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Sakura No Tabi
値
° Fotografía (Relleno) °
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Un día más, lleno de actividades, desde entrenar con Byakuya, después ir con Tōshirō, dar una vuelta por el Rukongai para supervisar su proyecto, y finalmente por las noches, seguía revisando el avance del tratamiento de Ukitake, si bien ya estaba en la etapa final, quería verificar su estado de salud todas las noches.
Así que cuando le dijeron que tendría un día completo de descanso, sin actividades, se dispuso a leer lo más que pudiera sobre la historia de la Sociedad de Almas, kido, terminología Hollow y todo lo que encontrará a su alcance
Al medio día tenía pensado hacer algunas actividades con sus amigos, había mucho de donde escoger, encontrar a Renji y Rukia para dar un paseo, visitar a Tōshirō para comer algún postre, podría ir con Byakuya a almorzar, ir con Ukitake y Kyōraku a pasar el rato o quién sabe, ir con Yamamoto a beber té...
― ¿Tú qué opinas Atai? ¿Con quién deberíamos ir primero?
― No creo que debas pasar tanto tiempo con los capitanes, y me refiero a Hitsugaya y a Kuchiki, incluso Ukitake no me parece una buena opción ― Y él tenía una razón de peso para decirlo, últimamente le prestaban demasiada atención.
Él podía percibir las miradas que le dirigían, la forma en que ellos siempre la buscaban a su alrededor y acercarse lo más posible a ella, ni que decir de los ligeros toques en su cabello, hombros o en sus manos, por kami, que lo peor de todo era que podía jurar que los mismos capitanes tampoco eran totalmente consientes de sus acciones.
¿O tal vez si…?
Si querían llegar a ella tendrían que pasar por encima de él, su protector y guardián… no se los dejaría fácil, y si es que llegaban a lograrlo, les esperaba algo peor.
Quería ver si tenían las bolas para enfrentar al temido Equipo 7 cuando llegaran a ese mundo...
Disfrutaría ver el mundo arder…
Sin querer, una sonrisa sanguinaria llenó por completo su rostro.
― ¿Atai, estás bien?
― Eh... Lo siento linda, me perdí en mis puritanos pensamientos.
― Te preguntaba el porqué no debería ir con Tōshirō, Byakuya-san o con Ukitake-san
― Son cosa mías, no te preocupes ― el chico volvió a sonreír con maldad ― haz lo que quieras, Cerezo, aunque deberías aprovechar el día y descansar, ya casi será medio día, llevamos horas leyendo bajo este árbol.
― Pero se siente tan bien estar aquí, la brisa es muy relajante ― la Kunoichi observó el follaje del gran árbol ser mecido por la cálida brisa del medio día.
Poco a poco Sakura comenzó a dormirse hasta sumirse en un profundo sueño.
Atai sonrió con ternura al sentir a su amada portadora dormir, se lo merecía, incluso él mismo se permitió descansar un poco.
Diez minutos después llegaron Rukia y Renji a buscar a su amiga, sabían que no tendría actividades durante todo el día así que pensaban pasarlo con ella, para su sorpresa la encontraron dormida.
― Mira que dormir aquí, debe estar realmente agotada ― mencionó Renji con cierta preocupación, la rutina que tenía la kunoichi era extenuante ― Tal vez deba llevarla a su habitación o despertarla, aún no ha almorzado... ¿Qué dices Rukia? ¿Rukia…?
La observó y la Kuchiki veía a Sakura con ojos soñadores...
― Espera Renji ― La Shinigami lo tomó de la manga del kimono y lo jaló con fuerza en un rápido shunpo, llegaron a la mansión Kuchiki, específicamente a su habitación.
― Pero que... ¿Rukia, que hacemos aquí?
No respondió y comenzó a buscar por todo el lugar hasta que encontró una cámara fotográfica que le había regalado Inoue, salían las fotografías impresas al instante.
― La tengo, ahora vamos Renji.
No habían tardado ni cinco minutos, la Kunoichi seguía igual.
