Disclaimer: Los personajes que reconozcáis y el universo le pertenecen a JK Rowling. La historia es mía. No obtengo beneficios económicos al escribirla.


Aviso: Este fic participa en el Reto #44: "La magia del azar" del foro Hogwarts a través de los años.

Categoría: Personajes de Gryffindor.

Prompt: Espada

Palabras: 500.


Un vistazo a la batalla.


Neville estaba asustado, no iba a negarlo. Estaban en el colegio, luchando y la batalla no parecía que fuera a detenerse pronto.

Él había comenzado junto con algunos otros la resistencia debido al trato horrible que los hermanos Carrow y los supremacistas sangre pura estaban dándoles a los estudiantes. Pero había poco que podían hacer. No se rindieron, pues hacerlo significaba que esos torturadores ganarían y no iba a permitirlo.

Esquivó un chorro de luz de color enfermizo y le lanzó un impedimenta a su contrincante.

La mujer cayó por las escaleras pero Longbottom no podía tomarse un momento para preocuparse.

Unas milésimas de segundo de distracción bastaban para perder la vida.

Vio a Padma con el pelo en llamas y le lanzó agua para apagarlas.

¿Cómo alguien podía tener tanta maldad en su interior? ¿No sentían remordimientos por asesinar y vejar a las personas?

Se apartó de una maldición asesina perdida y corrió para evitar que una armadura le cayera encima.


La gente estaba en silencio.

Le habían dicho lo que debía hacer si se presentaba la oportunidad. Debían matar a la serpiente.

Lo malo era que el bicho estaba bien protegido y Voldemort no parecía que fuera a dejarla salir de esa burbuja pronto.

-Eres una vergüenza para los sangre pura, Longbottom. Deberías haber perecido como tus padres.

El menor apretó los dientes y miró con odio a ese ser desfigurado.

-No están muertos. -Soltó. -Pero tú sí morirás, Voldemort.

-¿Cómo resistes mi hechizo de silencio? -Se enfureció él.

Después decidió que no le importaba. Ese Gryffindor patético le serviría para sus planes.

-Me dirijo a vosotros, los que aún quedáis en pie. Me gustaría aclarar un punto importante. -Hizo aparecer el sombrero seleccionador y lo colocó sobre la cabeza del joven y le prendió fuego.

Neville no podía creerlo. ¿Cómo se atrevía?

Ya no estaba asustado. Estaba indignado y furioso.

Mientras el Señor oscuro se regodeaba con sus seguidores, algo cayó en la cabeza de Longbottom y quiso frotarse.

Se quitó el sombrero, y allí... Allí estaba la espada de Gryffindor. No podía dar crédito.

Por mucho que quería distraerse, no debía hacerlo. La serpiente estaba libre y era el momento de atacar.

Lo haría por Harry, por sus padres... Por todo el mundo mágico.

-¡Cállate! -Espetó. -Me molesta tu voz.

Neville levantó la espada sobre su cabeza y la dejó caer cortando el cuello de Nagini como si fuera mantequilla.

Si iba a morir, al menos que mereciera la pena. -Se dijo.-

Casi podía ver a sus compañeros caídos esperándolo en el más allá.

Apretó la espada con fuerza y se preparó.

Lo que no esperaba era que Harry, supuestamente muerto, se levantara.


Al finalizar la lucha con la muerte de Voldemort, la gente se quedó un tiempo en silencio. Parecía como si los segundos hubieran quedado suspendidos en el aire y las personas no entendieran del todo qué había ocurrido.

Y entonces gritos de júbilo llenaron el gran salón mezclados con sollozos de profunda tristeza.