Capítulo 13:
"QUIDDITCH"
Cuando la imponente luz se disolvió vieron a una muchacha pequeña con un flameante cabello pelirrojo.
-Ginny!- gritaron los futuristas emocionados, pero sobretodo un azabache que se levantó a abrazar a su novia.
-Luego no dicen a nosotros cursis- Ron se queja en voz alta recibiendo un golpe de parte de su novia.
Ginny le dio un beso en el cachete a Harry y fue a saludar a sus padres.
-Mamita, papito- les dio un fuerte abrazo y ve a los pequeños hermanos -Ja ahora soy la hermana mayor- carga al bebé Percy quien ríe emocionado -Me agrada más este Percy- se burla de su hermano quien le saca la lengua.
-Y para nosotros tus HERMANOS nos hay abrazo?- reclaman los pelirrojos resaltando el "hermanos".
-Ya llorones- fue a darles un abrazo, pero el desorejado le murmura algo y le pasa un frasquito que no notaron.
-Huy si como soy rubio todos se olvidan de mi- se queja el oxigenado con una cara de ofendido.
-Neville amigo mío, Hermi- les da un abrazo a sus dos amigos. Todos ríen por la cara de ofendido de Draco.
-Hay no seas un bebé ven aquí dragón- le da un abrazo y aprovecha para robarle un beso a su novio quien se sonroja y se enoje en su asiento por las miradas picadas que le envían sus padres y las asesinas de los Weasley.
-Bien ahora si me presento- sonríe logrando embobar a los estudiantes ganándose feas miradas por los pelirrojos y el azabache -Soy Ginny Weasley-
-Verdadero nombre Weasley- se burla el hurón.
-Me hiciste de acordar de algo- responde la pelirroja y apunta al hurón murmurando su hechizo favorito.
-Demonios Weasley- grita el rubio intentando quitar los mocos de murciélagos. Todos los estudiantes ríen a carcajadas.
-Eso es por callarme- responde la pelirroja -Soy Ginny Weasley, soy la séptima y última hija. Tengo diecisiete años, creí que todos saben que mi novio es Harry- el mencionado se sonrojo más -Fui parte del ED y también una de las líderes con Neville y Luna- hizo una mueca -Creo que esos todo- se dirigía a sentarse con sus amigos y novio pero James la detuvo.
-Alto ahí te gustan las bromas?- pregunto junto a los Merodeadores.
-Obvio que me gustan las bromas- dijo ofendida.
-Esa es mi nuera- el azabache la abrazo y también se acercó la otra pelirroja.
-Estoy feliz que tú seas la novia de mi hijo- le murmuró agradecida.
-Él es el mejor- dijo Ginny con ua sonrisa.
Fue a sentarse con sus amigos abrazando al azabache por la cintura.
-Y a puedes leer Lun- dijo la pelirroja viendo a su amiga, ella tomo el libro y leyó.
-"Quidditch"- empezó la rubia, justo en ese momento James y Sirius, peleaban porque ellos querían leer ese capítulo.
-Ustedes ya leyeron, dejan que otros lean- les gritaron Remus y Lily
Cuando empezó el mes de noviembre, el tiempo se volvió muy frío.
-Planes para ese mes, quedarte en la sala común cerca de la chimenea- dijo James
-Confirmo- respondieron todos lo Gryffindor's.
-Si me quedo en la sala común me da hipotermia- dijo divertido el oxigenado, intentando sin éxito quitarse los mocos. -Vamos Weasley quítame esas cosas!-
-Te recomiendo estar callado Hurón, lo deshará cuando ya esté conforme- dijo Harry abrazando a la pelirroja por lo hombros, la pelirroja le mandaba una sonrisa divertida.
-Por favor aguanta para siempre a Harry- dijo el ojigris, juntando sus manos.
-No te preocupes Sirius aguante a varios hermanos, el no es problema- respondió la pelirroja divertida al ver la cara de indignación de su novio.
Los Merodeadores empezaron un nuevo baile de felicidad.
Las montañas cercanas al colegio adquirieron un tono gris de hielo y el lago parecía de acero congelado.
Cada mañana, el parque aparecía cubierto de escarcha. Por las ventanas de arriba veían a Hagrid descongelando las escobas en el campo de quidditch, enfundado en un enorme abrigo de piel de topo, guantes de pelo de conejo y enormes botas de piel de castor.
-Ese es el perfecto abrigo- dijo Lily -Todo es muy abrigador y esas pieles son muy gruesas-
Iba a comenzar la temporada de quidditch. Aquel sábado, Harry jugaría su primer partido, después de semanas de entrenamiento: Gryffindor contra Slytherin.
-Clásicos de clásicos- aseguraron los estudiantes
Si Gryffindor ganaba, pasarían a ser segundos en el campeonato de las casas. Casi nadie había visto jugar a Harry, porque Wood había decidido que sería su arma secreta.
-Seguro todo el colegio lo sabe- murmuro el ojigris
Harry también debía mantenerlo en secreto. Pero la noticia de que iba a jugar como buscador se había filtrado, y Harry no sabía qué era peor: que le dijeran que lo haría muy bien o que sería un desastre.
-Ninguna es buena- aseguro Ginny. -Te dicen que lo harás bien, pero eres un desastre o vas a ser un desastre y si eres un desastre- se recostó con los brazos cruzados en el sofá.
-Por favor no te vayas nunca- pidió James.
