Podrick fue ascendido, y con los ahorros de su primer mes se pudo traer a invitar a Sansa a un fin de semana romántico con todas las de la ley en un club elegante de los que ella frecuentaba con Margaery.
No que Sansa se hubiera quejado antes de lo que se podía o no permitir con sus paupérrimos ahorros de estudiante quebrado, que eran mayormente lugares turísticos cercanos a Desembarco del Rey y que no contaban con todos los acomodos a la altura de ella.
Y desde la terraza de la habitación del hotel la vista era espectacular, el mar, la playa, viento, palmas, estrellas, Y para el momento ya estaban más que bebidos. El mundo girando y todo siendo felicidad y amor. Ambos arrastrando las palabras y muriéndose de la risa por cualquier comentario estúpido que se hacían. "…Yo me casaría contigo."
"Yo también…Quiero decir que también me casaría contigo." Sansa se corrigió.
Y risas absurdas por parte de ambos, hasta que se calmaron nuevamente.
"Pero somos muy jóvenes." Sansa continuó, "Quiero primero hacer otras cosas, tener éxito en mi carrera, viajar más, disfrutar de la vida…"
Pod le asintió, "…Quiero tener éxito en mi carrera para estar más a tu altura." La respuesta de ella fue alejarse de la baranda y venir a sentársele encima, frente a frente.
"No pienses en eso."
"…Pero lo hago." Admitió.
"…Si nos casamos antes de mis treinta y tres tendrás que firmar un prenupcial."
A esa edad era cuando a ella se le estaría disponible su fideicomiso, Pod sintió que se desinfló un tanto, muy al tanto de las dudas que la mamá de ella tenía para con él, "Lo haría incluso después de eso. No quiero que nadie crea que estoy contigo por tu dinero."
Sansa se sonrió, "…Sí, me siento como uno de esos viejitos que no pueden atrapar nada sino le muestran el dinero a una muchachita."
Y ambos se volvieron a reír absurdamente.
"Oooooh, ¡Pod! Podríamos fugarnos a Dorne o a Essos algún día, tener una boda express y no dejárselo saber a nadie hasta después de mis treinta y tres. Pensé en eso cuando estuvimos en Dorne con Margaery."
Podrick se sonrió, besándole la frente, estaba más bebida que él definitivamente, "Ahí sí que es cierto que tu mamá le pone precio a mi cabeza, y quedas pobre como yo al perder tu fideicomiso."
"…Sí me gusta la idea de mi dinero…que no tengo aún."
Y podía ser una broma, pero ambos sabían que estaba acostumbrada a su dinero, ¿y cómo no? Si era lo único que conocía. "…Serías una pobre terrible…"
"Ugh, sí." Admitió, "Pero no hablemos de injusticias."
Pod se dejó de reír después de aquel chiste veraz, desenredándose de Sansa y alejándose, el peso de lo que estaba haciendo regresando a su mente, "Había olvidado completamente esta conversación. Comprometernos en el Norte no fue tan fortuito, ¿cierto? Ni el planear casarnos en Dorne, ¿verdad?" pero la pregunta se la hizo al aire porque al girarse de nuevo hacia ella ya todo había desaparecido.
Definitivamente había algunas cosas que había olvidado por completo. O que en su momento no tomó como importantes.
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Pod le dio una vuelta, yéndose con ella hacia atrás y besándola de esta manera mientras bailaban y se reían en sus trajes de baño. Hablándose bajamente y aprovechando el momento. No supo qué tanto estuvieron de esa forma; moviéndose lentamente con ojos cerrados y en su propio mundo hasta que escucharon a alguien aclarándose la garganta desde la puerta. Ya no estaban solos, Sansa lo continuaba abrazando, y respiró profundo cuando ella le dejó un beso en entre hombro y cuello.
"Lindo. Pero también nauseabundo." proclamó Margaery.
Y de repente el Pod verdadero, con un destello de molestia por ser interrumpido, sintió la piel suave y desnuda de los brazos de Sansa rozando la suya mientras lo soltaba por completo, girándose hacia Margaery.
