonces Li se acercó quitándose los guantes y me estrechó la mano para felicitarme, transmitiendo una agradable sensación de calidez a mi cuerpo.

-"Bravo Sakura, sabía que eras buena, pero te has lucido". – me dijo Eriol.

-"Gracias, es sólo espíritu y balance. Así me decía el maestro". – les dije con humildad.

Entonces vi a la chica rubia que se acercaba hacia nosotros. Volteó a Li y lo abrazó con fuerza.

-"Te ves muy guapo con ese traje, no te había visto antes con él, me encanta" –dijo con coquetería. Li no se movía ni decía nada. Yo estaba clavada al suelo, atenta a su reacción.

Otra vez vino Eriol en mi auxilio.

-"Vamos, querida" – me dijo Eriol ofreciéndome su brazo. – "Debemos celebrar!"- Y mirando a Li le dijo –"Supongo que no te importará que me lleve a tus chicas a casa, ¿verdad?"

-"Está bien."- dijo como respuesta, ignorando que yo no me quería alejar de él.

Subí a buscar a Maylin y la vestí con esos adorables trajes de hadas que le compró su padre en la ciudad. Se veía preciosa. Yo me puse un vestido de los que usara desde que llegué al castillo y partimos con Eriol a su mansión. La pequeña quiso llevar a su osito Caramelo y una muñeca que adoraba porque había sido de su madre.

Llegamos a casa y en la entrada nos esperaba Kumiko, tenía todo preparado para el almuerzo y la merienda que sería en el bosque. Había interrumpido sus dibujos cuando nos divisó en el camino, ella tenía una técnica muy especial según me contó más tarde. Dibujaba con los ojos cerrados, imaginando y dejándose llevar por sus sensaciones. Era muy extraño, nunca lo había escuchado antes pero los dibujos le quedaban hermosos.

Cuando Eriol entró a cambiarse el kimono de Kyudo, me preguntó por mi otra vida y me sentí con la confianza de poder explayarme. Le hablé de papá, de mi madre muerta, mi hermano enojón, mi querida amiga Tomoyo y el otro grupo de amigos con el que ya formábamos una cofradía.

-"Eres muy linda y especial, has tenido alguna relación amorosa, supongo".

-"Yo... pasé mucho tiempo enamorada de un chico... me empezó a gustar en la primaria y le fui bastante fiel... él me daba señales de que yo también le gustaba... pasamos mucho tiempo juntos como amigos, hacíamos deporte juntos...pero él nunca me decía nada...y yo tampoco a él... porque yo esperaba que estuviera preparado y eso... pero un día supe que una chica que habíamos conocido en el club se le declaró y él aceptó salir con ella...yo pensé que sería algo pasajero... pero me equivoqué. – me tuve que enjugar una lágrima y sonar la nariz, y me odié por eso.

-"¿Pero ese deseo que pediste, qué tiene que ver con ese chico. Porque no pediste volver al pasado para cambiar la situación, ¿verdad?"

-"No, no fue eso lo que pedí."

-"Entonces ya superaste en tu corazón esa herida, ¿no lo crees?"

-"¿Entonces cómo es que me da pena y lloro... todavía?"

-"Es una herida reciente y tú eres una persona sensible, a ti te importan los sentimientos de los otros y créeme que muchas personas van por la vida pasando a llevar los sentimientos del resto."

-"Pero tú crees que mi deseo se encuentra aquí. Porque... yo no lo veo..."

-"Depende de lo que hayas pedido. Si pensabas vivir en un castillo medieval, ya lo estás haciendo, o si pedías conocer a una extraña pareja de enamorados estamos justo aquí." – se rió y me hizo sentir mejor.

-"Yo sólo pedí que la próxima vez que quisiera a alguien fuera correspondida".

-"Eso es bastante amplio. Tú quieres a la pequeña Mai y sé que ella te adora, lo veo en sus ojitos. También Eriol, sé que ambos se quieren. ¿Lo entiendes? – me dijo con dulzura, tenía mi mano tomada - pero si quieres a Shaoran, eso es algo más complicado. Tal vez lo haga ya, pero recuerda que también quiere a esa gente ordinaria que hospeda en su casa. No todos somos iguales, tan selectivos con nuestro círculo más íntimo".

En ese momento la pequeña Mai se levantó de la alfombra donde jugaba con sus muñecos y dijo.

-"Papá se va a casar..."- nos miramos con Kumiko y sonreímos por la ocurrencia de la pequeña.-"Se lo dijo ayer a tío Frank".

Nos quedamos en silencio. No sabíamos cuánto habría de verdad en sus palabras, era sólo una nena.

Almorzamos escuchando las alegres anécdotas de Eriol acerca de sus estudios en Londres, sus pomposos padres y de que morían por conocer a Kumiko, pero Eriol se negaba a darles en el gusto, principalmente para no hacer pasar un mal rato a su novia.

-"Supongo que una vez casados y con unos dos herederos no pondrán ningún reparo"- decía con ironía Eriol.-"La última vez que los visité estaba en casa otra vez mi prima Emily, siempre me han querido ver casado con ella."- se reía con ganas. – "A mí nunca podrían hacerme lo que hicieron a mi primo". – Se quedó callado recordando que estaba la pequeñita con nosotros- "Lo pasaron mal los dos, la vi a ella llorar muchas veces"- yo estaba muy sorprendida pero él quería hablar y no se lo iba a impedir- "Él se culpaba porque ella era infeliz y ella se culpaba por haberlo aceptado".-dijo con mucho pesar.

-"Y cómo estuvo el torneo de Kyudo, me olvidé por completo de preguntarles."

-"Estuvo increíblemente peleado, pero al final ganó la mejor".

-"Hice un dibujo, lo puedes traer querido, debe estar en mi escritorio."- Eriol lo fue a buscar enseguida.

-"No dejas de sorprenderme, amor". –la abrazó y la besó en la mejilla, dejando el dibujo en la mesa. Lo tomé y mis pupilas se dilataron. Estábamos los tres durante la primera etapa del torneo en el mismo orden que utilizamos, las vestimentas y hasta mi cola del pelo, las personas de atrás observando y esa chica rubia al lado de sus amigas cuchicheaban. Había una flecha en el piso en el tablero de Eriol y una fleja perdida en el de Li."

-"No creías que iba a perdérmelo, ¿verdad?" –