Bueno bellezas! Muchas gracias Hechi por comentar en esta actualización express que se me ocurrió hacer jajaja. Es que quería que lleguemos a este capi más o menos desde el capítulo 3 xD soy un poquito ansiosa, lo siento. Aquí llegamos a la mitad de la historia (son 20 capis). Espero que les guste como quedó. Pido disculpas si hay error de redacción porque no hice tiempo a revisar.
10
"Escribí estos versos
Sobre el papel
De imbécil
Que hice
Cuando te dije que sí
Que te creía."
—Juan Solá
El reencuentro con Angel había puesto un poco de alegría al gris que inundaba el departamento desde que Billy se había ido. Si bien, era cierto que ninguno de nosotros era su amigo (excepto por Kyd Wykkyd) su reaparición nos había inundado de una cálida esperanza. Era como sentir que no todo estaba perdido.
Pero lo mejor había sido presenciar cuánto la mejoría en el semblante de Kyd al volver a tenerla en su vida. No sólo había vuelto a comunicarse, sino que ahora hasta sonreía de manera habitual. Estaba más presente que nunca dentro de lo que su silenciosa personalidad le permitía. Realmente era encantador verlo así. Siempre visitaba a Angel en el Hostel, llevándole alguna flor suelta que arrancaba en el camino. Eran escenas tiernas y perturbadoras en iguales proporciones, pero tiernas al fin.
—¿Creen que se la esté tirando? —Disparó Mamooth, una noche en la que Kyd aún no había vuelto de visitarla, luego de que habíamos terminado de cenar.
—Claro, porque la gente solo tiene sexo por la noche. —Respondí, rodando los ojos.
—No lo digo por hoy, me refiero a todo este tiempo. —Señaló el gigante, haciendo alusión a los dos meses que habían pasado desde el reencuentro de Kyd y Angel. Me encogí de hombros mientras recogía los platos y los llevaba al lavabo, ya que era mi turno de lavarlos.
—No lo sé, quizá sean amigos —Puntualizó SeeMore. Gizmo, Mamooth y yo reímos al mismo tiempo.
—Sí, claro. Como Jinx y Wally que siempre fueron amigos —Dijo Gizmo sarcásticamente. Giré para tirarle un poco de detergente en su calva cabeza. — ¡Oye!
—¿Alguien sabe si Kyd es virgen siquiera? —Preguntó Mamooth verbalizando lo que yo no me animaba a preguntar en voz alta.
—Fue parte de La Colmena. Nadie sale virgen de ahí. —Puntualizó Gizmo con seriedad, haciendo que todos nos escandalizáramos.
—¡Eres un asqueroso! —Le espeté asqueada.
—Vamos, van a decirme que el Hermano Sangre se encerraba a jugar al Pictionary con todos los estudiantes. —Siguió el chaparrito, sirviéndose un poco de cerveza.
—A mí siempre me felicitó por mis progresos —Se defendió Mamooth cruzándose de brazos.
—Eso mientras estabas conciente, recuerda que ese tipo nos controlaba mentalmente...
—¡Ya basta Gizmo! —Protesté, quitándome los guantes de goma de un tirón porque ya había terminado de lavar los platos. —Ya demasiado dañados estamos como para encima sumar esos horribles pensamientos a nuestra lista de problemas.
—Yo solo digo que si existía el rumor… Por algo era. —Concluyó el chaparrito.
Me puse de pie de un salto y salí rumbo al baño.
—Necesito hacerme una mascarilla. —Anuncié mientras me dirigía al baño. Los dichos del chaparrito se reprodujeron en mi cabeza y sentí como un escalofrío me recorría la espalda. — Ugh, ¡Te odio Gizmo! —Le grité, mientras volvía con la mascarilla puesta en la cara, para sentarme a hacer sobremesa con mis amigos.
—Sacando las asquerosas suposiciones de Gizmo —Siguió Mamooth, intentando retomar el hilo de la conversación. Volví a estremecerme. —. ¿Tenemos registro de que Kyd haya tenido alguna clase de actividad sexual en su vida?
—Ni siquiera sé si es capaz de sentir algo por alguien —Admití, encogiéndome de hombros. —. Es más, no sé ni cómo terminó viviendo con nosotros. A veces pienso que un día, cuando menos lo esperemos, nos comerá mientras dormimos. Por eso siempre procuro que haya algo en la heladera y soy amable con él, sólo para que si un día esto se cumple, comience devorando al más obvio: Gizmo.
—¡Oye!
—¿Qué? Eres el menos amable de todos nosotros. Yo también te comería primero. —Argumenté mientras veía como Mamooth y SeeMore asentían entre risas.
—Igual yo no estaba hablando de sentir, estaba hablando de sexo carnal y despiadado. —Acusó el gigantón, ya recuperado de las carcajadas..
—Preguntémosle a SeeMore que ha compartido habitación con él desde La Colmena —Sugerí, dirigiendo mi mirada hacia el aludido. SeeMore hizo una mueca de confusión.
—En La Colmena nunca lo encontré haciendo nada raro…. Bueno, nada raro dentro de los parámetros de Kyd —Explicó él, encogiéndose de hombros.—. Sí recuerdo que alguna que otra noche no durmió en la habitación y siempre llevó a Angel al baile de primavera…
—Sí, pero, ¿Mirarse sin decir nada mientras te tomas de la mano con una persona califica como un noviazgo? ¿O como actividad sexual? —Solté, verdaderamente intrigada. Un silencio inundó la mesa, mientras todos pensábamos qué responder y entonces Mamooth dijo:
— Quizá esa es la forma de reproducirse en su especie…
Lo dijo con la mayor de las seriedades, pero fue inevitable reírnos a carcajadas. Gizmo inclusive cayó de su silla mientras se tomaba el vientre con sus pequeñas manos y se revolcaba en el suelo.
—¡Yo lo decía en serio! —Protestó el gigante, sin poder dejar de sonreír.
—Lo bueno de esa teoría es que si es cierta, nos enteraremos enseguida que seremos tíos —Apuntó SeeMore, con su típico optimismo.
—¡De ninguna manera! ¡Angel ni siquiera ha conseguido empleo y hace dos meses nos libramos de una loca como para volver a sumar otra boca a la cual alimentar! —Exclamó Gizmo y automáticamente el recuerdo de la partida de Billy nos borró la sonrisa de golpe.
Vivíamos en una ambivalencia entre la angustia y hacer de cuenta que no pasaba nada. Ninguno se animaba a exteriorizar su tristeza, porque seguíamos firmes en nuestra costumbre de no hablar de lo que nos pasaba ni tomarnos las cosas muy en serio. La ausencia de Billy se sentía por toda la casa. Nadie podía negar que estuviéramos más cómodos porque nos sobraba espacio y Kyd y SeeMore estaban agradecidos de haber recuperado su habitación, pero eso estaba lejos de sentirse como una victoria. Se sentía, más bien, como un evidente vacío.