Rukia se acercó a Sakura, buscó un buen ángulo y le tomó una fotografía, inmediatamente ambos pudieron ver el resultado.
― Es hermosa ¿Verdad? Mírala ― chilló Rukia con emoción al ver la foto en sus manos y después ver a la chica frente a ellos ― Ella sin duda será mi futura hermana, le regalaré la fotografía a Nii-sama, seguro que le gustará tener una de Sakura.
Renji tomó la foto en sus manos y la observó, había que admitir dos cosas, Rukia era una excelente fotógrafa y Sakura era hermosa, incluso él tenía que aceptarlo, si no tuviera ya a alguien en su corazón probablemente formaría parte del harem que la chica ya tenía, sin saberlo, en la Sociedad de Almas.
Y mira que no eran cualquier Shinigamis, en su mayoría eran capitanes…
Un harem como ese no lo tenía ni siquiera una joven de clase noble.
― No salió tan fea, tienes buena mano Rukia ― dijo Renji haciendo enojar a la Kuchiki ― Seguro que a Kuchiki-taicho le gusta.
― De qué hablas, Sakura es muy bonita, y más con ese cabello rosa, sedoso y sobre todo rosado ― volvió a chillar como colegiala la Shinigami, su futura hermana le recordaba tanto a su querido y bien amado conejito Chappi ― Nii-sama estará complacido con mi regalo.
Era una suerte que ambos fueran del Team-Byakuya y ese material tan bueno de la Kunoichi fuera solo para el cabeza del clan Kuchiki.
― Vayamos a dejársela a Nii-sama inmediatamente.
― ¿Y qué hacemos con Sakura?
― Déjala dormir un poco más, está exhausta, vendremos por ella en un rato ― Rukia sonrió al ver a su amiga descansar.
Ambos se disponían a salir de la residencia de Ukitake cuando se encontraron con dicho capitán.
― Ukitake- taicho
Ambos hicieron una reverencia.
― Oe Kuchiki, Abarai-kun ― los saludó el hombre ― ¿Han venido a ver a Sakura-san? Pensaba ir a buscarla e invitarla a almorzar.
Claro que Rukia había visto el interés de su querido capitán por su amiga rosada, y era ahí cuando su corazón se dividía, por un lado su capitán y por el otro su amado hermano.
Tenía que ser fuerte, Sakura sería su hermana, Team-Byakuya hasta la muerte.
― Si, pero la hemos encontrado durmiendo cómodamente bajo un árbol cerca de su habitación así que la hemos dejado descansar un rato más, después vendremos por ella ― explicó Renji a su superior
― Ya veo... Entonces no la molestaré ― dijo Ukitake con un suspiro, fue en ese momento que vio la cámara fotográfica en el cuello de Rukia y lo que parecía ser una foto en su mano ― ¿Eso es una fotografía?
Rukia se tensó, ese era el regalo exclusivo de su Nii-san.
― ¿Puedo verla? ― volvió a preguntar Jūshirō.
Aunque tampoco le podía negar algo a su capitán.
La Shinigami asintió y se la dio.
En la fotografía se podía observar a Sakura con una expresión llena de paz, sus cabellos rosado siendo mecidos suavemente por el viento y algunas hojas cayendo a su alrededor...
Solo una palabra inundó la mente del capitán... Hermosa
Una sonrisa sincera y llena de cariño, amor sería la palabra correcta, se asomó en su rostro.
― ¿Crees que pueda conservarla? ― Cuando menos se dio cuenta ya había soltado la pregunta.
Rukia estaba que lloraba, de nuevo su corazón se dividía, después de ver semejante expresión en su capitán no podía decir que no.
― Pero es la fotografía de Kuchiki-taicho
Rápidamente la pequeña Shinigami le dio un fuerte golpe con su codo a Renji.
― ¿Es de Byakuya? ¿Por qué querría él una foto de Sakura-san?