Aún había contacto entre ellos, su rodilla estaba entre las de Sansa mientras ella se apoyaba hacia adelante sobre el mesón, los lunares en su espalda, la forma curveada de esta hasta su trasero envuelto en un traje de baño y apoyado contra él llamándole la atención tanto como para ponerle la mano en la cintura. La vio mirándolo por sobre el hombro rápidamente, dándole una sonrisa de burla torcida. Y mirando a su alrededor Pod rápidamente se supo en la casa de playa de Margaery, esta vez el día patrio no siendo celebrado con fiestas escandalosas y multitudes sino con algo más privado.
"Es nuestro segundo aniversario."
"Lo sé, muy bien recuerdo que me dejaste tirada hace dos años por Pod. Y que el año pasado tuvieron el descaro de no asistir. No algo de una buena amiga, ¿eh?"
"Ni me prestaste atención ese primer año."
"Como los sabrás no eras mi única invitada, y tenía que ser una buena anfitriona. Además, te desapareciste de donde estábamos..."
Pod escuchó a Sansa contestar, con tono de queja mientras Margaery manipulaba su celular para después dejarlo encima de la mesa y mirarlos a ambos.
"¿Han visto a Loras? Lo ando buscando." Hizo una pausa, "Y salgan a la reunión, ya pueden celebrar su aniversario más tarde."
Pod vio a Margaery marchándose tan repentinamente como llegó, escuchó el celular de Sansa y cuando la miró la vio perdida en este, sonriéndose de oreja a oreja mientras le mostraba el video que Margaery le acababa de enviar de ellos dos bailando juntos y habiendo sido tomado al escondido momentos atrás. La voz de Margaery sobrepuesta en el mismo video diciendo que talvez sí le gustaría estar así de enamorada.
Pod se sintió sonrojando. Del enojo. De la rabia. De la decepción. Sintió su garganta cerrándose.
Ellos dos bailando juntos y embobados había sido uno de sus recuerdos más preciados. La calma y lo descomplicado de su relación cuando las cosas eran simples y todo los hacía feliz. Uno de los recuerdos a los que se había aferrado cuando las cosas iban mal y se decía que lo de ellos valía la pena ser rescatado.
Sintió a Sansa volviéndolo a abrazar, besándolo entre el cuello y la quijada y apretó la mandíbula, para aguantarla, o para no llorar. ¿Y qué pasaba con que ese mundo no se desapareciera? Juguetonamente la escuchó decirle tres horas, se quedarían tres horas más y ya después se podrían marchar. De repente un pensamiento absurdo lo hizo pujar, "Me pregunto si tu mamá revisó nuestros teléfonos, si por curiosidad vio nuestras galerías antes de hacerlos borrar, o si lo hizo personalmente no confiando dejarle al mando a un tercero tus videos y fotos íntimas," quiso hacer de este un comentario maldadoso, pero no se sintió así, sentía aun la espinita, y también cierto arrepentimiento; de todos sus novios, Sansa solo había confiado en él para dejarse tomar fotos intimas, o al menos eso decía. Sintió que la presión del cuerpo de ella lo dejó y exhaló, "Es una pena que no vaya a recordar nada de eso tampoco."
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Estaban en el cine, viendo una película a la que habían entrado solo porque el poster les pareció interesante.
Idiotas.
Estaba en otro lenguaje y no tenía subtítulos.
"¿Pero no lo notas?…Te amo, Antoine." Sansa proveyó el dialogo como juego. Dialogo totalmente equivocado comparado a lo que se reproducía en las imágenes.
"…No me llames Antoine. Mi nombre es Wally."
"…Sí, pero no puedo amar a un hombre llamado Wally."
Y los dos se miraron para dejar carcajadas nasales y reírse de sus bobadas mientras se agachaban al la poca gente del teatro mirar hacia ellos y hacerlos callar.
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Pod levantó el celular al escucharlo anunciarle varios mensajes de texto, uno tras otro y rápidamente, frunciendo el ceño miró a ver de qué se trataba cuando vio el nombre de Sansa. Un '¡Ya soy tia!' venía acompañado por media docena de fotos de un bebé rojo azulado e hinchado que a Pod vino a impresionarle por su estado y lo hizo por unos momentos parar su trabajo y llamarla para preguntarle si la bebé estaba bien, pues sabía por el hecho de Sansa repetirlo que a Talisa todavía le faltaba un mes.