Billy ni siquiera nos había dicho a dónde se había mudado, había salido de los grupos de whatsapp que teníamos en común y no había vuelto a escribirse con ninguno de nosotros. Karen, sin embargo, seguía yendo a trabajar y hasta había tenido el descaro de proponerme algún que otro plan de fin de semana. Su cinismo no hacía más que reavivar mi enojo y más de una vez tuve que reprimir un repentino impulso asesino, limitándome a declinar sus invitaciones de forma tajante o a veces, sin siquiera responderle.
Todos intentaban disimular que lo extrañaban y por un segundo mi propia vanidad me llevó a pensar que los chicos ya habían vivido esto cuando yo había decidido ser una Titán. Cada uno lo hacía a su forma, aunque todos éramos igual de evasivos. Gizmo había vuelto a enfocarse en sus aparatos, hábito que tenía algo relegado desde que se había insertado al mundo laboral y Mamooth se dió cuenta que estaba un poco excedido de peso, así que se había apuntado a un gimnasio y se despertaba temprano para salir a correr antes de ir al trabajo. Me consoló pensar que la ejecución de nuestra formación Delta había tenido algunas consecuencias positivas. SeeMore, por otro lado, no dejaba de invitar a Brenda al departamento, algo que me alegraba muchísimo porque esa chica me caía muy bien, pero era evidente que era su forma de cubrir la ausencia de Billy que todos sentíamos, tiñendo esas visitas de una melancolía que no podíamos ignorar. En cuanto a Kyd… él simplemente pasaba tiempo con Angel y alguna que otra vez la traía a casa. Era difícil concluir si era su forma de negar la situación. O si estaba evadiendo en absoluto. Lo bueno era que Angel no se había mostrado disgustada por Rupaul Drag tampoco conforme.
A diferencia de los chicos, a mí no me había alcanzado con una actividad. Había tenido que canalizar mi dolor en todos mis fuertes, probablemente porque además seguía sintiendo un increíble sentimiento de culpa, volviendo todo una enorme bola de nieve que amenazaba con arrollarme y enterrarme en cualquier momento. Me hacía mascarillas por cualquier cosa porque vivía angustiada, daba turnos extra para lecturas de Tarot solamente para llegar a casa lo más tarde posible y no tener que enfrentar la innegable ausencia de Billy y estaba con Wally todo el tiempo que podía, entregándome al en sexo o cualquier actividad que implicara contacto físico.
—¿Hasta cuando vas a seguir aguantando? —Me había preguntado mi novio, unos minutos después de que termináramos de tener relaciones. Me volví a él girando mi cabeza y lo interrogué con la mirada. —¡No me estoy quejando, eh! ¡Yo estoy muy conforme con lo que acabamos de hacer y lo que hemos hecho durante toda la semana! —Se apresuró a aclarar, refiriéndose a todo el sexo que estábamos teniendo. —Pero siento que estás queriendo tapar algo con todo esto.
—Quizás Gizmo sí tiene razón y ese viejo abusó de nosotros y por eso tapo todo con sexo. —Murmuré para mí misma, con la vista clavada en el techo.— Maldito enano, me cagó la vida con esa teoría.
—¿Cuál enano? —Interrogó Wally, sentándose para verme de frente. Sacudí la cabeza para abandonar mis cavilaciones y volver al presente.
—Ninguno, solo pensaba en voz alta algo que dijo Gizmo —Respondí mientras me prometía a mí misma que aquel comentario valía jugarle al chaparrito alguna broma pesada en compensación. — ¿A qué te refieres con que estoy queriendo tapar algo?
—Jinx, vamos. Somos adultos. No tienes que jugar a la desentendida. Es obvio que la partida de Billy te… —Pero no lo dejé terminar. Me tapé los oídos y empecé a cantar "Dancing Queen" a los gritos, pasando por encima de su voz. Wally puso los ojos en blanco mientras negaba con la cabeza en un gesto reprobatorio y tomó mis manos obligándome a destapar mis oídos. Abrió la boca para seguir hablando, así que empecé a cantar más fuerte. Pero él no se dio por vencido y se inclinó sobre mí sellando mis labios con un beso haciendo que dejara de cantar.
Al separarnos por la falta de oxígeno, Wally tomó mis dos manos con una de las suyas en un rápido movimiento y con la otra cubrió mi boca. Lo fulminé con la mirada. Mi novio me había engatusado usando en mi contra mis propias artimañas. Me sentía completamente ultrajada.
—Ahora vas a escucharme sin interrupciones y luego podrás decirme todo lo que quieras, ¿de acuerdo? —Seguí dedicándole una mirada asesina, y no negué ni afirmé con la cabeza. —Ok, tomaré eso como un sí. Jinx, la partida de Billy te afecta y probablemente a los chicos también les esté afectando y por eso se la pasan sopesando su tristeza en todas las actividades que pueden. Pero eso no está bien, es huir del problema. Él es su amigo, es normal extrañarlo. Tienes que enfrentar esto para poder procesarlo.
—¿Y qué sugieres que haga? —Retruqué, librándome de la mordaza.
—¿Por qué no hablan de lo que sienten? Seguramente, los chicos tampoco la están pasando bien…
Solté una risa irónica, muy parecida a la de una bruja malvada de película de terror.
—¿Hablar de mis sentimientos? Por favor, me arruga la ropa.
Wally puso los ojos en blanco y lanzó un lacónico suspiro.
—Déjame ver si entiendo… —Comenzó él, soltando mis manos y acomodándose mejor en la cama para que quedáramos sentados frente a frente. —Cuando algo malo les pasa o hay algún problema entre ustedes, ¿Cómo lo resuelven?
—¿Resolver problemas? ¿Hablar de sentimientos? Wally, ¿Tú qué crees? ¿Que el Hermano Sangre dictaba un cursos motivacionales? —Respondí sin poder evitar sonreír por la gracia que me causaba la ingenuidad de su planteo. — Te dejé pasándote una nota por la puerta del baño y todavía me preguntas si alguna vez hablo de lo que siento.
—Pero de eso ya han pasado casi seis años, Jinx —Replicó él, cruzándose de brazos. —. No eres la misma de aquel entonces ni los chicos son las mismas personas que estaban en La Colmena.
—A ver, ¿y tú qué haces cuando tienes una situación así? —Zanjé, queriendo salir por la tangente, buscando desviar el tema.
—Pues, lo normal. Espero enfriar mi cabeza y luego hablo de lo que me pasa.
—Lo dices como si fuera sencillo.
—Es sencillo.
—¿Vas a decirme que cuando a Dick se le salta la chaveta y se pone todo obsesionado con algo no te da ganas de partirle la madre para que se calle?
—Obvio que me dan ganas —Reconoció Wally. —. Pero espero a estar frío para actuar y hablar con calma.