― No le haga caso Ukitake-taicho ― río nerviosamente la chica tratando de quitarle importancia al asunto
Estaban más que confirmada las suposiciones de Jūshirō, Byakuya tenía las mismas intenciones que él.
― ¿Pero que tenemos aquí? ― exclamó Kyōraku tomando la fotografía de las manos de Ukitake ― Consiguieron una bella imagen de Sakura-chan, creo que me la quedaré
Renji y Rukia se exaltaron, no habían sentido al capitán de haori rosado llegar.
― Es de Kuchiki... ― Replicó Ukitake.
― Escuché claramente como la pedías, no podrás negar nada ahora Jūshirō
El de cabello blanco solo río nerviosamente y se llevó una mano a la cabeza.
Una pequeña brisa se coló al pasillo donde estaban, dicha brisa arrebató la foto de la mano de Kyōraku, y antes de que alguien pudiera hacer algo, un fuerte viento la alejó bastante.
― ¡La foto se escapa! ― gritó Renji al verla cada vez más y más lejos.
― Andando Renji, es el regalo de Nii-sama...
Ambos Shinigami comenzaron a correr, la estaban perdiendo de vista.
― Con que el capitán Kuchiki... ― murmuró el hombre de haori rosado.
― Tenías razón, el también siente algo por Sakura-san
― ¿No piensas hacer nada Shiro-chan? ― Ukitake suspiró, siempre lo hacía cuando Kyōraku usaba ese tono meloso para molestarlo ― Si no haces algún movimiento alguno de ellos lo hará, comenzando por conseguir esa foto de ella.
Esta vez no caería en el juego de su amigo.
― Yo la veo todos los días, y vive conmigo, no pasa nada por no tener esa fotografía ― Comenzó a caminar por el pasillo.
― ¿Seguro? Sakura-chan siempre está alerta y será muy difícil conseguir otra.
Detuvo su andar, eso era muy cierto.
― Además, quien sabe que harían un montón de hombres con la fotografía de una inocente y preciosa señorita como lo es Sakura-chan, ¿No crees que se veía excepcionalmente hermosa, Shiro-chan? ― Volvió a picar el capitán ― Yo iré a recuperarla y la conservaré, algo tan bello no puede caer en las manos equivocadas ― el hombre comenzó a caminar hacia la salida.
Solo dio tres pasos antes de que una mano en su hombro detuviera su andar.
― Solo por proteger a Sakura-san, no tiene nada que ver mis intenciones hacía ella.
Ukitake tenía una expresión de seria en su rostro, en todos los años que lo conocía, nunca lo había visto así, es por eso que él, Shunsui Kyōraku, estaba sacando el máximo provecho de la situación, era de lo más entretenido e interesante.
― Lo sé, lo sé, no te preocupes Shiro-chan, el que te interese Sakura-chan no tiene nada que ver...
...
Hitsugaya se encontraba haciendo el papeleo en su oficina, tendría la tarde libre al no entrenar con la Kunoichi, un vacío raro, siendo que lo hacía todos los días.
Suspirpo por tercera vez en una hora, seguramente se debía al cambio de su rutina, tenía que ser la explicación a la repentina ansiedad que sentía por no ver a la chica de ojos jade.
Se negaba a aceptarlo pero sabía qué lo tenía en esa condición, su creciente interés por Sakura, y no de forma superficial o de forma amistosa, era algo más allá, era un interés romántico...
No era tonto, lo sabía por la forma en la que él la buscaba, la forma en la que trataba de acercarse lo más que pudiera, de tocarla... O simplemente en cómo se aceleraba su pulso cada que ella lo observa a los ojos, lo llamaba por su nombre y le regalaba sonrisas que parecían dedicadas exclusivamente a él, incluso llegó a pensar que lo hacía con toda la intención de provocarle un infarto al agitar de aquella manera su corazón.
Volvió a suspirar, no podía negar todo eso...
Salió a su balcón con la única intensión de tomar un poco de aire, agradecía el que hiciera bastante viento como para despejarse un poco.
De pronto algo se estrelló de lleno en su cara.
― Que demonios...
