Cuatro días después de que ambos canarios se decidieron a juntar sus cuerpos ambos estado incluso más unidos de lo que estaban antes, sus vidas eran perfectas el uno con el otro, ido a la playa junto a la familia de Blu; visto la puesta de sol desde el tren de la misma forma que en que la vio Blu y Perla cuando se conocieron; Comido un par de veces en el mercado de frutas y he ido una noche a la playa con sus amigos para disfrutar de la costa sin humanos presentes.

Esa mañana Violette se despertó junto a Nico en el nido, la noche anterior estado "ocupados" el uno con el otro. Nico era un amante estupendo, atento y cariñoso. Violette notó que su pareja aún seguía dormida y decidió ir a desayunar mientras esperaba a que Nico despertase.

La bajó hasta unos arbustos hembra donde podía encontrar bayas fácilmente, esa era una de las razones por las que se había ido a vivir en esa zona de Río. Se disponía a recoger a algunas para preparar el desayuno de ambos cuando empezó a sentirse mal, la cabeza la daba vueltas, no tenía fiebre pero la dolía la cabeza; comenzó a sentirse mal del estómago y se apoyó en el tronco, su cuerpo entero ardía de calor; noto como la bilis se la subía por la garganta y vomitó entre las raíces del árbol. Después de eso se sintió un poco mejor, la seguía doliendo la cabeza, pero su temperatura corporal había disminuido. Cuando se encontró un poco mejor retornó a su tarea original, recoger el desayuno para ambos, subió unas bayas al nido y las dejó en la entrada, estaba cansada y quería dormir un poco más.

Unos veinte minutos después Nico despertó, vio las bayas en la entrada y recogió un par del pequeño racimo que su compañera había subido al nido. Mientras Nico desayunaba apoyado en la pared del nido contempló a su compañera dormir, era tan mona cuando dormía, con las dos plumas largas que actuaban como flequillo en su cabeza y que caían sobre sus ojos cerrados. Violette comenzó a despertar de nuevo, esta vez encontrándose mucho mejor, al parecer algo de la cena la había sentido mal.

-Buenos días cariño.- saludó el macho mirando a la hembra tumbada.

-Hola Nico.-La hembra se levantó y cogió la baya que había en el suelo para desayunar junto al canario.-¿qué tal has dormido? -

-Bastante bien, gracias.-

-¿Tienes algo pensado para hoy? -

-La verdad es que no, ¿te apetecería hacer algo en especial? -

Violette pensó, ya no se encontró mal, pero ella no solía ponerse enferma de esa forma, incluso ahora, sintió mucho calor. Necesitaba ir al centro ornitológico, pero no podía decírselo de forma directa a Nico. El canario podía llegar a ser un poco hipocondríaco y pensar que se va a morir por cortarse con la concha de un mejillón.

-Bueno, si no te importa, me gustaría hablar con Perla, hace tiempo que no charlo con ella y apuesto a que tiene muchas cosas que contarme sobre el amazonas.-

-de acuerdo, pero ... ¿puedes ir tú sola? Esta noche Pedro y yo tenemos una actuación y quiero revisar los últimos detalles.

-Sí, por supuesto, no hay problema.-

Ambos canarios pasaron otros diez minutos en el nido abrazados, recibiendo mimos el uno del otro hasta que decidieron marcharse, a esas horas el club ya estaría abierto y la clínica ornitológica también.

Ambos canarios volaron juntos hasta el mercado de frutas, donde se cada uno siguió su camino, Nico se dirigió al club, y Violette hacia la clínica.

La hembra voló hasta la reserva ornitológica y se coló por la ventana del despacho común de los doctores, donde Perla y su familia estaban a menudo, esperaba que esa mañana no fuera una excepción.

La canaria comenzó a caminar fuera de la sala, en busca de la guacamaya azul.

-¿Perla? - preguntó por el pasillo, pero no recibió respuesta.

Voló hasta la sala donde trataban a diferentes aves y se encontró con Blu, no es a quién buscaba pero para el caso era incluso mejor, ya que el macho azul se comunicaba mejor con los humanos.

-! Blu! - llamó desde atrás Violette.

-Oh, hola Violette. Cuánto tiempo, no te veía desde hace semanas, ¿qué tal estás? -

-Podría estar mejor.- comentó la canaria.

-¿Ha pasado algo entre Nico y tú? - dijo el macho preocupado, la verdad ambos había hecho buenas migas rápidamente y eran amigos de confianza.

-No ... bueno sí, creo ... no sé.- dijo con la cabeza baja la hembra pequeña en un tono inquieto.

-Tranquila Violette, dime que ha pasado, eres una de mis mejores amigas.-

-Bueno, ya sabes que Nico y yo estamos viviendo juntos.-

-Si.-

-Y bueno, ya que vivimos en el mismo nido, nosotros ... en fin.-

-Sí.- dijo de forma pícara el guacamayo.- ¿quieres algún consejo de cama de Perla? -

-¿What? No, no, no ... verás, he venido aquí porque creo que puedo estar embarazada, sé que los humanos pueden hacerme pruebas para averiguar si estoy preñada.