La voz emocionada de Sansa al contestarle le dio su respuesta, y sí, la bebé se adelantó por tres semanas, y la noche anterior ni Robb ni su mamá les habían querido decir nada a Arya y a ella para no preocuparlas. 'Kate está bien Pod, los bebes nacen hinchados y de ese color, ¿Cómo no lo sabes?' Y Kate sólo tenía dos horas de nacida, nació en Las Tierras de los Ríos y ahora mismo Sansa se estaba alistando para marcharse para el Norte por cinco días, aprovechando el fin de semana largo.
No fue hasta entrada ya la tarde que Sansa le volvió a mandar fotos, ella cargando a la bebé, Rickon, su mamá, Robb, Bran, el tío Benjen, en fin, parecían lo que eran; una familia unida y feliz. "Tu mamá se ve dichosa." Le comentó cuando por fin hablaron.
"¿La abuela orgullosa?"
Pod se carcajeó con ironía, pues él no era la única pareja no bienvenida en la familia. De repente escuchó algarabía en el fondo, y no pasó mucho para escuchar el nombre de Arya siendo llamado con emoción por Rickon, "¿La otra tía orgullosa ya llegó?"
"Voy a ser la tía preferida, marca mis palabras. Y Pod, no te lo he dicho y seguro no lo sabes porque en las fotos no se ve, ¡pero sus ojos son azules y es peli roja, es igualita a mí!"
"…O a su papá."
"¡No, a mí!"
Pod no hizo más que reírse.
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Se despertó para escuchar sollozos bajos y contenidos en medio de la noche. Su apartamento no era inmenso como el de Sansa, así que el sonido le llegaba fácilmente. Pod se colocó en pie, mentalmente ateniéndose a las consecuencias de no saber a qué. Preguntándose si ella estaba en sus días, si él había hecho o dicho alguna bobada que vino a molestarla, si algo le pasó en la universidad y no se lo había contado todavía, o si era alguna cuestión familiar. Al asomarse a la sala la vio acostada en el mueble boca abajo, y como sintiéndolo se giró hacia él, dejando caer el libro que tenía en sus manos.
"Lo siento." Sansa le comentó aun sollozando y yendo por un vaso de agua, "Es el maldito libro. Sabía que uno de los protagonistas iba a morir, y aun así…soy una tonta."
Sin decir nada Pod miró hacia el libro que había estado embobada leyendo desde hacía días. No hizo nada más que sonreírse y tratar de no burlarse cuando ella volvió hasta el mueble. "¿Pero es bueno o no?" preguntó, pues lo había estado convenciendo de que lo leyera después de que ella lo terminara. La vio girando los ojos, como cayendo en cuenta de que le acababa de dar un spoiler y Pod le acarició la cabeza queriendo ayudarla a calmar.
"Es buenísimo, Pod."
La vio volviendo a sollozar, "Vamos a dormir."
"No. Vete tú. Ya casi lo acabo."
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Sentados Pod la sostuvo en completo silencio, el único sonido siendo el del vaivén del bote y la respiración pesada de ambos. Y estaba sorprendido e impactado, emocionado. Aún inmóvil. La sintió riéndose sin aire contra su cuello mientras lo abrazaba fuertemente. En ese momento no notando más que ella y su calor, su respiración agitada refrescándolo momentáneamente donde le diera. Ambos estaban bañados en sudor. Sansa levantó la cara, su rostro y cuello sumamente sonrojados, aun temblante, ojos aun oscuros y labios hinchados. Ella también mirándolo como si no creyera lo acabado de suceder, aunque no tan atónita como se sentía él, "¿Acaso–" no acabó de preguntar, pues ella se agachó a dejarle numerosos picos en los labios y la cara mientras se burlaba de él.
"Sí."
¡La había hecho terminar! ¡Por primera vez la había hecho terminar con nada más que penetración! ¡Sin necesidad de ayuda de juguetes o dedos!
Sintiéndose un tanto triunfador Podrick la asió a él, no dejándola que se le bajara de encima, "¡Ya era hora!"
"¡Pod, no creía que me pudiera pasar a mí!"
Le apretó las piernas, "Tenemos que recordar ese ángulo." Aunque la verdad no era una posición diferente que no hubieran practicado antes.
"¡Sí!"
"Oh, me siento como en esa película, ¡soy el rey del mundo!" y se rio al ella tirarlo hacia atrás y empezarlo a llamar tonto mientras lo besaba.
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"Mierda, la cagué, pero no te abrumes por eso."
