No tuvo tiempo de tomar el sable, un lívido Kylo Ren la empujó con la Fuerza. Rue salió despedida hacia atrás por metros, y al caer rodó unos cuantos más. Tomaba impulso para levantarse cuando él volvió a empujarla, cada vez más lejos de los otros. Ella encajó la caída como pudo, y cuando un disparo lo hizo voltearse, se puso de pie.
Espantada, vio como él congelaba el disparo en el aire por medio de la Fuerza, y lo devolvía a su origen entre los árboles. A lo lejos, el gruñido de dolor de Chewie le revolvió el estómago. No. El infeliz no lastimaría a nadie más. Ella no lo permitiría. Se descolgó el sable y lo encendió lanzándose a él. Cuando Kylo Ren giró de vuelta a ella, el plasma rojo de su arma ya estaba listo para contraatacar.
Finn corrió con Maz a sus espaldas siguiendo a Chewie. Impotente, vio como Kylo Ren separaba a Rue del grupo, aún con stormtroopers entorpeciendo su carrera. Maz abatía a cualquiera que se interpusiera entre ella y su hija, y el joven temía no ir tan rápido como la anciana necesitaba.
Ren estaba herido bajo su ropa desgarrada, pese a ello se las había arreglado para alcanzarlos. Era una bestia y contra todo sentido común, ellos iban tras él. Pero no se irían sin Rue. El wookie rugió y disparó al ver una sombra negra entre los árboles, y de alguna forma Finn supo lo que pasaría.
- ¡Cuidado! –le gritó, tirando de su peludo brazo hacia él.
El wookie apenas había dado un paso a él cuando el rayo regresó. Chewie cayó al suelo gruñendo de dolor cuando el plasma le quemó el hombro, y con creciente pánico, Finn vio el sable de luz azul encenderse a lo lejos. Se esforzó en correr más rápido. Rue no tenía oportunidad contra Kylo Ren.
El choque de los sables de luz hizo que sus brazos dolieran, y Rue se dio cuenta de lo distinto que era a usar una espada de metal. Los ojos del bastardo se abrieron de sorpresa viendo el sable azul de Skywalker. Bajo la luz roja del suyo estaba pálido y sudoroso, pero incluso herido por un wookie era más fuerte que ella. La tierra bajo sus pies se estremeció, pero no tanto como la Fuerza a su alrededor cuando la confusión de Ren dio paso a la furia.
- ¿Piensas vencerme? ¿Tú? –escupió- Tu madre me robó ese sable, y tú no tienes idea de qué hacer con él. No eres rival para mí.
Le atestó un rodillazo en la entrepierna y separó su sable del suyo para lanzarse de nuevo. Ren no gastó tiempo demostrando dolor, rechazó su ataque con un gruñido, y ella tuvo que echarse atrás para equilibrarse. Él cargó brutalmente, haciéndola retroceder. Rue lo bloqueó una y otra vez hasta que su brazo derecho ardió, rasguñado por el plasma rojo. Gritó, pero su brazo seguía pegado a su cuerpo...
No tuvo tiempo de reaccionar cuando su espalda recibió el abrasador toque del sable. Siseó de dolor y detuvo el siguiente toque. Su muslo izquierdo ardió cuando no pudo bloquear un nuevo avance. Dejó escapar un gruñido de frustración. El infeliz estaba jugando con ella, alejándola de Maz y todo lo que le importaba. El frío en su interior se intensificó, pero en esta ocasión le valía mierda si no se podía controlar. Kylo Ren no merecía su consideración. Volvió a cargar contra él.
Se encomendó a la Fuerza para que los cazas TIE no la vieran sobrevolar el bosque. Luego de la incursión de Poe, una segunda explosión hizo añicos el precinto. A la luz de las flamas los árboles se sacudían con violencia, y cuando finalmente ella divisó una mancha que podía ser Chewie abajo, éste estaba solo. Parecía herido.
- No se ve bien. Emmie, si estabilizo la nave sobre él, ¿puedes subirlo con una red o algo?
Necesitaría una muy resistente para el wookie, pero la droide ya iba hacia la compuerta de carga.
- Encontraré la forma –le dijo desde el pasillo.
Ubicó la nave sobre el wookie y tamborileó con los dedos mientras Emmie se encargaba de subirlo. ¿Dónde estaba el resto? Revisó los escáneres, pero habían tantas formas de vida abajo que nada le aseguraba que fueran ellos. Cuando escuchó gruñidos indignados desde el pasillo, suspiró de alivio. Si Chewie estaba de ánimos para protestar, sobreviviría.
