Amnesia

Xiaojun se ubicó al lado de Fei y la ayudó a liberarse de su helada prisión. Magnus se puso de pie, dispuesto a hacerle frente a ese misterioso hombre, pero antes de que pudiera hacerlo, Diana se interpuso en su camino.

-¿En serio vas a crear un conflicto con los únicos aliados activos que tiene el santuario ahora? Pensé que eras más racional, pero solamente eres un idiota impulsivo.-Exclamó ella, en un tono alto y lleno de molestia.

-¡Solamente cumplo con lo encomendado por el patriarca!-Se defendió él, pero esto solamente logró hacer enojar más a la joven doncella.

-¿Cumples órdenes o con tus caprichos?-Cuestionó ella, logrando que por fin el caballero dorado apaciguara su mal humor y se retirara del lugar del enfrentamiento.

Diana se acercó a la chica que le había brindado su ayuda momento atrás, sintiéndose avergonzada por haberla puesto en una situación tan complicada. En su mente, ambos estarían muy felices de encontrarse nuevamente, sin embargo, el extraño comportamiento de su compañero había dejado mucho que desear. Xiaojun acarició el rostro de Fei, intentando apaciguar sus emociones. Ella respondió devolviendo una tenue sonrisa y pidiéndole que por favor la dejara a solas con la recién llegada del santuario nuevamente. Él accedió y partió no sin antes recordarle que podía acudir en su ayuda si se veía involucrada en algo así nuevamente.

Luego de un momento de silencio, Fei se atrevió a preguntar: -¿Qué rayos le pasa a ese idiota? Lo recuerdo como alguien muy pasivo y ahora parece ser lo contrario a lo que yo conocí.-

Su acompañante dio un pesado suspiro. -Cambió mucho desde que rompiste el sello que lo tenía prisionero. Al principio, seguía siendo el mismo chico melancólico de siempre. Empecé a notar algunas diferencias en su comportamiento unas semanas después, era como si su aura hubiera cambiado y algo maligno lo poseyera.-

¿Algo maligno? Por el momento nadie tenía pistas de lo que podría ser, lo que era seguro era que el caballero dorado a veces tenía un giro de 180 grados en su comportamiento. En algunas ocasiones, seguía siendo el tipo tímido y amable y en otras, era todo un cretino siniestro y sanguinario. De alguna manera, Fei sentía responsabilidad por ello, pues fue ella misma la que rompió aquel amuleto que contenía todo el poder del chico.

-Creo que ya lo sabes pero... yo empecé a sentir cosas por él y dejé de verlo como un simple amigo. En verdad pensé que era alguien con quien yo podría llegar a... bueno... no deseo ni recordarlo ahora.-Comenzó a decir Fei.

-Ambos se gustaban y eso era muy obvio.-Dijo Diana mientras daba una leve palmada en la espalda de su interlocutora.

Ella sonrió amargamente. -Al menos por mi parte fue así. Incluso se me ocurrió la estúpida idea de confesarle quién era yo en realidad para que pudiéramos escapar y estar juntos. No sé si fue para bien o para mal, pero leí algo que no debía y fue cuando me di cuenta de que el sentimiento no era mutuo.-Confesó por vez primera, confiando en Diana para poder aliviar su pesar.

-¿Qué fue lo que leíste?-Preguntó la joven saintia.

-El patriarca parecía sospechar que yo no era quien decía ser. Tuve que enfrentarme a muchos interrogatorios de su parte cuando llegué al santuario. Pensé que había logrado ganar aunque sea el mínimo de su confianza... no fue así.-Hizo una pausa para tomar un respiro. -Pidió a Magnus personalmente que se acercara a mí y obtuviera toda la información que pudiera. Nuestra amistad fue una farsa para él, todo se trató de una misión.-Dijo entre lágrimas.

Diana se compadeció de ella, conocía muy bien el sentimiento de estar siendo utilizada, pues lo había sido durante casi toda su vida. Si bien, sus caminos no se cruzaron en los mejores términos la primera vez, en esta ocasión tal vez podrían reivindicarse e incluso forjar una amistad. Así como Fei compartió su dolor, ella también lo hizo y eso ayudó a ver que compartían un gran parecido en su manera de ver las cosas.

Fei no era tan diferente al chico que había conocido tiempo atrás, pero ahora era capaz de ver todos los matices en su personalidad e instintivamente y por el hecho de ser unos años mayor que ella, eso la hizo querer protegerla como a una hermana menor. Se dieron un fuerte abrazo y permanecieron en silencio mientras contemplaban la noche caer en el lugar.

