Jasper POV
La vida me había cambiado un poco desde el ritual de la lluvia. Podía notar el orgullo en los ojos de mi padre y mis hermanos parecían admirarme, sin embargo, lo que más me sorprendió es que mi madre me invitó a cenar. Dijo que quería ofrecer una comida junto a mis hermanos para celebrar el éxito del ritual.
Siendo honesto, jamás imaginé que podría recuperar el cariño de mi madre y aunque una parte de mí quiere confiar en ella, algo me dice que no debo perdonarla tan rápido... pero es mi mamá, todo lo que he querido en la vida es que ella vuelva a quererme y si consigo eso, creo que podría lograr todo en la vida.
Alice entró a la habitación en la que iba a maquillarme para cubrir mi cicatriz. Ahora que sabía que eso era posible, quería ver mi cara sin la máscara todos los días, me sentía mejor sin ella, por lo que esperaba no tener que usarla nunca más.
La joven trabajaba en silencio mezclando los productos para aplicar sobre mi piel, yo solo la observaba sin dejar de pensar en lo inteligente que era. Esta chica entrometida y un poco torpe, había conseguido cambiar mi vida por completo en unos pocos minutos, solo sé que estoy seguro de que podría morir feliz si ella me quisiera la mitad de lo que yo la quiero, con solo la mitad de lo que siento por ella sería más que suficiente.
-Alteza, debe prestar atención- señaló cuando ya había terminado de preparar el ungüento-, usted debe aprender a hacerlo en caso de que deba viajar o yo ya no esté aquí.
-¿Por qué ya no vas a estar aquí?- pregunté mirándola de reojo mientras comenzaba a pintar mi piel con el pincel- Recuerda que tú eres mía: mi padre te ha dado a mí, así que no puedes dejarme...
Ella se detuvo y me miró a los ojos mientras pensaba en qué decir al respecto.
-Alteza, yo no le pertenezco ni a usted ni al rey- murmuró antes de seguir trabajando-; ya hemos hablado sobre esto antes: yo soy libre, al igual que usted. No me gusta que hable sobre mi como si fuese un trozo de tierra o una vaca...
-Ya te he dicho antes que te considero mía, así como yo soy tuyo- sostuve su mano al tiempo que notaba una ligera capa de rubor cubriendo sus mejillas.
Puse mi mano libre sobre su espalda, a la altura de su cintura para atraerla hacia mí. Alice me miró sorprendida con sus ojos muy abiertos. Solté su mano para acariciar su mejilla con mis nudillos una vez. Había decidido que ahora iba a besarla y que no habrían confusiones ni errores, porque esta vez no habría alcohol de por medio ni nada que pudiera empañar el momento. Estaba muy cerca de unir mi boca a la suya, creo que ella también anhelaba nuestro beso porque no lucía enojada ni asustada. Todo era perfecto... hasta que la puerta de la habitación se abrió de golpe, Alice retrocedió nerviosa soltando el frasco en el que había mezclado el ungüento, derramando su contenido en el suelo y la señora Esme nos miraba visiblemente asombrada desde el marco de la puerta... Creo que nunca había odiado tanto a la concubina de mi padre, como en estos momentos...
-Lamento... interrumpir- murmuró al tiempo que la señorita Alice comenzaba a recoger los restos del frasco-, pero Alice debe darse prisa porque hay mucho trabajo que hacer.
-Sì, señora...- la chica aún tenía sus mejillas muy rojas y su respiración era agitada.
-Alice, primero debes atender al príncipe y luego te dedicas a limpiar el suelo- la chica miró a la señora Esme y luego me miró a mí antes de ponerse de pie y suspirar ofuscada por no hacer las cosas de la manera que podía ser considerada como correcta-. Ahora lávate las manos y continua con tu trabajo... Les dejo solos, Alice date prisa ¿Está bien?
Alice retomó su trabajo, mientras hablaba sobre propiedades de plantas para el cuidado de la piel y sobre como debía venir cada noche antes de dormir para lavar mi cara correctamente y que no quedaran restos del ungüento para no dañar mi piel a futuro. No hacía falta ser un genio para saber que toda posibilidad de romance se había terminado.