-Mis propios padres te quieren más-
-Obvio que me quieren más- la pelirroja le dio un beso en el cachete.
-No se pongan melosos!- les gritaron los pelirrojos.
-Aguante sus peleas por siete años y ahora aguanto sus "besitos", así que no hables Ron- le respondió el azabache, y la pelirroja le saco la lengua
Era realmente una suerte que Harry tuviera a Hermione como amiga. No sabía cómo habría terminado todos sus deberes sin la ayuda de ella,
-Ósea solo estaban conmigo por los deberes?- pregunto divertida la castaña.
-Cofcof Ron estaba contigo por otra cosa cofcof- dijo Ginny, logrando que todos se rieran y la pareja se sonrojara.
con todo el entrenamiento de quidditch que Wood le exigía.
-Ese año no era tan intenso- dijo el desorejado, siendo secundado por el azabache
La niña también le había prestado "Quidditch a través de los tiempos",
-El mejor libro del mundo- aseguraron los aficionados al juego.
-Creo que ese es el único libro que leyó Sirius- se burló Lily.
que resultó ser un libro muy interesante.
Harry se enteró de que había setecientas formas de cometer una falta y de que todas se habían consignado durante los Mundiales de 1473; que los buscadores eran habitualmente los jugadores más pequeños y veloces, y que los accidentes más graves les sucedían a ellos;
-Eso no es un consuelo- dijo nerviosa Lily
que, aunque la gente no moría jugando al quidditch, se sabía de árbitros que habían desaparecido, para reaparecer meses después en el desierto del Sahara.
-De verdad eso suena interesante- continuo la ojiverde interesada.
-Te dije que era interesante, pero "James ese libro solo habla de jugadores y jugadas, no hay nada interesante"- dijo lo último con una voz aguda. Su novia le dio un zape, cuando todos se rieron de su imitación.
Hermione se había vuelto un poco más flexible en lo que se refería a quebrantar las reglas, desde que Harry y Ron la salvaron del monstruo, y era mucho más agradable.
-Ya quebrantaron a otro estudiante- dijo la Profesora McGonagall a sus dos futuros leones.
-El primero fue Remus- dijo divertida la pelirroja (Lily)
El día anterior al primer partido de Harry los tres estaban fuera, en el patio helado, durante un recreo, y la muchacha había hecho aparecer un brillante fuego azul, que podían llevar con ellos, en un frasco de mermelada.
-Ese hechizo se aprende en segundo año- murmuro sorprendido el ojigris.
-Es la bruja más inteligente- dijo Ron orgulloso de su novia abrazándola por la cintura, logrando que ella se sonroje y se esconda en el cuello pecoso de su novio.
Estaban de espaldas al fuego para calentarse cuando Snape cruzó el patio.
De inmediato, Harry se dio cuenta de que Snape cojeaba.
-El perro- susurro James, luego abrió los ojos -El perro fue al pasillo, intento robar la cosa del paquete-exclamo mirando fijamente al pelinegro grasiento.
-Claro, quiere la cosa, por eso fue donde el perro, pero al parecer no le funcionan los planes- dijo burlón el ojigris. Snape solo los miraba con furia contenida, no podía defenderse si se les ocurriera hechizarlo ya que el hijo del cerdo de Potter tenía sus varitas.
-Sirius, papá dije que no deberían juzgar antes de tiempo- repitió el azabache cansado de la actitud de su padre y padrino.
-No estés tan seguro James, pudo haber ido a ver si la cosa estuviera aun protegida- dijo el ojimiel, intentando tranquilizar a sus amigos, no querían hacerle caso, pero su madre les mando "la mirada" y asustados se volvieron a sentar.
Los tres chicos se apiñaron para tapar el fuego, ya que no estaban seguros de que aquello estuviera permitido.
-El fuego azul no es un peligro para los estudiantes, ya que tiene una manipulación sencilla, además no pueden castigaros por eso ya que simplemente podían haber estado practicando- respondió el profesor Flitwick.
-Weasley ya quítame estas cosas- el rubio se siguió quejándose ya que los mocos seguían saliendo
-Hay, que llorón- dijo la pelirroja aburrida, y revirtió el hechizo -Ahora Malfoy quédate calladito-
Por desgracia, algo en sus rostros culpables hizo detener a Snape. Se dio la vuelta, arrastrando la pierna. No había visto el fuego, pero parecía buscar una razón para regañarlos.
-Tu solo quieres quitarles puntos y castigarlos- le reprocharon varios Gryffindor's
—¿Qué tienes ahí, Potter?
Era el libro sobre quidditch. Harry se lo enseñó.
—Los libros de la biblioteca no pueden sacarse fuera del colegio —dijo Snape
-Mentira, los libros de la biblioteca si se pueden sacar, solo debes regresarlos a tiempo- "recordaron" los estudiantes aficionados a la lectura
—. Dámelo. Cinco puntos menos para Gryffindor.
-Eso ya es injusticia- reclamaron los estudiantes
—Seguro que se ha inventado esa regla —murmuró Harry con furia, mientras Snape se alejaba cojeando—. Me pregunto qué le pasa en la pierna.
-No interesa, pero espero que le duela- aseguro el ojigris.
—No sé, pero espero que le duela mucho —dijo Ron con amargura.
-Chócalas pelirrojo- dijo el ojigris, chocando los cinco, la señora Weasley les mando una mirada divertida
En la sala común de Gryffindor había mucho ruido aquella noche. Harry, Ron y Hermione estaban sentados juntos, cerca de la ventana. Hermione estaba repasando los deberes de Harry y Ron sobre Encantamientos.