Xiaojun observó la escena desde la distancia y suspiró aliviado al ver como ambas chicas pudieron soltar algunos de los pesares que acarreaban desde hacía tiempo. Volteó y pudo ver que no era el único observando dicho encuentro. El caballero dorado al que se había enfrentado anteriormente permanecía en silencio. Tal vez su inicio no había sido el más cordial y fiel a los principios que le habían enseñado algunos acólitos, decidió acercarse para presentarse apropiadamente. Sin embargo, alguien se le adelantó y ya no pudo continuar con su plan. "Desgraciado Yixing, arruinas mi oportunidad." pensó para sí mismo mientras se alejaba entre las sombras.

El santo de Acuario notó rápidamente la presencia del guerrero taonia, así que se dispuso a marcharse del lugar. Poco sabía de la afamada persistencia y habilidades de persuasión del chico.

-¿En serio vas a comportarte de esa manera? ¿Me estás diciendo que Ela y yo arriesgamos nuestro pellejo por alguien como tú?-Comenzó a cuestionar Yixing.

Completamente confundido, Magnus detuvo su marcha. -¿De qué demonios estás hablando?-Preguntó, molesto e intrigado a la vez.

-Es simple, tu querida amiga sabía los sentimientos que tenías por Fei y quiso que te reunieras con ella. Incluso le entregó la carta que le escribiste hace tiempo.-Yixing se paseaba alrededor del caballero de Athena mientras explicaba la situación. -Acordamos que yo faltaría a las reuniones y ella se encargaría de que tú fueras enviado a investigar con el fin de que pudieran encontrarse.-

Magnus sintió un fuerte golpe en el pecho al escuchar esas palabras y con algo de dificultad dijo: -¿Fue por eso que no me atacó? Lo último que supo de mí fue que si correspondía sus sentimientos y yo...-

-La cosa se pone peor. Hace casi tres años, Xiaojun apareció misteriosamente y alegando que sus padres habían sido parte de nuestro ejército. Nuestro líder no estaba muy convencido de dejarlo quedarse, pero Roulan lo persuadió para que lo hiciera. Él y Fei se volvieron muy unidos y hace unos días, él le propuso matrimonio a ella.-

Al conocer esa información, el joven de rojizos ojos hizo un pedido desesperado. -¡Tienes que ayudarme! En verdad deseo acercarme a ella, pero siento que hay algo muy malo conmigo... algo realmente maligno. Quiero saber de qué se trata y algo me dice que tú puedes ayudarme.-

Teniendo plena confianza en esa persona que lo había ayudado de manera incondicional aún sin conocerlo, Magnus comenzó a relatar la historia del viejo colgante que lo acompañó durante casi toda su vida y la extraña relación que la ausencia del mismo tenía con su comportamiento poco usual. Yixing escuchó con paciencia cada detalle, haciendo nota mental y tratando de dar una respuesta o al menos un indicio de lo que podría estar ocurriendo.

-Conocí a alguien hace tiempo que era capaz de crear ese tipo de sellos, su nombre era Zhou Qiang. Él fue como un padre para Zhang, Jingfei y para mí. Nos adoptó junto con la madre de Fei, la señora Song. Siempre me pregunté por qué no tenían sus propios hijos y la respuesta que él me dio me persigue hasta este día.-Expresó Yixing.

-¿Qué te dijo?-Preguntó Magnus.

-"No soy humano, soy aquello que les aterra y los destruye. Mi semilla está destinada a propagar el mal y la desgracia." Eso fue lo que me dijo.-Respondió Yixing.

-No lo entiendo... en serio no lo entiendo.-Magnus colocó sus manos sobre su rostro, quería sollozar y no sabía el motivo. -¿Qué tiene que ver conmigo?-Preguntó, intentando resolver la interrogante.

Yixing sabía que era algo un poco complicado de explicar con palabras, así que comenzó a buscar algo entre sus bolsillos. De uno de ellos extrajo una vieja foto familiar. En ella se podía ver como los tres hermanos compartían un momento relativamente feliz con sus padres adoptivos. Magnus la observó detenidamente y sintió ternura al ver el aspecto aniñado de Fei. Pero esa pequeña alegría se convirtió en terror al ver la imagen del hombre que estaba siendo motivo de su conversación. Era como ver su propia imagen, demasiado parecidos como para no estar emparentados en lo absoluto. Sus ojos cual rubíes, el cabello negro azabache, la piel pálida y los rasgos faciales eran exactamente los mismos.