-Lo siento, Alteza- dijo mientras terminaba de repasar la cicatriz con el maquillaje-, es mi primer día como dama mayor de la corte y no dejo de cometer errores.
-No debes preocuparte de eso, tienes muchos talentos y pronto podrás aprender otras cosas... por cierto, el uniforme nuevo le queda bien.
Su uniforme ya no era amarillo como el de las damas que recién están aprendiendo o son nuevas en la corte, ahora usaba un uniforme color verde de seda decorado con algunas flores.
-¡Muchas gracias!... Alteza, ya terminé, si me lo permite, debo retirarme...
-Quiero hablar contigo sobre algo...- confesé mientras le quitaba algunas brochas y pinceles de las manos para ayudarla a lavar más rápido.
-¿Sobre qué?
-Mi madre me invitó a cenar hoy- murmuré sonriendo-, dijo que quería celebrar mi éxito en el ritual para atraer la lluvia.
-¿Y usted le cree?- me miró frunciendo ligeramente el ceño con algo de preocupación.
-¿Por qué no lo haría?- pregunté sintiéndome un poco triste por su reacción- Después de todo, es mi mamá...
-Sí, pero... con todo respeto, Alteza, la reina Tanya no ha sido amable ni buena con usted durante todo este tiempo. Yo creo que ella quiere algo de usted y está haciendo todo esto para manipular las cosas.
-¿No cree que quiera recuperarme como hijo?
-Alteza, no lo sé- murmuró mirándome preocupada-, pero creo que usted debe tener cuidado con la reina. No deje que ella lo ponga en contra de sus hermanos y tampoco permita que lo alejen de las personas que lo quieren.
-Yo... creo que iré a la cena... Necesito saber qué es lo que quiere, necesito escucharla antes de tomar una decisión.
-Está bien que quiera acercarse a su madre, pero siempre que la reina tenga intenciones buenas y sinceras... Si comienza a ser mala con usted y se siente incómodo con su conversación, es mejor que se aleje de ella...
Asentí antes de salir de la habitación sintiéndome un tanto confundido: sé que lo que dice Alice es verdad, pero yo aún quería volver a llevarme bien con mamá. Sé que me dijo cosas horribles cuando llegué, pero a pesar de la rabia, la perdoné y la quiero... Quiero que vuelva a tratarme como a su hijo y espero ganarme su aprobación.
Durante la noche, me preparé mentalmente para ir a la cena con mamá. Esta vez no llevaba regalos ni muchas expectativas, solo curiosidad y la esperanza de que ella pudiera volver a quererme.
-¡Hijo, pasa!- exclamó en cuanto una de sus damas abrió la puerta. Mamá se acercó a mí con una sonrisa antes de tomar mi mano- ¿Cómo estás? ¿Haz dormido bien en las dependencias de Garrett? Si no estás cómodo ahí puedo pedirle a la señora Esme que te ubique en una mejor zona del palacio.
-Yo estoy bien... gracias, ¿usted cómo ha estado?
-Bien ahora que haz venido...
Mamá me guió hasta la mesa de su comedor. En el lugar ya se encontraban mis hermanos, Jacob me saludó con una sonrisa y James no se atrevió a mirarme, supongo que sigue enojado porque por mi causa no pudo dirigir el ritual de la lluvia. Mi madre presidía la mesa, luciendo amable y encantadora, tal como en mis recuerdos de infancia: me miraba con una sonrisa amplia y cada vez que ponía carne sobre mi plato, me acariciaba por un segundo la mano.
-Estoy muy orgullosa de ti- murmuró mirándome a los ojos con una sonrisa que no pude evitar asociar con el cariño-, nuestra familia ahora se ha ganado el respeto del reino y es gracias a ti.
-En realidad yo no hice nada- respondí con una pequeña sonrisa-, la señorita Alice fue la que me ayudó, así que en realidad ella merece más crédito en todo esto. Realmente ella fue la que logró que pudiera dirigir el ritual y que todo fuera posible...