Nunca los dejaba copiar («¿cómo vais a aprender?»),
Los maestros estaban satisfechos con los comentarios de su futura alumna.
pero si le pedían que revisara los trabajos les explicaba las respuestas correctas.
-Ja, eso hace Luni, pero Sirius tiene que volver a escribir toda la redacción- se burló el azabache
Harry se sentía inquieto. Quería recuperar su libro sobre quidditch, para mantener la mente ocupada y no estar nervioso por el partido del día siguiente.
-Ve a recuperar el libro!- animo su padre.
-Puede meterse en problemas- opino su novia
-Yo no lo haría- opinaron sus dos amigos.
-¿Porque va a temerle a Snape?, puede recuperar el libro si esta con otros profesores RAZONABLES- grito lo último en dirección a pelinegro
¿Por qué iba a temer a Snape?
-Eso ve a recuperar tu libro-
-Tú y tu padre son un poco impulsivos-se burló Ginny.
Se puso de pie y dijo a Ron y Hermione que le preguntaría a Snape si podía devolverle el libro.
—Yo no lo haría —dijeron al mismo tiempo,
-Por aun vez en la vida escúchales- dijeron los dos Merodeadores.
-Es un impulsivo- les recordó la pelirroja Weasley
pero Harry pensaba que Snape no se iba a negar, si había otros profesores presentes.
-El plan va a fracasar- aseguraron Ron, Sirius, Hermy y Remus.
-No confían en el cervatillo?- pregunto ofendido el azabache mayor.
-No es eso James, es que Harry tiene una pésima suerte y sus planes nunca salen bien, y por lo que escuche, lo heredo de usted- menciono Ginny divertida
Bajó a la sala de profesores y llamó.
No hubo respuesta.
Llamó otra vez.
Nada.
¿Tal vez Snape había dejado el libro allí?
Valía la pena intentarlo. Empujó un poco la puerta, miró antes de entrar...
-Va a salir algo mal- aseguraron los estudiantes.
y sus ojos captaron una escena horrible.
-Que viste?- pregunto el ojigris.
Una visión paso por los ojos del azabache. Este sacudió su cabeza para intentar alejar ese recuerdo -No preguntes- se dirigió a su tío
-Toma Harry, me lo dio mamá, son para los recuerdo- la pelirroja le dio un pequeño frasquito con una poción de color verde brillante. este se la tomo, pero emitió una brillante luz, la cual al disolverse vieron a un bebé con una mata de cabello azabache muy desordenado y unos pequeños ojitos verdes brillante.
-Que hiciste Ginny/Weasley?!- preguntaron los futuristas, pero el desorejado se rio a carcajada suelta, y le entrego una bolsita a su hermanita.
-Buen trabajo Gin- le felicito, y siguió riéndose.
-Le hizo una broma- felicitaron los Merodeadores y abrazaron a la pelirroja -Nunca te separes de Harry- le pidieron. El bebé seguía viendo a todos con curiosidad.
-Y después preguntas porque confió más en Harry que en ti- dice exasperado el pelirrojo.
-Ya Ron, no seas llorón, volver a la normalidad tal vez en dos capítulos más- dice la pelirroja tomando al bebé en brazos quien la abrazo con una sonrisa emocionada -Además creo que Lily y James quieren estar un momento con Harry de bebé- dice extendiéndoles el bebé a James quien lo cargo, al ser separado del abrazo de la pelirroja se formó un puchero en su carita, pero al ver quien le cargaba volvió a sonreír.
Casi todos los presentes vieron con ternura como James cargaba al bebé con una sonrisa boba en la cara.
-Dame a al cachorro- Sirius le quito de los brazos y empezó a hacer jugar al bebé.
-Esta fue totalmente idea de George?- pregunto el pelirrojo viendo divertido a su amigo de bebé.
-Qué poca fe me tienes, pues aquí Don Miedoso, no quería darle la poción por lo que pasaría cuando termine el efecto se molestaría, bla, bla-
-Así que aseguraste tu seguridad con Ginny, porque en la vida Harry se molestaría con Ginny- inquirió la castaña en dirección del desorejado.
-Que bien me conoces cuñadita- respondió divertido.
Los padres de James y Lily veían con lágrimas en los ojos la escena que formaron la pelirroja cargando al bebé y James abrazarlo por los hombros viendo con dulzura a su hijo
Snape y Filch estaban allí, solos.
-No puede ser algo malo- dijo nervioso Remus.
Mientras Snape se ponía rojo de furia
Snape tenía la túnica levantada por encima de las rodillas.
Todos los estudiantes se pusieron verdes por el asco de imaginar la situación.
-Mi mente, ¡mi bella mente esta manchada!- exclamo dramático el ojigris pasando sus manos por la cara.
-¿Cuándo no la estuvo Black?- inquirió Marlene pero con una cara de asco
-No debí preguntar!- se lamentó el ojimiel.
-Vas a traumar a mi hijo depravado!- le reprocho el azabache al pelinegro.
-Teníamos suerte de que Harry en el momento no nos lo contó- aseguraron Ron y Hermi
El pelinegro los vio con furia contenida, y maldijo de nuevo a los Potter's
Una de sus piernas estaba magullada y llena de sangre.
