Capítulo 12: "El descenso."
Elizabeth habia estado en el Grill practicamente durante dos días y medio. Pasando la rabia de haber visto y escuchado a Damon hablando y coqueteando con Rose. Desde entonces no habia pisado la casa de huéspedes, su telefono estaba repleto de llamadas de Stefan y para su asombro de Damon también.
Ella terminó su malteada rápidamente antes de levantarse hacia la puerta del Grill. No podía esconderse para siempre del mundo. Menos cuando Klaus amenazaba con aparecer. Cuando salió se topó con una masa en forma de cuerpo. Ella miró hacia arriba encontrándose con los ojos azules claros de Damon.
"¿Donde te habias metido?" preguntó Damon con rabia.
Elizabeth se quejó molesta haciéndose a un lado, tratando de caminar junto a él para poder seguir adelante con su día. Pero el se movió interrumpiendo su salida. "¿Que quieres?"
"Tú vendrás conmigo." dijo el encogiéndose de hombros.
"¿Por qué?" ella se burló.
"Alguien está herido y necesitamos tu ayuda en este asunto." Damon dijo vacilando un poco.
"No me importa." Elizabeth dijo apartandolo para seguir su camino, pero el comenzó a seguirla. Ella rodó los ojos molesta antes de voltearse hacia él una vez más. "¿Quién?"
"Rose." Damon respondió después de un momento.
"¿Y por qué se supone que debo ayudar?" preguntó Elizabeth con curiosidad.
"Escucha, metí la pata con un lobo, ¿de acuerdo? Y ella dijo que estaba marcado o algo por el estilo." Damon dijo poniendo los ojos. "Pero mordieron a Rose, sólo soy..."
"Mira eso. Damon Salvatore se siente culpable." Elizabeth se burló, fingiendo un jadeo. "Alerta a los medios de comunicación."
"Elizabeth, por favor. Sólo tienes que ir, mirar la cosa y luego irte si quieres." Damon negoció, esperando que funcionara.
"Esta bien." Elizabeth aceptó bajando la guardia un poco.
Elena ya estába ahí cuando llegan a la casa de huéspedes. Damon llevó a Elizabeth inmediatamente a la sala de estar, donde Rose y Elena estában hablando en voz baja. Elena se levantó cuando Elizabeth entró en la habitación, sorprendida de verla.
"Mira." dijo Damon mientras se movió hacia Rose que aflojaba su bata, mostrando una marca de mordedura muy fea. Estába llena de sangre y se veia infectada; la piel que la rodeaba se estaba desgastando.
Elizabeth se acercó al sofá mirando de cerca la herida. Bueno, era grave. Extendió la mano tocando la piel, sintió náuseas cuando un trozo de piel se fue con ella. Literalmente, parecía que los años estában alcanzando a Rose, ella se estába convirtiendo en el cadáver en descomposición que debería haberse vuelto hace cientos de años. Y estába sucediendo rápidamente. Elizabeth nunca habia visto una mordedura de hombre lobo, y ahora tenia una nueva razón para no querer acercarse a ninguno.
"¿Cómo se ve?" Rose le preguntó, volviendo la cabeza para tratar de ver la herida.
"No se ve tan mal." Elizabeth susurró mientras cubria el hombro de Rose. Luego se alejó del sofa, acercandose a Elena. "¿Dónde está Stefan?" ella preguntó por el hermano que en realidad queria ver.
"¿Por qué? ¿Quieres pedir disculpas por hacerle caso cuando te necesitaba?" Elena acusó.
"Si estás tratando de hacerme sentir culpable, no pierdas tu valioso tiempo. Ahora, respóndeme." Elizabeth dijo con rabia.
"Se fue." Elena hizo una pausa. "Él quiere traer de vuelta Isobel, él piensa que ella puede..."
"He oído lo suficiente." Elizabeth dijo fastidiada de hablar con Elena. Se volteó hacia Damon mirandolo seriamente. "Necesito hablar contigo a solas."
Ella salió de la sala con Damon siguiendola de cerca.
"¿Que pasa?" Damon preguntó confuso.
"Lo de Rose no tiene mejoria. No debe beber sangre porque no la ayudara, solo la hará sentir peor." Elizabeth dijo en tono bajo que sólo ella y Damon escuchaban.
"Debe haber alguna cura. Algo." Damon dijo molesto.
"No se si haya alguna cura." Elizabeth dijo mirando hacia la sala antes de mirar de nuevo a Damon. "Pero lo que sí es seguro es que a Rose no le queda mucho tiempo, su cuerpo se esta desvaneciendo con rapidez."
