Una sacerdotisa en Twisted Wonderland
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"Ante el inminente peligro, la fortaleza es lo que cuenta"
- Lucano
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Capítulo 9:
"El monstruo de la cueva"
Los espectros de la cueva se habían lanzado hacia los cuatro con todas las intenciones de matarlos, los chicos se quedaron fríos ante la inmensa cantidad de fantasmas, Grim se encontraba temblando del miedo frente a los jóvenes y Shiori...
- ¡Retrocedan de inmediatamente! - Exclamó seriamente la albina mientras extendía la mano con el que sostenía su rosario juzu. Su aura lila celestial se manifestó al instante en todo el lugar mientras que el sonido de cascabeles inexistentes resonaba por toda la cueva en intervalos de tiempo.
Tan pronto esa aura apareció todos los fantasmas se detuvieron frente a la albina, quién ahora los fulminaba a todos con su mirada carmesí. Los chicos no se movían de donde se habían quedado, solo se quedaron observando anonadados a la joven enfrente de ellos con varios fantasmas al frente.
- ¡Shiori sal de allí! - Gritó Ace preocupado por la chica. Deuce estaba a punto de correr hacia la albina, pero el gato se interpuso gritando alegremente.
- ¡Vamos a vivir!
- ¡¿De qué estás hablando gato?! - Habló Deuce mirando desconcertado al felino volador.
- ¡Todos vamos a estar bien! ¡Shiori lo tiene todo bajo control!
- ¡Idiota! ¡Ella podría morir si no hacemos algo! - Gritó exasperado Ace intentando acercarse a Shiori, pero Grim había volando rápidamente hacia el joven para impedirle el paso.
- Chicos, todo está bien - Habló calmadamente la sacerdotisa sin apartar la mirada de los espectros. - Confíen en mí. - La voz tranquila de la joven de algún modo logró tranquilizar a los dos muchachos. A pesar de no poder ver el aura de la joven ellos podían sentir que había algo allí que les advertían que se quedaran en donde se encontraban.
Shiori, volviendo con los fantasmas exclamó con firmeza y serenidad. - ¡Esta es una advertencia! Déjenos pasar hacia nuestro camino y les perdonaré su ya inexistente vida.
Algunos pocos espectros retrocedieron un poco ante el poder que residía dentro de la joven, había algo dentro de ellos que pedía a gritos que escaparan del sitio, pero por otro lado había otros espectros ignorantes que no tomaron en serio la advertencia de Shiori.
- Ni creas que nos quedaremos parados de brazos cruzados. ¡Adelante! - Un grupo de fantasmas se abalanzaron hacia Shiori velozmente.
- ¡Shiori! - Gritaron Ace y Deuce al mismo tiempo.
- Yo se los advertí - Shiori susurró agitando el rosario mientras que con la mano libre lanzó varios pergaminos que fueron adheridos con éxitos a todos los fantasmas insolentes que se atrevieron atacarla, dejándolos prácticamente inmóviles.
- ¿Qué pasa? No puedo moverme. - Gritaron algunos fantasmas mientras veían como Shiori lentamente se acercaban a ellos.
- Descansen en paz, todos ustedes.
Un cascabeleo, luego otro y finalmente toda la cueva se quedó en silencio. El tatuaje se Shiori empezó a brillar y con un gritó firme exclamó. - ¡Purificación Divina! ¡Zen! - Del tatuaje de la albina una ráfaga de luz lila iluminó el lugar engullendo por completo a los fantasmas inmóviles. Ace, Deuce y Grim solo pudieron abrir los ojos como platos mientras se quedaban asombrados ante tal poder.
- "Pero... ¿Qué diablos?" - Pensó Ace mirando la espalda de la joven. - "¿No se suponía que ella era solo una simple chica sin magia?"
- "¿Qué está pasando?" - Fue lo que pensó Deuce sin entender nada de lo que está ocurriendo.
Grim solo pudo cubrir sus ojos por la cantidad de luz que emanaba el lugar.
La luz del tatuaje poco a poco se desvanecía hasta no quedar ningún rastro de luminiscencia revelando ahora a una cantidad alarmantemente reducida de fantasmas. Los pocos que quedaron en la cueva se quedaron estáticos mirando fijamente el lugar en el que habían estado el otro grupo de fantasmas que habían intentado atacar a la joven.
