Nota: Los personajes aquí mencionados pertenecen a J.K. Rowling y su saga "Harry Potter", sólo la trama es mía y no permito que terceros la copien. ¡DI NO AL PLAGIO!


Luna se encontraba sentada en un de las aulas del cuarto piso, era su hora libre, y aprovecho para leer la nueva edición de "El Quisquilloso" que su padre le había enviado aquella mañana, a simple vista parecía estar muy concentrada en su lectura...

El chico la observó desde el marco de la puerta, sin emitir sonido alguno, se desplazo hasta donde estaba la chica rubia de ojos color cielo.

- Hola Theodore - saludo ella sin levantar la vista - ¿acaso querías asustarme? -dijo con una pequeña sonrisa.

- Sí, esa era mi intención, no comprendo como puedes saber que estoy aquí - ella se encogió de hombros - eres a la única que no puedo asustar - refunfuño cruzandóse de brazos.

- Eres muy cruel con los niños de primer año, no deberías aprovecharte de tu condición - regaño la chica.

- Es muy divertido asustar a esos renacuajos - sonrió maliciosamente - además, debo divertirme con algo y asustar es lo que mejor se me da.

La Ravenclaw no dijo nada más, pues sabía muy bien que él jamás dejaría de asustar a los niños de primer año y a todo aquel que quisiera gastarle una broma a ella.

Cerró la revista y lo observó con ojos tristes y nostálgicos, y de nuevo el recuerdo de aquella noche asaltó su mente...

...El castillo ardía en llamas y hechizos que iban de un lado a otro, todos trataban de defenderse de los mortífagos y no caer en el intento. Luna corría desesperada buscando a Theodore, tenía que morderse la lengua para no gritar su nombre y delatarse ante los mortífagos.

Él era parte de ellos, eso lo sabía muy bien, pero eso no quitaba el hecho de que lo amaba. Ella sabía también quién era realmente él, sin toda aquella máscara que portaba desde que era tan sólo un niño...

Salto unos escosbros, esquivo por poco un hechizo que paso volando justo encima de su cabeza. Había llegado a uno de los jardínes laterales que el castillo tenía, cuando su paso se vio cortado por un mortífago. Este, la observó detras de la máscara de forma maliciosa.

- Vaya, vaya, pero qué tenemos aquí, a la pequeña Lunática Lovegood - su voz grave le provocó un escalofrío - creó que me divertiré contigo un rato y luego te mataré.

De inmediato, unas cuerdas se ataron alrededor de su cuerpo, impidiendole así escapar. El otro se acercó a ella, se quitó la máscara revelando así que aquel chico era Marcus Flint, un ex Slytherin y un mortífago famoso por ser muy cruel y hábil con el crucio.

Luna no supo cuánto tiempo o cuántos crucios había recibido, ya ni siquiera podía emitir sonido alguno de su garganta, pues había gritado tanto que le dolía. Sintió el cuerpo de Flint sobre ella, sonriendo y pasando la punta de su varita sobre su rostro...

- Ahora morirás, Lovegood, y Nott encontrará tu cuerpo sin vida, colgando en lo alto de la Torre de Astronomía - una carcajada macabra brotó de su boca.

Su peso ya no se sentía sobre ella, sólo espero resignada, escucho el hechizo y luego su voz...

- ¿Luna estás bien? - preguntó Theo con un nudo en la garganta - abre los ojos bonita, soy yo - acarició su mejilla.

Luna abrió los ojos poco a poco y se encontró con el rostro del Slytherin frente a ella, sonriendole aliviado por haber llegado a tiempo...

Ninguno pudo decirse nada más pues otra maldición asesina había sido pronunciada desde las sombras, el cuerpo inerte de Theodore cayó sobre la chica, que derramo lágrimas silenciosas abrazando aquel cuerpo carente de vida...

- Ya es hora de tu clase de Pociones - la voz de Theo la hizo parpadear saliendo así de esos oscuros pensamientos.

Ella asintió, y juntos salieron del aula rumbo a las mazmorras. En el camino, el fantasma de Theodore Nott iba haciendóle bromas a todo aquel que se encontraba, para los alumnos más grandes ya era muy habitual verlo flotar siempre junto a Luna Lovegood, para los niños de primer año era muy escalofriante verlo pero se iban acostumbrando.

Pues aquel fantasma jamás saldría del castillo, ese sería su hogar siempre...