"¿Y no puedes ayudar con tu magia o algo?" Damon preguntó sonando un poco desesperado.
"No, lo siento." Elizabeth dijo. "Y si pudiera, tampoco sería muy confiable. He estado siglos sin usar la magia y no me acostumbro a ella todavía."
"Es una lástima." Damon susurró desviando la mirada.
"Lo siento Damon." Elizabeth dijo antes de caminar hacia la entrada.
"¿A donde vas?" Damon le preguntó.
"No puedo quedarme mas aquí." dijo ella encogiendose de hombros. "Klaus esta muy cerca y yo debo mantenerme alejada, al menos por un tiempo. Creo que llegó el momento de irme."
"Oh, bueno." Damon dijo. "Esta bien, gracias por intentar ayudar a Rose."
"No hay problema." Elizabeth asintió rapidamente. Antes de abrir la puerta.
"Elizabeth." Damon la llamó deteniendola. Cuando ella volteó tardó unos segundos en decir la palabra. "Suerte."
Elizabeth asintió solamente antes de irse de la pensión, sin mirar hacia atrás.
Un par de minutos más tarde, Damon vió a Rose moverse en su cama. "Hola, ahí." susurró Damon.
"Lo siento." dijo ella simplemente.
"Fuiste a un alboroto asesino." Arrugó la nariz. "Sucede."
"Lo siento, Elena." dijo Rose cuando Elena entró en la habitación. Damon la miró. "No me gusta tomar vida humana. Nunca lo he hecho."
Damon se volvió hacia Elena, un poco molesto. "No deberías estar aquí."
"Es lo peor de todo." susurró Rose. "La caza. La necesidad de matar. La sed. El placer que te trae después. No estaba destinada a ser malvada."
Elena entró en la habitación, pero Damon levantó la mano para evitar que se acercara más. "Aléjate de aquí."
Ella lo apartó, sentándose junto a Rose, ignorando completamente a Damon. "Ser un vampiro no te hace malvado. Es la forma en que eliges vivir esa eternidad que te hace malvado. No eres malvada, Rose." le aseguró al vampiro moribundo. "Nunca lo serás. Y algún día, tendrás tu propia familia."
Rose suspiró. "Dudo eso." Ella se echó a reír con tristeza.
"¿Duele?" Elena la incitó.
Rose asintió. "Me duele."
"Bueno, entonces deja de hablar de eso." Damon chasqueó y agarró a Elena por el codo arrastrándola hacia arriba. "Tu necesitas salir. No estoy pidiendo una vez más."
"Damon se parece mucho a mí." dijo Rose, interrumpiéndolos. Damon y Elena miraron a la rosa pálida. "Él quiere preocuparse. En el momento en que lo hace, huye de él." Rose miró a Elena. "Lo siento por lo que he hecho hoy."
"Lo sé." susurró Elena.
"Y necesitas pelear." le ordenó Rose. Ella miró a Rachel. "Necesitas pelear. Sé que estás asustada, pero tienes que hacerlo de todos modos." De repente, ella comenzó a toser. Elena se acercó e intentó consolar a Rose, y Damon observó. Rose dejó de toser. "Mm." murmuró ella mirando a Elena. "¿Por qué eres tan amable conmigo? Deberías odiarme."
"Soy humana. Esa es su excusa." bromeó Elena con una sonrisa más feliz.
Rose le devolvió la sonrisa. "Nunca puedes olvidarlo. Lo que es ser humano. Me persigue. Pero es lo único que nos mantiene en marcha." de repente ella gimió y gritó.
"¿Qué hacemos?" Elena presionó a Damon.
"Vete." espetó Damon. Empujó a Elena a un lado y se sentó junto a la cabeza de Rose, deslizando sus brazos alrededor de ella mientras ella gritaba.
"Damon—" Elena comenzó.
"Sólo vete." le dijo a él, tratando de mantenerse tranquilo, pero no estaba funcionando. "Tengo esto." le aseguró, y Elena se estremeció ligeramente.
Rose suspiró, todo calmado de su episodio anterior. "¿Quién hubiera pensado que serías un buen tipo?" Preguntó, su voz baja. Él sostuvo su mano en la suya y su cabeza descansó sobre su pecho. Damon se rió ligeramente.
"No soy agradable." respondió él e inclinó la cabeza hacia ella. "Soy malo. Me gusta."
"Mientes." le dijo Rose.