-Al menos tu mentecita sigue limpia- el azabache le hizo cosquillas en la barriguita del bebé logrando que se riera a carcajadas.
-Oh esto es demasiado tierno- exclamaron Hermione y Ginny
Filch le estaba alcanzando unas vendas.
—Esa cosa maldita... —decía Snape—. ¿Cómo puede uno vigilar a tres cabezas al mismo tiempo?
Harry intentó cerrar la puerta sin hacer ruido, pero...
—¡POTTER!
-Eso no le va a gustar, sal lo más rápido que puedas de ahí- dijeron los Merodeadores
El rostro de Snape estaba crispado de furia y dejó caer su túnica rápidamente, para ocultar la pierna herida. Harry tragó saliva.
—Me preguntaba si me podía devolver mi libro —dijo.
-Todavía le preguntas sal de ahí antes de que quite puntos- dijeron exasperados los leones
—¡FUERA! ¡FUERA DE AQUÍ!
Harry se fue, antes de que Snape pudiera quitarle puntos para Gryffindor.
Subió corriendo la escalera.
—¿Lo has conseguido? —preguntó Ron, cuando se reunió con ellos—.¿Qué ha pasado?
Entre susurros, Harry les contó lo que había visto.
-Por suerte exceptuó ciertas partes- suspiraron aliviados los mencionados
—¿Sabéis lo que quiere decir? —terminó sin aliento—. ¡Que trató de pasar por donde estaba el perro de tres cabezas, en Halloween! Allí se dirigía cuando lo vimos... ¡Iba a buscar lo que sea que tengan guardado allí! ¡Y apuesto mi escoba a que fue él quien dejó entrar al monstruo, para distraer la atención!
-Ja Harry me debe su escoba- murmuro emocionado el pelirrojo, pero recordó el final de la Nimbus y suspiro desanimado -Demonios- la castaña divertida y se abrazó a su cintura.
-Ves teníamos razón Snape quiere robar la cosa que está guardado ahí- exclamaron Sirius y James.
-No lo están confirmando lo están suponiendo- les recordó el ojimiel.
Hermione tenía los ojos muy abiertos.
—No, no puede ser —dijo—. Sé que no es muy bueno, pero no iba a tratar de robar algo que Dumbledore está custodiando.
-Eso, no creo que se atreva debajo de la nariz de Dumbledore- opino el ojimiel.
-Pero el no es un Santo yo estoy con James el intenta robar la cosa que cuida el perro- opino el ojigris, tomo al bebe Harry y le hizo cosquillas.
—De verdad, Hermione, tú crees que todos los profesores son santos o algo parecido —dijo enfadado Ron—. Yo estoy con Harry. Creo que Snape es capaz de cualquier cosa.
-Sirius tiene la mente de un niño de once años- canturreo el azabache divertido, el ojigris le saco la lengua gesto que imito el bebé Harry
-Eso es cachorro- le felicito revolviendo el cabello.
-Merlín creo que voy a morir de amor- murmuro Ginny viendo la escena
Pero ¿qué busca? ¿Qué es lo que guarda el perro?
-Esas son unas buenas preguntas- murmuro feliz el auror, sacando conclusiones de quien podría ser el ladrón
Harry se fue a la cama con aquellas preguntas dando vueltas en su cabeza. Neville roncaba con fuerza, pero Harry no podía dormir. Trató de no pensar en nada (necesitaba dormir; debía hacerlo, tenía su primer partido de quidditch en pocas horas) pero la expresión de la cara de Snape cuando Harry vio su pierna era difícil de olvidar.
-Hasta yo tendría pesadillas- dijeron los Merodeadores
La mañana siguiente amaneció muy brillante y fría. El Gran Comedor estaba inundado por el delicioso aroma de las salchichas fritas y las alegres charlas de todos, que esperaban un buen partido de quidditch.
—Tienes que comer algo para el desayuno.
-Es asunto perdido- dijeron Remus y Sirius -No importan cantas veces les digas en nuestros siete años no logramos que desayune decentemente antes de un partido- continuo el ojigris.
-Hablaremos después tu y yo jovencito- dijo Euphenia con los ojos entrecerrados
—No quiero nada.
—Aunque sea un pedazo de tostada —suplicó Hermione.
—No tengo hambre.
Harry se sentía muy mal. En cualquier momento echaría a andar hacia el terreno de juego.
—Harry, necesitas fuerza —dijo Seamus Finnigan—. Los únicos que el otro equipo marca son los buscadores.
-Eso no es la mejor forma de animar a alguien- murmuraron los jugadores
—Gracias, Seamus —respondió Harry, observando cómo llenaba de salsa de tomate sus salchichas.
A las once de la mañana, todo el colegio parecía estar reunido alrededor del campo de quidditch. Muchos alumnos tenían prismáticos. Los asientos podían elevarse, pero, incluso así, a veces era difícil ver lo que estaba sucediendo.
Ron y Hermione se reunieron con Seamus y Dean en la grada más alta.
Para darle una sorpresa a Harry, habían transformado en pancarta una de las sábanas que Scabbers había estropeado. Decía: «Potter; presidente», y Dean, que dibujaba bien, había trazado un gran león de Gryffindor.
El bebé Harry balbuceo algo incomprensible, pero se notaba que estaba molesto.
-Ohh ternurita- la pelirrojo tomo al bebé y le beso una de sus mejillas haciendo que Harry riera.
Luego Hermione había realizado un pequeño hechizo y la pintura brillaba, cambiando de color.