-La última vez que entré al santuario, te vi entrenando a la distancia y casi me desmayo. Por un instante... pensé que eras el señor Zhou y casi corro hacia ti. Ela me detuvo a tiempo.-Admitió Yixing.

Recobrando un poco la compostura, Magnus comentó: -Tuviste suerte de que lo hiciera, seguramente estarías en un ataúd de hielo de haberse concretado tu tontería.

Yixing rió. -Mira, sé que ella tal vez no lo dijo, pero estoy muy seguro de que se sorprendió al verte y pensó exactamente lo mismo que yo. No sé tanto del señor Zhou como ella, así que tendrás que ir y pedirle perdón si deseas saber más al respecto. Ella siempre sale por las noches a observar las estrellas, deja de ser un cretino cobarde y abórdala en alguno de esos momentos.-Dicho esto, el alto taonia se retiró y dejó solo al caballero dorado.

Siguiendo la recomendación de su inesperado aliado, durante tres noches seguidas, Magnus esperó pacientemente la aparición de Fei. Se mantuvo oculto lo más que pudo, pero cada vez que intentaba acercarse a ella para hablar, ella lo evitaba volvía al interior del templo que los resguardaba. Cansado del rechazo recibido, decidió que tal vez hablar no era la mejor opción, después de todo, estaba acostumbrado a expresarse mejor de manera escrita. Tomó su vieja libreta y comenzó a escribir. A la cuarta noche, Fei estaba sorprendida al no ver al insistente joven tratando de hablarle. En su lugar, encontró una hoja de papel cuidadosamente doblada y colgando de la rama de un árbol. Sabía muy bien que era de Magnus, reconocía el margen y la letra a la perfección. Sintió su corazón latir con fuerza y sus mejillas enrojecer al leer el contenido de la carta.

"Olvida lo vivido antes de conocerme. Quiero borrar todo recuerdo que no sea el tuyo, ya no puedo recordar nada antes de ti. Mis ojos solamente desean verte y ya he olvidado todo antes de ti. Todo es distinto ahora que lo veo, me siento en un mundo completamente diferente. Me atrapaste y me has quitado todo aquello que me aprisionaba. Mi mente ha quedado totalmente en blanco, está completamente vacía y todo ha cambiado desde que te tengo. Te necesito. Olvida que antes no te conocía, borra todo recuerdo que no sea mío, porque yo ya no puedo recordar otra cosa que no seas tú. Ahora tu llenas todos mis recuerdos, he olvidado todo lo que no eres tú. Si cierro los ojos por un instante, comienzo a temer no volverte a ver...Te prometo que estaré bien en cualquier parte del mundo siempre y cuando estés tú. No quiero que todo termine en un mal recuerdo, deseo a tu lado permanecer... te necesito. Olvidé que antes no te conocía, borré todos los recuerdos que no son contigo y ya no queda nada antes de ti. Olvidé los momentos en los que no estabas en mi vida, olvidé tanto que ya no me queda recuerdo alguno a excepción tuya. Mis ojos ya no desean ver hacia otra dirección, no puedo recordar nada antes de ti."

-Baja del árbol amigo, sé que estás ahí.-Dijo Fei mientras guardaba la carta en uno de sus bolsillos.

Magnus se acerco lentamente y en un tono bastante nervioso preguntó: -¿Cómo supiste que estaba viendo todo el tiempo?-

Ella soltó una pequeña risa. -Siempre he sentido un extraño escalofrío cada vez que me observas.-Confesó.

Él se sentía demasiado apenado y no sabía por dónde iniciar. Ambos habían vivido muchas cosas que el otro no sabía. Cuando se conocieron, las cosas no fueron tan agradables y ahora que se acababan de reencontrar tampoco lo habían sido. Ella lo invitó a tomar asiento bajo un viejo árbol, acción que lo hizo recordar los viejos tiempos en los que hacían lo mismo en el santuario. Conversaban sin utilizar sus voces, en completo silencio lograron conocerse y ahora que por fin podía responder verbalmente, no tenía idea de qué podía decir.