- "Dioses celestiales, en sus manos les dejo el destino de esas almas" - Pensó la joven dando una corta oración por los fantasmas desaparecidos. - ¿Alguien más que quiera recibir el sueño eterno de la muerte? - Shiori miró al resto de fantasmas que todavía sobraban.
Los fantasmas, como almas que se llevaba el diablo, salieron despavoridos gritando por sus vidas. Este humano realmente es un peligro para su existencia.
La cueva nuevamente se quedó en silencio y la joven pudo nuevamente respirar tranquilamente mientras envolvía el rosario en su brazo. Con los fantasmas fuera del camino ahora pueden continuar con su camino sin ninguna interrupción innecesaria.
- Muy bien, ya todo está despejado - Sonrió la albina volteándose a los chicos. - Sigamos hacia adelante.
Pero antes de que incluso la chica diera un paso, los dos jóvenes corrieron hacia ella y la sacudían mientras bombardeaban toda clase de preguntas sobre lo que acababa de pasar hace unos segundos.
- ¡¿Qué clase de poder era eso?! ¡¿No se suponía que no podías hacer magia?! ¡¿Qué eres exactamente?! - Habló Ace.
- ¡¿Qué era esa luz que vimos?! ¡¿Por qué esos fantasmas desaparecieron?! ¡¿Qué es esa marca que llevas en la mano? - Luego preguntó Deuce.
- ¡Explícate! - Gritaron los dos al mismo tiempo.
- ¡Chicos cálmense! todo a su debido tiempo - Trató de hablar Shiori mientras los chicos frenaban las sacudidas. - ahora debemos enfocarnos en buscar el cristal ¿No lo creen?
- Tienes razón - Habló Deuce recordando el motivo por el que estaban aquí. - No hay tiempo que perder ¡Vámonos!
- No pienses que por solo darnos órdenes ya te creas el líder - Habló Ace frunciendo el ceño hacia Deuce.
- ¿Por qué actúas de ese modo? - Preguntó Deuce ahora enfadado por el tono de voz del pelirrojo.
-No de nuevo - Shiori masajeó su frente.
- ¡Si no hubieras hecho algo tan tonto como lanzarme al techo, no estaríamos en este problema! -Ace explicó su punto mientras con su dedo empujaba al peliazul.
- Mira quien habla - Deuce empujó a Ace mirándolo ahora cara a cara. - ¿Quieres hablar sobre quien inició todo esto? ¡Bien! ¡Nada de eso hubiera pasado si tú no te hubieras escapado de tu castigo!
- ¡Todo ese problema comenzó cuando la bola de pelos quemó la estatua de la reina de corazones! - Ace apuntó a Grim.
- ¡Eso fue porque te estabas burlando de nosotros! - Agregó Grim uniéndose a la pelea sobre quien tuvo la culpa.
- "Paciencia, Buda" - Pensó Shiori frunciendo el ceño. -"¿Acaso esos dos no pueden llevarse bien por solo cinco minutos?" - Caminó hacia los jóvenes para detener antes de que entren en una pelea sin fin. En eso, un horrible escalofrió recorrió el cuerpo de la albina causando que ella detuviera su caminata abruptamente mientras abría los ojos a más no poder. Shiori podía escuchar los latidos de su corazón acelerándose con el pasar de los segundos. - "¿Qué es toda está energía oscura?" - Pensó Shiori volteando la mirada hacia el lugar de donde provenía dicha aura. Lo que vio sus ojos carmesíes la dejó estática en su lugar.
Continuando con la pelea de los jóvenes, ahora los dos chicos y el gato forcejeaban mientras todavía se gritaban entre ellos.
- ¡Ya basta! - Gritó Deuce. - ¿Entiendes cuál es nuestra situación ahora? ¡Todos seremos expulsados si no regresamos con un cristal mágico mañana por la mañana.
- ¡Deja de estar empujando! - Siseó Ace. - Realmente eres una molestia.
La pelea podría haber continuado de no ser por el ruido sordo de algo cayendo al piso. Los tres chicos, parando su discusión, vieron que ahora Shiori estaba sentada de rodillas temblando. Ante la lamentable escena todos se dirigieron rápidamente hacia la albina y se agachaban a su altura. Lo que vieron sus ojos los alarmó demasiado porque Shiori estaba llorando.