-Alice es estupenda- confirmó Jacob-, es una gran amiga y es muy lista y alegre.
-Jasper, ¿Crees que podrías dármela?- madre seguía sonriendo, pero yo la miré con seriedad sin entender- He oido que se la haz pedido al rey y que te la ha concedido, hace un tiempo le ofrecí a esa niña trabajar para mi, pero se negó, pero ahora que es tuya no veo el problema... ¿Puedes darme a tu cortesana? Te prometo que estará segura conmigo y podrás verla siempre que quieras...
-No.
Mi respuesta tomó a mi madre por sorpresa, quien de inmediato dejó de sonreír y me miró alzando una ceja.
-¿Por qué no?- insistió- Soy tu madre y no nos vemos hace mucho tiempo, deberías darme algún tipo de regalo...
-Porque Alice es lo único valioso que tiene este palacio , si se la pedí al rey es porque quiero darle mayor protección dentro de este lugar y porque en realidad quiero liberarla de sus servicios...
-¿Liberarla?- preguntó Jacob sorprendido- ¿Estás planeando casarte con ella?
Un matrimonio con Alice es algo que deseo, pero sé que no es posible. Yo estoy enamorado de ella y sé que si me caso solo será con ella, pero es verdad que la chica jamás me ha dicho que me quiere de una forma romántica, además aunque en estos momentos una boda sería posible, no quiero que se case conmigo en contra de su voluntad. Solo pensar en una ceremonia de matrimonio en que Alice deba estar prácticamente obligada a aceptar, hace que se me revuelva el estómago: si ella no me da su consentimiento de forma libre, jamas podría tomarla como esposa.
-No- respondí- y en todo caso, las decisiones de mi vida personal no son algo que debe importarles.
-Claro que nos importa- murmuró James de forma prepotente-; por si lo haz olvidado somos una familia y lo que hagas nos afecta a todos: casarte con una mujer que no tiene familia ni conexiones es un error, recuerda que la familia Swan renunció a ella, por lo que oficialmente Alice es nadie.
-No creo que si me caso con Alice o con cualquier mujer les afecte demasiado- respondí-, yo no tengo aspiraciones al trono ni a la política, por lo que en realidad si llego a casarme, me aseguraría de que mi esposa y yo viviéramos tranquilos y lejos de todos los dramas del palacio.
-Jasper, sobre eso...- mamá tomó mi mano entre las suyas- creo que deberías considerar tu idea de no involucrarte en política. Te iría bien en algún puesto, incluso podrías ser general o ministro... ¿Que te parece?
-Me parece que no estoy muy preparado para un puesto tan importante...
-Pero ya trabajas con Emmett- susurró mamá alzando levemente una ceja- y él ni siquiera es un familiar tan directo.
-Es mi hermano- respondí-, de alguna forma él también es mi familia... Madre, ¿usted quiere que deje de ayudar a Emmett?
-No necesariamente- respondió-, puedes seguir trabajando con él, pero me gustaría que nos entregaras algo de información: tú debes saberlo, ¿Es verdad que Emmett está enfermo?
Miré a mi madre y a James sintiendo que por fin todo lo relacionado con la cena iba tomando sentido. Alice parecía tener razón, pero aún yo quería aferrarme a la esperanza.
-¿Por qué quieres que te diga información de mi hermano?
-Jasper, tú lo sabes- mamá sonrió antes de dirigirle una breve mirada a James-, quiero que uno de mis hijos se convierta en rey y cualquier ventaja es importante.
-Puedo hacer más que pasarte solo información- miré a los ojos de mi madre, viendo un brillo de interés y curiosidad en su mirada-, si quieres puedo matar a Emmett...
-¡Jasper, ¿Qué estás diciendo?!- exclamó Jacob mirándome enojado.
-Si mamá quiere que me deshaga de Emmett, lo haré- respondí-, pero la condición es que yo sea el heredero al trono.