—¿Y cuando Garfield dice…?
—Mira, Jinx —Me cortó Wally en seco, dándose cuenta de mis pretensiones. —, no es algo fácil de hacer y te tomará su tiempo aprenderlo pero… Debes dar el primer paso. Debes dejar de huir de las cosas que te hacen daño.
—Esta semana te tocó patrullar con Raven, ¿no es así? Por eso estás tan sabio.
—El punto es —Siguió él, ignorando mis intentos por desviar la charla. —que estás tapando lo que sientes y si no lo resuelves acabará estallando en tu cara de la forma menos pensada.
—¡Ja! No tienes idea de cuanto soy capaz de aguantar, Wally. Soy un soldado. Estuve en la Colmena. Me codeé con las mentes más frías y despiadadas de todas. Pasé años reprimiendo cualquier sentimiento que pudiera distraerme del objetivo. Nada puede turbarme. Resolveré esto como siempre lo he hecho.
—¿Tapándolo con hiperproductividad hasta que aparezca un problema más grande que te haga olvidar esto por un tiempo? —Aventuró él, con una expresión de resignación en su rostro.
—Exacto.—Lo vi negó con la cabeza en un gesto reprobatorio, clavando la vista al suelo y decidida a cambiar de tema aproveché para preguntar:—¿Ya pensaste qué quieres de regalo para tu cumpleaños?
—¿Puedo pedir algo no material…?
—No voy a enfrentar la situación sentándome a hablar de mis sentimientos con los chicos como regalo de cumpleaños. —Lo atajé, sabiendo a dónde pretendía llegar con esa pregunta. Wally frunció el ceño y se cruzó de brazos simulando un berrinche. Aquella imagen me pareció tan adorable que no pude más que inclinarme y darle un beso en su frente. Él sonrió y me tomó suavemente, haciendo que me acostara en sus piernas mientras acariciaba mi cabello. —Vamos, pide algo material como una persona normal, no como si fueras Miss Universo. Quítate el disfraz de Titán policía un rato.
—Lo que quieras regalarme estará bien y me gustará.
—Ok, no quiero quejas cuando te entregue las gigantografías ancianos desnudos que encargué —Respondí, ganándome una mirada fulminante de su parte. —. Vamos, Wally, tiene que haber algo que quieras.
—Sorpréndeme —Me desafió con simpleza. Puse los ojos en blanco. —. Lo único que quiero es que me digas que sí vendrás a la fiesta que haré en casa.
—Wally… Ya te dije que no quiero ser una novia metiche. Todos los Titanes me odian por haber sido parte de la Colmena y luego haberlos abandonado.
—Nadie te odia, Jinx, ¡Qué dices! —Exclamó él, escandalizado. Supe que se venía su discurso motivacional. —Puede que sean un poco parcos y distantes, pero bueno, no puedes culparlos, es parte del entrenamiento que recibimos como… ¿Me estás haciendo burla? —Inquirió al notar que yo repetía las palabras haciendo la mímica con la boca sin emitir sonido.
Negué con la cabeza mientras sonreía y él se inclinó sobre mí y comenzó a hacerme cosquillas. Todo devino en una batalla campal en donde pronto las cosquillas se convirtieron en caricias y la situación mutó, adoptando otra intimidad y cercanía.
—Prometeme que vendrás a la fiesta, Jinx —Susurró él, recorriendo mi cuerpo con la yema de uno de sus dedos, acariciándolo con suavidad. Sin aguardar respuesta, besó mi cuello y bajó hasta mi hombro, donde permaneció unos segundos sin decir nada, solamente respirando con calma. Di un hondo suspiro y pensé antes de contestar. Estaba siendo injusta. Wally se había ganado a mis amigos uno a uno y eso tampoco había sido sencillo para él. Yo podía ceder y hacer lo mismo, aunque fuera solo una vez. No teníamos que salir siendo los mejores amigos ni terminar todos en un grupo de whatsapp, con tolerarnos y pasar una velada amena era suficiente.
—Está bien, lo prometo. —Dije finalmente y sentí como Wally me estrujaba con fuerza en un abrazo.
—¿Van a dejarme sola?
Me sentía indignada. La invitación al cumpleaños de Wally había sido extensiva a los chicos pero la tarde del día del festejo, todos me habían comunicado que no iban a ir. SeeMore chasqueó la lengua antes de responder.
—Es la única noche libre de Brenda en dos semanas. Sabes que sino te acompañaría.
—¿Vas a priorizar tener sexo con tu novia por sobre nuestra amistad?—Exclamé levantando los brazos escandalizada. — ¡Eso es completamente… acertado! Yo haría lo mismo, SeeMore. No puedo juzgarte. —Giré para ver a los otros tres. —¿Cuál es su excusa?
—No es como que nos estés ofreciendo un planazo, Jinx —Respondió Mamooth, encogiéndose de hombros.
—Sí. Ver a West está bien y todo. No me molesta su presencia. Pero, ¿ver a todos esos papanatas? Paso, gracias. —Completó Gizmo.
—Creí que les gustaba tener un amigo policía.
—Y nos gusta, pero con uno es suficiente. —Indicó el gigante mientras le daba una cucharada a su tarro de mayonesa. —Desfilar delante de un montón de gente que la última vez que nos vio nos pateó el trasero no es una propuesta muy tentadora que digamos.
Lancé una grosería y me volví a Kyd Wykkyd para espetarle:
—¿Y tú? ¿Cuál es tu excusa? —Él se encogió de hombros y yo lancé un bufido, presa del hartazgo. —Olvídalo, ni siquiera hablas y eres aterrador. Sería lo mismo que ir sola.
Y por primera vez en esos casi tres meses, reconocí en mi fuero interno que extrañaba a Billy. Él no habría tenido problema en ir conmigo al cumpleaños de Wally. Habría aprovechado para admirar de cerca a Raven y a Starfire y demás Titanes que le parecían atractivas. Habría sido insoportable y vergonzoso, pero al menos el foco estaría en él y no en mí. Sin mencionar que podría sacar algo positivo de toda la situación y eventualmente me ayudaría a desdramatizarla un poco. Pero ese era el antiguo Billy, el Billy que hacía meses que no veíamos. El que no tenía problema en replicarse en cualquier circunstancia, inclusive cuando era moralmente cuestionable hacerlo en su trabajo o en el Riotz; el que tenía siempre algún comentario agudo y estúpido para hacer y defendía a Ginger Minj a muerte como su drag favorita. Se sentía pésimo, no podía creer que realmente extrañaba a alguien que hablaba de caca en el desayuno.
Billy siempre me había puesto los pelos de punta con su comportamiento excesivamente relajado, queriendo improvisar y respondiendo más rápido de lo que pensaba, pero tenía que reconocer que nos equilibraba. Todo eso que me alteraba en demasía pero también sostenía nuestra amistad. A él no le habría importado que fueran Titanes ni llamar la atención por ser un ex villano. Probablemente hasta habría gozado de toda la situación.
