Capítulo 13 – Los hermanos
PDV de Taiki:
"¿Tenías que drogarla?" pregunto Jadeite mirando a nuestra hermana en mis brazos con una mirada triste en su rostro.
"No tuvo opción Jadeite". Lo cortó Seiya. "Todos sabemos que estaba a punto de gritar, si la hubiéramos dejado hacer cualquier ruido fácilmente hubiera alertado a cualquiera de la manada de la Luna, un encuentro con ellos en este momento era lo último que necesitábamos.
Seiya tenía razón, no es como que me había agradado drogarla más que a mis hermanos pero el hecho era que estábamos en territorio de Nicholas, el más pequeño sonido los alertaría.
"¿Por qué demonios hay un vendaje en su cabeza?" criticaba Yaten con una voz filosa cual cuchillo.
Segui su mirada y si, definitivamente ahí había un gran vendaje en su preciosa cabeza.
"No podemos discutirlo aquí, ella nos puede dar respuestas cuando despierte". Y por supuesto vamos a matar a cualquiera que se haya atrevido a tocarla.
"¿A dónde la llevamos?" pregunto Tora sou mirando a cada uno de nosotros.
"Definitivamente no podemos quedarnos aquí." recalco Seiya.
"Y no podemos llevarla de regreso al concilio, no cuando papa no sabe lo que tramamos."
No es como que el concilio sea un lugar seguro para ella de todas maneras, lo sepa papa o no, el concilio sería el último lugar al que llevaría a Rei, no después de lo que han pasado nuestras otras hermanas.
"Podemos llevarla a nuestra vieja casa, nadie se queda ahí ya nunca y es el último lugar donde Nicholas la buscaría". Sugerí, era la mejor opción por ahora.
Como mis hermanos asintieron al unísono solo mire a Rei una vez más, era tiempo de que ella conociera la verdad.
PDV de Rei:
Gemí fuertemente, mis ojos no lograban enfocarse en esta luz tan brillante. Parpadee un par de veces más antes de poder ver claramente.
Mientras mi visión se aclaraba desee que no lo hubiera hecho, los cinco hombres de antes me rodeaban, observándome de cerca.
Me aferre a las sabanas mientras casi hiperventilaba del miedo.
¡Me habían raptado!
"Hola, soy Tora sou"
No pudo decir nada más porque mi gran grito cortó sus palabras.
"Bien hecho idiota" Le dijo un peli plateado. "Ya la asustaste".
"¿Qué hice?"
El más alto negó con su cabeza hacia los dos. "Rei por favor tranquilízate, no vamos a hacerte daño".
"Eso es lo que dicen los homicidas". Murmure.
Todos sonrieron con eso, risitas, sí. "Bueno nosotros no somos homicidas. . ."
"Bueno de hecho… "empezó el más bajito pero rápidamente cerro la boca mientras los demás lo fulminaban con la mirada.
"¿C-como me conocen?" Balbucee.
"¿Quién le quiere decir?" Pregunto el más alto.
"¿Qué tal si le decimos todos al mismo tiempo?" Sugirió el que había tratado de presentarse antes como Tora sou tranquilamente.
Espere pacientemente para que hablaran.
A un tiempo dijeron "Rei, somos tus hermanos".
Me les quede viendo atontada. ¿Mis hermanos?
"¿Esto es un tipo de broma verdad? O un truco para atraer a Nicholas y su familia. Dije cuando logre encontrar mi voz.
Se partían de la risa. "Como si le fuéramos a dar a Nicholas y su familia ese tipo de atención, nuestro único propósito de traerte aquí era decirte la verdad."
"No lo entiendo, ¿Por qué esperaron todo este tiempo para venir a encontrarme y explicarme como supuestamente son mis hermanos?"
El más alto hablo de nuevo. "Por qué solo recientemente nos enteramos que eras tú nuestra hermana, papa había escondido la verdad de nosotros sobre donde te encontrabas, tan pronto como logramos saber exactamente dónde encontrarte no perdimos tiempo en localizarte. Le dimos una visita a tu anterior familia, ahí aprendimos que te habían casado con ese idiota."