- ¿Shiori qué pasa? - Preguntó Grim preocupado por el repentino cambio de actitud de Shiori.
Nadie de los presentes podía entender porque motivo la chica se puso a llorar. De la nada unas fuertes ganas de vomitar atacaron a la chica quien solo colocó su mano a la boca y empezó a arquear la espalda tratando de contener las náuseas. Deuce ante el problema coloca sus manos sobre la espalda de la joven y empezó a masajear la espalda, por otro lado, Ace tomó su mano libre mientras empezaba susurraba palabras para tranquilizar a la joven.
- Shiori tranquila ¿Qué te sucede? - Pregunto Ace.
Shiori, quién ahora dejo de arquearse, empezó a respirar entrecortadamente manteniendo aun la mano en su boca. - Qué horrible... - Susurró bajando la mirada - El aura que veo allí es demasiado horrible... es muy doloroso de ver.
En toda su vida, Shiori se había topado con toda clase de almas, auras y demonios, pero esta aura en específico había superado esa barra de expectativa. Nunca en toda su vida como sacerdotisa había encontrado algo tan escalofriante y tan triste al mismo tiempo.
- ¿De quién hablas? - Preguntó Deuce mirando a la joven.
En toda la cueva resonó unas fuertes pisadas que sacudieron todo el lugar acompañado de un gruñido muy grave y casi intangible de reconocer.
-No...les...eja...
Los jóvenes miraron alarmados hacia el punto que provino esa voz. Había una luz que se dirigía a paso lento hacia donde ellos se encontraban y era en la misma dirección que Shiori estaba observando antes.
- ¿Q-qué es esa voz? - Preguntó tembloroso Ace mirando la luz.
- Es... mío - Habló la voz demoníaca.
- Algo se está acercando. - Murmuró Deuce . Con ayuda de Ace, ayudaron a levantar a Shiori mientras ella se limpiaba las lágrimas.
En una de las esquinas de la cueva se reveló la figura de un monstruo gigante vestido de un chaleco viejo rojo, llevaba un pico gigante y una lámpara en cada mano y su rostro... no tenía cara en lugar de ello poseía una especie de recipiente de cristal roto lleno de un líquido negro que se desbordaba por una de las grietas.
- ¡La piedra... ES MÍA! - Gritó el monstruo mientras golpeaba las paredes con su gigantesco pico.
Los cuatro al ver tal abominación gritaron del susto y empezaron a correr hacia el otro extremo de la cueva.
- ¿Qué diablos es esa cosa? - Preguntó Deuce mirando hacia atrás para ver qué tan lejos estaban del monstruo.
Grim empezó a llorar y a gritar del miedo - ¡Crowley no dijo nada al respecto sobre monstruos! ¡Salgamos de aquí!
- ¡Es asqueroso de ver! - Gritó Ace a su vez que su mente recordó lo que el monstruo había mencionado hace poco. - Un momento. ¿No había dicho algo sobre "una piedra"?
- ¡No...se las...daré! - Gritó el monstruo agitando el pico ahora con más violencia.
- Entonces... - Pensó Deuce mientras dejaba de correr, deteniendo a todos los demás- ¡Entonces eso quiere decir que aquí todavía hay cristales mágicos!
- ¡NO! ¡No! y ¡No! - Sacudió la cabeza Grim - ¡Soy un genio, pero incluso alguien como yo no puede vencer a esa cosa!
Shiori ahora más tranquila volteo su rostro hacia Deuce, sostuvo con su mano el brazo del joven y le dijo. - ¡Debemos salir de aquí antes de que las cosas empeoren!
- Pero seremos expulsados si no tenemos el cristal - Replicó Deuce mientas liberaba su brazo del agarre de la albina - Lo siento... ¡Pero tengo que volver a por el cristal! - El joven corrió hacia la dirección del monstruo.
- ¡¿Tienes que estar bromeando?! - Gritó enfadado Ace intentando detener a Deuce.
- ¡Deuce regresa! - Gritó la joven desesperada por el bienestar del peliazul. - ¡Es muy peligroso!
- ¡No puedo! - Exclamó el joven. - ¡Bajo ninguna circunstancia seré expulsado!
- ¡Tonto! - Gritó Shiori corriendo hacia donde se había ido Deuce.
