Los personajes no me pertenecen, créditos a Kouhei Horikoshi.


Los días fueron pasando con mucha preocupación, Izuku seguía muy pálido y junto con su hermana fueron a aplazar su inscripción en la universidad, hacerlo comer era toda una odisea, ingería muy pocos alimentos y al poco tiempo debía ir al baño y devolverlo.

Agradecía que su hermana recibiera al peliverde y su pequeño gato en su casa y eso ayudo a vigilarlo más, comía con más frecuencia, dormía un poco más y con las facultades de ella al cocinar le tenía una dieta adecuada a su amor, lo curioso es que en la academia su semblante no mostraba su incomodidad, su sonrisa, aunque débil seguía siendo tierna.

—Por favor si no entienden algo, no duden en preguntarme – les sonrió a todos y cuando poso sus ojos en los de él los cerro con ternura –

—Deku sensei – Kaminari levanto la mano y su peliverde lo volteo a ver dándole la palabra – ¿Podemos hacer una pregunta que no tenga que ver con la clase?

—Bueno, si no va a generar mucho alboroto creo que si – sonrió y asintió dándole el permiso –

—Bueno – Mineta se paró en su silla y coloco sus manos en la cadera – Tsuyu chan no ha querido contarnos sobre su relación con Tokoyami sensei y morimos por…

—Esperen un momento – su sensei se puso de pie de nuevo y empezó a acariciar su cuello y mejilla, símbolo de nerviosismo – Si Tsuyu san no ha querido hablar del tema no es bueno asediarla con preguntas.

—No importa Deku sensei – ella sonrió y se levantó – Fue una coincidencia, iba para mi casa y empecé a sentirme muy mal, sabía que mi celo está por llegar, empecé a correr porque otros empezaron a seguirme y tropecé con Tokoyami sensei, el cual me defendió y me escolto hasta la puerta, todo el camino nuestros aromas empezaron a combinarse.

—Que romántico – dijo Ochako y sonrió mirando al infinito – ¿Y después que paso?

—Mama salió – ella se sonrojo de inmediato y todas empezaron a suspirar – ella es doctora y se especializa en los exámenes de confirmación de parejas, hizo la prueba y salió positivo, se emocionó demasiado y lo recibió con los brazos abiertos, nuestros padres ya se conocieron – ella levanto su cabello y mostro su marca en el cuello – Se llegó al acuerdo de estar juntos después de mi grado, pero para evitar abusadores pues me marco.

—Tsuyu chan que bonito te felicitamos – todos se levantaron y la abrazaron – esperamos que seas muy feliz.

—¿Piensas seguir con tus sueños de ser pediatra? – el pregunto y todos se sorprendieron de ver que participaba en esa conversación - ¿Qué? Ella siempre hablaba de querer serlo.

—Si – ella sonrió y se acercó a su puesto – Tokoyami sensei dijo que al ser su pareja y omega eso no iba a ser una razón para quedarme en casa, que debía hacer lo que quisiera.

—Bien por ti, esfuérzate y se feliz.

Todos estaban emocionados por sus palabras, ahí entendió que su actitud siempre había sido muy déspota con sus compañeros, pero para su defensa era la actitud con la que convivía día y noche; todos hicieron silencio al escuchar como unos pasos se hacían cada vez más fuertes y profesores gritaban que en el pasillo no se corría. La puerta se abrió y un joven de cabello rojo puntiagudo, dientes filosos y una sonrisa de gato rizón, se lanzaban contra SU sensei.

—¡Izuku! – lo abrazo y empezó a dejarle besos por la mejilla – he regresado, el desfile está cerca y participare por fin.

—Kirishima kun, bienvenido – lo alejo un poco y golpeo con ternura la cabeza del contrario – Si estás aquí, quiere decir que Kacchan, ¿volvió?

—Vamos Deku, eres fuerte no te pongas nervioso – lo abrazo de nuevo, estaba a punto de salir y arrebatárselo, ahora entendía los celos de un alfa – Tu tío me dio la orden de evitar que se te acerque, y…

Todos estaban intrigados al ver como ese joven de aspecto musculoso le susurraba algo al oído y después lo veía sonreí y felicitarlo; aun así, quería correr y matarlo estaba muy cerca y no le gustaba.

—¿Sensei? – Aoyama fue el que rompió esa burbuja y se lo agradeció –

—Ay como lo lamento – se disculpó y se giró a verlos a todos con una tierna sonrisa – Les presento a Kirishima Eijiro, él es la mano derecha de All Might y su modelo Omega de ropa masculina número uno.

—Un placer conocerlos – su sonrisa era radiante, pero al escuchar que era omega de inmediato se tranquilizó – Como dice Izu chan, soy como el asistente personal de All Might, tío de este chico, que se dedicó muy juicioso a enseñarme mi papel en la compañía. ¿Verdad que es un buen sensei?