Cuando observó aquel papel se llevó una sorpresa al ver que era una fotografía y más al ver de quién se trataba.
La observó por varios minutos sin expresión alguna...
Con su mano tapó sus ojos y soltó un leve quejido.
― ¿Como rayos consigues verte así Haruno?
Volvió a mirar la fotografía, estaba perdido, totalmente perdido, no sabía de dónde había salido tan bella imagen pero no dejaría que nadie más la viera, ahora era suya.
― Taicho~ ― chilló Matsumoto abrazando al chico por detrás ― ¿Que está haciendo taicho? ¿Extraña a Sakura?
― Quítate Matsumoto ― gruñó Hitsugaya al sentir los pechos de la mujer
― Pero que tiene aquí taicho ― sin soltarlo tomó con rapidez la fotografía ― No sabía que tenía esos pasatiempos, de haberlo sabido yo le hubiera conseguido una desde hace mucho, si quiere puedo traerle una en traje de baño o en toalla, solo dígamelo taicho, Sakura nunca se enterará ― propuso Matsumoto con una enorme sonrisa pícara.
― Matsumoto... ― siseó enojado, y es que no sabía que era peor, que creyera que él podía tener una fotografía de ese tipo o la facilidad con la que la podría conseguir.
― No se enojé Taicho, solo estaba jugando ― la mujer comenzó a reír nerviosamente y en un descuido el viento se llevó la foto ― Demonios...
― Matsumoto ― Dijo el capitán con un tono peligroso.
― No se preocupe Taicho, yo iré por ella ― sin esperar más la mujer salto por el balcón.
Tōshirō suspiró con resignación.
¿Porque alguien como Momo, tan tranquila, no podía ser su teniente?
Volvió a su oficina a terminar el papeleo.
...
El estoico capitán de la sexta división se encontraba recorriendo algunos pasillos en busca de su teniente.
Él no tendría que estar buscando a Renji pero simplemente su subordinado había desaparecido a quien sabe dónde, muy probablemente se encontraba con su hermana Rukia y Sakura.
Tal vez su búsqueda no sería tan mala si los encontraba juntos, sería una buena razón para ver a la Kunoichi.
De repente vio a cierta mujer de cabello naranja buscar algo con desespero, raro sin duda, pero no era su asunto.
Siguió caminando, se detuvo al ver un papel en el suelo del pasillo, no había que pensar mucho para saber que probablemente eso era lo que buscada la teniente.
Iba a pasar de largo pero él era un caballero ante todo y ayudar a la mujer no le llevaría demasiado, tomó aquel papel y lo observó, grande fue su sorpresa al ver la fotografía.
Una hermosa imagen sin duda...
La iba a devolver pero ahora se lo estaba pensando.
Tosió un poco.
Él era un caballero...
Aunque era solo una fotografía, y no sabía si era lo que estaba buscando la teniente de la décima división.
No tenía la certeza de que le perteneciera a ella y él nunca hacía nada sin saber todos los hechos, así que la conservaría hasta que encontrará al dueño. Algún día alguien iría a pregúntale a él sobre la fotografía.
Estaba por seguir en su búsqueda hasta que efectivamente, lo detuvieron.
― Kuchiki-taicho, que bueno que la encontró ¿Podría darme la fotografía, por favor?
Frente a él estaba la teniente de Hitsugaya.
― ¿Es suya?
No la entregaría a otra persona que no fuera el dueño.
― No, es de mi Taicho, solo que sin querer la dejé caer y el viento se la llevó.
― ¿Es del capitán Hitsugaya?
― Si ― Afirmó Matsumoto con una sonrisa orgullosa.
Si no fuera por su personalidad, Byakuya hubiera hecho una mueca de desagrado total.
― Tal vez tenga que dársela personalmente.
― No se preocupe Kuchiki-taicho, no tiene que molestarse, yo se la llevaré.
Matsumoto quería salir de aquella situación, de repente había sentido el ambiente pesado, ni cuando su capitán la descubría bebiendo sentía ese instinto asesino.
