19.1. Acosadores

De los que necesitan empleo

Mai se golpeó la cara con las palmas de las manos—. Si no tengo una buena historia Amaya me va a despedir.

Kama tomó su café helado—. Te lo dije. Te dije que no trabajarás para ella.

Mai miró a su amigo con el ceño fruncido—. Es una bendición que pudiera conseguir ese empleo porque Amaya...

—Amaya tiene todos los contactos del mundo —concluyó Kama—. ¿Además de mandarte a la premier de hace un año que ha hecho por ti? —preguntó Kama—, nada, te manda a hacer reportajes estúpidos y ni siquiera pone tu nombre en los créditos. Es una jefa explotadora.

Mai escondió la cara entre los brazos mientras pensaba en alguna solución, pero no tenía ni una sola idea factible—. Va a despedirme si no llevo una buena historia. Por favor, Kama, debes tener algo, tú conoces mucha gente.

Kama puso los ojos en blanco y suspiró—. Bueno, si tanto quieres ese ridículo empleo, te ayudaré —a fin de cuentas, Mai lo había ayudado en varias ocasiones cuando la necesito. Era, ante todo, una buena amiga—. Bueno, no te emociones demasiado, pero podría ser útil —sacó su celular y envió un número a Mai—. Es el número de Osaku

—¿El tipo con quien te acuestas? —pregunto Mai— ¿Me estás jodiendo verdad?

Kama sonrió con cierto orgullo—. No, él no es solo "el tipo con quién me acuesto", él es uno de los guardaespaldas privados de Eiji Love.

—¿Eiji Love? ¿Crees que me quiera dar información de él? —preguntó con genuina esperanza.

—Quizá, Mai, no le digas cómo conseguiste el número —pidió antes de beber un poco más de café.

—No, no lo haré. Muchas gracias Kama, eres el mejor amigo del mundo.

Kama guardó su celular—. Llámalo, pero lleva dinero, si te dice algo seguro será caro.

Mai abrió los ojos y levantó los brazos—. ¡No tengo dinero Kama! —gritó azotando los puños en la mesa dramáticamente—. Lo único que tengo es el depósito para el minúsculo departamento que quiero y en serio, en serio, en serio, necesito dejar la casa de mis padres.

Kama río—. Si consigues algo bueno Amaya te pagará el doble y podrás rentar un departamento mejor. Solo asegúrate de sacarle todo el provecho posible, es una excelente carta la que te estoy dando.

Mai asintió con decisión, su amigo siempre le daba los mejores consejos—. Tienes razón, le hablaré mañana temprano.

Kama le sonrió a su amiga—. Recuerda no decirle cómo conseguiste el número.

—No le diré —prometió Mai y bebió de su café—. Por cierto ¿cómo lo conociste?

—En el club —era mentira, pero, aunque fuera su amiga Kama no quería contarle todo en su vida—. La función está por empezar —agregó mirando su reloj—. Vamos.

Se levantaron de la mesa y fueron al cine—. ¿Compras palomitas, Mai?

—¡No tengo dinero, Kama! —respondió ella.

—Tacaña —dijo él mientras reía e iban por unas palomitas.

De los que buscan venganza

Ino se mordió el labio inferior sin saber cómo continuar su vacío argumento—… pero ¿productos de maternidad? ¿ropa?… no sé, algo. Ustedes siempre pueden sacarle provecho a todas las situaciones.

—Estas loca Ino, eso no puede ser —respondió Neji visiblemente irritado.

—¡Hey! Tranquilo Neji —advirtió Kiba mirándolo con irritación, Neji se encogió de hombros y se reclinó en la silla—, pero Neji tiene razón. No podemos promocionar un embarazo casi adolescente, es decir… eres muy joven, se vería mal. Lo siento, Tenten

Tenten se encogió de hombros—. Lo entiendo.

Neji lanzó un suspiro de frustración y Kiba miró incómodo por la ventana—. Que gran problema —dijo con molestia.

—¡Neji! —gritó Ino.

Neji la miró con molestia—. ¿Qué Ino? ¿No puedo expresar mi sincera opinión?

—Tu opinión es estúpida —respondió Ino cruzándose de brazos.

—Ustedes son…

—¡Neji! Cuida tu tono —interrumpió por segunda vez Kiba, mucho más molesto esta vez.