-¡¿Qué estás diciendo?!- exclamó mi madre- ¡Tú no puedes ser rey!
-Dijiste que uno de tus hijos debía heredar el trono- murmuré-, si mato a Emmett es justo que yo sea el que se convierta en rey.
-Eso nunca va a suceder- James me miró enfadado-, si matas a Emmett, yo seré el rey y tú solo podrás aspirar a ser un ministro o mi consejero.
-Entonces no hay trato...- sentencié poniéndome de pie
-Jasper, escucha,- mamá rodeó la mesa y se acercó a mí para acariciar mi mejilla- podemos llegar a un acuerdo y...
-Madre, por un momento pensé que de verdad su invitación a cenar había sido sincera, pero viendo el curso de la conversación me doy cuenta que solo buscaba utilizarme para su beneficio...- me aparté de ella y miré a mi familia por una última vez- Espero que recuerden que no me interesa el trono y que jamas traicionaría a mi hermano ni por el trono ni por ganarme el cariño falso de una mujer que debía ser mi madre...
Esa noche no dormí: no podía dejar de pensar si es que realmente estaba haciendo lo correcto, una parte de mi sentía culpa por el modo en el que había tratado a mi madre, pero por otro lado me sentiría aun peor si me hubiese decidido a traicionar a Emmett.
Durante la mañana el rey nos citó a James y a mí en el salón del trono. Según la cortesana que trajo la misiva, el rey tenía algunos anuncios que hacer y quería que nosotros dos estuviésemos presentes.
-Entonces... Jasper, ¿te haz habituado bien al palacio?- me preguntó el rey Carlisle después de saludarle.
-La verdad es que sí- respondí sonriendo-, estar aquí ha sido bastante agradable y he aprendido mucho.
-Vamos al tema de la reunión: como bien sabrán hay algunos problemas en la frontera- murmuró el rey adoptando un tono formal-, hay algunos bandidos y rebeldes que nos están causando varios problemas: ayer llegó un informe y las noticias son devastadoras, los grupos rebeldes arrasaron con un pueblo y por su modo de ataque parecen ser bastante agresivos, así que necesito que uno de ustedes vaya a controlar la situación.
-Parece que te vas, hermanito...- susurró James sonriendo con ironía.
-¡James!- exclamó nuestro padre con decisión- Necesito que viajes a la frontera y establezcas el orden.
-Padre, leí el informe ¡la situación en la frontera está fuera de control! La zona es prácticamente territorio rebelde: si ingreso con soldados me matarán sin siquiera poder negociar algo con ellos- exclamó enfadado- ¡Usted me está enviando a morir, padre!
-No es así, James, alguien tiene que ir a restaurar el orden- explicó el monarca- y tú eres el más capacitado para ello... ¿No dices que nunca te considero para nada? Pues ahora lo estoy haciendo...
-Su Majestad, con todo el respeto que se merece, si quiere matarme es mucho mejor que me condene a morir en la horca...
-James, si quisiera matarte, sabes de sobra que ya lo hubiera hecho...- pude notar a mi hermano totalmente frustrado, seguro de que nuestro padre estaba buscando una excusa para deshacerse de él- Jasper, como tu hermano mayor estará fuera ¿crees que podrás dirigir las prácticas del ejército?
Ese era un honor para el que no estaba preparado, se supone que James se encarga de dirigir los entrenamientos desde hace muchos años, por lo que realmente asumir esa responsabilidad es una clara señal de que estoy haciendo las cosas bien.
-Claro, Su Majestad, es un gran honor e intentaré hacer el mejor trabajo posible.
-Dirigirás un grupo pequeño de hombres y si lo haces bien, el príncipe heredero piensa ponerte a cargo de la seguridad de nuestro palacio y convertirte en general... Esta es tu oportunidad de asumir una gran responsabilidad, así que no lo desperdicies...
Alice POV
Estaba ayudando al príncipe Jasper a empacar sus cosas para el entrenamiento que tenía con el ejército real. Se iría por las cercanías del palacio a practicar habilidades con la espada por casi una semana, por lo que estaba bastante entusiasmado con la idea.