- ¿¡Dónde están los otros!? –gritó hacia el pasillo.
Trastabillando, el wookie entró a la cabina y se dejó caer en el asiento del copiloto. Olía a quemado, y Nix tuvo que esforzarse en no hacer arcadas. Era el olor de Tuanul. Chewie gruñó, y Emmie tradujo.
- Kylo Ren los desvió hacia el norte, intenta separar a Rue del resto. Los otros fueron tras ellos.
Su estómago se contrajo.
- Oh, no lo hará –gruñó, girando la nave en aquella dirección-. No si le echo el Halcón encima.
Maz había perdido su comunicador, pero sabía que Nix encontraría a Chewie antes que a ellos. La tierra rugió y tembló bajo ellos nuevamente. El planeta colapsaba en penumbras.
- Se han ido por allá –dijo Finn, señalando unos troncos chamuscados-. La encontraremos, Maz.
Con el alma pendiendo de un hilo, buscaba los sables entre los árboles. No se iría sin su hija, pero podía sentir su marca en la Fuerza alterarse. Sabía que ella debía elegir por su cuenta entre la Luz y la Oscuridad. Lo sabía. Lo había visto en sus meditaciones tantas veces ya...
Pero por un cruel instante, su convicción vaciló frente a la intensidad de su ira. No era ella, era él. Kylo Ren le hacía eso, y Maz se convenció a sí misma de que Rue no tenía por qué enfrentarlo sola.
- Lo haremos –suspiró-. Sé que lo haremos.
A lo lejos, escuchó a su hija gritar, y su corazón se estremeció. Finn los llevó corriendo en esa dirección. Preparó sus blasters para aquel momento, y bajo ella, el joven hizo lo mismo con el suyo.
Inundada por la ira y algo más, su cuerpo se volvió más ágil pese a las quemaduras. De pronto vio los movimientos de Ren con mayor claridad. Él era más fuerte, pero ella era más rápida, y por un demonio que ella aprovecharía esa oportunidad. Comenzó a rodearlo, buscando aperturas. Dejó que sus pies la guiaran, una mezcla del Zama-Shiwo y su danza con espadas. Con satisfacción notó que le costaba seguir su ritmo, resollaba, y gotas de sangre caían sobre la nieve mientras él se defendía.
Un disparo salió de los árboles hacia Ren, rompiendo su concentración. Maldita sea, Maz. Él desvió el rayo con el sable, extendiendo la mano en esa dirección. Escuchó un ruido sordo, un jadeo, y luego un horrendo silencio. Sus sables se encontraron nuevamente, y los brazos de Rue protestaron. Otro disparo, desde otra dirección, fue devuelto por él usando la Fuerza. Finn ahogó un grito, y una oleada de pánico la invadió. Váyanse todos de aquí. Desesperada, se llevó la mano a la bota.
Su cuchillo rozó la barbilla de Ren cuando él la esquivó. Su mano extendida fue hacia ella y aunque luchó, Rue ya no pudo moverse. Gritó de rabia, y la tierra volvió a temblar, esta vez desde un lugar muy profundo. A él no le importó. Estaba herido y exhausto, pero la Fuerza a su alrededor se retorcía con ferocidad. Sus ojos se fijaron en ella, fulminantes, y ella se estremeció de pies a cabeza.
- Necesitas un maestro –la recriminó entre dientes-. Puedes venir conmigo voluntariamente, y puedo enseñarte los caminos de la Fuerza. O puedo llevarte como prisionera luego de matar a tus amigos frente a ti. Es tu elección.
- ¡Monstruo! –le rugió ella, hecha una fiera- ¡Suéltame AHORA!
Lo odiaba. Odiaba a Kylo Ren por hacerla sentir tan indefensa. Tanto que las palabras se atoraban en su garganta en su intento por salir. Deseaba verlo morir. Prefería morirse antes de ir a cualquier sitio con él. Él temblaba tanto como ella, solo la ira lo mantenía en pie. Rue podía sentir como el agarre de la Fuerza era menos intenso que en Takodana, y si tan solo ella pudiese extender la mano...
Mátalo.
Palideció al oír una voz fría reptar en el fondo de su cabeza, sintiéndola aterradoramente familiar. Era justo lo que pasó cuando los espías la forzaban a quedarse quieta en el sótano, cuando ella...
