Una verdad irrefutable
Los personajes no me pertenecen son de la gran Rumiko Takahashi esto es sin fines de lucro solo diversión por y para los fans.
Para considerar: este fics está clasificado para mayores de edad, puede contener violencia física y emocional así como escenas eróticas y lenguaje soez.
Disfruten la lectura…
Ahí me encontraba frente a mis padres esperando una explicación…
-No tengo por qué responderte, hice lo que cualquier padre haría— se apresuró a decir Genma.
-¿De qué hablas Saotome? — preguntó mamá tomándolo por un brazo.
-Mujer, tu hijo estaba a punto de ser embaucado ¿qué querías que hiciera? Además casi compromete la amistad con los Tendo— respondió confundiéndome más de lo que ya estaba.
-Eso quiere decir que leíste su contenido—concluí ya que su respuesta me decía que así había sido.
-¡Aclárenme esto que no entiendo nada! — gritó mamá perdiendo los estribos.
-Hace cuatro años cuando decidieron que Akane no era para mí, ella me envió una carta pero yo no la recibí en su momento.
-Claro que no, yo mismo me encargué de devolverla ¿a qué viene ahora tanta preocupación? — dijo el viejo muy ofendido.
-¡Tomaste una decisión sobre algo que no te pertenecía papá! — di media vuelta y subí las escaleras decepcionado y con un nudo en el estómago.
Abrí la puerta de la que un día fue mi habitación y comencé abrir cajones con un único propósito, encontrar esa bendita carta.
Podía oír los gritos de mamá en la discusión acalorada que tenía con el viejo en la planta baja, no dejaba de pensar en sus palabras y a qué se refería con "embaucarme".
-¡Maldita sea donde puse ese sobre! — exclamé dando un golpe sobre mi escritorio, eché un vistazo rápido e intenté hacer memoria… de pronto pensé en la ropa que traía ese día. Entonces me dirigí al closet y comencé a hurgar entre abrigos y camisas viejas cuando mi móvil comenzó a vibrar, lo ignoré pero la insistencia me hizo recordar que Ryoga no andaba de humor y que quizás era algo urgente de la empresa, lo saqué del bolsillo y me había equivocado. Era Aiko quien me tenía el teléfono con diez mensajes además de tres llamadas perdidas, rodé los ojos fastidiado y contesté.
-¿Sí?
-Ranma al fin me contestas, quiero una explicación estoy profundamente molesta contigo— no dejaba de hablar haciendo que me doliera más la cabeza.
-Aiko no es el momento, no puedo hablar ahora— dije intentando cortar pero ella arremetió nuevamente.
-Quiero que hablemos, quiero que vengas mi casa esta noche— exigía con un tono molesto.
-¡Ya basta! No sé si vaya, no quiero verte ahora ¿desde cuándo te volviste tan insistente? — pregunté irritado pero ni siquiera permití que me contestara simplemente colgué tirando el celular sobre la cama justo cuando asomaba mi madre al marco de la puerta.
-Hijo cálmate— pidió acercándose a mí — No seas duro con tu amigo, por qué le cortaste— dijo mamá al notar que tiré mi teléfono lejos.
-No era un amigo, es Aiko hoy día me ha montado una escena en la empresa dejándome en vergüenza.
-No puede ser, ella no es así— rebatía mamá defendiéndola.
-Me importa una mierda sus putos celos a estas alturas— vociferé tirando la ropa al suelo.
-¡Ranma Saotome deja las groserías encima de tu madre! — gritó mamá enojada.
-¡No la encuentro! Mamá esto es importante ¿regalaste cosas de mi habitación? — pregunté lleno de dudas ya que Nodoka solía hacer caridad de vez en cuando.
-Bueno hace una semana tomé ropa que no usabas— comenzó a decir.