Neji bufó—. Sería mejor si tan solo Tenten se deshiciera del problema.

—¡Neji! —gritó Ino.

—¡Ino! —gritó Neji.

—¡Neji! —gritó Kiba.

—¡Hey! —gritó Tenten levantándose del sofá—. Sigo aquí, dejen de hablar de mis asuntos como si no estuviera, aún no decido si lo tendré.

Kiba se cruzó de brazos y miró por la ventana—. Bien, entonces no decidiremos nada hasta que Tenten sepa que hará.

Tenten giró sobre sus talones, tomo su bolsa y abandonó la oficina dando un portazo y dejando un pesado silencio en la oficina.

Ino se levantó del sofá, irritada—. Bien. Creo que es suficiente charla por hoy. No soporto más ver la cara de este idiota —dijo señalando a Neji. Neji giró en la silla para darles la espalda.

—Te estás comportando como un niño pequeño, pequeño y muy idiota —dijo Kiba y haciendo honor a esas palabras Neji siguió su rabieta y no les dirigió la palabra. Kiba salió detrás de Ino azotando la puerta con más fuerza que Tenten.

—¿Hablaste con ella? —preguntó Kiba mientras subía al auto.

—Lo intenté, pero no quiere hablar —Ino lanzó un fuerte suspiro—. Sakura también lo intentó, pero ya sabes como es. Quiere solucionarlo sola.

Kiba encendió el auto, prefería la moto, pero Ino aún no le perdía el miedo por completo así que por su bien habían optado por el auto esa tarde—. ¿Y tú? ¿Qué crees que decidirá?

Ino se encogió de hombros mientras miraba pensativa por la ventana—. No lo sé… nunca vi a Tenten tan… ¿desconcertada? ¿perdida?

Kiba asintió—. Comprendo, no es para menos Neji se está comportando como un imbécil.

Ino se soltó el cabello—. No quiero hablar de Neji, si vuelvo a verlo voy a matar a ese idiota —Kiba aceptó la solicitud y bloquearon a Neji de la conversación.

Mientras esperaban un semáforo en verde Kiba volvió a sonreír—. ¿Quieres un helado? —preguntó para reanudar la conversación.

—No, vamos por Akamaru y luego al parque, el pobre ya estuvo toda la tarde solo —dijo ella, mientras besaba la mejilla del chico. Kiba, por supuesto, no rechazó su plan y condujo hasta su departamento donde su fiel compañero perruno los esperaba.

Ino supo de inmediato que algo no estaba bien cuando vio que la puerta estaba ligeramente abierta. Ella estaba completamente segura de haber cerrado.

—Espera —dijo Kiba deteniéndola—, yo voy primero —abrió la puerta y entró con cuidado—. Akamaru —llamó, pero el perro no salió a su encuentro—. Akamaru, somos nosotros. ¡Akamaru!

—¿Qué diablos paso aquí? —preguntó Ino al entrar, el departamento estaba. deshecho, los muebles volteados, la televisión estaba en el piso—. ¿Crees que robaron algo? —preguntó en un susurro.

Kiba miró a su alrededor y agudizó el oído, pero nada parecía indicar que hubiera alguien en el departamento—. Quizá, revisaré la caja —respondió, más preocupado por su perro que por cualquier otra cosa— ¡Akamaru!

Ino entró a la habitación, no estaba menos desordenada que la sala principal, la ropa se encontraba fuera de los cajones y las cortinas reposaban desgarradas en el piso.

Kiba no fue a la habitación, continuó revisando su casa hasta llegar a su pequeño estudio donde encontró todos los libros en el piso y una computadora rota, buscó debajo del escritorio su caja fuerte y la abrió. Revisó rápidamente, todo estaba dentro, no habían robado nada.

—¡Kiba, aquí está Akamaru! —gritó Ino desde la habitación. Kiba corrió hacia la habitación y encontró a Ino con la mitad del cuerpo bajo la cama.

—No, no, no, no… hermoso ¿Quién te hizo esto? —preguntó la chica acunando al perro en sus brazos. Kiba frunció el ceño al ver a su fiel compañero. Alguien había tijereado su pelo y le habían pintado manchas moradas con aerosol—. ¿Kiba? —dijo Ino levantando la vista hacia él, ella retenía las lágrimas mientras acariciaba al tembloroso perro.