Mientras tanto, en los vestuarios, Harry y el resto del equipo se estaban cambiando para ponerse las túnicas color escarlata de quidditch (Slytherin jugaba de verde).
Wood se aclaró la garganta para pedir silencio.
—Bueno, chicos —dijo.
—Y chicas —añadió la cazadora Angelina Johnson.
-Que bien que exista la inclusión en los equipos- dijeron varias chicas fanáticas del deporte.
-No en todos los equipos- murmuraron molestas varias Slytherin's ¡
—Y chicas —dijo Wood—. Éste es...
—El grande —dijo Fred Weasley
-El que estábamos esperando- dijo George. La rubia no leyó ya esa parte por que comprendía las intenciones del pelirrojo
—Nos sabemos de memoria el discurso de Oliver —dijo Fred a Harry
-Estábamos en el equipo el año pasado- continuo el desorejado
-Callaos los dos —ordenó Wood—. Éste es el mejor equipo que Gryffindor ha tenido en muchos años. Y vamos a ganar.
-Es un buen discurso- dijo el azabache (N/A: Ventajas de convertir a Harry un bebé solo tengo un azabache ya que al otro no se le entiende nada 😁😁😁)
Les lanzó una mirada que parecía decir: «Si no...».
—Bien. Ya es la hora. Buena suerte a todos.
Harry siguió a Fred y George fuera del vestuario y, esperando que las rodillas no le temblaran, pisó el terreno de juego entre vítores y aplausos.
La señora Hooch hacía de árbitro. Estaba en el centro del campo, esperando a los dos equipos, con su escoba en la mano.
—Bien, quiero un partido limpio y sin problemas, por parte de todos —dijo cuando estuvieron reunidos a su alrededor.
Harry notó que parecía dirigirse especialmente al capitán de Slytherin, Marcus Flint, un muchacho de quinto año.
-Seguro es un tramposo- aseguraron los leones impacientes por leer el partido
Le pareció que tenía un cierto parentesco con el trol gigante.
Se escuchó la gran carcajada general por los alumnos, obviamente los Slytherin no se rieron
Con el rabillo del ojo, vio el estandarte brillando sobre la muchedumbre: «Potter; presidente». Se le aceleró el corazón. Se sintió más valiente.
—Montad en vuestras escobas, por favor.
Harry subió a su Nimbus 2.000.
La señora Hooch dio un largo pitido con su silbato de plata. Quince escobas se elevaron, alto, muy alto en el aire. Y estaban muy lejos.
—Y la quaffle es atrapada de inmediato por Angelina Johnson de Gryffindor... Qué excelente cazadora es esta joven y, a propósito, también es muy guapa...
-LEE!- grito molesto el desorejado, pero luego se sonrojo -He, esto ...-
-Ya lo sabemos hermanito- dijo la pelirroja divertida por el apuro de su hermano, solo ella sabía del "noviazgo" de su hermano mayor
—¡JORDAN!
—Lo siento, profesora.
El amigo de los gemelos Weasley, Lee Jordan, era el comentarista del partido, vigilado muy de cerca por la profesora McGonagall.
-Si es de Griffindor, obviamente no va a ser parcial- se quejaron los Slytherin's.
-Pero no somos unos tramposos- contraatacaron los demás estudiantes
—Y realmente golpea bien, un buen pase a Alicia Spinnet, el gran descubrimiento de Oliver Wood, ya que el año pasado estaba en reserva...
Otra vez Johnson y.. No, Slytherin ha cogido la quaffle, el capitán de Slytherin, Marcus Flint se apodera de la quaffle y allá va... Flint vuela como un águila... está a punto de... no, lo detiene una excelente jugada del guardián Wood de Gryffindor y Gryffindor tiene la quaffle...
-Si que vamos a tener un gran equipo- aseguraron emocionados los leones, las demás casas solo querían escuchar la derrota de las serpientes
Aquí está la cazadora Katie Bell de Gryffindor; buen vuelo rodeando a Flint, vuelve a elevarse del terreno de juego y.. ¡Aaayyyy!, eso ha tenido que dolerle, un golpe de bludger en la nuca...
-Por eso no me gusta el Quidditch, es muy peligroso- Lily murmuro preocupada
La quaffle en poder de Slytherin... Adrian Pucey cogiendo velocidad hacia los postes de gol, pero lo bloquea otra bludger, enviada por Fred o George Weasley, no sé cuál de los dos... bonita jugada del golpeador de Gryffindor, y Johnson otra vez en posesión de la quaffle, el campo libre y allá va, realmente vuela, evita una bludger, los postes de gol están ahí... vamos, ahora Angelina... el guardián Bletchley se lanza... no llega... ¡GOL DE GRYFFINDOR!
Los gritos de los estudiantes no se hicieron esperar, pero más resaltaron los de Gryffindor's
Los gritos de los de Gryffindor llenaron el aire frío, junto con los silbidos y quejidos de Slytherin.
—Venga, dejadme sitio.
—¡Hagrid!
Ron y Hermione se juntaron para dejarle espacio a Hagrid.
-Ahora van a estar más felices los dos tortolitos- George se burló para que la pareja se sonroje
—Estaba mirando desde mi cabaña —dijo Hagrid, enseñando el largo par de binoculares que le colgaban del cuello—. Pero no es lo mismo que estar con toda la gente. Todavía no hay señales de la snitch, ¿no?
—No —dijo Ron—. Harry todavía no tiene mucho que hacer.