-Y quieres que te las hagan.- concluyó Perla, quien apareció tras ellos. La hembra de canario asintió.-Los veterinarios llegarán en unos minutos, tú quédate aquí y espera, yo me quedaré contigo si quieres.-

-Gracias Perla, eres una buena amiga.-

Ambas hembras estaban hablando un poco más sobre el tema mientras esperaban a que los veterinarios y ornitólogos del centro de conservación ornitológica llegasen.

-¿Qué te hace pensar que puedes estar embarazada? -

-Bueno, esta mañana he estado vomitando, y ahora que lo pienso debería haber desovado los huevos hace unos días.

-¿Nico sabe esto? -

-Quiero estar segura antes de decirle nada.-

Tulio entró en la clínica para revisar las aves que había que atender ese día, él y otro de los ornitólogos se encargarían de las aves que no estaban ingresadas en la clínica y que necesitaban tratamientos de emergencia.

Perla llamó la atención de Tulio con un graznido y el humanos se giró para ver a ambas hembras.

-Buenos días Perla, ¿te pasa algo? No se te ve nada malo.-

La guacamaya empujó suavemente con el pico a la hembra de canario para indicar que era ella la que necesita ayuda.

-De acuerdo, ven pequeña.- Tulio extendió la mano en la mesa y la hembra se poso en la palma de la mano.

El humano comenzó a medir su temperatura y vio que aunque no tenía fiebre, si poseía una temperatura corporal superior a la de su especie, revisó su cuerpo en busca de heridas infectadas, pero nada, de forma externa no parecía tener nada malo. Tendría que realizar una segunda revisión. Tulio comenzó a palpar su cuerpo en busca de tumores u otras dolencias, aunque rápidamente lo descartaron, pues el resultado habría imposible llegar hasta allí.

Unos minutos después Tulio estaba sentado en la silla, sin inspiración, ya había probado todo lo que se le ocurría y no sabía que más hacer. Aunque Violette se había intentado explicar, la comunicación humano-pájaro era imposible.

-¿Qué pasa Tulio? - dijo Linda abriendo la puerta.

-No sé lo que le pasa a esta pequeña, he mirado todo lo que se me ocurría, huesos músculos, la he revisado en busca de herida, tiene una temperatura bastante alta para un individuo de su especie, pero no llega a tener fiebre muy alta.-

-¿Y le has hecho análisis de sangre? Tal vez sea algo hormonal.

Tulio abrió los ojos y abrazó a Linda. Eso explicaba la alta temperatura del cuerpo pero sin fiebre.

Colocó a la hembra en una placa metálica y extendió su ala derecha sobre el metal frío, debía buscar una vena para sacarla sangre.

-Bueno pequeña, solo será un pequeño pinchazo.- Violette notó como la aguja atravesaba su piel y empezaban a sacar sangre con una aguja minúscula.

Cuando Tulio tuvo la muestra la tapó y la envió al laboratorio.

-debes quedarte aquí, tardaremos un rato en tener los resultados.- Tulio se fue a revisar las cartillas veterinarias para atender a otras aves.

-Será capullo, casi me clava la aguja hasta el hueso.- dijo sujetándose la gasa en el pinchazo para que dejase de sangrar.

-Es que tienes la piel muy fina.- dijo Perla riendo por la reacción de su amiga.-¿es la primera vez que te sacan sangre? -

-Es la primera vez que piso una clínica de cuidado de animales.-

-Te entiendo, a mí al principio se me hacía raro también.-

-¿Qué hará ahora? -

-Analizarán la química de tu sangre para saber si te falta alguna vitamina o algo similar.

Ambas hembras estaban en silencio mientras esperaban, Violette se quedó dormida, con la cabeza apoyada en el ala izquierda de Perla. Media hora después Tulio volvió con los resultados del análisis.

-Bueno, no tienes ninguna bacteria o virus en la sangre, pero tienes el nivel de estrógenos muy alto ... creo que ya se lo que te pasa.-

Tulio cogió a la hembra amarilla y poniéndola en otra bandeja la acercó hasta una máquina de ecografías adaptada para un uso veterinario para aves. Tulio puso boca arriba a la hembra y presionó el emisor de ondas contra su vientre, unos segundos después, una imagen más o menos clara apareció en el monitor.

-Ahí están.- dijo Tulio mirando la pantalla.- Cuatro puntos, cuatro huevos ...

Violette giró la cabeza a la pantalla ... estaba embarazada, de cuatro huevos ... en ese momento su cuerpo se puso frío, estaba alegre y asustada, pero también nerviosa. Nico y ella no está planificado esto, notó como si su corazón desapareciese y dejara un vacío en su interior. ¿cómo iba a decírselo a Nico?