-¿Quieres que crea en lo que escribiste ahora o en lo que escribiste hace tiempo cuando iniciamos a ser amigos?-Preguntó Fei en tono desafiante, mirándolo directamente a los ojos y esperando una respuesta razonable, más no hubo una. -Seguramente te sientes confundido y no recuerdas de lo que hablo. Pero yo recuerdo perfectamente esa maldita página en la que expresaste tu inconformidad con la misión que te pidió el patriarca.-

Él era conocido como el mago de los hielos en el santuario, pero esas palabras habían sido casi tan heladas y afiladas como sus ataques. No por nada la armadura de la serpiente la había elegido como su portadora, ella era astuta y al parecer no era tan fácil engañarla como muchos habían especulado tras su supuesta traición hacia la diosa y sus ideales. Se sentía petrificado y no sabía qué respuesta dar.

-Me parecen muy bellas las palabras que escribes, pero son simplemente eso para mí: palabras vacías. No esperes que crea en ellas tan fácilmente.-Dijo ella para luego acercarse y propinarle un golpe a la altura del estómago.

-Yo... ¡Yo no estoy mintiendo! Puedo jurar que mis sentimientos son sinceros.-Intentó decir él con el poco aliento que le quedaba tras el golpe. -Aunque, veo que tal vez esos sentimientos no sean tan valiosos para ti, tomando en cuenta la existencia de Yue y la identidad de su padre.-Dijo él, dolido y expresando por fin la molestia que ese hecho le provocaba.

Fei lo miró fijamente y dijo: -No puedo confiar ni en mi propia sombra ahora. Xiaojun ha sido un gran chico desde el primer día que nos conocimos y aún así no logro confiar en él plenamente. ¿Esperas que sea fácil? No es fácil para él, no es fácil para mí y tampoco lo será para ti.-Espetó.

Se marchó sin dar una oportunidad de réplica a su antiguo compañero. Al doblar por el pasillo que conducía a su habitación, se encontró con Xiaojun esperando frente a su puerta. Molesta y sin ánimo de entablar conversación, se limitó a decir: -Hablaremos luego, ha sido suficiente por hoy.-

-Solamente quería decirte algo y te dejaré en paz.-Intervino Xiaojun, intuyendo que su presencia no era grata en ese instante. Ella asintió y el prosiguió. -Independientemente de lo que decidas hacer y del camino que decidas tomar, quiero que esa decisión sea tuya nada más y no porque alguien te esté obligando.-

-¿De qué hablas?-

-Retiro mi propuesta, me retracto de ella completamente. Ustedes dos parecen tener algo que yo creí tener con alguien tiempo atrás. Ese sentimiento solamente aparece una vez en la vida y no puedes dejarlo escapar.-Dijo Xiaojun.

Cuando Fei pudo procesar sus palabras y se decidió a responder, vio como el chico comenzó a elevar su cosmos y este se sintió extrañamente fuerte y fuera de lo común. Una armadura de aspecto divino cubrió su cuerpo. Esta parecía estar elaborada con el mismo material de la armadura que había visto vestir a Ares. Portaba dos herramientas de forja que desprendían un brillo cálido como el fuego.

-T...tú no eres humano... eres ¿un dios?-Preguntó ella, completamente aterrada por lo imponente de su aspecto.

Él asintió con una sonrisa amigable y dijo: -No solamente un dios, también un tonto que se enamora de quien no debe o de quien no le conviene.-Se acercó un poco más a ella. -Soy Hefesto, dios del fuego y la forja.-Se presentó formalmente haciendo una reverencia y se despojó de su ropaje divino para utilizar su apariencia común y corriente.

-Ah... creo que yo no me siento bien en este instante.-Dijo Fei, nerviosa y aún más aterrada al enterarse de la verdadera identidad de su pretendiente. Dicho eso, se encerró en su habitación solamente para gritar de sorpresa al darse cuenta de que la deidad se había adentrado en su recinto privado sin que ella se diera cuenta.

-¡No te haré nada! Simplemente quiero conversar un poco contigo.-Mencionó él, bajando su tono de voz para calmar la situación. Ella bajó la guardia y lo invitó a tomar asiento cerca de ella. -Para ti seguiré siendo Xiaojun, Jun tu amigo cercano en el que puedes confiar.-

-¿No estás revelando esto para que me asuste y acepte tu propuesta?-Preguntó ella, sintiéndose más molesta que asustada.

Él lo negó. -El motivo por el que me acerqué a este lugar fue para entender mejor por qué mi hermano Ares intenta destruir a los humanos. Haberte encontrado ha sido algo que no esperaba al igual que los sentimientos que empezaron a florecer en mi corazón.-Confesó.