—Te llevaré a tu casa. Akamaru y yo nos iremos a un hotel. Aquí no es seguro —dijo el chico.

Ino meció a Akamaru con cuidado mientras se levantaba para encararlo—. No— respondió tajantemente.

Kiba frunció el ceño—. Ino, entiende.

—Iremos a mi casa. ¿Verdad Akamaru? —dijo la chica mirando al perro y luego a Kiba—. ¿Me dejarás sola? Podría ser más peligroso así.

Kiba intentó formar una sonrisa ante el bien intencionado comentario de la chica, pero al mirar a su alrededor no pudo sentir más que rabia y al mirar a Akamaru le invadió un intenso deseo de venganza.

—¿Sabes quien lo hizo, cierto? —preguntó Ino sentándose en la cama.

Kiba asintió ligeramente—. Tengo fuertes sospechas. Ino… no quiero meterte en problemas ¿Si?

Ino se encogió de hombros—. Cada día te conozco más. Esta bien —sonrió amablemente—. Hay que irnos, hay que bañar a Akamaru.

Kiba miró a su fiel amigo en los brazos de la chica y sintió una gran ternura, el perro se había dormido.

—Vamos.

De los que mienten

Matsuri puso el recipiente de palomitas en la mesa frente a la televisión, orgullosa de no haberlas quemado demasiado esta vez.

Mientras tanto, Gaara revisaba las películas en DVD—. ¿Sabes que ya nadie usa discos, verdad? —dijo Gaara sonriendo.

Matsuri se encogió de hombros—. Hay algo hermoso en usarlos, de hecho, aún tengo películas en casete.

Gaara río—. ¿Para venderlos al museo?

Matsuri negó—. Para torturarte viéndolos.

Gaara besó la mejilla de la chica—. Que mala —dijo mientras seleccionaba una película de terror.

Matsuri puso la película y Gaara se sentó en el sofá—. No te entiendo, Gaara —dijo Matsuri mientras le daba el control de la tele.

—¿Qué no entiendes?

Matsuri rio—. Tienes millones ¿por qué no te compras otra campera? Esa hasta tiene hoyos.

Gaara sonrió mientras se miraba la chamarra, era cierto, tenía algunos hoyos—. Es cómoda —dijo él—, es mi favorita ¿no te gusta?

Matsuri negó—. Me gusta, te queda bien —respondió mientras se recostaba junto a él en el sofá y lo abrazaba suavemente. Matsuri recargó su mejilla en el pecho de él y Gaara acarició su cabello.

Gaara cerró los ojos para disfrutar el momento, pese a todos los problemas estaba feliz de encontrar un refugio en el corazón de Matsuri.

Matsuri estaba por decir algo cuando el timbre hizo que perdiera el hilo de sus ideas. Era muy entrada la noche. Su hermana e Itachi estaban en el campo. Gaara negó, obviamente él tampoco esperaba visitas.

Ligeramente enojada porque alguien les había arruinado el momento la chica se acercó a la puerta y observó por el ojo de pez. Giró rápidamente hacia Gaara y le indicó que se escondiera en la habitación. Gaara no hizo preguntas y de inmediato fue a la habitación.

Matsuri corrió a guardar el vaso de soda de Gaara y abrió la puerta—. ¿Fujiko? ¿Qué haces aquí?

Fujiko le sonrió—. ¿Estás ocupada? —Matsuri negó y la dejó entrar a casa

—Solo iba a ver una película.

—Seré breve —prometió Fujiko y se sentó en el sofá—, quizá Gaara te comentó de la demanda.

Matsuri negó—. Temari, no habló mucho con Gaara últimamente.

Fujiko abrió los ojos con sorpresa—. ¿En serio? ¿Qué sucedió? ¿Fue agresivo contigo también?

Matsuri se encogió de hombros—. En lo absoluto, simplemente tengo mucho trabajo para ocuparme de relaciones y esas cosas.

Fujiko se inclinó hacia ella—. Matsuri si Gaara te hizo algo, si te dijo cualquier cosa puedes contarme. Yo te comprendo.

Matsuri sonrió—. Eres muy valiente Fujiko —dijo con amabilidad.