"¿Por qué debería creerles?" pregunte, recordándome a mí misma todo el tiempo que debía respirar mientras procesaba la información.
"No tenemos ninguna razón para engañarte Rei, ¿de qué manera decirte que somos tus hermanos nos podría beneficiar a nosotros? ¿Me vas a decir que no puedes sentir el lazo de sangre entre nosotros? No te hemos visto en años y aun así, a primera vista te reconocimos. Porque eres la copia de mama, te ves exactamente como ella." Me dijo mientras sacaba un envoltorio de su bolsillo, lo abrió y saco algo.
"Mira esto". Me dijo mientras me entregaba algo.
Mire a la fotografía en mi mano en conmoción, él tenía razón, era la réplica de la mujer en el retrato. ¿Mi mama? ¿Mi verdadera mama?
Me temblaban las manos mientras pasaba los dedos delicadamente sobre el retrato, ¿realmente estaba viendo a mi mama? Toda mi vida me había preguntado cómo se vería ella, era impresionante por decir lo menos.
"Puedes hacernos cualquier pregunta y te responderemos con la verdad" Continuo.
"¿Cuáles son sus nombres?" Parecieron complacidos con esa pregunta pues sonrisitas ligeras les adornaban los rostros.
"Bueno yo ya trate de presentarme como Tora sou antes de que me callaras con tu tremendo grito."
Me sonroje.
"Yo soy Yaten". Me dijo el peli plateado más pequeño presentándose, estaba recargado contra el muro estudiándome con mucha atención.
"Yo soy Seiya". Agrego otro, arrastre mi mirada desde Yaten para mirarlo a él, sorprendentemente era el más quieto con unos ojos que de alguna manera me parecían similares a los míos. Me mostro una franca sonrisa enorme y no pude hacer más que regresarle la atención.
"Yo soy Jadeite" dijo un rubio de cabello corto continuando con las presentaciones, parecía ser muy cauteloso y delicado conmigo, si es que lo leí bien.
"Y yo soy Taiki." Se presentó un chico delgado y alto al final. "Hemos esperado toda nuestra vida para este momento Rei".
Sentí mi corazón detenerse al entender sus palabras mientras otro pensamiento cruzo rápidamente por mi mente.
"¿También son hombres lobo?"
Una mirada de shock cruzo cada uno de sus rostros con mi pregunta, mientras se daban miradas confundidas entre ellos.
"¿Sabes sobre los hombres lobo?" Taiki pregunto en un susurro.
Asentí con mi cabeza. "Me entere ayer, sobre la existencia de los hombres lobo y de que la familia de Nicholas y el mismo eran hombres lobo también".
La mirada de Yaten se ensombreció. "¿Fue así como te lastimaste la cabeza?"
Oh. Casi olvidaba eso. "Si pero… "
"¡ESOS PEDANTES!" Gritaron mientras se ponían de pie, listos para la batalla. "¡Voy a matar a ese bastardo!" grito Taiki.
"¿Qué es lo que ustedes están…? Empecé pero no me estaban prestando atención. "¡AAAALLLLTOOO!"
Finalmente voltearon a verme, al parecer sorprendidos con mi reacción.
"Finalmente" murmure. "Nicholas no fue el que me lastimo, fui atacada por otros tres lobos y Nicholas fue quien me salvo".
"¿De qué manada eran?" me cuestiono Yaten.
"¿Manada?" pregunte confundida.
Tora sou levanto una ceja en mi dirección. "Veo que todavía tienes mucho que aprender sobre nosotros".
"¿Nosotros? Entonces ustedes son hombres lobo también".
Tora sou me dijo con sorna. "No solamente nosotros Rei, tu eres una también."
Me le quede viendo como si estuviera loco.
"¿Rei?" me llamo Jadeite, parecía preocupado por mi mirada perdida. No podía responder, no podía hablar, mi lengua estaba pesada y me sentía aturdida.