Robb miró a su tio Benjen y le entrecerró los ojos, "¡Sí! Sansa nunca antes ha tenido suerte con sus novios y que a todos nos caigas bien ha sido buena indicación. Mi mamá solo está siendo sobreprotectora–"
"–Eres un buen muchacho Pod, uno que evidentemente adora a Sansa."
Bran dejó la incomodidad de la revelación y decidió hablar pues creía poder ser más elocuente que su hermano y tío borrachos, "Mi mamá es difícil de complacer. Y ella hasta hace poco solo estaba viendo lo que quería ver. Se enteró que Sansa le escondía novio cuando la sabía andando entre malas amistades–"
"–Sansa dejó esas amistades antes de empezar a salir conmigo–"
Asintió y continuó de inmediato, "–Sí, pero eres íntimo de Tyrion Lannister y recurres a sus fiestecitas, tampoco una maravillosa referencia personal. Tu reputación de mujeriego tampoco ayudó," Lo vio que fue a decir algo y se apuró a hablar, "Para colmo de males ni siquiera tres meses después de que mi mamá se da cuenta de tu existencia Sansa y tu dejan tirados a los guardaespaldas y totalmente desaparecen de la faz de la tierra. ¿Te imaginas cuanto la angustió? ¿Cómo crees que la vas a poner de tu parte con un gesto como ese?"
"–¡Pero Sansa la llamó esa misma noche!"
"Sí, pero no le dijo dónde estaba, solo que se iba de vacaciones contigo y que no quería ser ubicada. Las cosas no funcionan así en nuestra familia. Y puede que no sepas lo que estabas haciendo, pero Sansa sí. Llamar a reportarse cada tres o cuatro días no era suficiente. Incluso Arya y Rickon saben mejor que eso."
"Mientras ustedes la pasaban bueno para nosotros fue una pasada. Nos preocuparon ese verano." Robb se colocó de acuerdo en ello.
Y Pod se sentía frustrado, "Pero Sansa recapacitó, y terminó diciéndole a su mamá donde estábamos…" muy a su pesar, Pod había concedido aquello porque había notado a Sansa pasar de emocionada a apesadumbrada por estar preocupando a su mamá.
Bran se quedó mirando a Pod, talvez el lidiar con borrachos no había sido una buena idea, "El punto, Podrick, es que no diste buenas primeras impresiones, mi mamá no te iba a recibir en Invernalia con brazos abiertos."
"¿Pero exigirle que me dejara? ¿A ninguno de ustedes les parece eso demasiado?"
"A mí sí." Robb habló, entendiendo tanto a Pod y a Sansa, "A mi mamá apenas le está viniendo a agradar Talisa…al menos ya se demuestra más cordial."
"¿Entonces qué? ¿Tengo que embarazar a Sansa para empezar a agradar a Catelyn?" dijo bromeando, y vio que su comentario no fue acogido como tal.
"No, las cosas no funcionarán así para Sansa." Robb respondió frunciendo el ceño, "Es diferente, yo soy hombre. Y Sansa, de las mujeres, es prácticamente el orgullo de mi mamá, o bueno, lo era antes de que llegara a su fase de…desubique y rebeldía. Vamos, que era su hija más dócil y parecida a ella, una princesa en quien tenía todas sus expectativas para un buen matrimonio y todo eso. No estoy diciendo que fuera su preferida, pero Arya siempre fue su propia persona y–"
"–En todo caso, Sansa se mantuvo en pie cuando Catelyn le pidió que se alejara de tí." Benjen interrumpió a Robb que empezaba a divagar, y que de hecho continuó por el momento hablando solo, "Y no sé de qué hablaron pero que Catelyn al final haya permitido que Sansa te llevara a Invernalia, y que incluso admitiera en voz alta haberse equivocado contigo son buenas indicaciones."
"Sansa te quiere."
"Lo sé."
"Y eso es lo que debería importar. No que ella te escondiera todo el asunto con mi mamá."
"Me hace sentir mal en todo caso."
"Tú, y Sansa a su medida," Benjen le habló a su sobrino, "son los que Catelyn y Ned esperaban que llevaran el imperio familiar."
Robb pujó ante eso, "Sansa, como el resto de mis hermanos a excepción de Jon, nunca han demostrado estar interesados en los negocios familiares."