Todos asintieron y se acercaron al mayor, Izuku se hizo a su lado y con disimulo lo tomo de la mano, estaba temblando un poco y sabía que era por su tratamiento, su pulso se podía sentir algo alterado. El peli rojo estaba repartiendo gafetes de entrada y participación al desfile de modas, solo los omegas estarían en pasarela y los alfas serian invitados; estaba ahí para llevarlos al lugar donde tomarían sus medidas y empezarían a diseñar sus vestuarios, como lo había prometido All Might hace un par de semanas, todos se veian emocionados al ver que esa promesa se cumplía.

—Izu chan, tú también vienes con nosotros – lo vio asentir y como todos salían del salón – te espero en el auto. Y tu niño cuida de Midoriya, es como mi hermano y sé que está en buenas manos.

Le dio unos cuantos golpes en su hombro y salió, cerrando la puerta detrás de él; agradecía que fuera el final de la jornada porque ese alboroto no sería permitido iniciando clases, dese el inicio de ese día se había sentido un poco mal, su cuerpo lentamente se calentaba y su deseo hacia su sensei estaba incrementando, trataba de calmar su aroma siendo bastante difícil, cada vez que pensaba en Midoriya buscaba su aroma desde la lejanía, sus manos sentían su suave piel y estaba empezando a perder la tranquilidad teniéndolo tan cerca. Sintió como su sensei lo llamaba y al girarse un poco sintió esos labios delicados y temblorosos, correspondió el acto y lo abrazo con delicadeza, sintió como su instinto se despertaba casi al 100% y lo alejo.

—No es buena idea en este momento – Izuku lo abrazo y empezó a inhalar con fuerza – Creo que estoy entrando en celo, no quiero hacerte daño Izuku, déjame ir por mis inhibidores.

El negaba y sin pensarlo dos veces lo alzo, sintiendo como se aferraba a él como koala, corrió a su puesto, saco los medicamentos y se los inyecto de inmediato, su respiración estaba acelerada, se sentó y percibía el delicioso y casi imperceptible aroma de Izuku en su nariz.

—Tu olor – lo escucho en su oído y sentía que los medicamentos no ayudaban – empezó a llamarme desde que apareció Eijiro, mi corazón latía con fuerza y quería estar así.

—Lo siento – lo alejo un poco y dejo un beso en su frente – estaba celoso y solo pensaba que eras mío.

—Siempre seré tuyo – lo vio sonreír y bajarse de su regazo – Iré a la toma de medidas y saldré para el hospital, ¿iras a ver a tu madre? – el asintió mientras sentía como el mayor lo consentía – Preferiría que salieras directo a tu casa y así calmaras bien tu celo-

—¿No quiero que salgas solo y si te desmayas? – sabía que era probable pues aún le daba muy duro cuando salía de sus terapias –

—Probablemente Eijiro me acompañe – lo beso y sonrió – además últimamente me he sentido mejor, ya no me siento tan zombi.

—Llámame cuando llegues a tu apartamento – el asintió y volvió a besarlo fugazmente porque sentirlo solo hacía que su cuerpo se estimulara –

Verlo salir rompía su corazón, se estaba acostumbrando demasiado a su presencia y su amor por ese joven de ojos esmeralda crecía con cada día que convivían, su suegra lo llamaba para preguntar no solo por su hijo sino por él y eso lo alegraba demasiado; tomo sus cosas y salió, estaría un rato con su madre y después iría a tomar los inhibidores más fuertes.

Desde que su primer celo apareció hacia un par de años y después de salir tortuosamente de él, jamás volvió a sentirlo, pensó que tenía algún problema en su ser porque sin importar cuantos omegas pasaran por su lado con esos fuertes aromas el jamás sintió la necesidad de atacarlas, pero desde que conoció a Izuku algo en él se removió y empezó a temer por el mayor, así que ahora cargaba sus inhibidores básicos en la maleta para casos de emergencia y hoy sería el día de hacer uso de los medicados.

Se sentía más tranquilo pero el calor en su interior seguía ahí presionándolo y con ganas de salir, pero lejos de Midoriya ya no era tan doloroso; subió al cuarto y su madre estaba ahí, bella como siempre, delicada como una flor y sonriente como el amanecer.

—Hola madre – beso su frente y ella lo abrazo con ternura – hoy no me podre quedar demasiado.

—No te preocupes cariño, ahora cuéntame ¿cómo has estado? – y su conversación comenzó, verla sonreír lo llenaba de satisfacción –


Al llegar las modistas lo saludaron con mucho cariño y respeto, se llevaron a sus estudiantes a la zona de toma de medidas y diseño, Kirishima ahora se desenvolvía con mucha más facilidad y entendía la importancia de ser un buen líder.