"Bien hecho Tora sou, ya la rompiste y es la primera vez que salimos a jugar juntos" le dijo Yaten secamente.
"Eso no es posible, he sido una humana toda mi vida." Estuve en desacuerdo, ellos no sabían de lo que estaban hablando, yo no podía ser una mujer lobo, simplemente no era posible.
"Disculpa Rei pero tú eres sin lugar a dudas una loba de sangre limpia, llevas a la Cruz de Sangre corriendo por tus venas". Me informo Taiki.
Pase saliva. "¿Entonces por qué nunca he experimentado ningún signo de ser una mujer lobo? No tengo la fuerza que ellos poseen, físicamente soy completamente débil." Les solté mientras les señalaba mi vendaje. "Como pueden ver, me lastimo con bastante facilidad a cambio de cómo les sucede a los hombres lobo."
Yaten asintió. "Mientras que lo que dices es cierto, también hemos aprendido que papa hizo que una bruja te pusiera un hechizo sobre ti, para mantener tu lobo adentro de ti para que no cambiaras mientras vivías con tu familia humana. Tristemente, cuando se trata de papa, el tiende a guardar secretos muy profundos, así que no sabemos cómo romper el hechizo o que bruja te lo puso. Si supiéramos quien es ella la podríamos haber forzado a revertir el hechizo.
"¿Quieren decir que hay una posibilidad de que el hechizo se rompa por sí mismo?" Pregunte con miedo, yo no quería ser un hombre lobo, no tenía idea de cómo ser uno.
"Normalmente cuando un hechizo se lanza sobre alguien solo hay una forma posible de romperlo a no ser que lo quite la misma bruja." Me informo Taiki. "¿Estas segura que nunca has sentido una conexión con tu lobo antes? Algo dentro de ti, ¿nunca oíste una voz en tu cabeza?"
Palidecí con sus palabras. ¿Voces en mi cabeza? ¿Era eso lo que las raras voces eran cuando conocí a Nicholas? No. No podía ser.
"No, nunca". Mentí.
"Entiendo". Dijo Taiki, con un tono de desaprobación en su voz.
Mire a los hombres frente a mí y de alguna forma lo supe, solo sabía que me decían la verdad, ellos eran mis hermanos en carne y sangre.
Tenía hermanos, la sola idea me emocionaba, de hecho tenia hermanos, los hermanos que siempre quise tener toda mi vida y habían venido a encontrarme, de hecho me querían en sus vidas.
Esa idea fue tan poderosa que me lleno de felicidad, pero tan pronto como apareció una nueva idea la opaco casi amargamente.
Mis padres habían elegido quedarse con sus otros hijos pero se deshicieron de mí. ¿Por qué? ¿Por qué no me querían?
Dolía, dolía mucho, más que la agonía que había que tenido que enfrentar sin ellos.
Todos estos años había sufrido con una familia que no me querían y ahora aprendía que mis padres verdaderos mi propia carne y sangre tampoco me querían como querían a sus otros hijos.
Sentí la primer lagrima dejar mis ojos.
"Rei" mis hermanos me rodearon de inmediato con horror.
"¿Por qué no me querían?" les pregunte, era demasiado dolor para soportarlo.
Cada uno de mis hermanitos me vio con dolor en la mirada.
"Rei por favor… "
"No". Los detuve, no quería oír sus excusas, la verdad permanecía, mis padres no me querían. "por favor llévenme a mi casa". Les rogué.
"¿Seguro que esto es lo que quieres?" me pregunto Taiki mientras nos deteníamos a las puertas del palacio, detrás de unos grandes árboles para que no vieran a mis hermanos los guardias.
Asentí, este era mi hogar ahora, esa gente de hecho me quería y se preocupaba por mí, todos salvo Nicholas claro.
¿Pero sería eso verdad? Nicholas me había salvado más de una vez en su forma de lobo, entonces, ¿realmente no le importaba yo? Podría solo haber dejado ahí a morir las dos veces pero no lo hizo.