—Mantenerse fuera de los problemas ya es algo —dijo Hagrid, cogiendo sus binoculares y fijándolos en la manchita que era Harry.
-Correcto, para Harry es difícil mantenerse fuera de los problemas- aseguraron sus dos amigos, logrando que el bebé les saque la lengua
Por encima de ellos, Harry volaba sobre el juego, esperando alguna señal de la snitch. Eso era parte del plan que tenían con Wood.
—Manténte apartado hasta que veas la snitch —le había dicho Wood—. No queremos que ataques antes de que tengas que hacerlo.
-Es un buen plan, ya que es su primer partido- aseguro el ojigris
Cuando Angelina anotó un punto, Harry dio unas volteretas para aflojar la tensión, y volvió a vigilar la llegada de la snitch. En un momento vio un resplandor dorado, pero era el reflejo del reloj de uno de los gemelos Weasley;
-No deberían usar eso en un partido- murmuraron.
en otro, una bludger decidió perseguirlo, como si fuera una bala de cañón, pero Harry la esquivó y Fred Weasley salió a atraparla.
—¿Está todo bien, Harry? —tuvo tiempo de gritarle, mientras lanzaba la bludger con furia hacia Marcus Flint.
—Slytherin toma posesión —decía Lee Jordan—. El cazador Pucey esquiva dos bludgers, a los dos Weasley y al cazador Bell, y acelera... esperen un momento... ¿No es la snitch?
-Mal un comentarista no debe de hacer esos comentarios- exclamaron molestos James y Sirius -Desconcentra al buscador- continuo el azabache
Un murmullo recorrió la multitud, mientras Adrian Pucey dejaba caer la quaffle, demasiado ocupado en mirar por encima del hombro el relámpa godorado, que había pasado al lado de su oreja izquierda.
Harry la vio. En un arrebato de excitación se lanzó hacia abajo, detrás del destello dorado. El buscador de Slytherin, Terence Higgs, también la había visto. Nariz con nariz, se lanzaron hacia la snitch... Todos los cazadores parecían haber olvidado lo que debían hacer y estaban suspendidos en el aire para mirar.
-Deben de aprovechar la situación podrían marcar unos tantos mientras tanto- dijo el ojimiel. Varios lo miraron sorprendidos -¿Qué?, soy amigo de James y Sirius, obviamente voy a saber de Quidditch, además ayudo a James con los planes de juego- se excuso
Harry era más veloz que Higgs. Podía ver la pequeña pelota, agitando sus alas, volando hacia delante. Aumentó su velocidad y..¡PUM!
-¿Que paso?!- pregunto preocupada la pelirroja
Un rugido de furia resonó desde los Gryffindors de las tribunas... Marcus Flint había cerrado el paso de Harry, para desviarle la dirección de la escoba, y éste se aferraba para no caer.
-FALTA!- exclamaron molestos los estudiantes
—¡Falta! —gritaron los Gryffindors.
La señora Hooch le gritó enfadada a Flint, y luego ordenó tiro libre para Gryffindor; en el poste de gol. Pero con toda la confusión, la snitch dorada, como era de esperar, había vuelto a desaparecer.
-Demonios- murmuraron los Merodeadores
Abajo en las tribunas, Dean Thomas gritaba.
—¡Eh, árbitro! ¡Tarjeta roja!
—Esto no es el fútbol, Dean —le recordó Ron—. No se puede echar a los jugadores en quidditch... ¿Y qué es una tarjeta roja?
-¿Cómo sabes su funcionamiento, pero no sabes qué es?- preguntaron los Merodeadores curiosos. El pelirrojo solo se sonrojo
Pero Hagrid estaba de parte de Dean.
—Deberían cambiar las reglas. Flint ha podido derribar a Harry en el aire.
A Lee Jordan le costaba ser imparcial.
-A cualquiera- aseguraron los estudiantes
—Entonces... después de esta obvia y desagradable trampa...
—¡Jordan! —lo regañó la profesora McGonagall.
—Quiero decir, después de esta evidente y asquerosa falta...
—¡Jordan, no digas que no te aviso...!
-Me agrada ese muchacho- dijo el ojigris divertido
—Muy bien, muy bien. Flint casi mata al buscador de Gryffindor, cosa que le podría suceder a cualquiera, estoy seguro, así que penalti para Gryffindor; la coge Spinnet, que tira, no sucede nada, y continúa el juego, Gryffindor todavía en posesión de la pelota.
Cuando Harry esquivó otra bludger, que pasó peligrosamente cerca de su cabeza, ocurrió.
Su escoba dio una súbita y aterradora sacudida. Durante un segundo pensó que iba a caer.
-Que le paso a la escoba?- pregunto más que preocupada la pelirroja
Se aferró con fuerza a la escoba con ambas manos y con las rodillas. Nunca había experimentado nada semejante.
Sucedió de nuevo. Era como si la escoba intentara derribarlo. Pero las Nimbus 2.000 no decidían súbitamente tirar a sus jinetes.
-Alguien debe de haber hechizado la escoba- murmuro preocupado el ojimiel.
Harry trató de dirigirse hacia los postes de Gryffindor para decirle a Wood que pidiera una suspensión del partido, y entonces se dio cuenta de que su escoba estaba completamente fuera de control.
-Que se den cuenta rápido- exclamo el ojigris.