-¡Dónde la dejaste! — grité eufórico, era mi última esperanza si no estaba en ninguna gaveta ni en la ropa que tenía en mi habitación quizás estaba entre lo que ella se llevó. Los nervios me carcomían y mi mamá meditaba haciendo memoria por unos largos minutos hasta que…
-Espérame aquí— ella salió por el pasillo en dirección a una habitación pequeña que usaba para sus bordados y regresó con una bolsa negra — solo tomé unos abrigos— añadió entregándomela.
Desaté el nudo y revisé una a una los bolsillos hasta que mis dedos tocaron un trozo de papel arrugado y viejo.
-¿Esa es la carta? — preguntaba mamá curiosa, asentí y observé con detenimiento lleno de nervios y me recriminé por no haberla leído en su momento.
En el frente estaba escrito claramente el nombre de Akane y estaba dirigida a mi persona… suspiré pesadamente y fui hasta mi escritorio por una tijera abriéndola con sumo cuidado. Pero entonces papá llegaba a nuestro encuentro…
-¡No la leas Ranma! — Gritó caminando hasta quedar frente a mí — lo que en ella dice no es real, esa mujer solo te quería usar— agregó intentando arrebatármela de las manos pero entonces mamá intervino…
-¡Deja a tu hijo ahora! — Ambos la vimos atónitos, mamá gritaba solo cuando ya perdía la paciencia — no te atrevas a arrebatarle ese sobre, ya lo hiciste una vez ¿qué es lo que dice que fuiste capaz de ocultarlo por tanto tiempo? ¿Acaso no ves el estado en que se encuentra tu hijo? El viejo se cruzó de brazos y miró hacia otro lado ignorando la pregunta de su esposa.
Me alejé un poco de ellos y por fin la abrí, con los dedos temblorosos y con un nudo en la garganta lo que mis ojos leían me descolocó completamente y conforme continuaba la quijada me temblaba de rabia e impotencia…
"Para mi loco azabache: con los nervios a flor de piel te escribo estas líneas ¿cómo estás? Espero que bien. Como sabrás mi padre me tiene encerrada en casa, no sé en qué momento se volvió tan frío conmigo, pero no quiero hablar más de él. Me encuentro bien, te extraño… mañana me voy a China con él, no me preguntes por qué si todo sale bien te lo diré, pero debes de saber lo importante que eres en mi vida. Acabo de descubrir algo y es que pensé que estaba enferma, pero un test de embarazo dio positivo ¡lo sé es una locura! Apenas terminamos la universidad ni siquiera lo digiero. Estoy emocionada y tengo mucho miedo al mismo tiempo, el vuelo es muy temprano si no te veo sabré que elegiste un camino diferente.
Como sea sé feliz, yo estaré bien… quizás las circunstancias que nos rodearon o simplemente no era nuestro momento. También te amo, aunque ese día no pude decírtelo…
Pd: quisiera decir más pero la boda de mi hermana está por comenzar y no dejo de llorar.
Akane Tendo._
Estaba en shock, me senté en el borde de la cama porque las piernas me temblaban y sin poder controlarme las lágrimas salían de mis ojos con desesperación, tragué duro intentando calmar mi pena pero era una mezcla de sentimientos que a ratos sentía que me faltaba el aire.
-¿Hijo qué pasa, qué dice? — Chillaba Nodoka al verme en ese estado y ante mi nula respuesta me arrebató el papel de las manos y comenzó a leer… — ¡Oh por Kami! — exclamó quizás tan sorprendida como yo.
-¡Te dije que no la leyeras, si en realidad tuvo un hijo puede ser de cualquiera! — gritó el viejo con sorna, lo miré tan dolido… siempre supo la verdad y lo peor de todo es que la tuve en mi poder y no lo supe porque me cegué de rencor.
-¡Cállate! — Gritó mamá al tiempo que le estampaba un bofetada en el rostro a su esposo — ¡Eres despreciable, con qué derecho fuiste capaz de ocultarle a tu hijo y a mí el saber que esa niña traía un hijo en su vientre que puede llevar mi sangre! — Genma la miraba estupefacto, me levanté apenas para calmarla pero mamá estaba hecha una furia.