― Insisto, quiero dársela en sus manos ― dictó Byakuya sin dar lugar a protestas.
Matsumoto no dijo más, el capitán de la sexta división había dado una orden y no sería ella quien lo desobedeciera.
El cabeza del clan Kuchiki comenzó a dirigirse al décimo escuadrón, sin embargo nunca sintió a la pequeña teniente rosada pasar a gran velocidad siendo perseguida por Ikkaku Madarame.
― Perdón Byuku-shii.
Fue todo lo que dijo Yachiru antes de desparecer por los pasillos teniendo tras ella Ikkaku.
― ¡Vuelve aquí niña!
Byakuya rápidamente se percató de algo.
No tenía la fotografía en las manos...pudo verla a los lejos siendo arrastrada por el viento, sin contar que de nuevo la teniente de Hitsugaya corría tras ella tratando de alcanzarla.
Se estaba debatiendo en olvidar el asunto y regresar a su búsqueda o ir en pos de la fotografía.
Tenía mejores cosas que hacer.
En fin, solo era un papel sin importancia.
Encontrar a su teniente era más importante.
De cualquier forma, el objeto no era suyo, no le pertenecía...
Si pensaba de esa manera no sabía porque caminaba en la misma dirección que se había ido la teniente.
Pasos apresurados se escucharon por el pasillo, esta vez no lo tomarían por sorpresa.
― Nii-sama.
― Kuchiki-taicho.
― Rukia, Renji.
El Kuchiki los observó, estaban agitados, parecía que buscaban algo.
― ¿Que sucede? ― preguntó directamente al verlos ansiosos.
― Nii-sama ― Rukia habló con nerviosismo ― tenía un regalo para ti pero se lo ha llevado el viento, perdón Nii-sama.
― ¿De casualidad no ha visto una fotografía? ― preguntó Renji con cautela, aunque de igual forma que Rukia, nervioso.
Byakuya rápidamente unió cabos, después de todo si le pertenecía.
― Se ha ido en aquella dirección.
― Gracias Nii-sama.
― Gracias Taicho.
― Rukia ― llamó el hombre antes de que ambos shinigamis salieron corriendo ― Estaré esperando tu regalo.
La Kuchiki sonrió con entusiasmo.
― No te fallaré Nii-sama...
…
Un poco más... Solo un poco...
Matsumoto ya podía sentir el papel en sus manos, esa foto era en verdad escurridiza.
Antes de que pudiera tocarla alguien se la arrebató.
― Lo siento pero esto nos pertenece.
Rukia tenía en sus manos la fotografía, a su lado se encontraba Renji.
En cualquier otro caso dejaría el asunto pero su Taicho quería esa fotografía y ella se la daría, puede que incluso olvidará su más reciente borrachera si la conseguía.
― ¿Por qué no me la dan? Yo la iba persiguiendo
― Lo siento teniente Matsumoto pero es nuestra y no se la daremos a nadie. ― negó Renji.
Ella habia intentado negociar pero no le daban otra alternativa, en un rapido shunpu se la arrebató a Rukia.
― Ahora es mía… ― dijo guiñando un ojo con coquetería.
Rápidamente se fue del lugar dejando a una shinigami enojada y un teniente confundido.
― Rukia, creo que…
― Andando Renji, no dejare que se salga con la suya.
Sin darle tiempo a decir más, la Kuchiki ya no estaba junto a él…
Tenía una mejor idea.
…
Hinamori se dirigía tranquilamente a ver a Hitsugaya para entregar unos documentos.
― ¡Hinamori, atrapa!
Gracias a sus reflejos pudo detener el delgado objeto que le lanzó Matsumoto.
La teniente era perseguida por Rukia.
― Rangiku-san, Kuchiki-san…
― Lo siento teniente Hinamori pero deme esa fotografía.
― Échale un vistazo y sabrás que hacer ― mencionó la mujer de grandes pechos.