- ¡No! –sollozó, pero fue demasiado tarde.
Crudo y brutal, el recuerdo de ése momento salió a la superficie, haciéndola sentir náuseas. Era la misma voz que escuchó entonces. Justo antes de... No es real, se dijo a sí misma. No puede serlo...
La tierra comenzó a partirse a su alrededor. A lo lejos, los árboles se desplomaban bajo un anaranjado agujero en el suelo. Un disparo le dio en el hombro al bastardo, y él la lanzó lejos al soltarla.
- Tendrás que pasar sobre mí para llevártela –escuchó ella desde el suelo, aún aturdida.
Levantándose sable en mano, Rue siguió la vista de Ren, y vio que Finn lo apuntaba con un blaster.
- ¡Finn! –le gritó, mitad furiosa, mitad aterrada- ¡Sal de aquí!
Recordó por qué estaba peleando en primer lugar. No dejaría que lastimasen a nadie más.
Kylo Ren se volteó hacia él, atónito. Rápidamente su sorpresa se volvió aversión al reconocerlo.
- ¡Traidor! –vociferó.
Finn temblaba ligeramente mientras lo apuntaba con el brazo bueno, pero Ren no volvería a torturar a Rue si él podía evitarlo. Se guardó su terror para después cuando éste se abalanzó hacia él con su sable de luz rojo. El joven se preparaba para esquivarlo como pudiese cuando un árbol frente a él se astilló con estruendo, cayendo entre ellos.
- No lo tocarás –rugió Rue tras Kylo Ren, con la mano extendida y crispada.
Con un escalofrío, Finn supo que ella había hecho eso. Miraba a Ren con furia asesina brillando en sus ojos, pero instantes después ahogó un grito, cortando el aire a sus espaldas con el sable de luz. No había nada ahí.
El suelo se estremeció con violencia, haciendo a los tres perder el equilibrio. Una grieta partió el suelo junto a ellos, llevándose una extensión de roca, tierra y árboles con ella. Entonces el Halcón se elevó sobre el pozo de roca fundida que segundos atrás era bosque, alumbrándolos.
Era ahora o nunca. Vio como Emmie bajaba de la nave e iba hacia donde él había dejado a salvo a una inconsciente Maz. Finn se giró a Rue, quien apenas tenía fuerzas para bloquear el sable rojo sobre su cabeza. Debía sacarla de ahí, pero ¿cómo? Sin ceremonias, el Halcón disparó repetidas veces cerca de los pies de Ren, lanzando tierra y nieve en todas direcciones. El sable azul se apagó.
Kylo Ren trastabilló hacia adelante cuando su sable dejó de encontrar resistencia, mientras Rue giraba bajo su brazo aún abierto. Con el impulso del giro, ella estrelló la pesada empuñadura del sable contra la nuca del hombre, y éste se desplomó en el suelo, inconsciente.
Tal vez la había subestimado. El joven echó a correr hacia Rue, pero tuvo un escalofrío a medio camino. Algo se sentía extraño en ella, plantada en el suelo sin intenciones de moverse. Bajo la luz del Halcón, Finn notó que su rostro y cada uno de sus músculos seguía crispado de furia.
Recuperando el aliento, miró la figura inconsciente de Kylo Ren en el suelo. Finalmente lo tenía a su merced. Rue temblaba de pies a cabeza, sería tan fácil encender el sable de luz y degollarlo... o extender la mano y reventarle las costillas como hizo con el árbol... como hizo con los espías...
Mata a Kylo Ren, insistió la fría voz reptando en el fondo de su cabeza. Era la voz del lado oscuro.
La piel se le erizó. Era real. Era persuasiva. Pero no. Sabía que no podría volver con Maz si lo hacía, y no le rompería el corazón a su madre escapando una segunda vez. Se recordó que aún debía enseñarle a Nix a patear traseros antes de irse a la Resistencia. A hacer justicia. Muy en el fondo de su corazón, Rue sabía que lo que deseaba hacer con Kylo Ren indefenso a sus pies, no era justicia.
Pero quería hacerlo pagar. Quería que recordase al despertar que al final de su pelea, fue ella la que tuvo control sobre él. Lo volteó, apartando el cabello de su cara. Se veía tan pacífico ahora, como si no hubiese matado a su padre, destruído su hogar y lastimado a todos a los que ella intentaba proteger. Sintió una oleada de rencor pensando en como el bastardo había invadido sus recuerdos...