Entendí que no tenía ningún sentido insistirle a mis amigos y no tenía ganas de seguir hundiéndome en mis cavilaciones sobre Billy, así que fui a mi habitación para alistarme. Había decidido regalarle a Wally el cuadro de la Torre T que yo había pintado y que tanto le gustaba. También estaba decidida a dárselo cuando no hubiera invitados porque tenía una reputación de chica mala que mantener y no estaba dispuesta a tirarla al cuerno siendo cursi delante de toda esa gente. Me puse un vestido negro corto de satén, al cuerpo y unas botas de caña alta. Até largo cabello en una enorme cola de caballo y me maquillé con simpleza, apenas delineando mis ojos y con labial rojo. Tras tomas el regalo envuelto y mi cartera, salí rumbo al departamento de Wally.
Pretendía llegar con anticipación para poderle dar el bendito obsequio ahorrándome las miradas de sus amigos y los potenciales comentarios, pero al taxista le pareció una idea fantástica innovar en el recorrido y tomó la avenida más concurrida, haciendo que llegase con veinte minutos de retraso.
—Temí que fueras a arrepentirte —Susurró Wally dándome un beso al llegar.
—¿Y perderme la oportunidad de poner mi cabeza bajo la guillotina? —Retruqué, sarcásticamente.
Ya había varios invitados presentes. Wally había colgado globos rojos y amarillos en el techo y había puesto unas luces navideñas en el balcón, alumbrándolo tenuemente. Las sillas que solían rodear la mesa estaban ahora desparramadas alrededor de la sala para que la gente no se apiñara en un solo rincón. Sobre la larga mesa central había varios bocadillos, sandwiches de miga, pizza, tarteletas y una variedad de canapés. Esta vez, si había alcohol a la vista y en una cantidad y variedad más acordes al festejo. Al menos, en comparación con la última fiesta a la que me había tocado asistir con esa gente.
—¡Amiga Jinx, qué bueno que viniste! —Exclamó Starfire dándome un fuerte abrazo. Dick, a su lado, esperó a que ella me soltara para saludar.
—Es bueno verte, Jinx —Saludó él, tendiéndome una mano. La tomé con cierta vacilación mientras balbuceaba una mezcla de un "gracias" con un "yo también". —. Quería agradecerte por tu colaboración con la Unidad en el caso de Los Pro. No habríamos podido atraparlos sin tu ayuda.
—Grac… —Balbuceé, pero no pude terminar porque sentí como un brazo me rodeaba por el cuello y vi a Wally parándose a mi lado.
—No la aburras con cosas del trabajo, Dick. Hoy es para celebrar. —Repuso él, sonriendo y entonces reparó en el paquete que yo aún tenía en mis manos. —¿Eso es para mí?
Instintivamente, abracé el cuadro ocultándolo en mi pecho pero antes de que Wally pudiera indagar, el timbre volvió a sonar obligándolo a ir a la puerta. Le dediqué una sonrisa incómoda a mis interlocutores y me deslicé a la habitación para dejar el paquete a salvo y fuera de su vista durante la fiesta. Cerré la puerta tras de mí al entrar y aproveché para verme en el espejo de la cómoda, mientras retocaba un poco mi maquillaje con mis dedos.
—Eres un soldado, Jinx, puedes hacerlo —Me dije a mí misma en un susurro. —. Sólo tienes que pasar el momento, nada más.
Y volví a la carga para encontrarme con que Victor y Abeja, ahora conocida como Karen, acababan de llegar. La similitud entre el nombre de la morena y el de la novia de Billy trajo el recuerdo de mi amigo a mi mente de nuevo y con él, toda la melancolía que eso acarreaba, pero reprimí el impulso de seguir pensando y me dispuse a acercarme a la mesa por un bocadillo.
Pronto los invitados se dividieron en grupos, quedando las mujeres por un lado y los hombres por otro. Todos reían con ganas y hablaban con una complicidad envidiable de la que yo me sentía completamente ajena e incapaz de imitar. Muchas veces había imaginado cómo sería un reencuentro con mis compañeros de La Colmena y siempre había llegado a la conclusión de que el mismo sería insoportablemente incómodo, pero ahora estaba segura de que no lo sería tanto como la situación en la que estaba inmersa en ese momento.
Yo estaba sentada en la ronda de chicas con Raven, Starfire, Abeja, Argenta y Kole que no dejaban de compartir anécdotas sobre la Unidad y las vicisitudes de trabajar con policías que no tenían poderes como ellas. Me limité a asentir y a reír, aportando algún que otro comentario oportuno pero no podía librarme de mi paranoia. Sentía que no encajaba y que mis interlocutoras no entendían mis comentarios, a pesar de que estaba intentando ser amable.
—La verdad, es muy difícil trabajar así —Comentaba Kole con un dejo de tragedia. "Pero la culpa de que sea difícil trabajar no es que tu compañero no tenga poderes, querida, es que tus poderes son bien inútiles" pensé en mi fuero interno pero me limité a asentir con la cabeza.
—¿Y tú Jinx, has estado entrenando desde que dejaste de ser una Titán? —Preguntó Argenta con auténtica curiosidad y sentí como todas las miradas se posaban en mí.
—Pues… La verdad siempre he sido muy disciplinada — "Si se puede llamar disciplina a dispararle a Gizmo por alguna estupidez todos los días" completé en mis adentros. — y constante — "en hacerle calzón chino" —, hace poco ensayé una formación y todo. — "que devino en un problema aún mayor que el que pretendía resolver y ahora estoy intentando suprimir todo lo que siento con actividades extracurriculares y sexo porque probablemente mi ex Jefe abusó de mí mientras estaba inconsciente y no sé lidiar con mis sentimientos de otro modo".
—¿Un operativo? —Repitió Kole y entonces noté que había usado una expresión poco usual. Abeja salió a mi rescate y aclaró:
—Así le decíamos a las estrategias de ataque en La Colmena. ¿Cuál ensayaste?
—Hicimos una formación Delta.
Abeja emitió un silbido admirada mientras asentía con la cabeza.
—¿Tú no te andas con pequeñeces, eh? —Observó la morena. — No es nada sencillo hacer algo así. No sé si podría hacerla hoy, se necesita mucha precisión.
—La amiga Jinx es muy inteligente y sabe hacer unos planes fantásticos. —Señaló Starfire, posando una cariñosa mano en mi hombro. —Ella fue quien nos ayudó con la planificación para la captura de la banda del Pro.
—E hizo que Garfield nadara por las alcantarillas —Añadió Raven, esbozando una sonrisa de lado.
—Dije que sería necesario si fallaba el ataque interno —Argumenté. Abeja, Starfire y Raven cruzaron una mirada cómplice.