No podía dar la vuelta. No podía dirigirla de ninguna manera. Iba en zigzag por el aire y, de vez en cuando, daba violentas sacudidas que casi lo hacían caer.
Lee seguía comentando el partido.
-Cómo es que nadie se da cuenta?- esta vez preguntaron preocupados sus abuelos
—Slytherin en posesión... Flint con la quaffle... la pasa a Spinnet, que la pasa a Bell... una bludger le da con fuerza en la cara, espero que le rompa la nariz (era una broma, profesora), Slytherin anota un tanto, oh, no...
Las serpientes gritaron felices de anotar. Sin preocuparse por el jugador de Gryffindor
Los de Slytherin vitoreaban. Nadie parecía haberse dado cuenta de la conducta extraña de la escoba de Harry
Lo llevaba cada vez más alto, lejos del juego, sacudiéndose y retorciéndose.
—No sé qué está haciendo Harry —murmuró Hagrid. Miró con los binoculares—. Si no lo conociera bien, diría que ha perdido el control de su escoba... pero no puede ser...
-Que bien que alguien se dio cuanta- dijo la pelirroja preocupada abrazando al bebé
De pronto, la gente comenzó a señalar hacia Harry por encima de las gradas. Su escoba había comenzado a dar vueltas y él apenas podía sujetarse.
Entonces la multitud jadeó. La escoba de Harry dio un salto feroz y Harry quedó colgando, sujeto sólo con una mano.
-Paren el juego- exclamo el azabache
—¿Le sucedió algo cuando Flint le cerró el paso? —susurró Seamus.
—No puede ser —dijo Hagrid, con voz temblorosa—. Nada puede interferir en una escoba, excepto la poderosa magia tenebrosa... Ningún chico le puede hacer eso a una Nimbus 2.000.
-Debió de ser algún adulto-
Ante esas palabras, Hermione cogió los binoculares de Hagrid, pero en lugar de enfocar a Harry comenzó a buscar frenéticamente entre la multitud.
—¿Qué haces? —gimió Ron, con el rostro grisáceo.
—Lo sabía —resopló Hermione—. Snape... Mira.
-Si le pasa algo a mi hijo tu la vas a pagar- exclamo furioso el azabache, en dirección del pelinegro quien escuchaba todo indiferentemente
Ron cogió los binoculares. Snape estaba en el centro de las tribunas frente a ellos. Tenía los ojos clavados en Harry y murmuraba algo sin detenerse.
—Está haciendo algo... Mal de ojo a la escoba —dijo Hermione.
—¿Qué podemos hacer?
—Déjamelo a mí.
-Vamos Hermione-
Antes de que Ron pudiera decir nada más, Hermione había desaparecido. Ron volvió a enfocar a Harry. La escoba vibraba tanto que era casi imposible que pudiera seguir colgado durante mucho más tiempo. Todos miraban aterrorizados, mientras los Weasley volaban hacía él, tratando de poner a salvo a Harry en una de las escobas.
-Espero que lo logren- murmuro la pelirroja con lágrimas acumulándose en sus ojos
Pero aquello fue peor: cada vez que se le acercaban, la escoba saltaba más alto.
-Demonios- murmuraron preocupados los estudiantes.
Se dejaron caer y comenzaron a volaren círculos, con el evidente propósito de atraparlo si caía.
-Gracias- agradecieron los familiares del azabache.
-Nunca dejaríamos que alguien del equipo o la familia salga lastimado-
-No recuerdo que cumplieras eso cuando Harry les dijo que era el novio de Ginny- se burló la castaña.
-Eso es muy diferente- reclamo Percy
Marcus Flint cogió la quaffle y marcó cinco tantos sin que nadie lo advirtiera.
-Hee está usando mi idea- se quejó el ojimiel.
—Vamos, Hermione —murmuraba desesperado Ron.
Hermione había cruzado las gradas hacia donde se encontraba Snape y en aquel momento corría por la fila de abajo.
Ni se detuvo para disculparse cuando atropelló al profesor Quirrell
-Porque no está donde el resto de los profesores- preguntaron extrañados los Merodeadores
y, cuando llegó donde estaba Snape, se agachó, sacó su varita y susurró unas pocas y bien elegidas palabras.
Unas llamas azules salieron de su varita y saltaron a la túnica de Snape.
El profesor tardó unos treinta segundos en darse cuenta de que se incendiaba. Un súbito aullido le indicó a la chica que había hecho su trabajo.
-Eres nuestra Idoia Hermione- felicito el ojigris intentado aligerar el ambiente.
Atrajo el fuego, lo guardó en un frasco dentro de su bolsillo y se alejó gateando por la tribuna.
Snape nunca sabría lo que le había sucedido.
Fue suficiente. Allí arriba, súbitamente, Harry pudo subir de nuevo a su escoba.
-Ya está bien- varios suspiraron aliviados.
—¡Neville, ya puedes mirar! —dijo Ron. Neville había estado llorando dentro de la chaqueta de Hagrid aquellos últimos cinco minutos.
El mencionado se sonrojo por lo leído.
Harry iba a toda velocidad hacia el terreno de juego cuando vieron que se llevaba la mano a la boca, como si fuera a marearse.
El pequeño Harry se puso pálido.
Tosió y algo dorado cayó en su mano.
De igual modo salió una snitch en las manos de Lily y se disolvió tan pronto como la tocó.