-¿Ni siquiera tú sabes los motivos de Ares? Creo que estamos realmente acabados.-Exclamó ella, totalmente decepcionada e insegura sobre el futuro.

-Por ahora, mi ayuda será más bien pasiva y oculta, no puedo permitir que él sepa que yo estoy del lado de ustedes.-Dijo él.

Con algo de duda ella preguntó: -¿Por qué un dios ayudaría a los humanos? ¿No es destruirlos su deseo más grande?-

Xiaojun quien ahora se presentaba como Hefesto tomó un momento para pensar una respuesta, hasta que por fin pudo formularla correctamente. -Desde la era del mito yo fui despreciado por mi propia madre... Hera. Cada vez que renazco la historia se repite y los únicos que han tenido compasión de mí son los humanos. Pero mi amor y ansias por protegerlos creció al ver como aquellos que me adoptaron como su hijo y me nombraron Xiaojun tuvieron el valor de enfrentarse a monstruos y deidades sin importarles su condición mortal. Todo lo hicieron con tal de proteger a otros humanos que amaban. ¿Crees que eso no es suficiente para convencerme de que vale la pena luchar por la humanidad?-Cuestionó él esta vez.

Fei estaba anonadada por las palabras del dios del fuego y la forja. Por mucho tiempo pensó que Athena era la única capaz de amar y entender a los humanos. Le parecía increíble que alguien más pudiera ver más allá del egoísmo y la maldad que los demás dioses utilizaban como excusa para intentar acabar con la humanidad una y otra vez.

Él tomó su mano y dijo: -Te mentiría si dijera que tú no tienes nada que ver con esto. Ares te ha causado un inmenso sufrimiento y aún así, tú no te convertiste en alguien despiadado y cruel. Siento muchas cosas por ti, incluso olvidé el rostro de la bella Afrodita al conocer un poco más de ti.-

Fei no evitó reír fuertemente por ese comentario. -¡Te pareces mucho a ese hombre! De pronto ambos tienen amnesia y resulta que no pueden pensar en otra cosa más que en mí.-Dijo ella en forma irónica.

-Así es. ¿Sabes qué más tenemos en común?-Preguntó él, siguiendo el juego de la chica. Ella se encogió de hombros sin saber la respuesta que supuestamente era muy obvia. -Ambos sentimos lo mismo por ti, con la misma sinceridad y con la misma intensidad.-

-¿Cuál es la diferencia? ¿A quién debo elegir? Ambos me mintieron, pero al menos tu mentira no fue dolorosa como la tuya...-Declaró ella con tristeza.

-Tú misma respondiste la pregunta. Incluso si yo hubiera dicho la misma mentira, dudo que hubieras reaccionado de la misma manera. Te duele porque él te importa más de lo que deseas admitir. Además, tú le mentiste también. ¿En serio crees que ibas a engañarme diciendo que Yue es tu hija con Ares?.-Xiaojun se puso de pie para continuar hablando. -No justifico su comportamiento cruel contigo, pero incluso yo me sentiría aturdido con esa confesión tuya y siendo sincero, siento que hay algo más que está influyendo en el comportamiento de Magnus.-Reconoció la joven deidad.

Mientras esa conversación tenía lugar, el guerrero del ejército de Athena permanecía observando las estrellas, intentando despejar su mente de todos los pensamientos intrusivos que se hacían presentes. Decidió que era momento de volver y descansar, realmente lo necesitaba. Cuando pasaba por un costado del templo, pudo ver a Yue observando las estrellas mientras cantaba una canción casi en un susurro. Se acercó más y sintió escalofríos al escuchar la letra.

-Forget everything you lived before I know you and I'll erase everything that's not you. Oh, In my eyes now I can only see you... can't remember anything before you.-

Sorprendido y con un nudo en la garganta, él se acercó a Yue y preguntó: -¿De dónde sabes esa canción?-

Ella volteó y abriendo su corazón dijo: -Ares me vio crecer, pero no es mi padre biológico. Mi madre siempre me cantaba esa canción antes de dormir y un día me confesó que mi padre biológico escribió esas palabras para ella.-

El guardián del penúltimo templo zodiacal sintió una enorme opresión en el pecho, pero se obligó a hablar de todas maneras. -Esas palabras... esas palabras las escribí yo.-

-Lo sé, tú eres mi padre después de todo.-Confirmó Yue.

Vega ha quedado cautivada con el álbum de Kai, especialmente con la canción que da título a este capítulo. Nos leemos en una próxima, se despide Shadow.