—Puedes seguir mis pasos, pienso llevar a Gaara a juicio. Alguien como él no debe salirse con la suya, es peligroso —Matsuri no respondió, tan solo ladeó la cabeza—. Matsuri si necesitas ayuda, yo puedo ayudarte. No te dejes engañar, si aún tienes contacto con Gaara… no te dejes engañar como yo. Al inicio es un chico maravilloso, fingió ayudarme en mi carrera, pasaba tardes conmigo, salíamos de viaje, ver películas, cenas románticas ¡Todo era maravilloso! Pero cuando yo me negué a hacer lo que él quería, él simplemente… se volvía loco.

Matsuri fingió asombro—. ¿Qué te hizo, Fujiko?

Fujiko la miró con tristeza—. No puedo contarte mucho por el asunto de confidencialidad de la demanda pero él… él… él me rompió el brazo para que no pudiera trabajar mientras estaba fuera.

Matsuri abrió los ojos—. Pero tú dijiste que te habías caído en la ducha.

Fujiko dejó salir las lágrimas— ¡Él me obligó a decir eso! —dijo mientras se limpiaba las lágrimas— y luego me convenció de… bueno, no puedo decirte —dijo derramando aún más lágrimas—. No confíes en él Matsuri, es un monstruo. Te digo la verdad, es un monstruo. Todo parece maravilloso al inicio, te hará sentir la mujer más importante del mundo, pero… pero, es mentira.

Matsuri abrazó a Fujiko y palmeó su espalda para calmarla. Gaara continuó escuchando la escena desde la habitación.

—Matsuri —dijo Fujiko recuperando la compostura—. Necesito un favor.

Matsuri levantó una ceja—. ¿En qué puedo ayudarte?

De los obsesivos

Sasuke cerró los ojos un instante mientras rodeaba su cintura con un brazo y la tomó con fuerza, con el otro brazo sostuvo su cabeza contra su pecho y le acarició el cabello. La abrazaba con tanta fuerza como le era posible, como si todo su mundo dependiera de ella, quizá era verdad, su mundo solo estaba completo si ella estaba con él.

Sin embargo, su pensamiento cambió radicalmente cuando las lágrimas de ella comenzaron a traspasar su camisa y mojaron su piel. Frunció el ceño.

Abrió los ojos y escuchó sus sollozos, la furia lo invadió por completo, solo una palabra cruzó su mente "Venganza". Paseo la mirada por la habitación, las cuatro paredes estaban tapizadas de fotografías de ella. Demasiadas fotografías, en demasiados lugares, algunas demasiado íntimas.

—¿Sasuke? —llamó ella en un susurro.

—¿Mph? —respondió él, se negó a romper el abrazo así que acarició su cabello con delicadeza, pero siguió observando las fotografías. Ella deseaba no verlas más así que no se molestó en apartar el rostro de su pecho.

Sasuke sintió una gran presión en el pecho al distinguir varias fotografías de ella en su habitación. Ese maldito acosador de mierda la había seguido hasta su casa—. Salgamos de aquí —susurró el chico. Ella no puso objeción—. Llamaré a Gaara para que recoja esto.

—¿A Gaara? —preguntó ella.

Sasuke asintió—. Me debe una, no importa, vamos —Sasuke la liberó de su abrazo, ella no miró las paredes, salió del camerino con la cabeza gacha.

Sasuke cerró la puerta detrás de él y en silencio caminaron por los pasillos intentando esquivar a los pocos trabajadores que aún quedaban por el edificio.

Sasuke abrió la puerta del auto para ella y luego de que subiera la cerró con más fuerza de la necesaria. Rápidamente rodeo el auto y subió. Estaba furioso.

En la oscuridad del estacionamiento ella se relajó un poco y se cubrió el rostro con las manos—. Yo… no puedo creer que nunca noté que alguien me seguía.

Sasuke la miró—. Son enfermos profesionales, no tenías porqué darte cuenta.

Ella volvió a llorar—. No, Sasuke. Es que soy una estúpida, nunca veo lo que sucede a mi alrededor… ese tipo, quizá entró a mi casa, quizá planeaba secuestrarme o…

—Basta, no pienses esas cosas.

Ella volvió a llorar, aún más fuerte—. ¡Es que nunca me doy cuenta de nada!

—Deja de llorar Sakura, eres la persona más inteligente que conozco —dijo él mientras, con delicadeza, apartaba sus manos de su rostro. Sasuke miró sus ojos, vidriosos por el llanto el color verde de sus ojos resaltaba aún más, pero, a pesar de verse hermosa Sasuke no soportaba verla llorar—. No llores —susurro mientras le limpiaba las lágrimas—. No llores, por favor.