—¿Que te dijo Kacchan cuando se dio cuenta de su conexión? – le pregunto a su amigo y vio cómo se sentaba a su lado –

—Primero me golpeo – soltó un suspiro y sacudió tan fuerte su cabello que lo dejo en su posición original – luego dijo que era imposible que él se metiera con un cabello de erizo, bueno para nada y tras del hecho pupilo del bastardo de Deku.

—Era de esperarse – acaricio su cabello liso, tratando de calmarlo – Kacchan es algo rudo.

—Pero me gusta esta actitud – él se sorprendió y sonrió un poco – lógicamente odio cuando te golpeo de esa manera, pero puedo estar más que seguro que siente que su ego fue aplastado por un omega, pero es fuerte, decidido y caballeroso.

—Dale tiempo – se levantó ya que era su turno de tomar medidas – Eres un buen joven y ahora vivirás aquí en Japón, compartirás más tiempo con él y tendrán la oportunidad de conocerse.

—Izu chan – vio la mirada llena de esperanza y solo le pudo sonreír - ¿eres feliz?

—Eso ni lo dudes – se alejó y entro al salón –

Extrañaba ese ambiente tan glamuroso y dedicado, el aroma a tela nueva y el sonido de las maquinas, la risa de los diseñadores betas y omegas, tanto hombres como mujeres se entendían y era gratificante ver hasta donde seguían llegando en su trabajo.

La ropa no era como esa extraña que solo se mostraba una vez y quedaba rezagada en los armarios, se buscaba que fueran aptas para todos los espacios, para que al momento de presentarse a una entrevista de trabajo no se vieran como omegas o betas comunes sino como personas que buscaban su felicidad por medio de sus aptitudes y estudios.

Eran bellas, llenas de formas, colores dignos y no los que anteriormente se usaban para diferenciarlos; estaba orgulloso de todo el esfuerzo que su tío colocaba en esa empresa, en sus empleados y de la confianza que le tenía.

—Midoriya sama – volteo a ver a Mei que lo llamaba y sonrió – En este desfile será presentado como heredero de la empresa, ¿desea un color especial, para su traje?

—El estilo que tu escojas estará bien – sabía que siempre se esforzaba en la confección de trajes, Hatsume Mei, era de temer en ese ámbito – Confió en tu gusto y capacidades.

—Hay Midoriya sama – ello lo abrazo y el respondió la acción – te hare lucir, guapo, elegante y deseable.

—Te lo agradezco Mei – la abrazo y salió del lugar, a la entrada del ascensor estaba Kirishima –

Ambos en completo silencio se dirigieron al auto, se permitió cerrar los ojos y descansar en el trayecto, el pelirrojo era un muy buen conductor, sentía confianza en él y en los cuidados que le brindaba.

—He pensado – el hablo y vio un pequeño sonrojo – que Bakugou te amaba demasiado.

—No es verdad – soltó un suspiro y volvió a cerrar sus ojos – él amaba su estatus de chico malo, yo era débil y se ensaño conmigo al saber que era Omega, una persona que ama de verdad no puede generar los daños que él me hizo. Su ego se vio lastimado, su fuerza física fue desplazada con mi capacidad mental.

—Lamento lo que te hizo – se disculpó como si parte de ese mal, él lo hubiera causado – estabas en una amistad toxica.

—Podría llamarse así – sonrió y recordó todo ese maltrato emocional y físico que le causo – pero se lo agradezco, porque me hizo fuerte, me permitió conocer a un compañero inigualable y disfrutar de un mundo que jamás pensé visitar.

Ambos siguieron en completo silencio entendiéndose más que antes, ser omega no era fácil, muchos alfas tendían a abusar de su poder y ellos solo debían someterse, las cosas habían empezado a cambiar desde las normas que All Might apoyo y estaban agradecidos.

Llegaron al hospital y él se dirigió a su puerta, sus nervios siempre se hacían presentes y en esos momentos moría por abrazar a Todoroki.

—Doctora buenas tardes – saludo y la pequeña mujer sonrió ante el saludo – lamento haber cambiado la hora, pero tenía que ocuparme de algunos asuntos.

—No debes preocuparte – le cedió el paso y el junto al pelirrojo ingresaron –¿Y él es?

—Kirishima Eijiro – tendió su mano y sonrió mostrando sus filosos dientes – Soy como un hermano de Midoriya, soy el protegido de su tío.

El tratamiento inicio y el solo podía pedir a Dios que lo llenara de fortaleza, que evitara que decaiga y más aún que le permitiera cumplir con su promesa de ser feliz con Todoroki.


Al llegar a casa su hermana lo recibió casi con una fiesta, solo porque estaba experimentando su celo, ahí se arrepintió de haberle contado, pero ella ya le tenía medicamentos adecuados, con una deliciosa comida permitiéndole descansar y tranquilizarse.