-Nodoka, esa niña como le dices tenía prometido ¿quién no te dice que ese hijo es de él?
-Tus palabras solo te hunden más… vete de aquí, no te quiero ver— dijo señalando la puerta— el viejo se fue antes de que mamá fuera por la katana y no viera más la luz del sol.
Entonces mi madre se echó a llorar con tanta tristeza que tapaba su rostro mojado con sus manos, me acerqué a ella y la abracé para contenerla. La cosa es que no pude evitar quebrarme… el sentimiento de culpa me carcomía y cada línea de esa carta me recordaba lo imbécil que fui al no leerla.
—X—
En otra parte de Tokio (Hotel)…
Mi querido Yamato jugaba con sus avioncitos correteando de un lado a otro por en medio de la habitación, mientras bebía una taza de té para calmar la ansiedad que sentía luego de verlo.
-Mami quiero salir— decía mi hijo saltando cual conejo a mi alrededor.
-¿A dónde quieres ir? — pregunté curiosa.
-Al parque— soltó mostrándome sus hermosos dientes, cómo negarle un paseo con esa sonrisa.
-Está bien, iremos al parque solo deja que mami termine su té ¿sí? — este asintió y volvió a correr con sus aviones.
Unos minutos después…
Hiroki insistió en acompañarnos pero le pedí que aprovechara la tarde, no estaba segura si me quedaría o regresaría a China por lo que necesitaba un momento a solas con mi pequeño. Jugaba con la botella de burbujas que había decidido llevar consigo al parque, disfrutaba verlo sonreír y sobre todo correr. Era un niño lleno de energía y muy atlético para su corta edad… de pronto mi celular vibraba recibiendo una llamada.
-¿Akane? — era la voz de mi hermana mayor.
-Kasumi nunca me llamas tan temprano— contesté sorprendida.
-¿Es cierto que estás en Japón? — preguntó curiosa.
-¿Cómo lo sabes? — Hubo un breve silencio ya no podía mentirle — Solo es una visita exprés, vine por negocios pero al parecer no resultarán— respondí un tanto decepcionada. A quien engañaba… los negocios eran lo último que me importaba, solo fue una excusa para volverlo a ver.
-Solo que llamé a tu casa y me dijeron que habías viajado— contestó.
-Te dije que no llames a ese número— me puse nerviosa pues nadie en Japón sabe de la existencia de mi hijo— no creo que pueda Kasumi… — continué diciendo al tiempo que borraba una lágrima que caía por mi mejilla, no podía negar el hecho de que los extrañaba.
-Akane no me digas eso, me partes el corazón— dijo mi hermana entre sollozos— iré a donde sea pero por favor, ya son cuatro años quiero verte ¿sí? — quedé pensativa ante su petición ¿será el momento de revelar mi secreto? Miraba a mi hijo disfrutar de sus burbujas al tiempo que oía los sollozos de Kasumi al otro lado de la línea— está bien, pero ven sola te enviaré la dirección estoy en Tokio— finalicé.
-Lo sé… yo estoy acompañando a Tofu en un seminario él está ocupado solo dime a dónde voy que correré a verte— dijo soltando una sonrisa nerviosa que por un momento alegró mi corazón.
La llamada finalizó y enseguida le dije que nos viéramos en el mismo parque, mi mente se encontraba muy dispersa e intentaba centrarme en las palabras adecuadas para que mi hermana no tomara a mal el hecho de que no quise contarles acerca de mi hijo.
Pasaron unos treinta minutos cuando escuché la voz de mi hermana llamarme, Yamato también se dio cuenta y prestó atención abriendo sus ojitos para verificar quien clamaba el nombre de su mami a viva voz. Alcé las manos saludando y sonreí, Kasumi se acercó casi corriendo y me abrazó tan fuerte como aquella vez en que nos despedimos…
-Te extrañé tanto— decía acariciando mi cabello, mientras me echaba a llorar de pura emoción.
-También yo— respondí entre lágrimas de felicidad.