Ace y Grim por un instante lo dudaron, pero como no podían dejar solos a los dos decidieron volver para asegurarse de que no hagan otra tontería.
- ¡Lárguense! ¡Lárguense! ¡Lárguense! - Gritó encolerizado el monstruo golpeando con fuerza hacia la dirección en la que había aparecido Deuce.
Lamentablemente para el joven al no percatarse a tiempo de las intenciones del monstruo, el impacto del pico con el suelo levantó una serie de rocas que salieron disparadas por doquier logrando que una de ellas impactara hacia Deuce mandándolo hacia un extremo de las paredes rocosas.
- ¡Deuce! - Gritó Shiori corriendo a su auxilio aprovechando la cortina de humo que levantó el monstruo con su arma.
Deuce soltó un quejido de dolor mientras intentaba levantarse. Shiori por suerte llegó a su lado para revisar si tenía alguna herida, por suerte no había ninguna grave más que solo uno que otro moretón que empezaban a formarse.
- Resiste un poco - Habló Shiori mientras levantaba a Deuce pasando el brazo del joven hacia su cuello. -Te sacaremos de aquí.
- ¡Aparte de correr como loco no sabes defenderte, señor serio! - Gritó Ace llegando al lugar y sacando a su vez su pluma mágica. - ¡Lo detendré! - Soltó un grito de guerra mientas lanzaba fuertes ráfagas de viento hacia el monstruo, pero no logró hacerle nada. En cambio, esto solo hizo que la bestia se enfureciera mucho mas y lanzara la lámpara gigante que sostenía hacia su dirección vociferando un grito de ira.
Ace esquivó el objeto a tiempo, pero dado al peso del objeto la onda del impacto lo empujó hacia una columna rocosa, fracturando su brazo en el proceso.
- ¡Ace! - Gritó Shiori acelerando la marcha con Deuce hacia el lugar en donde Ace cayó.
Ace por suerte se levantó, pero con un fuerte dolor en su brazo.
Grim gritaba mientras convocaba muchas flamas alrededor del monstruo. - ¡Aléjate de mí!
El monstruo, a pesar de los intentos de los tres magos, no paró de intentar perseguir a los intrusos de la mina.
- ¡N-nada está funcionando en lo absolutos! - Gritó Grim, viendo como la bestia gigante se acercaba a los jóvenes.
Shiori miró otra vez al monstruo mientras podía distinguir que había una luz que resplandecía detrás de la bestia.
- ¿Algo brilló? - Pensó en voz alta Shiori.
- Detrás de esa cosa - Habló Ace mirando a la misma dirección que Shiori. - al final del túnel, hay algo...
- Esa luz - Murmuró Deuce aun adolorido - ¿Sera el cristal mágico?
El monstruo al escuchar dichas palabras enloqueció y comenzó a golpear histéricamente a todos lados mientras gritaba. - ¡NO SE LAS DARÉ!
- ¡Salgamos de aquí! - Gritó Grim. - ¡A este ritmo moriremos!
- ¡Vámonos! - Shiori corrió sujetado a Deuce con fuerza mientras Ace y Grim la seguían a la par.
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Los cuatro lograron salir milagrosamente de la cueva a tiempo; ahora se encontraban escondidos entre los frondosos árboles del bosque lejos de la mina escuchando los alaridos del monstruo. Shiori, haciendo caso omiso a los alaridos de la bestia, se enfocaba más en atender las heridas de los dos jóvenes con la ayuda de la marca de Buda.
- Eso es todo Ace. ¿Cómo te sientes? - Pregunto Shiori alejando su palma del brazo del pelirrojo.
- Increíble... - Susurró Ace, moviendo su brazo como si nada - ya no me duele el brazo.
- Me alegra escuchar eso.
- Gracias Shiori - Agradeció Deuce levantándose del suelo. - Ahora ¿Cómo podremos entrar a la mina sin ser atacados?
- ¿Planeas volver a la mina? - Preguntó preocupada Shiori.
- Es la única manera, solo así...
-Mejor ríndete y volvamos a casa - Cortó Ace mordazmente caminando de regreso hacia donde ellos llegaron en un inicio. - Prefiero ser expulsado que luchar contra esa cosa otra vez.