—El ataque no falló, pero igual hicimos que Garfield se metiera en las alcantarillas —Musitó Raven ampliando más la curva de su sonrisa. Todas rieron y yo me acoplé con incomodidad, pero aliviada de que no me estuvieran acusando de nada.
—¿Han visto alguna serie buena últimamente? —Preguntó Argenta, pasándose un mechón de cabello tras la oreja.
—No —Contestó Raven simplemente y bebió un poco del contenido de su vaso. "Mi reino por tener esa templanza", pensé, admirando su comportamiento.
—Sólo veo documentales de la prehistoria, porque me interesa mucho esa época, así que no. —Respondió Kole, acomodándose en su silla. "La tipa de los poderes aburridos solo ve cosas aburridas, ¿por qué no me sorprende?" pensé.
—Victor y yo estamos viendo Master Chef y estamos recreando las recetas que hacen para a ver quien cocina mejor. —Apuntó Abeja, sonriendo con cierta soberbia. El olor a estudiante de La Colmena impregnaba toda esa oración.
—Yo quiero empezar a ver Grace and Frankie, pero Dick nunca está en casa para que la iniciemos juntos. —Dijo Starfire, finalizando la oración en un tono un tanto melancólico que nadie pareció advertir, excepto yo.
—Es muy buena serie, seguro les gustará—Alentó Argenta, esbozando una sonrisa. —, ¿Y tú, Jinx? ¿Has visto algo bueno?
"Claro, me encanta ver Rupaul Drag Race, que es un realitie donde un montón de travestis compiten para ver quien es mejor mujer, seguro les gustaría. Quizá Abeja y Victor podrían draggearse a ver quien lo hace mejor y para el próximo cumpleaños de Wally podríamos jugar al Snatch Game" pensé automáticamente, pero en vez de eso preferí decir:
—Sólo veo algunos realities de los 2000, pero nada nuevo ni interesante. —Y me encogí de hombros mientras me ponía de pie. —Si me disculpan, saldré a tomar un poco de aire.
Crucé la sala a toda velocidad hasta el balcón, ya que había notado que por fin estaba despejado. Mientras caminaba, espié con el rabillo del ojo a ver donde estaba Wally y lo encontré ensalzado en una discusión sobre videojuegos con Victor y Garfield, así que tenía el camino libre para salir a fumar sin preguntas.
Cerré la puerta corrediza tras de mí y recién ahí me permití largar el hondo suspiro que venía guardando. Tanteé en la cartera hasta que di con la caja de cigarrillos y saqué uno con desesperación, como si fuera la última coca fría en medio del desierto. Cuando ya lo tenía en los labios, busqué el encendedor en la cartera y maldije al aire al darme cuenta que no traía uno conmigo. Sin dejar de morder el cigarrillo y tras chequear por el rabillo del ojo para comprobar que no había moros en la costa, alcé un dado del que desprendí un rayito rosa minúsculo para encender el maldito cilindro mortal.
—Vaya, por fin alguien que piensa igual que yo —Comentó una voz masculina, obligándome a voltearme. Me topé con un joven mucho más alto que yo, de piel amarillenta y el cabello peinado en forma de rayo ascendente. Lo recordaba muy vagamente, de haberlo visto alguna que otra vez en la Torre T y en la batalla final contra La Hermandad del Mal.
Él esbozó una sonrisa pícara que no pude evitar devolverle y se inclinó sobre la baranda, apoyando sus brazos en ella sin dejar de mirarme.
—¿Puedo pedirte uno de esos? —Estiré mi brazo tendiéndole la caja de cigarrillos y él sacó uno, sin desprenderme los ojos de encima. Al ponérselo en la boca, chasqueó los dedos cerca del extremo haciendo que emanase un violento puñado de chispas para lograr encenderlo.
—Wow —Dije sin poder evitarlo.
—¿Jinx, no? —Asentí con la cabeza ante su pregunta. Dio una pitada al cigarro y me tendió la mano para que la estrechase. —Rayo u Oficial Tavis, como más te guste decirme. —Dirigió una furtiva mirada al interior del departamento y comentó: —¿Soy yo o las cosas están un poco aburridas ahí dentro?
Me encogí de hombros mientras, llevándome el cigarrillo a los labios distraídamente.
—Supongo que están normal.
—No pareces ser una de esas chicas a las que le gustan las cosas normales y tranquilas. —Apuntó él repasando mi cuerpo con su mirada sin molestarse en disimular y haciendo que recordara como estaba vestida. Le dediqué una sonrisa cínica, mientras entornaba los ojos.
—Nada me gustaría más que tener una vida normal y tranquila en este momento —Lo dije sin pensarlo, ignorando que estaba siendo completamente honesta con un desconocido. —. Pero bueno, supongo que no se puede escapar del destino, ¿no?
—El destino es para cobardes —Sentenció Rayo, dando otra honda pitada a su cigarrillo. —. Es el nombre que le dan los miedosos a sus decisiones. Además, según tengo entendido, eres experta en eso de escaparte de destinos que no te gustan, ¿no?
Lo observé un tanto confundida mientras intentaba adivinar si se estaba refiriendo a mi huída de la Torre T, mi relación con Wally o el hecho de que me hubiera cambiado de bando. ¿Desde cuando este sujeto sabía tanto de mí?
—¿Qué quieres decir?
Rayo abrió la boca para contestar, pero antes de que pudiera decir una palabra, la puerta volvió a abrirse dando paso a su hermano Trueno que llegaba con Garfield y Wally al balcón.
—Hermano, ¿estás fumando? Eso no es bueno para tus pulmones. —Increpó el grandulón. Rayo me dirigió una mirada cómplice ante la cual yo simplemente sonreí mientras negaba con la cabeza. Luego rodó los ojos, dio una última pitada y arrojó la colilla al vacío.
—¡Viejo, eso no es bueno para el medio ambiente! —Protestó Garfield fijando los ojos en el lugar donde había aterrizado la colilla. Rápidamente, se convirtió en un murciélago y voló hasta ella para recogerla y dejarla caer en un cesto de basura. Rayo observó todo cruzado de brazos con una expresión de hartazgo en su rostro ante la cual no pude evitar reír. Era muy divertido verlo tan disconforme, como un niño caprichoso al que acababan de descubrir haciendo una travesura.
Wally salió al balcón y se paró a mi lado, abrazándome por el hombro mientras yo terminaba de fumar.
—¿Todo bien, chicos? —Preguntó el cumpleañero pasando su mirada de Rayo a mí.
—Todo perfecto —Respondió Rayo sin dejar de recorrer mi silueta. Sentí como Wally me estrechaba más a su cuerpo. —. Sólo estábamos conversando.
—Y fumando —Puntualizó Trueno dirigiéndole una mirada desaprobatoria a su hermano. Rayo volvió a rodar los ojos.
