Dia 10. Cementerio

Había comenzado todo como una simple e inocente broma.

Algo tan inocente como, "Sakura suele evitar todo lo que de miedo, es un poco cobarde".

Las palabras de Lan y las risas discretas de Shaoran al ver como Sakura se erizaba cual gato con el comercial del nuevo documental supernatural solo habían sido inofensivas.

Claro, a veces las palabras no saben la clase de día que ha tenido la destinataria.

Una mirada bastó para que ambos hechiceros quisieran salir corriendo de la habitación.

Muy tarde, ya ella había usado una carta para cerrar puertas y ventanas.

La mirada tétrica de Sakura fue acompañada por la manifestación de tres de sus cartas: La carta de las sombras, la carta de la ilusión y la carta de los sueños.

—Mueranse… — siseó sin ninguna emoción y con una sonrisa en su rostro. La frase fue acompañada de un chasquido de los dedos de la castaña haciendo que los gritos de súplica de los hechiceros fueran ahogados por la oscuridad.

… … … … … …

Lan sentía como su cabeza retumbaba de dolor por la caída. Abriendo lentamente los ojos se topó con que una penumbra lo rodeaba pero al menos podía ver la silueta de su mejor amigo moviéndose lentamente.

—¿Dónde estamos? —preguntó Lan tratando de ver si reconocía algo del lugar.

—Recuerda que Sakura usó tres cartas así que asumiría que estamos dentro de la magia de las mismas —respondió Shaoran. Un escalofrío recorrió su cuerpo al sentir como la magia de Sakura lo envolvía.

No era la típica energía cálida a la que estaba acostumbrado.

Esta vez esa aura mágica destilaba enojo.

Definitivamente ambos pagarían la inocente burla muy caro.

Le tomó unos momento a Lan y Shaoran reincorporarse y ver donde se encontraban; un cementerio rodeado de una espesa neblina los rodeaba. Las tumbas mostraban claros signos de abandono donde apenas y se podía leer los nombres de sus residentes y la hiedra empezaba a crecer sin preocupación entre los árboles huecos y sin vida.

Shaoran trataba de mantener la calma y no demostrar nada de sus emociones. Sabía que Sakura los estaría viendo y su terco orgullo le impedía darle gusto a su novia. Claramente su mejor amigo era otra historia.

—Nada de esto es bueno… Shaoran ponte de rodillas y pidamos perdón —murmuraba nervioso el peliazul mientras veía en todas direcciones.

—¿De qué hablas? Solo dejala que se tranquilice y ya pronto nos sacará.

—Es que eres idiota, no reconoces el lugar, ¿verdad?

Molesto por la cobardía de Lan, Shaoran dejó salir un bufido de frustración pero su vista captó inmediatamente algo que lo hizo estremecerse.

Un ojo humano rodeado por una fina arena le devolvía la mirada fijamente. El recuerdo de aquel libro que le había prestado a Sakura lo golpeó como un huracán. Al ver la mirada de absoluto pánico de su amigo supo que ambos pensaron en lo mismo.

—Dime que no lo leyó, Xiaolang te lo ruego…

—No pudo dormir por dos semanas después de terminarlo —sintiendo como el color abandonaba su rostro, mantuvo la mirada fija en Lan—. Es Sakura de quien hablamos, ella no es capaz de hacer eso.

—¿Si recuerdas lo que pasaba en esa historia? Me gustan demasiado mis ojos, Xiaolang. ¡No quiero perderlos!

—¡Lan! ¡Calmate!

—¡Tu novia se volvió loca Shaoran! Sakura no debió leer esa versión, debiste darle la historia feliz y llena de niños. ¡Nos van a sacar los ojos!

Incapaz de razonar con Lan, Shaoran sólo cerró los ojos y trató de que su magia alcanzara a su novia pero si algo sabía era que Sakura podía ser vengativa cuando se lo proponía.

Muy vengativa.

El parloteo de Lan continuaba sin parar pero el sonido de una rama quebrarse los hizo saltar del susto. Mirando hacia donde el sonido provenía, ambos contuvieron el aliento hasta ver como era un conejo el causante.

Les tomó un segundo comprender que el conejo no les devolvía la mirada.

En lugar de sus ojos, solo habían dos agujeros negros.

—Ay maldición… —siseó el peliazul—. Shaoran ese conejo…

—No lo digas, ¡no lo digas!

La pequeña criatura se acercaba dando pequeños saltos a donde ellos se encontraban, incapaces de moverse o de mantener la mirada en donde los ojos del animal debían estar, los jóvenes veían principalmente a sus pies cuando otro crujido los hizo sobresaltarse. Esta vez el un buho los miraba desde una rama cercana, los ojos amarillos de la criatura resplandecían por la luz de la luna pero no era lo unico que les devolvía la mirada.

El ave tenía en su pico dos ojos celestes inyectados en sangre.

Lan sólo tapó su rostro con sus manos tratando de acallar el grito de terror que salía de su garganta mientras Shaoran trataba de controlar la urgencia de vomitar ante tal imagen.

En ese momento un escalofrío lo recorrió al sentir arena bajar por su cuello y espalda, tratando de no girarse miró con los ojos entrecerrados a Lan pero este ya no estaba.

—¿Lan?

—Esta será una cena deliciosa… Los ojos manchados son raros de encontrar. —El olor a sangre inundó el lugar haciendo que sus náuseas empeoraban. Al ver hacia arriba notó que un nuevo búho había aparecido y ahora los ojos de su mejor amigo lo miraban desde la altura.

—No, no…¡Sakura!

¿Quién es el cobarde ahora, Shaoran?

La voz de Sakura lo hizo voltearse para encontrarse con una silueta deformada que le lanzaba una fina arena.

Luego de eso todo se volvió oscuro.

... ... ... ... ... ...

NA

Bueno, no se ustedes pero el relqto me traumo jajaja quede igual que Shaoran y Lan, al principio pura risita y ya luego como que esto se esta poniendo feo jajajaja

GGracias por los comentarios!