Era difícil porque cada vez que cerraba sus ojos veía a su sensei sonriéndole, besándoles, aferrándose a él y eso no le ayudaba en lo más mínimo, eran oleadas de calor en los cuales pedía internamente a gritos que Midoriya lo ayudara.

Su celular empezó a sonar y son dificultad contesto.

—Todoroki kun – cuando escuchó esa linda voz sintió esa presión en su estómago – quería decirte que ya estoy en casa, Kirishima me acompaño todo el tiempo.

—Me alegra que estés en casa, ¿Cómo te fue? – noto que su voz sonaba extraña – Creo que mañana no iré a clases.

—Me siento mucho mejor, ya los aromas no me cusan tanto malestar, la doctora dice que debo asistir a citas con el psicólogo, eso ayudara a complementar el tratamiento – escucharlo decir que se sentía mejor lo tranquilizo y soltó un suspiro de alivio - Todoroki kun, ¿te sientes muy mal? – sabía que estaba preocupado – ¿Quieres que te ayude en algo?

—No vengas – contesto y al mismo tiempo sonrió de escucharlo más alegre – avísame si quieres que te acompañe.

—Pediré las citas después – quería besarlo, moría por morder su cuello – ¿De verdad no quieres que te acompañe?

—No – noto que contesto de manera fría y un suspiro lamentable salió del mayor – no es porque no quiera verte, es que… diablos… es porque … te deseo.

—To…Todo…Todoroki kun – se lo imagino cubriéndose su rostro con su mano libre y el fuerte sonrojo en sus mejillas – no bromees así conmigo.

—No lo hago – se puso en posición fetal para tratar de calmarse – no te imaginas lo que tu sola voz causa en mí en estos momentos, quiero morder tu cuello o clavícula, quiero sentir la sensación de tu piel, quiero hacerte gritar mi nombre.

No recibió respuesta y supo que el mayor debía estar en un ataque de nervios tan grande que probablemente estaría en el suelo completamente desmayado.

—Te amo Izuku – y colgó, sintiéndose un poco más relajado y calmado –

Volvió a tomar otra dosis de los inhibidores y se permitió dormir, ya estaba tranquilo de saber que su novio estaba en casa, que se escuchaba más feliz y que eso que le hacía sentir era maravilloso.

En sus sueños vio a Midoriya con un lindo traje blanco, sus tenis rojos y un ramo de flores, se le acerco lentamente, lo abrazo y sintió como esas tibias lagrimas caían sobre su hombro, la sonrisa era radiante y lo amaba, más de lo que el mismo se imaginaba.

Sintió unas tiernas manos acariciar sus cabellos y rostro, eran tan cálidas que entendió que su sueño se había acabado, quería abrir sus ojos, pero se sentía tan tranquilo que dejo de sentir su dolor.

—¿Te sientes mejor? – su corazón se aceleró de nuevo y sus ojos de inmediato se giraron – por lo menos la fiebre te bajo un poco.

—¿Qué haces aquí? – temía por la integridad de su novio – no quiero lastimarte.

—Toma – le extendió un vaso con una bebida que olía extremadamente bien – es una bebida especial que mama prepara para mi tío, dejaras de sentirte desesperado o eso dice ella.

La tomo evitando tocar las manos ajenas, y lo bebió rápidamente, cada sorbo generaba una tranquilidad en su ser, lo cual agradeció, al terminar lo dejo sobre la mesita y se arrincono en su cama, tener a Midoriya cerca no era buena idea.

—Gracias – dijo por debajo de sus cobijas –

—Si llegas a necesitar algo llámame – sintió esas manos acariciarlo a través de su protección – También te amo Shouto.

Escucho como se levantaba y empezaba a caminar, su instinto de inmediato y sin que él lo quisiera tomaron al mayor y lo lanzaron a la cama debajo de él, llevo su nariz al cuello y empezó a inhalar con fuerza, lo amaba y en ese momento lo deseaba con desesperación.

—Dios – dijo y se alejó – lo siento, es mejor que te retires, te llamare cuando esto ya pasé.

—Dentro de poco pasara – lo vio incorporarse y sus mejillas estaban más rojas de lo normal – espero que para mañana a esta hora estés mejor, vendré a visitarte después de ir al hospital.

Se acercó y dejo un beso en la frente, ¨- cuando sea el momento podremos estar juntos -¨ le susurro y se fue.

—Mierda – soltó con toda la frustración que estaba guardando en ese momento – él es un lindo demonio en un cuerpo de ángel, creo que me eh vuelto a enamorar.


Bueno hasta aquí el cap, espero les gustara, después de este momento tratare de acelerar un poco la historia, buscare momentos que sean importantes en su relación tanto TodoDeku y BakuKiri.

Sin mas Ame l s ama.