"Sí, pero tú y Sansa son los hijos mayores. Catelyn quiere a Jon pero no está en él llevar las empresas Stark-Tully. Tu mamá siempre ha tenido grandes expectativas para sus hijos, y sobrino, pero Sansa y tu…son..."
"¿La joya de la corona?"
"Robb, creo que ya es hora de que te vayas a descansar."
"Creo que es hora de que todos nos vayamos a descansar." Bran intercedió.
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Podrick se sintió despertando y se giró, buscándola con su brazo, tanteando el colchón para al no encontrarla cerca abrir los ojos y encontrándose con los azules de ella y una sonrisa de burla en el rostro. Sonrisa que le devolvió adormilado y notándola al otro lado de la cama, "Lo malo de una cama tan grande." Murmuró, acercándose hasta ella y ambos abrazándose.
Volvió a despertar rato después, porque sintió cosquillas, ella juguetonamente recorriéndole desde la frente hasta la punta de la nariz con sus dedos, cuando pasó a su boca y mentón, y de nuevo hacia arriba le dejó un beso en el pulgar. "Es domingo, ¿Nos podemos quedar todo el día en la cama?" preguntó sin abrir los ojos. Un mmmm de aceptación también adormilado fue su respuesta.
Cuando se volvió a despertar, ella todavía estaba dormida y sin poder mantener los ojos abiertos del todo la estudió, los rasgos perfectos de su rostro, las cejas, la nariz, sus labios llenos, su cabello rojizo. Aun haciéndosele extraño que Sansa Stark estuviera con él cuando prácticamente podía elegir a cualquier hombre del mundo.
La vio moviéndose y la miró, lanzando una pierna y un brazo sobre él, acercándose completamente, besándolo en el hombro tres veces y volviendo a caer dormida.
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Miró su celular, ese día tampoco teniendo llamadas perdidas de ella. Y no, él no la iba a llamar, no después de la pelea que tuvieron. Y era una idiotez que lo estuviera ignorando y castigando por el solo hecho de haber sido honesto en cuanto a qué fácil era para ella la vida. Tiró el teléfono a la cama y se acostó en esta…Era tan inmadura y clasista a ratos.
Pero con las horas también sentía culpa. No había sido entendible con ella, y en vez de apoyarla había elegido sitio en el bando contrario.
Sí, le habían brindado una oferta de trabajo. Una oferta que para alguien normal, que no había terminado la universidad sería una gran oportunidad. Sansa lo había tomado casi como un chiste, una ofensa. Y él había tratado que viera el asunto desde otro punto de vista, al principio burlándose de ella y sus privilegios, pero luego las cosas habían escalado.
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Estaban acostados, la cabeza de ella sobre el pecho de él. Ni una palabra habiendo sido mencionada desde la cena.
"Lo que mi mamá dijo…no fue indirecta alguna."
"Lo sé. La sentí siendo sincera."
"Tienes que dejar de sentirte menospreciado o a la defensiva, porque una conversación se trate de riquezas o pobrezas. Todo eso está en tu cabeza."
"Lo sé. Pero es difícil cuando tu mamá aún cree que estoy contigo por tu dinero."
"Ya no cree eso. Ya lo he hablado con ella…Sólo quiere protegerme. Y ella ya te ha admitido que sabe que lo nuestro es real…que me haces feliz, la mayor parte del tiempo."
Podrick la vio levantando la cabeza para mirarlo a los ojos. Acariciándole el mentón con el pulgar.
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Con el tiempo libre que tenía le alcanzaba para ejercitarse con la bicicleta por mayor tiempo, para a escondidas sacar el bote y pasar muy de vez en cuando una tarde en altamar, soledad, sus pensamientos y preocupaciones.
Y ella descubrió un hobby gracias a la clase de fotografía que tomó ese semestre. Hobby del que él pudo hacer parte. Al principio a ambos le pareció complicado, pero fueron aprendiendo al tiempo que dejaban la teoría de lado y se centraban en la práctica con la cámara que Jon había dejado hacía mucho en el apartamento. Así que salían a pasear, tomando fotos de paisajes, de gente y objetos en movimiento, pájaros, fotografía nocturna. Él haciendo de modelo una memorable tarde de domingo y aquello desencadenando en algo nada inocente prontamente.