"Te vamos a extrañar Rei" me susurro Tora sou.
Sentí las lágrimas formarse otra vez en mis ojos, se sentía increíble tener hermanos a los que les importaba tanto, nos habían separado toda la vida pero yo sabía que daría mi vida por los hombres frente a mi ahora y sabía que ellos harían lo mismo por mí.
"Oh pero mira lo que has hecho Tora sou" gruño Yaten.
Una sonrisa triste se abrió paso en mi cara. "Gracias por venir a encontrarme, ese solo hecho significa el mundo para mí." Les confesé.
Mis hermanos me envolvieron en un abrazo de grupo mientras me rodeaban. "Siempre vamos a estar aquí para ti Rei, cuando nos necesites, siempre estaremos velando por ti, recuérdalo".
Asentí y me gire para regresar.
"¿Estas segura que no prefieres que vayamos contigo?" me pregunto Yaten por centésima vez.
Negué con mi cabeza. "No Yaten. Ya vi lo que paso entre el primer encuentro de la familia de Nicholas y ustedes, no quiero repetir eso así que por favor, no.
Yaten suspiro pero asintió resignado con entendimiento.
Les di otra media sonrisa mientras les decía adiós con la mano.
Era tiempo de enfrentar a Nicholas y su familia para decirles todo lo que acababa de aprender.
PDV de Nicholas:
"¿Dónde diablos puede estar?" rugí, Rei había estado desaparecida por todo un día y ya habíamos buscado en todo el maldito reino. No había dormido, y me había asegurado que nadie en la manada lo hiciera tampoco, cada persona a mi cargo estaba afuera buscándola.
Y con todo, no teníamos nada, ni siquiera una pista que nos pudiera llevar a donde estaba ella. ¿Cómo podía ser esto? Era como si se hubiera desvanecido en el aire sin dejar rastro. Cuando me cole en su cuarto anoche para ver que estuviera bien, sin descanso por haber estado lejos de ella por tanto tiempo y por su condición para encontrar el cuarto vacío con la ventana abierta, me volví loco. Jamás un alma me vio portarme como esa noche, era difícil de explicar pero sin saber dónde estaba Rei mi mente se estaba trastornando más a cada segundo que pasaba sin que ella estuviera junto a mí.
"Alfa" Andrew interrumpió mis pensamientos.
"¿Qué?" le grite, mi furia estaba a la orilla del colapso.
"Acabamos de recibir un mensaje de sus padres. La encontraron. Me informo. "Ella está en su casa".
No perdí el tiempo en tener más información, corrí a casa, hacia ella.
No paso mucho sin que estuviera a las puertas del palacio, abriendo puerta tras puerta, impaciente por finalmente poder verla, mis pasos solo se alentaron cuando logre verla. Su belleza lleno mi visión y no podía evitarlo, solo dejarlo ser, tanto mi lobo como yo estábamos aliviados de verla.
Por un momento solo estuve ahí de pie, viéndola, disfrutando cada pequeño detalle, so largo cabello obscuro que flotaba graciosamente sobre sus hombros mientras sus delicados deditos luchaban para quitarlo de su cara mientras hablaba con mi familia, su mirada de pronto se dirigió hacia mi dirección como si presintiera mi presencia, permitiéndome por fin ver sus facciones.
Mi corazón estaba hecho un puño por lo que veía, sus mejillas estaban pálidas y sus ojos tenían aros obscuros, había estado llorando. El solo pensamiento retorció todo en mi estómago.
Atravesé todo el cuarto hasta llegar a ella, iba a apretarla en mis brazos cuando un olor familiar llego a mi nariz.
Un muscula de mi quijada se entumeció mientras la furia rápido reemplazaba todas mis otras emociones, la sentía recorrer mis venas.
"Rei" su nombre salió de mi boca como si fuera un veneno. "¿Por qué demonios hueles a la peste de la manada de la Cruz de Fuego?"