-Alteza, recuerde cada noche lavar muy bien su rostro, ya lo hemos conversado, pero no está de más reiterarlo...
-Ya lo sé- respondió mirándome como si mis palabras le aburrieran-, hemos repasado el procedimiento de maquillaje y limpieza casi 5 veces y estoy seguro de que no lo olvidaré.
-Si se le acaban los frascos con base antes de tiempo, no olvide que he empacado algunos ingredientes y...
-Alice, estaré bien- sentenció -, solo estaré fuera una semana... me encantaría llevarte conmigo, pero me temo que las jornadas serán bastante aburridas y no quiero que los soldados te hagan algo por ser la única mujer en ese lugar.
-Yo entiendo...
La verdad, es que tampoco me apetece mucho la idea de tener que soportar el asedio de unos 50 hombres, sin tener muchas posibilidades de esconderme y teniendo que dormir con un puñal en la mano y rezando a todos los dioses de todas las religiones que conozco, para que no me pase nada.
-Prometo que si el próximo viaje es más divertido y seguro para ti- sujetó mi muñeca antes de acomodar un mechón de mi cabello detrás de mi oído- le pediré permiso al rey para llevarte conmigo... ¿Te parece bien?
Asentí solo una vez, pensando en que tal vez puede ser divertido ver lugares nuevos. El palacio es muy grande, pero no puedo salir de él sin permiso del rey y, después de tanto tiempo viviendo aquí, he comenzado a extrañar lo que es vivir con completa libertad de movimiento.
-Alteza, ¿volverá a tiempo para el matrimonio de Seth?- pregunté después de recorrer la habitación buscando cualquier cosa que se me podría haber olvidado.
-Eso espero, creo que podré estar aquí un día antes de la boda... ¿Haz hablado con Seth?
-La verdad es que no- respondí después de suspirar un momento-, según creo no está muy entusiasmado con la boda, él no quiere a la señorita Renesmee: siempre está diciendo que ella parece un hombre y cosas por el estilo.
-Ella es una gran chica, la conocí hace algunos años y creo que si Seth le diera una oportunidad, ella lograría hacerlo muy feliz.
-No creo que sea justo para él casarse con alguien que no quiere- dije después de meditarlo un poco-. De donde yo vengo, la gente solo se casa cuando de verdad ya conoce a la otra persona y hay un sentimiento fuerte que los une.
-Pero Alice, tus tíos quisieron casarte con el rey y dudo mucho que haya sido porque sientan afecto el uno por el otro...
-Alteza, usted debe dejar de prestarme tanta atención- señalé antes de decidir que ya había terminado-, recuerde que perdí la memoria y que no recuerdo nada de mi pasado, por lo que a veces soy incoherente.
-Jacob dice que era una joven muy distinta: callada, cuidadosa, de escasas sonrisas y una apariencia triste... Es extraño, pero no puedo imaginarla así... Cuando Jacob comenta esas cosas siento que habla de otra persona...
-Tal vez una parte de mí murió ese día...si no me hubiese azotado la cabeza en una roca, probablemente no nos habríamos conocido y muchas cosas serían distintas ahora...
-Tienes razón... se me hace un poco tarde, prometo volver antes de la boda ¿está bien? - le miro de reojo un segundo, pensando que quizá se toma demasiadas molestias en ser amable conmigo-... Quiero pedirte algo...
-¿Qué cosa?- abro un poco los ojos, ya que no sé qué más puede querer de mí.
-Después de la boda quiero que hablemos a solas, necesito darle algo...
-¿No me puede decir ahora?- pregunté confundida-... Si está pensando en comprarme un regalo o un recuerdo de turista como un llavero, no necesito esas cosas, así que no se preocupe.
-¿Turista?- me miró como si le estuviese hablando de cosas incomprensibles- ¿qué es un turista y qué es lo que no necesita?
-¡No se preocupe!- dije riendo al notar su confusión.
-Pero prometes que nos veremos después de la boda.