—Lo dices como si fuera algo malo.
—No es precisamente algo bueno.
—Tampoco lo es ser un mojigato. —Susurró entre dientes Rayo y entró de una zancada al departamento, dando por finalizada la conversación. Trueno y Garfield lo siguieron en fila, dejándonos a Wally y a mí solos.
—¿Ya terminaste de hacerte el machote o van a montar un ring en el living? —Comenté, sarcásticamente.
—Prácticamente te estaba devorando con la mirada.— Se excusó él, entornando los ojos.
—Yo pensé que entre bomberos no se pisaban las mangueras.
—Rayo es de los bomberos a los que les gusta mucho el fuego —Explicó Wally, volviendo a aferrarme con fuerza. — y luego, cuando todo se descontrola, se desespera. Y culpa a alguien más.
—Oh, ¿dónde ha estado toda mi vida? —Solté con ironía dando la última pitada a mi cigarrillo mientras Wally me fulminaba con la mirada. Apagué el fuego, apoyando el cigarro en un cenicero y tras soltar la última bocanada de humo, me volví a Wally. —Estoy bromeando, idiota. ¿O crees que me vestí así para que ese cabeza de lámpara venga a intentar conquistarme?
—¿Ese es mi regalo de cumpleaños?
—Solo si no te gusta el que te traje.—Aclaré, abrazándome a su cuello y viéndolo de frente. —Ya sabes, soy una chica preparada. Siempre tengo un plan B.
Nos dimos un breve beso y nos quedamos abrazados un rato.
—Apestas a cigarrillo. —Protestó él en mi oído.
—Corrección: a perfume caro y cigarrillo.
—Pues ponte un poco más de perfume, porque llegó la hora del pastel. —Dijo él robándome un último beso y tomándome de la mano para entrar al departamento.
Starfire estaba terminando de colocar la enorme torta, forrada en fondant rojo con letras amarillas que rezaba "Oficial West". Sobre el pastel había una pequeña figurita que era una réplica de Wally con su uniforme de policía hecha de pasta, solo que esta extendía su brazo mostrando su placa. La alienígena esperó a que el homenajeado se acercara para comenzar a encender las velas, mientras Abeja y Kole la ayudaban y el resto de los invitados se acomodaban alrededor de la mesa para empezar a cantar.
Garfield fue quien empezó a entonar el Feliz Cumpleaños, parándose al lado de Raven y pasando su brazo sobre su hombro mientras ella aplaudía manteniendo su semblante monótono. Pronto todos se fueron uniendo en un cantar alegre, entre los que se cruzaban chistes y comentarios con algunas bromas internas. Era la imagen de una gran familia. La gran familia de Wally a la que yo no pertenecía.
No sabía si era el estrés que me generaba ver a esa gente o que todo eso me había remontado a mis propios amigos y a la situación funesta que estábamos viviendo, pero una enorme tristeza me invadió al presenciar esa escena. Me esmeré porque no se me notara, sumándome a los cantos con tímidas palmas mientras esbozaba una sonrisa incómoda. Era como estar de nuevo en la Torre T, sintiéndome una completa extraña y otra vez refugiándome en Wally. Otra vez el fantasma de ese mundo del que jamás podría formar parte, porque estaba marcada y todos lo sabían, como había quedado demostrado en mi conversación con Rayo.
Pero ahora las cosas eran distintas, ahora no tenía que esmerarme por caerles bien. Solamente tenía que aprender a sortear aquellas situaciones aisladas en donde nos cruzaríamos inevitablemente y eso sería todo. Wally valía eso. Nuestra relación valía eso.
Un aluvión de aplausos cayó sobre Wally luego de que soplara las velas. Starfire se precipitó para ayudarlo a cortar el pastel así que decidí acercarme y ayudar a repartir algunas porciones, como para romper un poco el hielo con otros invitados. Además, mientras antes comieran, antes empezarían a marcharse. Noté que Rayo me observaba expectante, parado en un rincón de la cocina y al cruzar una furtiva mirada me guiñó un ojo, así que para evitarle más disgustos a mi novio decidí encaminarme en la dirección opuesta.
—¿Pastel? —Le ofrecí a Dick que conversaba con Heraldo y Aqualad.
—¿Tiene algún componente que provenga de peces? —Inquirió el atlante, examinando con la mirada la porción que le ofrecía. Yo quería esmerarme en ser amable y no subestimar sus poderes, pero Aqualad no me la hacía nada fácil.
—No lo sé, yo sólo lo estoy repartiendo.
—Mmm… Entonces paso.
—Amigo, no debe ser fácil vivir contigo. —Señaló Heraldo tomando uno de los trozos que yo le tendía y agradeciéndome con una sonrisa. "Por fin alguien se lo dice" pensé en mi fuero interno mientras le ofrecía un poco a Dick.
—Estaba pensando —Dijo Grayson, luego de agradecerme por la porción que le había dado y alejándose de la discusión que se había montado entre Heraldo y Aqualad sobre las posibilidades de que ese pastel tuviera algún componente marítimo. —que tus conocimientos sobre ofensivas y estrategias son impresionantes.
—Gracias —Balbuceé extrañada porque ese me parecía el halago más extraño del mundo.
—Y que quizá, te gustaría colaborar un poco más con la Unidad. Nos haría falta gente de tu…
—¡Dick, tomémonos una foto! —Exclamó Starfire apareciendo furtivamente y abrazándose a su novio. Nunca me sentí tan feliz de ver un alien en mi vida.
Dick se enderezó, frenando a Starfire violentamente y se desprendió del abrazo con un ademán innecesariamente fuerte. La pelirroja lo observó unos segundos, herida por el gesto y pude notar como algunas miradas reparaban en la escena.
—Ahora no, Star —Musitó él, sin siquiera volverse a ella. —. Estoy hablando.
—Oh, yo sólo...—Comenzó ella, pero Dick volvió a cortarla.
—Ahora no.
Derrotada, Star giró sobre sus talones y se dispuso a irse por donde había llegado. No supe qué fue lo que me impulsó a hacer lo que hice, probablemente la furia asesina que me había despertado el comportamiento de Dick, pero sin pensarlo demasiado me acerqué y la tomé de la muñeca para detenerla.
—Yo me tomaré una foto contigo.— Le propuse. Sentí como Dick me clavaba la mirada, completamente estupefacto mientras a Star le brillaban los ojos de felicidad. Incapaz de contener su emoción. Se colocó a mi lado mientras ponía su celular frente a nuestros rostros, apuntando para tomar una selfie. Note que la tecnología terrícola no era su fuerte, así que me ofrecí a sacar la foto. Tomamos dos normales y una haciendo caras raras y tras darme un abrazo estrangulador, Starfire se alejó y se sumó a otro grupo de gente.