"Shh." Damon la silenció. "Shh. Sólo duerme. Solo duerme." Él le acarició el hombro y apoyó la barbilla en su cabello, esperando ese momento que ella soltó.
Rose se movió por los campos, absorbiendo el cálido sol que había creado con sus poderes. Se sentó en el suelo, contemplando su idea del paraíso. Para ser honesto, no estaba mal. Mucho mejor que el infierno personal en el que vivía, donde estaba enamorado de una mujer, que no lo amaba.
Rose se sentó a su lado y habló. "Este era mi lugar favorito para venir como una niña. ¿Como supiste?"
"La palabra circula." El sonrió Rose lo miró y sonrió de nuevo. "Se lo dijiste a Elena."
Rose se rió entre dientes. "¿Estoy soñando?"
Él no quería arruinar el momento, así que solo se encogió de hombros, y Rose se echó a reír aún más, suspirando para sí misma alegremente. La felicidad en su rostro no pasó de él.
Ambos suspiraron.
"El sol está tan caliente." le dijo ella. "Extraño esto. Extraño ser humana."
Damon la miró. "La humanidad no es todo lo que parece."
Ella continuó, ignorándolo. "Tenía amigos. Tenía una familia. Me importaba."
"Todavía lo haces." le aseguró Damon.
"No." Rose negó con la cabeza. "Pero lo haces." Se dio la vuelta. "Has construido una vida, quieras admitirlo o no. Pasé quinientos años solo... existiendo."
Damon negó con la cabeza. "No tenías elección, estabas huyendo de Klaus."
"No, siempre hay una opción." replicó ella, iniciando una discusión.
Damon se apartó de ella y decidió que esta no era una buena manera de terminar con su vida. "Sabes, estás arruinando nuestro día perfecto con tu extraño balbuceo filosófico."
Ambos se rieron y él la tomó en sus brazos.
"Me gustaría disfrutar del aire fresco." Ella le susurró al oído. "¿Lo disfrutarás conmigo?"
Damon se apartó y asintió. "Por un tiempo." él estuvo de acuerdo, sonriéndole. Rose le devolvió la sonrisa y él la acomodó en su pecho, con las manos entrelazadas.
Damon miró hacia la distancia, sabiendo lo que tenía que hacer, y eso lo estaba matando por dentro.
"Gracias." le dijo Rose mientras jugaban con las manos.
"¿Para qué?" Preguntó Damon.
"El dolor se ha ido." le dijo con un tono ligero.
"Me alegro." susurró Damon en voz baja.
"¿Los veré de nuevo?" Preguntó Rose, girándose hacia él. "¿Mi familia?" ella aclaró Damon la miró, inclinando su cabeza. ¿Qué se suponía que iba a decir a eso?
"Creo que verás a quien quieras ver." le informó.
Rose sonrió. "Eso estaría bien. Tal vez yo también vea a Trevor." se apartó un poco de él y dijo esas palabras que necesitaba escuchar antes de terminar todo. "Ya no tengo miedo."
La mano de Damon soltó la de Rose y él se estiró hacia un lado, su mano agarró un pedazo de madera áspera y afilada. Lo agarró con las dos manos y lo colocó en su corazón. Su rostro estaba en su cabello, lágrimas caían de sus ojos. Se suponía que era él. Se suponía que debía morir.
Rose se levantó de su posición y miró a Damon.
"Voy a correr contigo a los árboles." desafió ella.
"Bueno, vas a perder." le advirtió.
Rose negó con la cabeza. "Soy más vieja y más rápida."
"Oh, ¿eso crees?" Damon se levantó de su posición sentada y Rose se rió de todo corazón. "Bueno, estoy controlando este sueño. Tal vez voy a hacer trampa."
Ella lo miró. "A la cuenta de tres."
Damon mantuvo la estaca de madera sobre su corazón, vacilando ligeramente. Pero era mejor sacarla de su miseria. Tenia que ser.
"Uno."
Agarró el arma con más fuerza, con miedo de hacerlo. ¿Por qué tenía que ser ella?
"Dos."
Él no podía soportarlo más. Metió la estaca en el corazón de Rose, y ella respondió con un jadeo. Sus ojos estaban húmedos, y sus manos aún se aferraban con fuerza a la estaca. El sueño había terminado, y una lágrima rodó por su mejilla. Rose murió, allí, justo en sus brazos, sus lágrimas cayendo en su cabello. Se apoyó en ella, temiendo dejarla ir.