Había pasado de ella jugar con luces y sombras fotografiando su oreja con cabellos alrededor de ésta, acomodándole la cabeza en diferentes ángulos a de repente sentir su mano posándose en su entrepierna, masajeándolo, su otra mano sosteniendo la pesada y costosa cámara por sobre su hombro.
"Quítate los pantalones."
Y Pod no era quien negarse, pero le levantó las cejas fingiendo estar sorprendido, mientras ella no detenía sus caricias.
"¿Un desnudo artístico?" Sansa continuó insistiendo.
"Ah, pues si es artístico entonces sí. Lo hubieras dicho antes."
Y él no fue el único haciendo de modelo esa tarde llena de burlas, bobadas y comentarios subidos de tono.
El celular de Sansa sonando nuevamente, "¿Es tan malo que no quiera ir a lo de Margaery y me quiera quedar así contigo?" preguntó, quitándole la cámara a Pod.
Pod se encogió de hombros y la vio mirándolo con cara de burla.
"Deberíamos usar un lente macro."
Pod de nuevo se encogió de hombros, viéndola salir hacia donde tenía todo lo de la cámara, "¿Por qué macro?" se decidió a preguntar.
"Entre otras cosas sirve para fotografiar objetos pequeños."
Pod no alcanzó a asentir para cuando ella estaba soltando la carcajada, "A veces eres mala."
"¡Va a parecer enorme!"
"Enorme porque ya es grande."
"Eh, normal."
"Un poco más grande que normal. O sea, grande."
"…Si tú lo dices."
"Como si no estuviste impresionada la primera vez que lo viste. Le has dicho bonito."
"Veamos si registra bien con el lente macro."
"Mejor nos vamos para donde Margaery."
"Primera vez que dices eso en dos años."
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Pod había creído que el salir de la universidad cambiaría su relación con Sansa, y ciertamente lo hizo, pero no en malos términos.
Ahora como no tenía que hacer malabares estudiando y trabajando le quedaba más tiempo libre, lo que en las primeras semanas le pareció como bastante.
Por trabajo no tuvo que preocuparse pues antes de graduarse ya tenía uno asegurado y unas cuantas propuestas sobre la mesa. Simplemente eligió la que más le ganara dinero.
"Creo que debiste haber ido por la otra compañía." Sansa le comentó mientras bordaba a mano un intrincado y minucioso diseño floral sobre un trozo de tela gigante, "Ganarías menos, pero te dejaban trabajar en proyectos paralelos sin que se puedan adueñar de estos si das con algo importante."
"Sí, ¿pero daré con algo importante? Lo dudo."
"No pienses así."
Pod se sentó sobre el mesón, mirándola de reojo, "La compañía que elegí además participa en un concurso anual que hace el gobierno. Es una gran oportunidad si uno se lo gana pues se pasa a formar parte de un selecto grupo que trabaja en contratos grandes, militares, compañías privadas…"
"Oh. Eso suena interesante."
Pod le devolvió la sonrisa, "Lo es. Uno de mis sueños sería ese. Sólo que cuenta con un entrenamiento riguroso en Essos. El contacto que uno tiene con el mundo exterior es casi nulo." Y vio que eso le llamó la atención después de que lo procesó, y qué se dio cuenta de porqué le estaba hablando de esto.
"¿Oh?"
"Sí, seis meses, he oído que están planeando cambiar las instalaciones a una isla, Marahai. Y pues como te digo, ese es uno de mis sueños."
"Sí, sí, Pod eso lo entiendo. ¿Participarás en el concurso?"
"Cuando tenga el tiempo que deba llevar en la empresa lo haré." Y la vio asintiendo una y otra vez. "Todavía falta bastante tiempo para ello."
"Está bien…no que me vaya a interponer en tus sueños, solo que seis meses sin contacto suena como mucho…"
Pod le sonrió, "Lo es, y antes era en el desierto, imagínate."
"¿Y por qué tanto secretismo? ¿Es por lo que es militar y todo eso?"
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Presente.
Desembarco del Rey.
Adormilada Catelyn se enderezó en su asiento, de inmediato haciéndosele aparente que tenía un mensaje pues la luz de su celular no paraba de titilar. Se encontró con dos llamadas perdidas de Arya, y dos mensajes de voz. Miró la hora, y notó que faltaban dos horas para que empezara a amanecer en el Norte. Decidió por no despertar a Arya y más bien escuchar los mensajes que le dejó, bajando el volumen lo suficiente para que el hombre que dormitaba en esa misma sala no escuchara si en verdad no estaba dormido.