- ¿Qué dices? - Deuce corrió hasta alcanzar a Ace solo para sujetar su brazo con fuerza. - ¡No me jodas! ¡Prefiero morir que ser expulsado! - Gritó. - ¡Hay un cristal mágico justo en frente de nosotros y solo quieres irte a casa!
Ace soltó un resoplido de burla mientras sacudió su brazo para liberarse. - Te crees la gran cosa, pero eres pésimo en la magia incluso más que yo. Nos iremos a casa y se acabó.
Una vena saliente apareció en la frente de Deuce y con un rostro encolerizados miró a los ojos de Ace mientras tronaba los huesos de sus manos. - ¡¿ENSERIO?! ¡Entonces vete! ¡Huye como el cobarde que eres!
- ¿Huuuuuh? - Alzó la ceja mientras soltaba una sonrisa burlona al ver como la compostura de Deuce se quebró. - ¿Un cobarde dices? ¿De quién hablas exactamente?
Grim, quien había volado al lado de los dos jóvenes, se había sorprendido por el cambio de personalidad del peliazul que no pudo evitar comentar. - Deuce... ¿Cambiaste de personalidad? - Como si las palabras de Grim dieron resultado, las facciones de Deuce se relajaron rápidamente. - ¡A-ahem! Perdón. Perdí la compostura un poco. - Habló mientras masajeaba su frente.
- ¿Qué podemos hacer? - Pensó en voz alta Shiori llegando hacia donde los demás se encontraban mientras sostenía su mentón. - ¿Podría la magia ayudar contra ese monstruo?
- Como antes mencionó el director "la magia no es todopoderosa" - Contestó Deuce tranquilamente. - Si no puedes ni imaginarla bien, entonces no se manifestará. La magia a gran escala requiere de mucho entrenamiento para su uso.
- Y por ese motivo es porque tenemos escuelas de magia - Agregó Ace. - Tienes que practicar mucho para poder usar la magia tal y como uno lo piensa, si pierdes la calma entonces fallaras.
-Así que en este mundo cada persona puede usar su magia como le plazca en una cierta medida. - Comentó Shiori.
- Si eres bueno en la magia entonces todo lo demás saldrá como instinto.
- De todos modos - Deuce cortó la conversación mirando hacia el camino que lleva hacia la mina. - Nos estamos desviando del tema. Voy a entrar a la mina una vez más, descubriré cómo vencer a esa cosa y volveré con el cristal mágico.
- Sin embargo - Ace solo se cruzó de brazos. - A juzgar por el incidente del candelabro tú solo eres un completo idiota. - Ni siquiera pudiste luchar contra esa cosa. Solo terminaras haciendo otra estupidez.
Shiori abofeteó su frente ante el comentario de Ace, ella ya sabía lo que iba a pasar a continuación.
- ¡¿Qué dijiste?! - Deuce amenazó con el puño. - ¡Repite eso!
Grim, no queriéndose involucrar en la nueva pelea, voló hacia Shiori para ubicarse a su costado observando la pelea de los dos jóvenes. - Aquí vamos de nuevo.- Dijo aburridamente el gato.
Shiori, cansada ya de las discusiones de estos dos impulsivos chicos, decidió dirigirse hacia ellos para luego separarlos al instante antes de que llegaran a los golpes. - ¡¿Podrían los dos, por favor, callarse la boca?! - Gritó la albina. - ¡Dios mío, actúan como un par de niños inmaduros!
Los chicos solo se quedaron estáticos ante el rostro enojado de Shiori.
- ¿Por qué estas gritando de repente? - Preguntó Grim sobandose sus oídos.
- Ninguno de nosotros pudo hacer nada dentro de esa cueva. - Explicó seriamente Shiori recordando su recaída dentro de la mina. - A este paso nunca llegaremos a nada. Esta vez debemos hacer las cosas diferentes para poder conseguir nuestros objetivos.
Todos se quedaron en silencio por leves instantes hasta que Deuce añadió. - P-pero... ¿Que debemos hacer exactamente?
- Me refiero a que debamos trabajar en equipo, hacer un plan estratégico y solo así podríamos salir todos ganando. - Shiori los miró esperando sus respuestas.
- ¿Estrategia? - Murmuró Ace levantando una ceja. - ¿Quieres decir que debo llevarme bien con ellos y trabajar unidos? - Señaló a Deuce y al gato.