-¡Sí!- exclamé notando que realmente se nos estaba haciendo muy tarde y que tengo bastante trabajo antes de que mi día se termine- ¡Estaré ahí y podrá entregarme lo que sea que quiera darme! Pero ahora, debe irse porque no es bueno llegar tarde y si se encuentra en una posición de poder, debe predicar con el ejemplo.
Asintió con una sonrisa antes de retirarse mientras yo me quedaba sola, pensando en cómo evitar el trágico destino de todo el palacio y que en estos momentos pende de un hilo lo bastante delgado como para cortarse en cualquier momento. Si dijera que mis temores hacia el príncipe Jasper desaparecieron, sería una mentira: soy consciente de que él es absolutamente capaz de matar gente, que guarda rencores profundos en su alma y que en cualquier momento puede querer cobrar venganza por tantos años de maltrato.
Sin embargo, no puedo ignorar el hecho de que antes ha tenido razones para matar, que ahora parece mucho más feliz en comparación a cuándo le conocí y que he dejado de tener visiones sobre el futuro desde que decidí que sería su amiga y que le ayudaría en todo lo que pudiera. No he vuelto a soñar nada relacionado con un baño de sangre y la posibilidad de que Jasper pueda acceder al trono, por lo que creo que las estrellas y Garrett se equivocan: el destino se puede cambiar y Jasper está cambiando lentamente el suyo.
Los preparativos de la boda me mantuvieron ocupada durante toda aquella semana por lo que ni siquiera pude pensar en nada que no fuera coser el velo de la señorita Renesmee. Se supone que el velo es rojo con adornos de color dorado, pero es un diseño bastante intrincado debido a que la tela es bastante delgada para la cantidad de peso que debe llevar: estoy segura que el traje para la boda en su conjunto pesa más de 20 kilos: tiene piedras preciosas bordadas en toda la extension de la falda que bien podrían ser oro, la parte superior de seda roja y con un escote con forma de corazón. Era muy bonito, tanto que no podía evitar sentir un poco de envidia por no poder probarme el vestido.
Gracias a todos los preparativos, las damas de la corte nos manteníamos despiertas hasta muy tarde e incluso el día del matrimonio nos levantamos a la madrugada para poder terminar con los últimos detalles.
La señora Esme iba a estar presente en la ceremonia, por lo que me había quedado a cargo del Daminton. Estaba terminando de supervisar la limpieza de uno de los baños termales, cuando alguien me sujetó del brazo.
-Eres Alice, ¿verdad?- por su vestido supe que era la señorita Renesmee. Se veía preciosa y su cara de niña resplandecía gracias a un ligero maquillaje. Asentí un tanto sorprendida, ya que ella debería estar casándose en estos momentos- ¡Tienes que hablar con el príncipe Seth!
-¿Qué ocurre con él?- pregunté preocupada.
Jacob estaba con ella y lucía igual o más preocupado que la joven.
-Seth no llegó a la boda- me explicó este último- y si no va en unas horas, el rey dijo que estaba dispuesto a castigarlo.
-Alice, tiene que ayudarme- exclamó la chica mirándome como si me evaluara- ¡No puedo dejar que maten a Seth! ¡Estoy dispuesta a lo que sea!... Si consigue que él salga de su habitación, estoy dispuesta de aceptarla como su segunda esposa...
Suspiré antes de seguirles hasta el cuarto del príncipe. A su puerta estaban sus hermanos mayores y sus abuelos, suplicando porque saliera. Me abrí paso entre todas esas personas para que pudiera escucharme.
-Seth, soy yo- murmuré-, por favor abre la puerta... ¿Podemos hablar?
El chico quitó el seguro de la puerta por lo que ingresé a su cuarto. Le vi sentado en el suelo, llorando y con una expresión llena de tristeza en sus ojos. Me senté a su lado en silencio mientras esperaba que él quisiera hablar.
-¡No lo entiendo!- exclamó- Jasper es mucho mayor que yo y no le han obligado a casarse, Jacob también es mayor y sigue soltero, ¿Por qué yo tengo que casarme con Renesmee?