Silenciosas lágrimas continuaron rodando por las mejillas de la chica. Sasuke se inclinó hacia ella y con suavidad chocó sus frentes—. Lo lamento mucho, Sakura. Si yo hubiera estado contigo seguramente esto no habría pasado —aquello era una afirmación irreal pues nada le aseguraba que Sakura estuviera libre de acosadores si él estaba presente, pero decirlo le ayudó a Sasuke a repartir un poco la culpa que ella creía tener—. No llores por favor. Yo te voy a cuidar.

Sakura abrió la boca para decir algo, pero Sasuke no pudo resistirlo más, se inclinó hacia ella terminando con el espacio que los separaba y la besó.

Sasuke cerró los ojos, disfrutando el contacto con Sakura, disfrutando como nunca había disfrutado algo en su vida. Sus labios eran suaves y Sasuke se atrevió, por un segundo a morder el labio inferior de Sakura suavemente.

Sakura se apartó unos centímetros, pero Sasuke se negó a dejar pasar aquel momento y volvió a presionar sus labios contra los de ella. Esta vez, Sakura correspondió sus movimientos y Sasuke sintió un calor abrumador invadirle el cuerpo al notar que ella también disfrutaba del contacto.

Sasuke se separó unos centímetros, y abrió los ojos para mirarla, ella también lo veía ¿decepcionada? Quizá pensaba que él se había arrepentido. Pero nada estaba más lejos de la realidad. Sasuke se acomodó en el asiento y tomó a Sakura, con delicadeza y decisión, por la nuca y la atrajo hacia él.

Con menos delicadeza que la primera vez volvió a besarla y Sakura siguió el movimiento con una sincronía perfecta, Sasuke saboreó los labios de la chica e introdujo la lengua lentamente, Sakura correspondió el juego y él se atrevió a inclinarse aún más sobre ella.

Aunque la palanca de velocidades se le enterraba en la pierna Sasuke soportó el dolor por mantener aquella posición privilegiada. Sakura dio un paso más allá y con delicadeza le mordió el labio inferior a Sasuke, él no pudo evitar soltar un pequeño gruñido que la hizo reír.

Sasuke se separó unos centímetros de ella y la observó, sonreía y esta vez sus bellos ojos verdes brillaban con otra luz. Sasuke sabía que él también estaba sonriendo, como un idiota, porque eso era… había besado a Sakura cuando tenía novia. Había besado a Sakura aun sabiendo que ella lo había amado y él no estaba seguro de lo que sentía.

Sakura no lo dejó pensar más, esta vez ella tomó la iniciativa y lo besó. Sasuke cerró los ojos y se rindió, la había besado y nada en la vida lo había hecho tan feliz.

—Sasuke —susurró ella con vacilación—. Sasuke

Al escuchar el titubeo de su voz Sasuke supo que estaba por perder el momento, que Sakura se había dado cuenta de la realidad y estaba dispuesta a dejarlo así que acarició con delicadeza su cabello y mintió—. Está bien, no te preocupes. Terminé con Karin.

Sakura abrió los ojos con sorpresa y Sasuke notó en su expresión genuina felicidad. Ella volvió a besarlo y el contacto de sus labios hizo a Sasuke opacó el remordimiento que le provocó su mentira. Se encargaría de Karin más tarde, el mundo se había reducido a Sakura.

No estaba pensando con claridad pero decidió ignorar la racionalidad y continuó besando a su amiga.

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Hey hola!

¿Qué es pareció? ¿Qué información creen que la reportera Mai obtenga? y dado que esta es la parte 1 del capitulo 19 veremos mucho más a Hinata y Shikamaru en la siguiente parte O.O

Un abrazo especial de año nuevo (todavia vale jaja) a Joss, SangoSarait, Lale181, Blues08 y SachikoX69 por estar al pendiente de la historia y darme ánimos para continuar, Sango jajaja yo también ya extrañaba leerte. Un excelente año a todos

Y obvio Minako no me olvidé de ti, un abrazo doblemente para ti por seguirme por tanto años jaja te prometo que estoy trabajando en el The Last y pronto lo tendrás, quiero acercarme lo más posible al final antes de publicar.

Espero les haya gustado y nos leemos el siguiente lunes.