- Esa es la idea.
- ¡Ja! Paso, Eso sería patético. - Burló Ace mirando de un lado. - Tienes un serio problema con decir tonterías con esa cara seria.
Shiori se acercó otra vez hacia los dos jóvenes con el flequillo tapando sus ojos.
- Estoy de acuerdo con él - Miró del otro lado Deuce. - No hay manera de que pueda trabajar con este perdedor.
Y tomándolos a ambos por sorpresa, la sacerdotisa rodeó con sus brazos a ambos cuellos de los chicos. Shiori les estaba dando un abrazo a los dos jóvenes al mismo tiempo. Tanto Deuce como Ace sintieron como sus mejillas se calentaban rápidamente por el inesperado acto de la albina. No es que les molestara el contacto, pero eso era extraño teniendo en cuenta la situación en la que se encontraban.
Shiori lentamente retrocedió su cabeza al mismo tiempo que sus manos se movían hacia cada hombro de los dos magos. Deuce y Ace al poder ver el rostro de Shiori sus caras cambiaron del sonrojo al terror puro, pues la albina los miraba con una mirada fría mientras varias venas se formaban en su frente. Al instante Shiori presionó con fuerza los hombros de los jóvenes logrando que ellos empezaran a chillar por el horrible hormigueo de sus brazos.
- Discúlpenme chicos, no pude escuchar bien lo que dijeron hace poco. - Habló entre dientes Shiori. - ¿Podrían repetirlo?
- ¡Nos retractamos! - Chillaron los dos magos cayendo poco a poco al piso.
Shiori, ante la respuesta, los liberó de su agarre dejando finalmente que Deuce y Ace pudieran amasar sus hombros tratando de disminuir el adormecimiento.
- Esto es ridículo... - Suspiró Ace, pensando en cómo diablos esta chica podía tener una gran fuerza de agarre.
- Pero... ¿No es mucho más patético ser expulsados después del primer día de clases? - Comentó Grim con una gota de sudor sobre su cabeza.
Con esas palabras tanto Ace como Deuce se quedaron callados.
- Grim tiene razón - Puntualizó Shiori ahora calmada mientras se agachaba y colocaba sus manos sobre la cabeza de los dos jóvenes. Al inicio ambos se asustaron porque creyeron que se trataba de otro trucó de parte de la albina, pero como no había dolor y solo quedaba el leve contacto de las manos delicadas despeinando suavemente sus cabelleras se calmaron un poco. - Pero estoy segura de que ustedes pueden llegar a lidiar con eso si solo se proponen a colaborar a trabajar juntos. - Shiori retiró sus manos.
Ace solo soló un suspiro de resignación mientras se levantaba del césped. - ¡De acuerdo! Haremos lo mejor que podamos ¿verdad? - Ace preguntó renovado mirando hacia la dirección en donde se encontraba Deuce. Él solo asintió soltando una leve sonrisa. - Entonces ¿Tienes un plan Shiori?
Shiori sonrió ampliamente. - Préstenme sus oídos...
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Afuera de la mina, los tres jóvenes y el felino se encontraban escondidos en un arbusto vigilando la entrada y al monstruo rondando adentro de la cueva.
- Shiori - Susurró nerviosamente Grim a un lado de la sacerdotisa.
- ¿Qué sucede?
- ¿Realmente crees que todo saldrá de acuerdo al plan? Estoy un poco asus... es decir estoy un poco nervioso.
- No te preocupes Grim - Shiori acarició la cabeza del felino tranquilamente. - Estoy segura de que todo estará bien de alguna manera u otra... - Miró fijamente hacia el aura oscura que emanaba de la entrada. Debía de admitirlo ella también tenía un poco de miedo, pero mientras estuvieran apegados al plan todo saldría bien. - Solo tenemos que aceptar nuestros destinos. - Apretó levemente su rosario juzu.
Atrás de la joven se escuchó una leve risa que provenía de la voz de Ace mientras que él palmeaba la espalda de Shiori. -Estas muy tensa, Sólo déjate llevar y veras como terminaremos con esto.
Shiori, ante la valentía de Ace, perdió todo rastro de miedo y sonrió ahora con toda confianza... Era ahora o nunca.
- A por ese cristal. - Habló Shiori.
Continuará ...
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Próximo capítulo: "El espíritu del enano"