—Como te decía, Jinx —Continuó Dick, una vez que su novia se perdió de la escena. No pude evitar fruncir el ceño ante su indiferencia. —, podrías serle muy útil a la unidad. No tendrías que ser una Oficial, podrías ser una colaboradora, como Aqualad.
—Gracias por la propuesta, Dick, pero siento que tenemos formas muy diferentes de pensar y entender a las personas —Lo corté, sin sutileza alguna mientras dirigía una mirada hacia el lugar donde estaba Starfire para que él entendiera el mensaje. Él evitó mirarme y se llevó un poco de pastel a la boca para tener un motivo que le impidiera hablar. Pero yo estaba enojada. Su maltrato me había parecido deleznable y sentía que tenía que ponerlo en su lugar. —. No me interesa codearme con personas que no tengan las mismas nociones de respeto que yo, sin importar de qué bando sean.
Y antes de que Dick pudiera responder, le quité su plato vacío y me fui rumbo a la mesa para ir a buscar más porciones y seguir repartiéndolas. En el camino, crucé una mirada con Raven que me sonrió con aprobación, aún abrazada a Garfield y yo le devolví el gesto.
En ese momento, no tenía en claro si Starfire y yo éramos amigas ni si lo seríamos alguna vez, pero sí sabía muy bien detectar maltratos innecesarios y no estaba dispuesta a seguir callándolos y permitiéndolos, vinieran de quien viniesen. No me importaba quién fuera Dick, no tenía derecho a tratarla así. Poco me importaba si esto le daba más argumentos para odiarme o si yo terminaba en boca de todos sólo por enfrentarlo, sentía que había hecho lo que tenía que hacer. Había defendido a alguien que estaba sufriendo una agresión injusta y desproporcionada. Y si los demás no podían verlo… Pues yo ya tenía otros problemas por los cuales preocuparme.
—¿Puedo preguntar qué fue toda esa escena con Dick? —Me soltó Wally, una vez que todos se habían marchado, mientras lo ayudaba a ordenar el departamento.
—Yo iba a preguntar lo mismo.
—¿A qué te refieres?
—¿Qué pasa entre él y Starfire?
Wally desvió su mirada incómodo.
—No han estado bien últimamente —Respondió. —. Dick está muy metido en la unidad. Tuvimos una auditoría hace poco y las cosas no salieron como esperábamos, así que pronto habrá otra.
—¿Y por eso maltrata a su novia en público?
—Está un poco nervioso. —Argumentó Wally, encogiéndose de hombros. Me agaché para juntar unas servilletas de papel que yacían en el suelo y me puse de pie de un salto, mientras me cruzaba de brazos.
—Pues yo también estoy nerviosa y no por eso ando maltratando gente a diestra y siniestra, ¿no?
—En realidad... sí lo haces—Puntualizó Wally, vacilante. Lo fulminé con la mirada.
—Pero no en público.—Sentencié, dejando las servilletas en la mesa. Wally asintió con la cabeza, dándome la razón.
—¿Y qué quería Dick?
—Da igual —Dije restándole importancia con un gesto de la mano. —. Iba a decirle que no de todos modos.
—Pero… ¿Qué quería? —Insistió Wally, deteniéndose en lo que hacía.
—¿Por qué te interesa tanto saberlo? —Pregunté, extrañada por su insistencia. Él no dijo nada y siguió juntando las cosas, con un gesto cansino. —Quería ofrecerme un puesto en la unidad, pero a mí eso no me interesa.
—¿Qué él qué?
—Tranquilízate —Lo corté, volviendo a sorprenderme por su reacción. —. Le dije que no y con más razón luego de ver cómo trató a Starfire.
Wally dejó caer los globos que estaba descolgando del techo y los pateó, haciendo que se dispersaran por todo el departamento. Se quedó parado en medio de la sala mientras se pasaba la mano por la cara, sin disimular su molestia.
—¿Por qué hizo eso? Maldita sea, yo le dije que hablaría contigo.
—¿Hablar conmigo? ¿A qué te refieres?
Wally se mordió el labio y comenzó a murmurar improperios. La situación empezaba a ponerme nerviosa.
—¿Qué es lo que pasa? ¿Por qué estás tan molesto?
Él seguía sin mirarme ni responder, mientras recorría con la vista el departamento. Como buscando las palabras para armar su respuesta.
—Wally, háblame.
—Promete que no vas a enfadarte —Dijo suplicante. Sentí un escalofrío en la espalda y supe que nada bueno podía venir luego de esa oración. No dije nada y seguí mirándolo, incitándolo a hablar. Wally soltó un suspiro. —. ¿Recuerdas el día en que nos reencontramos? ¿Que fui a tu casa esa misma noche? —Asentí con un gesto de la cabeza. —Bueno, no fui precisamente para saber cómo estabas.
—¿A qué te refieres?
—Cuando volví de almorzar, como no me habías dejado ni un número de teléfono, quise rastrearte. Fue ahí cuando noté que no aparecías en ningún lado y una cosa llevó a la otra y descubrí que tus antecedentes se habían borrado del sistema —Explicó, viéndome a los ojos por primera vez. Dejé caer los vasos de plástico que estaba sosteniendo, sin poder creer lo que estaba escuchando. —y supe que había algo raro. Al salir del trabajo, activé el comunicador y apareciste entonces quise ir a preguntarte qué había pasado. Pero llegué y discutimos. Estabas muy herida y yo no dejaba de meter la pata con cada cosa que te decía…—Hizo una pausa antes de seguir mientras yo sentía como el corazón se me aceleraba con cada palabra. — No quería volver a perderte, a decir algo que hiciera que volvieras a desaparecer así que decidí no preguntarte.
Me dejé caer en el sillón abatida por el peso de esas revelaciones pero sintiéndome incapaz de romper con el silencio. Tras concluir que yo no iba a responderle, Wally siguió hablando.
—Y luego empezamos a vernos más. Conocí más a los chicos y empezaron a agradarme y volví a sentir cosas por ti y… No quería arruinarlo. Creí que si seguíamos siendo amigos, si lograba mantenerte apartada de la Unidad, entonces podría fingir que no sabía lo que sabía. Pero volvimos a salir y estaba tan feliz que seguía sin querer averiguar qué había sucedido... Y entonces hiciste la defensiva para la banda del Pro —Alzó su vista y nuestras miradas se encontraron por primera vez desde que él había iniciado su monólogo. —. Dick quedó tan encantado que quiso saber qué estabas haciendo y así fue como Victor te rastreó en la base de datos y descubrieron que todos tus antecedentes se habían borrado junto con los de los chicos…
Sentí como el corazón me daba un vuelco al oír esas palabras.