-Estás tan hermosa, más delgada creo… ¿dónde está Taro? — preguntó con su característica sonrisa, inmediatamente cambié mi expresión y antes de que pudiera decir algo un pequeño azabache de ojos azules y muy cachetón habló…
-No está… se fue de viaje— dijo tan claramente que mi hermana lo miró anonadada, se agachó y tocó su cabecita.
-¿Cuál es tu nombre? Yo me llamo Kasumi — dijo ella secando una lágrima de su rostro sabiendo claramente que ese niño a su lado era su sobrino sin que tuviese que decírselo.
-Mi mami me dice "bebé" "señor cachetes" "mi cielo" y cuando se enoja Yamato — contestó muy cordial.
-Pues tienes un nombre muy hermoso, yo…— quiso hablar pero las palabras no salían pues estaba al borde del llanto, me acerqué tomando en brazos a mi "señor cachetes".
-Mi cielo, Kasumi es mi hermana mayor ¿recuerdas que te conté que mami tenía dos hermanas? — Él asintió sin dejar de mirarla — bueno, te la presento— dije señalándola.
Entonces mágicamente apareció el buen hombre con su carrito lleno de mantecados distrayendo satisfactoriamente a mi bebé, le compré una paleta de tres sabores y se sentó sobre la hierba a comerlo con ansias.
-¿Qué edad tiene? — preguntó Kasumi tomando mi mano.
-Tres, el próximo mes cumple los cuatro— contesté.
-Es hermoso— dijo ella volviendo a llorar.
-Es perfecto— agregué pasando mi brazo por detrás de su espalda
Esa tarde lloramos por largos minutos en silencio, mirando como Yamato disfrutaba su deliciosa golosina. Mi hermana ni siquiera me reclamó, solo me pidió que le permitiera ser parte de su vida. Que su corazón había sido flechado por su sobrino y que anhelaba consentirlo y que ojalá un día la llame tía.
¿Cómo negarle tan bonita y desinteresada petición? Me suplicó que no me fuera y que pasara una temporada en Japón que ella me acomodaba en su casa y que Tofu estaría feliz de recibirnos, le dije que lo pensaría y por sobre todo que agradecía su invitación.
No pasó desapercibida la respuesta de mi niño, se entristeció mucho cuando le conté que Taro había muerto pero lo que más me impresionó de todo fue la perspicacia de mi hermana para concluir que Yamato no era su hijo. No tuve que decir más… las cartas estaban echadas y era solo cuestión de sacar cuentas.
Kasumi se fue esperando mi llamada y con una promesa por mi parte de tener una conversación larga y tendida, su sobrino se despidió con la cara llena de helado regalándole una hermosa postal que retrató en una fotografía que tomó con su celular.
Regresé al hotel con el corazón llenito de amor y más desahogada… al menos Kasumi reaccionó mejor de lo que esperaba.
—X—
Atardecer casa de los Saotome, Nerima.
Pasó un buen rato para podernos calmar, sobre todo mamá que no dejaba de golpearse el pecho pidiéndome perdón por no oír mi corazón hace cuatro años. Tuve que convencerla de que nada de esto fue su culpa, hizo lo que creyó correcto en ese entonces… Akane era una mujer comprometida y no podía fijarme o tener ojos para ella. Pero Nodoka no sabía que mi alma estaba impregnada de su amor, que no fue fácil para mí olvidarla… más bien arrancarla de mi ser.
Me acomodé en el tatami y recordé cuando vino ayer y la traté como un imbécil hasta el último minuto… la voz de un niño pequeño salir del coche, las lágrimas volvían a salir y mamá asomaba con dos vasos y una botella de sake.
-Hoy vamos a beber— dijo posando los vasos sobre la mesa.
-Mamá no creo que sea buena idea— dije secando lágrimas.
-Te diré algo hijo… ¿te sientes capaz de ir a buscar a Akane ahora? — preguntó tomando mi rostro entre sus manos a lo cual negué rotundamente— entonces esta noche botaremos toda la pena que sentimos por nuestras malas decisiones, pero mañana no quiero verte aquí ¿me entiendes? — inquirió soltando mi rostro para servir los vasos.