Momo lo hizo, ella era Team-Tōshirō, shippeaba a su amigo con la Kunoichi y nada la detendría hasta ver realizado su sueño de verlos juntos, tuvo claro qué hacer.
― Lo siento Kichiki-san pero no puedo.
Una nueva persecución dio inicio, dos contra una, Rukia no lo creía muy justo pero no se rendiría.
Sin que ninguna lo predijera, el capitán de la octava división le arrebató la foto a Momo.
― Una disculpa señoritas pero me la quedare yo.
Shunsui Kyōraku y Ukitake Jūshirō estaban frente a ellas.
― Taichos…
Claramente habían perdido, ninguna de ellas se atrevía a ir contra ellos.
― Pero… ¿Qué ha pasado? ― se preguntó confundido Shunsui al no tener la fotografía en sus manos.
― Le pertenece a Rukia.
Se hizo escuchar la estoica voz del capitán de la sexta división, el cual se alzaba majestuosamente a lado de la shinigami.
― Nii-sama.
― Kuchiki-taicho ¿De verdad cree ser tan rápido? ― habló con diversión Kyōraku y le enseño de nuevo la fotografía.
Byakuya arrugo el entrecejo levemente, lo estaba retando.
Ukitake no tenía intención de intervenir, había ido como espectador, al menos hasta que fuera necesaria su intervención, sabía que de conseguir la foto su amigo se la daría pero por el momento el capitán del haori rosado solo buscaba algo de diversión.
Shunsui lanzó la fotografía a Jūshirō en una clara provocación para Byakuya
― Veamos que tan rápido es ― había dicho el capitán de sombrero.
Hitsugaya intervino atrapándola en el aire.
― ¿Qué pasa aquí? Matsumoto ¿Por qué has tardado tanto?
― Taicho~ ― mencionó la mujer con una risa nerviosa ― Se ha complicado la situación.
― No creo que deba meterse en una competencia de rapidez Hitsugaya-taicho ― dijo despreocupadamente Kyōraku con pequeño y delgado objeto de nuevo en sus manos ― Más si este es el gran premio.
A Tōshirō le dio un pequeño tick en el sien de la cabeza.
¿Le estaba insinuando que era lento?
Y más aun.
¿Lo estaba echando después de arrebatarle "el premio"?
Lanzó un bufido.
Como si lo fuera a permitir.
A Byakuya se le estaba acabando la paciencia, no solo por el tono burlón que usaba el capitán de haori rosa, la presencia del pequeño capitán de la decima división lo había irritado, aun recordaba las palabras de su teniente, había osado decirse el dueño de la fotografía cuando él era el propietario original, siendo un regalo de su hermana y su teniente.
― Si así lo prefieren… ― declaró el Kuchiki seriamente.
Las tres shinigamis presentes sintieron la tensión en el ambiente.
Kyōraku tuvo que esquivar rápidamente con un shunpu a Byakuya y Tōshirō
Dio inicio una nueva competencia de velocidad protagonizada por capitanes.
Ninguno daba su brazo a torcer, cuando alguno conseguía obtener la fotografía, velozmente otro de ellos se la arrebataban.
Byakuya tenía la foto en sus manos pero quien lo despojó de ella no fue otro que Zaraki Kenpachi.
― ¿Qué tenemos aquí? Yo también quiero participar
El capitán de la Undécima división comenzó a participar en aquella singular contienda.
No solo estaba en juego una simple fotografía, el honor de los capitanes de cada división estaba en juego, aunque Zaraki lo hacía para pasar el tiempo.
― ¿Cómo terminamos así? ―preguntó Momo con incredulidad.
― No lo sé ― contestó Rukia de igual forma.
Kenpachi había sacado su espada y atacaba a todos por igual sin dejar de lado lucha de velocidad.
Kyōraku, Byakuya y Tōshirō no se permitían desenvainar sus Zanpaku-tō.
En medio de todo ese caos apareció una imponente figura deteniendo todo ataque en el momento.
― ¿Qué esta pasando aquí?
― Yama-jii…
― ¿Qué ha provocado que cuatro capitanes peleen de esta manera?