—Quise excusarte y desviar la atención, pero fue inútil. Dick sumó dos más dos y supo lo que había pasado. Justo estaba ocupándome de lo de Angel y él consiguió que le dieran la posibilidad de salir bajo servicio comunitario. Entonces sugirió que tú podrías hacer algo similar. —Explicó. —Dijo que si yo lograba convencerte para que te sumaras a la Unidad como colaboradora, entonces podríamos obviar la violación a la base de datos. Que nadie más tenía que saber del asunto. Quise explicarle que no ibas a querer, pero él fue terminante. Me dijo que las auditorías estaban sobre nuestras espaldas y la situación podría perjudicar a la Unidad. —Yo seguía sin decir nada, así que Wally continuó: — Le prometí que hablaría contigo y le pedí que me diera tiempo y más opciones, pero por lo visto él decidió hacerte la propuesta de todos modos…
No sabía ni por donde empezar. Sentía que había estado flotando en una mentira todo ese tiempo. Ahí estaba: la vida de prestado de la que hablaba SeeMore, la felicidad efímera y mentirosa en la que nos sumergíamos reventándome en la cara y recordándome que hiciera lo que hiciera, estaba marcada.
—Jinx. —Susurró Wally, aún parado a unos metros de distancia. Pero yo seguía aturdida, incapaz de hablar. —Jinx, por favor, háblame.
—¿O sea que todo fue una mentira? —Le espeté, viéndolo a los ojos. Él desvió la mirada antes de responder y aquel gesto me hirió más que cualquier cosa que pudiera decir.—¿Y esto qué fue? ¿Una intervención para ver si de una vez por todas lograban convertirme?
—No, Jinx, no fue…
—¿Y entonces qué diablos fue todo esto, Wally? —Grité, poniéndome de pie de un salto, mientras las lágrimas luchaban por salir. —¿Por qué mierda me insististe para que viniera si sabías esto? ¿Cómo pudiste ponerme en esta situación?
—No lo entiendes. Si no hubieras venido, habría sido peor. Se hubiera visto más sospechoso.
—¿Más sospechoso para quien, Wally? ¿Para tu carrera o la de Dick?
—¿Qué quieres decir?
Lancé una risotada cargada de cinismo, mientras paseaba mi mirada por todo el lugar.
—Por favor, Wally. No me hagas reír. Sabías esto desde el principio e igual me arrastraste hasta aquí.
—No, Jinx, yo intentaba protegerte. —Se excusó él, avanzando unos pasos.
—Si intentabas protegerme, no me habrías expuesto de esta manera. —Repliqué, haciendo que él se detuviera en seco.
—¿Y qué se suponía que hiciera, Jinx? ¿Fingir que nada había pasado? Borrar antecedentes de una base de datos de la policía es un delito Federal. —Me aclaró, frunciendo el ceño. Pero a mí no me interesaban sus argumentos. No había nada que pudiera decirme que fuera a calmarme. Sentía que me había traicionado, exponiéndome ante todos sus tontos amigos como si fuera un proyecto personal para que él se viera como una buena persona.
—Podrías haber sido sincero conmigo.
—¿Cómo se supone que iba a serlo si cada vez que hablo de mi trabajo es como si estuviera insultándote? —Lanzó Wally, alzando los brazos al aire.
—¿O sea que por eso hiciste todo esto? ¿Ese era tu plan desde el principio? ¿Seducirme para intentar recomponerme? —Espeté, avanzando hacia él sin desviar la mirada. Los ojos de Wally se llenaron de lágrimas, pero él los apretó negándose a dejar que salieran.
—¿Cómo puedes pensar eso? Después de todo lo que hemos pasado… Yo sólo quería protegerte. —Respondió él, y una lágrima resbaló por su mejilla inevitablemente. Pero el dolor que sentía hacía que fuera incapaz de conmoverme. —Quería buscar la mejor forma en la que pudieras… No sé, disculparte.
—No voy a disculparme por lo que hice para sobrevivir —Sentencié, terminante. Wally contorsionó su rostro en una expresión de enojo, herido por mi respuesta. —. No me interesa lo que quieran ofrecerme. No puedo creer que Billy tenía razón… Me tuviste todo este tiempo haciéndome jugar a la justiciera para que pudieras redimirme con el imbécil de Dick.
—Yo no te hice jugar a la justiciera. —Replicó ferozmente. —Tú te metiste sola. Tú interviniste. Yo intenté salvarte, intenté ayudarte…
—No, tú intentaste salvarte a ti mismo, porque si te hubiera importando mi vida, nuestra vida —Me corregí, poniendo énfasis en esa última expresión.—hubieras buscado hablar conmigo y no actuar a mis espaldas, diciéndome las cosas a medias y mandando a otros a hacer el trabajo sucio.
—Yo no mandé a nadie a hacer nada, Jinx. —Se defendió Wally, pero yo solté una risa irónica al aire.
—¿Esperas que crea eso ahora? ¿Esperas que piense que Argenta me preguntó por pura casualidad si seguía entrenando? ¿Que crea que Abeja me halagó porque realmente piensa que soy buena haciendo formaciones Delta? ¿Esperas que crea que algo de todo este circo que has montado es verdad? —Disparé, completamente ida en rabia.
—No, no espero que creas nada de eso porque simplemente no podrías. —Contraatacó él de manera mordaz.
—¿A qué te refieres con eso?
—¡Siempre estás desconfiando de todo lo que hacemos, Jinx! ¡Siempre estás a la defensiva! ¡Conmigo, con tus amigos y con todos! —Acusó, alzando su tono de voz. — Por eso no podía decirte la verdad, porque haces todo muy complicado siempre.
—¿Yo hago todo complicado? —Repetí, llevándome una mano al pecho en un gesto dramático. Wally me fulminó con la mirada pero no se molestó en desdecirse. Esbocé una sonrisa cínica ante su reacción —Vaya, eso pensé. No te preocupes, Wally. Voy a hacerte un favor. Voy a desaparecer de tu vida de una vez por todas así no tendrás que seguir dando explicaciones por mí —Y giré sobre mis talones rumbo a su cuarto para juntar las cosas que había dejado ahí. Al salir, lo encontré parado en el mismo lugar, mirándome sin decir nada. —. Perdona por atentar contra tu carrera y la de Dick. Ojalá sean muy felices siendo un montón de hipócritas. —Antes de salir de ahí, le dirigí una última mirada cargada de desdén y dije: — Por cierto, feliz cumpleaños.
Y me fui hecha una furia, permitiendo que las lágrimas de impotencia salieran de mis ojos recién cuando estaba subida al taxi, camino a mi casa.
Bueno, se puso fulera la cosa. Me cuentan si son team Wally o team Jinx. ¿Qué hubieran hecho ustedes? ¿Qué les pareció la discusión? Y más importante aún: ¿Cómo creen ustedes que se reproduce Kyd Wykkyd? xD Espero que les haya gustado. Les mando un besote, cuidense, mantenganse a salvo y en la medida de lo que puedan, quédense en casa.
Coockie