-Tampoco lo sé- susurré-, pero estoy segura que la señorita Renesmee podrá hacerlo feliz; es una buena chica: lo quiere y creo que si le diera una oportunidad, usted podría quererla.
-¡Pero es que yo no la quiero!- protestó- ¡Odio el rojo! Y ella tiene esos pelos rojos tan feos ¡Nuestros hijos tendrán pelo de zanahoria! ¡Y ella es toda intolerable! Alice, esa chica es como un hombre ¡Me niego a casarme con un soldado!
-Usted exagera, la chica es muy bella y no todas las mujeres son pura feminidad, vestidos y perfume; está bien que ella tenga su propia personalidad...
-¡Pero es que no me gusta!- exclamó- Yo no puedo casarme con ella porque... porque... porque yo...
-Estás enamorado de mi- completé su frase mirándole con una pequeña sonrisa.
-¡¿Cómo lo sabes?!- preguntó muy sorprendido- ¿Quién te lo dijo?
-Nadie... lo sé hace tiempo... desde antes de vivir en el palacio y es que era un poco evidente...
-Pero si lo sabes, ¿Cómo puedes pedirme que me case con otra chica?...- el chico me miró a los ojos antes de tomar mi mano- Alice, ¿puedes ser mi segunda esposa? ¡Te prometo que solo te querré a ti y que nunca veré a Renesmee a solas!
-Seth, sabes que no me gusta la idea de las múltiples esposas: yo no podría compartir al hombre que amo con otra mujer, por lo que jamás seré la segunda esposa de alguien... lo siento...
-¿Por qué no eres honesta?- se puso de pie antes de limpiar sus últimas lágrimas- ¡No quieres casarte conmigo porque no me quieres! ¡Eres una mentirosa!... ¡No quiero volver a verte ni que me hables nunca más!
-Lo siento...- susurré con un hilo de voz- no puedo controlar mis sentimientos...
El príncipe Seth se dirigió a la puerta antes de que yo pudiera responder algo. Vi desde donde estaba sentada que el chico tomó a la señorita Renesmee de la mano para casarse con ella y terminar de una vez por todas con la ceremonia. Me sentí bastante triste, debido a que me dolieron sus palabras más de lo que pensaba y si hubiera podido evitar hacerle daño a Seth, lo habría hecho.
Contemplé la ceremonia de lejos, mirando la fiesta posterior desde una prudente distancia. La ahora princesa Renesmee parecía muy feliz, sonreía y asentía contenta a cada una de las recomendaciones de sus cuñados.
-Esta niña tonta no puede estar más contenta...- murmuró el general Charliea mi lado y mirando a su hija mientras limpiaba las lágrimas de sus ojos- La sonrisa no le cabe en la cara... ¡Se ve tan feliz que parece mentira!
La chica no dejaba de sonreír, aunque el príncipe Seth parecía enfadado y se negaba a tomarle la mano o a prestar atención a sus regalos de boda. Era Renesmee la que agradecía, recibía los obsequios y besaba a su nuevo esposo en las mejillas a pesar de que él se ruborizaba y la miraba de reojo.
De pronto me fijé que el príncipe Jasper se reía por alguna razón junto a su cuñada y en ese momento tuve una nueva visión: el príncipe Jasper alzaba su espada para azotar con su filo la espalda del príncipe Seth, quien se encontraba arrodillado a sus pies.
Retrocedí asustada al tiempo que las lágrimas comenzaron a acumularse en mis ojos y me alejé corriendo antes de que alguno de los príncipes pudiera verme.
¿Qué puedo hacer? ¿Cómo cambio las cosas ahora?
Quiero poder cambiar todo lo que va a ocurrir, pero no puedo: haga lo que haga el príncipe Jasper va a matar a sus hermanos, a su familia y a su pueblo. Va a ser cruel con personas inocentes y aunque lo intente, sé que no puedo hacer que él mejore.