Yamamoto Genryūsai exigía una explicación pero nadie decía nada.
De nuevo el viento hizo lo suyo y separó la pequeña fotografía de quien la tenía.
El anciano la tomó y observó, una diminuta molestia creció en él, como si fuera a dejar que alguno de esos niños tuvieran algo de la joven Kunoichi que tomaba el té con él.
Rápidamente la hizo cenizas.
Sin decir más Yamamoto se fue del lugar.
Los cuatro capitanes hicieron lo mismo.
― ¿Todo fue en vano?
― Así parece Rangiku-san.
― No lo puedo creer ― exclamó Rukia decepcionada.
…
Byakuya regresó a su oficina en silencio, aunque internamente se reprendía por haber caído en el juego de Shunsui Kyōraku.
Tuvo que pasar por aquella vergonzosa situación y sin obtener nada a cambio.
En su escritorio se encontraba una fotografía de Sakura, incluso mejor que la anterior.
Renji se entraba escondido para ver la reacción de su capitán al ver su regalo, antes de que Rukia saliera detrás de la teniente Matsumoto consiguió arrebatarle la cámara, regresó a donde se encontraba la Kunoichi y tomó otra fotografía.
No era tan bueno como Rukia pero se había esforzado por conseguir un buen ángulo, esa era la razón de su tardanza.
Pudo ver como el Kuchiki esbozaba una pequeña sonrisa cálida.
Una gran sonrisa de satisfacción inundo la cara de Renji.
― Debo de contarle a Rukia ― se dijo alejándose de su escondite para buscar a su amiga.
…
Ukitake había estado presente al inicio de tan extraña contienda provocada por su amigo pero se fue poco tiempo después.
Llego a su hogar y vio salir al teniente Abarai con una gran sonrisa y con cámara en mano.
Solo pudo reír ante la situación, el pelirrojo había sido más inteligente que todos ellos.
Llegó a donde estaba dormida su huésped y sonrió cálidamente al verla.
― Debes estar incomoda ― dijo en voz baja el hombre.
Tomó a la joven suavemente entre sus brazos.
― Yo… quiero dormir más.
Sakura aun estaba profundamente dormida pero se aferró al traje del capitán y se acurruco en su pecho.
― Si eso es lo quieres Sakura-san…
Jūshirō se sentó bajo el árbol, con la kunoichi en su regazo.
― Por ti hare lo que quieras… Solo por ti.
El peli-blanco besó la frente de Sakura con suma ternura y cariño.
La acomodó mejor y recargo su mentón en la coronilla de la peli-rosa.
Él velaría su sueño.
Al poco tiempo entró Kyōraku y le hizo una seña para que guardara silencio junto a una sonrisa llena de felicidad.
La cual fue correspondida por su amigo.
…
― Lo lamentamos Hitsugaya-taicho.
Frente a Tōshirō se encontraba su teniente y Hinamori.
― No ha sido su culpa.
Y era cierto, lo cual lo volvía más vergonzoso para él.
― Pero le tenemos un regalo Taicho~
― No es necesario.
― Ábralo, estoy segura que le gustara ― dijo Momo con respeto pero sin dejar de brindarle su bondadosa sonrisa de siempre ― Puedes llegar hasta ella… No te rindas…
― Por que nosotras no lo haremos ― continúo Rangiku.
― ¡Animo Hitsugaya-taicho! ― exclamaron ambas shinigamis y salieron de la oficina.
Tōshirō estaba asombrado por sus palabras, observó el pequeño paquete que dejaron sobre su escritorio y lo abrió.
Un cuadro, con una fotografía de Sakura y él, ambos se sonreían.
Lo recordaba, había sido en una de esas ocasiones en las que la joven lo arrastraba a comer después del entrenamiento.
Sonrió con confianza y convicción.
― No lo hare… No me rendiré hasta poder alcanzarla. Sakura, llegare a ti.
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¿Quién lo diria?
Todo por una…
Fotografía
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