'Ma…hablé con Tyrion y me confirmó lo que estás haciendo en Desembarco del Rey…" exhalación profunda y una larga pausa, "creo que es lo apropiado para evitar problemas después. Y pues no sé…ya sabes que nada de esto me gusta. Sansa está bien, ya llegó a la casa y la situación de encontrarse con Pod como que sí la desestabilizó un poco…pero al parecer Baelish estuvo a su lado tranquilizándola. Así que mmm, no te preocupes, llámame cuando acaben.'
El siguiente mensaje de Arya venía con un tono de voz más despierto, con la altivez que la caracterizaba, 'Ma…hay algo que Pod me dijo en lo cual sí estoy de su parte…él dijo que no creía que Sansa lo olvidara así como así, y pues la verdad yo creo lo mismo. Llevo meses pensando eso. Sansa no olvidó a papá, ¿Por qué lo haría con Podrick? ¿Te acuerdas que en su momento te lo pregunté y te enojaste conmigo? Lo que quiero decir es…' una exhalación profunda y otra pausa alargada, '¿Mandaste a investigar como Sansa dio con ese medicamento? ¿Cómo sabía que aquello funcionaría? ¿Cómo sabía que al utilizarlo no arruinaría otras partes de su mente? …Sansa es una idiota, pero no es así de irresponsable. Sé que te enojarás conmigo al escuchar todo esto.'
Catelyn exhaló quedándose mirando el celular por unos momentos, por supuesto que había puesto a los investigadores a averiguar todo sobre la situación, desde quien le proveyó a Sansa el medicamento, o cuando lo hizo, pero no dieron con nada. Nada en su computador, ni celular. En el hospital nadie la visitó, no hubo nada sobresaliente ni en los testimonios de los enfermeros ni en las cámaras de vigilancia. Sansa tampoco tuvo visitas en Invernalia a excepción de Jeyne Poole, pero todos sabían mejor que dudar de su mejor amiga. En el único momento que Sansa se pudo hacer con el medicamento fue en las dos o tres ocasiones que dejó Invernalia con la excusa de salir a despejarse y caminar.
Lo hizo sola. Y por donde la pudieron seguir gracias a cámaras de vigilancia no vieron nada fuera de lo ordinario.
En el Norte Arya se detuvo ante el sonido de un mensaje, dejando de rebuscar en el closet de su mamá y saliendo de este para ir hasta el celular que lo había dejado encima de la cama. Tras escuchar el mensaje su impulso fue llamarla, hacer preguntas más directas que antes no le había contestado, ni a ella ni a ninguno de sus hermanos, pero sabía que era mejor no ser tan directa con su mamá todavía, a no ser que descubriera lo que estaba haciendo y le colocara punto final sin siquiera haber empezado.
Regresó al closet para continuar buscando el último diario de Sansa, allí habría respuestas.
Porqué Sansa seguía con la compulsión de escribir en un diario Arya no lo entendía. Había sido una ayuda psicológica después de la muerte de su papá, Arya lo vio más como una tarea impuesta; lo había odiado. Así que por supuesto a Sansa le agradó plasmar todos sus pensamientos y miedos, la ayudaba, y a la larga pasó a formar parte de su vida.
Y se sentía como una idiota al no haber pensado en buscar dicho diario en la misma habitación de Sansa cuando tuvo la oportunidad, pero en el momento ni siquiera pensó sobre la existencia de éste. Probablemente y lo había quemado. Era lo que siempre hacía cuando terminaba un diario, y se imaginaba que tras la decisión que tomó lo más lógico sería quemar aquel diario…
…Pero existía la posibilidad de que este aun existiera. En poder de su mamá. O que Sansa en sus confusiones hubiera decidido esconderlo en aquel rincón donde lo había hecho antes de adolescente para que Arya no lo leyera.
Necesitaba a Sansa fuera de la casa al día siguiente.
Por otro lado, solo había una persona de confianza que Arya conocía podía surtir a Sansa con drogas o cualquier medicamento que pudiera necesitar…y lograría más con una visita en persona que una llamada telefónica en la que le pudieran colgar. Pero por ahora continuó buscando el maldito diario, su mamá si lo tenía seguramente lo tenía bien escondido.