Pero tendría que hacerlo.
El sheriff Forbes se detuvo ante el auto de Damon detrás de él, y Damon se enderezó apoyándose en el costado de su Camaro. Sacó las llaves de su baúl y caminó detrás de su auto.
"Aquí está tu vampiro." dijo Damon simplemente, levantando el tronco y revelando a Rose muerta en el compartimiento.
"¿Cómo la encontraste?" Los ojos del sheriff se agrandaron.
"No importa." Damon intentó no romperse. "Lo que importa es que se acabó."
"Gracias, Damon." El sheriff Forbes suspiró. "Una vez más, has ayudado a mantener a esta ciudad segura."
"Yo... me encargaré de enterrar el cuerpo." ofreció. Liz asintió y él se volvió para cerrar el maletero, sintiendo que su corazón le dolía por el remordimiento. Se suponía que era para él. Se suponía que debía morir.
Ese pensamiento no moriría dentro de él. La culpa se apoderó de él como una ola oceánica.
Se colgó de la tapa del maletero por un segundo extra antes de golpearlo.
Cuando Damon regresó a casa, lo único que quería hacer era tomar un baño y dormir el dolor. Quería apagarlo, pero sabía que no podía hacerlo.
Cuando entró lo estaba esperando una persona que menos esperaba. "Se suponía que te irías." dijo el antes de caminar hacia ella.
"Lo hice, pero decidí regresar para asegurarme de que estabas bien." Elizabeth dijo entregándole un vaso con bourbon.
"Aprecio el gesto. Sólo me alegra que se haya acabado." Damon dijo bebiendo todo el bourbon dejando el vaso en la mesa.
"Sabes que no te creo." Elizabeth dijo cruzandose de brazos.
"Ve a dormir, Elizabeth. Descansa un poco. Mañana será un día totalmente nuevo. Podras irte y seguir con tu vida." Damon le pidió.
"No me iré." Elizabeth dijo, ganándose una mirada de Damon. "Ya no."
"No tienes que quedarte por lástima." Damon replicó con molestia.
"No lo hago por eso." Elizabeth dijo secamente. "Lo hago porque me he dado cuenta que se meten en demasiados problemas. En especial tú. Por eso decidí quedarme para cuidarlos. Además siento que les debo mucho."
"Gracias. Supongo." Damon dijo haciendo una reverencia falsa.
"Aunque lo tomes como broma." Elizabeth dijo molesta ahora. "Eso hacen los amigos, o en nuestro caso frenemys."
"Si claro frenemys." Damon dijo sonriendo un poco.
"Se que estás sufriendo Damon." Elizabeth dijo después de un rato en silencio. "Se lo que es perder a alguien cercano."
"¿Que quieres escuchar?" Damon preguntó con rabia. "¿Que me importaba Rose? ¿Que estoy triste? Bien, no lo hice y no lo estoy."
"Ahí vas, pretendiendo apagarlo, pretendiendo no sentir." Elizabeth respondió. "Damon, estas demasiado cerca. No renuncies. Eres mejor de lo que aparentas ser."
"Siento, Elizabeth. ¿Esta bien? Y apesta." Damon gruñó. "Y lo que apesta aún mas es que debería haber sido yo. Jules venía por mí."
"Te sientes culpable." murmuró Elizabeth.
"Eso seria humano de mi, ¿verdad? Y no soy humano." Damon se acercó a Elizabeth hasta estar a unos centímetros de su cara. "Eres la que habla acerca de renunciar y es todo lo que haz hecho, darte por vencida."
"Tal vez." Elizabeth dijo dando un paso lejos de Damon. "Por eso no quiero que hagas lo mismo que yo."
"Vete a dormir." Damon le ordenó. "Ya a habido suficiente perdición, tristeza y crecimiento personal por un día."
"De acuerdo, me voy." aceptó Elizabeth frustrada antes de voltearse para irse.
Estuvo a punto de irse, pero se detuvo. Volteó a ver a Damon y aunque no lo decía sabía que lo necesitaba. Decidida se acercó a el abrazándolo. Sintió como se tensaba un poco antes de poner su mano en su espalda acercándola a el. Ambos se quedaron así un rato hasta que se separaron un poco incómodos.
"Buenas noches, Damon." susurró Elizabeth antes de alejarse subiendo las escaleras hacia su habitación. Ella sabia que él necesitaba tiempo para estar sólo y aceptar lo que había pasado con Rose y esperaba que supiera que estaría ahí para el cuando la necesitase.