-¿Qué le digo? — dije tomando al seco el primer vaso.
-Lo que te diga tu corazón, no importa si ella no te quiere ver debes respetarla pero al menos pídele que se compadezca de esta mujer que muere por conocer la cara de su nieto o nieta— soltó echando a llorar partiéndome el corazón.
Solo me limitaba a la acción de no haberla leído, pero ¿qué hay de ese hijo? No sé si es niño o niña ¿se parecerá a mí? ¿Tendrá el carácter de su madre? ¿Estará saludable? ¿Cuál es su comida favorita? Eran tantas las preguntas que vinieron a mi mente y tristemente no podía contestar ninguna.
Esa noche junto a Nodoka bebimos, lloramos, nos recriminamos, maldije como si no hubiera un mañana… entrando la madrugada tomé a mi madre y la dejé en su alcoba para que pudiera descansar. Fui hasta mi habitación y releí unas diez veces más cada línea de aquella carta, el celular no paraba de sonar pero ignoré las llamadas. Nada me importaba ahora, nada que no fuera Akane y mi hijo.
Abrazado a la "verdad" de la que me hablaba mi preciado tormento, caí dormido luego de llorarla una vez más.
—X—
Al día siguiente casa de los Saotome…
Aún no amanecía cuando desperté, la cabeza me iba a estallar y fui hasta la cocina en donde mamá dejaba los analgésicos. Miré el reloj y eran las cinco de la mañana, apestaba a alcohol y me fui hasta la ducha regresaría tal y como me pidió Nodoka anoche.
Tomé el primer tren que salía con destino a Tokio y en una hora me encontraba de regreso en la ciudad. Fui por mi coche que había dejado aparcado en la estación de trenes, tomé mi móvil que apenas tenía un veinte por ciento de batería. Aiko llamó hasta altas horas de la noche… suspiré cansado y entonces me entraba un mensaje de mi amigo.
06:31 am Hoy ¿vuelves a la oficina?
Hibiki._
06:33 am No, hazte cargo luego te cuento
Saotome._
06:36 am Te necesito en la empresa, mañana no falles.
Hibiki._
06:37 am ¡Dime el nombre del Hotel en donde está Akane!
Saotome._
Apenas leí su mensaje conduje tan rápido como pude, no sabía si la encontraría pero con todas mis fuerzas esperaba que sí. Cuando bajé del coche corrí hasta el mesón central y la recepcionista me dijo lo que tanto temía… se había ido. Solo cinco minutos antes de que llegara, Akane se fue del Hotel y ahora no tendría como ubicarla.
Puse mis manos en la cabeza desesperado, la mujer me veía curiosa…
-¿Puedo ayudarle en algo más? — preguntó.
-Dijo a ¿dónde iba? — respondí con urgencia.
-No, lo siento— contestó agotando mis posibilidades.
-También yo— esbocé aún más desesperado, di la vuelta y miré a todos lados intentando adivinar a dónde podría haber ido…
Entonces la mujer se acercó y sutilmente me habló…
-El hombre que viaja con ella solicitó un taxi con dirección al aeropuerto, no sé si eso le sirva— dijo dándome un último brillo de esperanza.
-Gracias— exclamé antes de salir corriendo de allí.
Me pasé dos semáforos en rojo y un sin número de insultos, necesitaba alcanzarla y si no lo hacía pagaría por el siguiente vuelo a China, pero esta vez no la dejaría ir…
Cuando llegué al aeropuerto estaba llenísimo, el ruido de las ruedas de las maletas en el suelo era como un zumbido junto al murmullo generalizado, pregunté en un módulo de informaciones por el siguiente vuelo a China.
-Acaban de hacer el llamado para que los pasajeros se acerquen a abordar— dijo un tipo muy amable, me señaló la dirección y corrí tropezando un par de veces.