Mátalo.
Ella siseó. Quería hacerlo, pero se conformó con darle un puñetazo en la quijada, obligándose a apartarse de él. Lo primero que vio entonces fue a Finn, mirándola preocupado. Con miedo. Palideció.
- Está vivo –le dijo, y su voz se sintió extrañamente frágil-. No lo maté.
Temía que ahora Finn la mirase como a un monstruo. Contuvo el aliento, evaluando su reacción. El joven, sin embargo, le tendió una mano con suavidad. Sus ojos solo mostraban amabilidad.
- Lo sé. Vamos al Halcón, tu madre y Nix te esperan.
Se sentía cálido, y Rue necesitaba desesperadamente aferrarse a esa sensación, porque todo lo que sentía ahora era el frío en su interior. Tomó su mano, y dejó que Finn la guiase de vuelta al Halcón.
Maz despertó con el suave balanceo de Emmie cargándola hacia el interior de la nave. No...
- Rue –fue lo primero que dijo, sintiendo un agudo dolor en la espalda-. ¿Dónde está Rue?
- ¡Maz! –ella recibió la voz de su hija como el regalo más preciado- ¿Cómo está?
- No detecto lesiones mayores –informó Emmie-. Estará bien. Es una anciana dura de matar.
Aún algo aturdida por el golpe, Maz rió. Nada mal para tener mil años. Le dolió el costado. Mirando el techo transportada por la droide, sintió la puerta del Halcón cerrarse y la nave sacudirse al ascender. Pero toda otra sensación se eclipsaba por la poderosa presencia de su hija junto a ella. Luminosa, pero no del todo. La oscuridad la había teñido un poco más. Los grandes ojos de Rue la recorrieron ansiosos cuando Emmie la depositó en un asiento acolchado de la bodega principal.
- Debí estar ahí para cuidarte –su voz se quebró-. Lo siento tanto mamá. No sé qué me pasó.
Kylo Ren, eso pasó, pensó ella acariciando la mejilla de su hija. Podía sentir el conflicto de Rue, ahora intensificado. Sobre ellas, las luces parpadeaban. La chica temblaba como una hoja aferrándose a la mano de Maz. Buscando su calor, como cuando era una niña. Con lentitud, ella se incorporó.
- Olvídate de eso, no ha sido tu culpa. Kylo Ren te atacó, y sobreviviste sin caer al lado oscuro.
Tan solo al decirlo en voz alta, Maz se permitió sentir alivio. La había criado bien. Su hija había enfrentado a Kylo Ren como la anciana había previsto, y ahora estaba con ella. Jamás lo debió dudar. Las comisuras de los labios de Rue temblaron ligeramente, y ésta se echó a llorar sobre su regazo.
- Lo quería muerto. Quería matarlo. Justo como a los espías –sollozó, avergonzada-. Le odio.
Con un nudo en la garganta, Maz la consoló. Tal vez su hija había salido airosa de ese encuentro, pero no podía quitarse la sensación de que el aprendiz de Snoke aún estaba con ella de algún modo.
- Te hizo daño. Nos ha dañado a todos. Pero se daña más a sí mismo eligiendo el odio. No elijas ese camino tú. Volviste a nosotros a salvo y es lo que importa –tras una pausa, miró arriba y comentó-. Estás haciendo lo de las luces de nuevo. No ocurría desde que eras pequeña.
Rue dio un hondo suspiro, y tras unos minutos, las luces dejaron de parpadear. Cuando levantó su cabeza para mirar a Maz, ella vio los ojos de una joven atormentada por un poder que no buscó. Uno que ni siquiera entrenó. La anciana no era ninguna Jedi pero sabía que la Fuerza no solía manifestarse de esa manera. Como leyendo sus pensamientos, Rue tomó aire para hablar.
- Necesito ayuda –su voz tembló al decirlo-. Buscaré a Luke. Le pediré que me enseñe. Para que ni la Fuerza, ni el lado oscuro, ni mi odio por Kylo Ren me controlen a mí. Nunca más.
Así no es como funciona, quiso decirle. Pero jamás la había oído tan determinada a cualquier cosa relacionada con Skywalker. Maz le sonrió, secándole las lágrimas del rostro. Finalmente, su obstinada hija estaba lista para seguir el llamado de la Fuerza. Y no sería ella quien la detuviera.