A pesar de que he decidido encerrarme en mi cuarto temprano, no lograba poder dormir: mi corazón estaba latiendo muy rápido y no podía respirar bien. Sentía mucha ansiedad por mis visiones y me daba miedo dormir, por lo que decidí levantarme para ir a los jardines a ver si respirar un poco de aire fresco lograba ayudarme a recuperar la calma.
Me arrodillé sobre el pasto para intentar respirar, por lo que poco a poco comencé a sentir mi corazón latir con un poco más de normalidad.
-¿Alice?-me puse de pie al sentir la voz del príncipe Jasper a mi espalda- Pensé que ya no vendría...
Había olvidado que había quedado de verle después de la boda, siendo honesta ni siquiera había pensado en eso y es que en estos momentos tampoco me importa lo que quisiera decirme o darme.
No pude evitar sentirme tensa, mientras él se acercaba a mí. Me envolvió la cintura con sus brazos, abrazándome por la espalda y apoyando su rostro en mi hombro. Permanecí quieta por un momento, mientras intentaba reunir el valor suficiente para enfrentarle. No quería volver a tenerle cerca nunca más, porque comenzaba a sentirme un tanto sofocada al sentir su respiración sobre mi cuello.
-¡Suélteme!- exclamé antes de alejarme de él. El príncipe Jasper me miró confundido al tiempo que yo intentaba mantener una prudente distancia entre ambos- ¡No quiero que vuelva a acercarse a mí!
-Alice, ¿Qué tienes?- me preguntó preocupado- ¿Por qué me dice eso?
-Porque tengo miedo de usted, Su Alteza.
-Dijiste que no me tenías miedo- murmuró sorprendido.
-Pensé que las cosas podían cambiar...- respondí mirándole a los ojos- ¡Me equivoqué! ¡Porque usted no tiene solución!- grité reuniendo toda la rabia y frustración que sentía en esos momentos- ¡Usted nunca va a cambiar! ¡Usted va a terminar arruinando todas las cosas al final! ¡Usted siempre va a ser...!
-¡No lo digas!- me interrumpió al borde de las lágrimas- Por favor, ¡tú no me digas que soy un perro, que solo traigo mala suerte y que estoy maldito! Por favor, no me hagas esto... Tú... tú eres mi persona.
-¡No!- exclamé- ¡Yo no soy su persona! ¡Nunca he sido suya y jamás lo voy a ser!
Insistió con acercarse a mí y rodear mi cintura con su brazo, mientras yo en vano intentaba empujarle para que me soltara.
-Alice, tú eres mi única confidente- susurró-, tú... ¡tú sí eres mi persona! ¡Me perteneces! ¡No puedes dejarme sin mí permiso! ¡Ni siquiera puedes morir sin que yo lo permita primero!
Se acercó a mí para besarme, a lo que yo giré un poco mi rostro para que no lo hiciera, sin embargo, sujetó mi barbilla con su mano y me besó con decisión.
Esta vez el beso fue completamente diferente a lo que había ocurrido en la primera oportunidad: sus labios presionaron los míos sin mayor delicadeza al mismo tiempo que yo intentaba empujarle lejos de mí, golpeando su hombro. Me sentía muy abrumada y solo deseaba que esto se terminara pronto.
Después de un par de segundos, dejé de forcejear con Jasper. Él era mucho más fuerte que yo y, aunque permanecí la mayor parte del tiempo completamente inmóvil, correspondí su beso al final, quizás más por un acto reflejo, que por un auténtico deseo.
Cuando el príncipe Jasper se apartó de mí, ni siquiera me atreví a mirarle: me sentía lo suficientemente avergonzada y humillada como para enfrentarme a sus ojos, por lo que mantuve mi mirada hacia el suelo. Además, yo estaba haciendo un gran esfuerzo para no llorar por todo lo que me estaba ocurriendo.
Jasper me miró un par de segundos antes de sujetar mi muñeca con fuerza y obligarme a caminar con él. Yo no quería acompañarle hacia ningún sitio, pero a pesar de que intenté soltarme todo era en vano y cuando me subió a su caballo lo supe: él quería llevarme lejos del palacio...