Hasta que de pronto un nene que lloraba llamó mi atención pues sujetaba la tela de mi pantalón, lo miré ansioso y lleno de nervios me agaché para hablarle… sus enormes ojos azules acompañado de sus espesas pestañas estaban llenas de diminutas gotas.
-No veo a mami— decía haciendo pucheros ¡qué mierda hago! Exclamé internamente, necesitaba encontrarlos y este pequeño se encuentra tan perdido como yo, miré a todos lados un tanto alterado pero cuando vi su expresión decidí calmarme. Él no sabe que también busco a alguien, él solo quiere a su mami y yo solo quiero encontrar a la madre de mi hijo.
-Yo también busco a alguien ¿Vamos a buscarla juntos? — le dije esbozando una sonrisa que no entendía de donde salía cuando por dentro estaba hecho mierda, la necesidad del pequeño dejó de lado mis asuntos para encontrar a su progenitora— ¿cómo es tu mami? — pregunté con el claro objetivo de identificarla.
-Ella es la más bonita del mundo— dijo él dejando de llorar, lo que me causó mucha ternura, su respuesta no me servía pero teniendo en cuenta que era un niño qué más podía pedir.
Solo caminamos un poco cuando oí su voz… voltee a verla y era Akane corriendo a mi encuentro solo que no me nombraba y obviamente tampoco iba por mí, sino al niño que tomaba mi dedo índice firmemente.
-¡Oh por Kami! Yamato mi amor ¿estás bien? — Dijo de rodillas en el suelo abrazando al niño — el aludido asintió haciendo que mi corazón diera un vuelco en 360°.
El destino era muy incierto entre nosotros pero ante mis ojos se revelaba una verdad irrefutable. De pronto sus avellanas chocaron con los míos totalmente sorprendida — ¡Ranma! — habló claramente.
El pequeño niño tenía mucha razón, su mami es la más bonita…
Continuará…
Estimado lector ¿qué tal este final de capítulo? La carta siempre estuvo en su poder, nunca la sacó del bolsillo en donde la misma Kasumi lo dejó dentro.
Aclaremos un punto no menor, es verdad que Genma devolvió la carta y que fue muy cretino al no decirle a su hijo que Akane estaba embarazada. Con ello en mente Ranma no fue capaz de recriminarle, pese a que si él hubiese recibido la carta ese mismo día lo más probable es que hubiera corrido a buscar a su amada. Mi bello pero tonto trenzudo sabe que la cagó al no leerla cuando se la dieron.
Por otro lado tenemos a una dolida Nodoka, muere de pena al saber lo que hizo su esposo y todavía han pasado años y no conoce a su nieto (a). No sé ustedes pero me gustó la idea de que se tomara el tiempo de llorar junto a su hijo, desahogar sus frustraciones pero con el compromiso de que él debía aclarar las cosas y porque no recuperar lo se le "negó".
Aiko no tiene idea de la sorpresa que le espera, ella sigue en su pose de mujer dolida porque su sexy novio la ignora por "otra".
Por último y no menor amé la reacción de Kasumi al enterarse de que tiene un sobrino, siempre comprensiva y con un corazón enorme le rogó a su hermana la posibilidad de estar más cerca. No tuvieron mucho tiempo y tampoco la privacidad para decirse tantas cosas, pero sí la madurez para acompañarse y disfrutar de un "señor cachetes" disfrutando de su mantecado.
¿Cómo terminará esta historia? Les cuento que falta muy poco para el final, pero como siempre les daré un poco más de drama, suculencia, suculencia un poco más de suculencia, reencuentro, desamor más suculencia por algo se llama MALDITA SEDUCCIÓN y un final genial.
Si te ha gustado mi historia déjame tu preciado review, amo leerlos.
*Los leo todos, cada uno de sus comentarios en verdad muchas gracias por sus ánimos, por sus buenos deseos, por darse el tiempo de leerme. Son mi motivación cada semana no dudes en escribirme.
Desde Chile una fanática más de Ranma ½
Sweetsimphony._