-Ese hechizo si que es preciso y minucioso- dijo preocupada la pelirroja Weasley
Los Merodeadores y los alumnos vieron al niño con la boca abierta
—¡Tengo la snitch! —gritó, agitándola sobre su cabeza; el partido terminó en una confusión total.
-Atrapo la snitch con la boca- el azabache alzó al bebé y le dio varias vueltas. -Creo que eres la Premier persona que lo atrapa así pero aun así lo lograste- volvió a gritar emocionado está vez con el reto de los Merodeadores. Los Gryffindors gritaron felices de su gloria en el partido. Mientras los Slytherins gritaban que no era justo ya que no la "atrapó" sino que casi se la trago.
—No es que la haya atrapado, es que casi se la traga —todavía gritaba Flint veinte minutos más tarde.
-Es cierto casi se la traga no es justo- sigue reclamando Lucius a quién lograron desatarlo y quitarle el hechizo silenciador, pero no pudieron regresar su cabello a la normalidad.
-No rompió ninguna regla- contraatacaron los leones.
Pero aquello no cambió nada. Harry no había faltado a ninguna regla y Lee Jordan seguía proclamando alegremente el resultado.
Gryffindor había ganado por ciento setenta puntos a sesenta.
Los estudiantes volvieron a vitorear a excepción de las serpientes quienes seguían quejándose de que es injusto.
Pero Harry no oía nada. Tomaba una taza de té fuerte, en la cabaña de Hagrid, con Ron y Hermione.
-Una tarde con Hagrid anima a todos- confirmaron los Merodeadores
—Era Snape —explicaba Ron—. Hermione y yo lo vimos. Estaba maldiciendo tu escoba. Murmuraba y no te quitaba los ojos de encima.
-Señor Weasley no confirme nada hasta estar cien por ciento seguros- dijo el Auror logrando que varios se sobresalten porque en casi toda la lectura se mantenía callado, pero aun así el pelirrojo se sonrojo.
—Tonterías —dijo Hagrid, que no había oído una palabra de lo que había sucedido—. ¿Por qué iba a hacer algo así Snape?
Harry, Ron y Hermione se miraron, preguntándose qué le iban a decir.
Harry decidió contarle la verdad.
—Descubrimos algo sobre él —dijo a Hagrid—. Trató de pasar ante ese perro de tres cabezas, en Halloween. Y el perro lo mordió. Nosotros pensamos que trataba de robar lo que ese perro está guardando.
Hagrid dejó caer la tetera.
—¿Qué sabéis de Fluffy? —dijo.
-Fluffy?- preguntaron los alumnos.
-Definitivamente Hagrid pone los nombres tiernos a animales peligroso y nombres rudos a los tiernos- dijeron los Merodeadores.
-Ese perro es tuyo?- le pregunto Lily, pero el semigigante miraba a la nada emocionado por tener a ese perro.
—¿Fluffy?
—Ajá... Es mío... Se lo compré a un griego que conocí en el bar el año pasado... y se lo presté a Dumbledore para guardar...
-Hagrid- le reprochó la profesora McGonagall por no poder guardar el futuro secreto.
-De todos modos, lo iba a descubrir- aseguraron Ron, Hermi, Remus y Sirius -Se les mete algo a la cabeza y nadie se los saca- los dos azabaches les sacaron la lengua logrando risas en los presentes.
—¿Sí? —dijo Harry con nerviosismo.
—Bueno, no me preguntéis más —dijo con rudeza Hagrid—. Es un secreto.
-Mallllll- volvieron a hablar los anteriores.
-Si les dices que es un secreto más van a querer descubrirlo- continuó el ojigris.
—Pero Snape trató de robarlo.
—Tonterías —repitió Hagrid—. Snape es un profesor de Hogwarts, nunca haría algo así.
—Entonces ¿por qué trató de matar a Harry? —gritó Hermione. Los acontecimientos de aquel día parecían haber cambiado su idea sobre Snape.
-Lo estaba viendo con mis propios ojos- dijo la castaña -Aunque también eran erróneos- murmuró lo último.
—Yo conozco un maleficio cuando lo veo, Hagrid. Lo he leído todo sobre ellos. ¡Hay que mantener la vista fija y Snape ni pestañeaba, yo lo vi!
-También se hace eso para un contramaleficio- opino el ojimiel y la pelirroja.
—Os digo que estáis equivocados —dijo ofuscado Hagrid—. No sé por qué la escoba de Harry reaccionó de esa manera. ... ¡Pero Snape no iba a tratar de matar a un alumno! Ahora, escuchadme los tres, os estáis metiendo en cosas que no os conciernen y eso es peligroso. Olvidaos de ese perro y olvidad lo que está vigilando. En eso sólo tienen un papel el profesor Dumbledore y Nicolás Flamel...
-Listo diste el paso ahora definitivamente no se le quitará de la cabeza- dijo el ojimiel siendo secundado por Sirius.
—¡Ah! —dijo Harry—. Entonces hay alguien llamado Nicolás Flamel que está involucrado en esto, ¿no?
Hagrid pareció enfurecerse consigo mismo.
-No debí de hablar- se lamentó el semigigante.
-No es tu culpa Hagrid de Todos modos lo iba a descubrir- le dijo el ojimiel.
-Sigue leyendo Luna- le dijo la castaña.
-Este es el final del capítulo- tomo el marcapáginas -¿Quién va a ser el siguiente?- pregunto con su típico tono soñador.
-Yo quiero leer- pidió el rubio oxigenado.
Tomo el libro y lo abrió en la página marcada ….
