Ese día Adrien no quiso regresar a su departamento. Pero no regresar podría hacer que la situación fuera sospechosa, supuso. Podría comer algo antes de que Luka llegara a casa, y él podría irse a su habitación de inmediato.

Si se encontraba con Luka lo saludaría y le diría que estaba cansado. ¿A Luka no le importaría no hablarle, no?

Bueno, no había nada qué temer. Él podía lidiar con esto.

'Sí, claro... porque todo lo que hice fue tomar su juguete de acción favorito y lanzarlo al suelo', Adrien resopló, enojado. No podía creer lo que había hecho. No podía creer que se había metido en esta situación. Quería culpar a algo o alguien, quería decir que había sido un accidente, pero sabía muy bien que no era cierto.

Esto era su culpa.

Amaba a Marinette; lo hacía desde hace mucho tiempo, y sabía que sus sentimientos por la hermosa chica fueron especiales desde la primera vez que se vieron. Pero Adrien había intentado alejar a Marinette. Había intentado darse una razón para estar fuera de su vida. Pero no había sido suficiente.

¿De verdad quería rechazar el amor de Marinette por el bien de Luka?

Adrien no podía evitar pensar que no.

Si no hubiera hecho lo que hizo anoche, hoy no tendría que pelear con su consciencia.

Adrien no sabía cómo se había metido en esto, pero aparentemente arrastró a Marinette en su pecado, y ahora ella decía que lo amaba. Aun cuando no sabía cuán sincera iba Marinette con esto; de alguna forma sabía que era verdad. Su corazón saltaba de felicidad cada vez que pensaba en esto, pero su conciencia le recriminaba.

Se suponía que Marinette debía amar a Luka, no a él.

No podía quitarle la novia a su amigo.

Mientras comía la sopa instantánea –no tenía ganas de comer nada más– casi se atoró con la comida cuando de súbito escuchó la voz de Luka.

—¿Adrien?

Adrien trató de recuperar el aire que se había quedado en su garganta hasta que las lágrimas salieron, y entonces sintió una mano palmeando su espalda mientras la otra le ofrecía un vaso.

Dio un gran sorbo y por fin dejó de toser.

—¿Qué pasa? ¿Te asusté? —Luka preguntó riendo suavemente.

—No... ¿por qué me asustarías? Es solo que no te escuché llegar... —Adrien musitó, sin ser capaz de mirarlo a los ojos.

—Quiero hablar contigo. —Luka dijo con tono serio, sentándose al lado opuesto de la mesa.

—¿De qué? —Adrien preguntó tratando de sonar casual, pero bebió de su vaso para poder seguir evitando mirarlo a los ojos.

—Marinette me dijo lo que pasó anoche.

Adrien escupió el agua y algunas gotas cayeron en el rostro de Luka.

—¡Oye! ¿En serio, qué te pasa? —Luka le gritó poniéndose de pie para secar su rostro. Cuando se sentó otra vez el corazón de Adrien latía en su garganta. No podía creer que Marinette le hubiera contado a pesar de las cosas que Adrien había dicho. Esta conversación podría terminar con todo, pero era lo mejor; Adrien pensó.

—Si estás bien ahora, hablaré, pero prefiero que no estés ni comiendo ni tomando agua... — Luka sentenció virando los ojos. —Como decía, hablé con Marinette. Dijo que los dos se encontraron con su ex anoche. Ella no lucía bien. Mencionó algo sobre que había bebido mucho. No quise molestarla con los detalles, pero quiero que me lo digas.

De súbito, Adrien soltó el aire que contenía, sintiéndose aliviado. Claro, después de darse cuenta que Marinette no le había dicho nada a Luka. Aún.

Aclaró su garganta y pensó en lo que diría.

—¿Qué quieres que te diga? La mayor parte de todo es quizá lo que estás imaginando... la tipa no es buena, y de alguna forma verla puso mal a Marinette... —Adrien dijo sin querer hablar demasiado.

—Oh, vamos, dame algunos detalles. ¿No es normal que quiera saber lo que pasó con mi novia? —Luka insistió, y Adrien suspiró derrotado. Claro, Marinette era su novia. Luka tenía derecho de saber lo que Adrien hizo.

—Su nombre es Juleka. Tenía una novia de prominente escote a su lado, pero estaba flirteando con Marinette. Juleka es el tipo de chica a la que quieres evitar en cuanto la ves sonriendo pagada de sí. —Adrien dijo, resoplando al final. —Dijo que quería ponerse al día con Marinette y nos ofreció beber con ellos. No iba a huir de ella. Quería que Marinette le probara que ya no le afectaba más su presencia...

—¿Por eso fingiste ser su novio?

Adrien se sorprendió un poco y no supo cómo responder hasta que Luka explicó más.

—Marinette me dijo que fingiste.

Adrien asintió, y volvió a aclarar su garganta. Esta conversación estaba poniéndole nervioso. Como si Luka fuera una bomba de tiempo que estallaría si cortaba el cable equivocado.

—Sí, tuvimos que fingir. De hecho fue idea de Marinette. De súbito les dijo que yo era su novio y bueno, seguí el juego. —Luka asintió entendiendo y Adrien prosiguió. —Bebimos un poco, ella preguntó unas cuantas cosas... y al final creo que entendió que Marinette la había olvidado. —Musitó como si los sentimientos de la noche anterior regresaran a él. —En el pasado, creo que salió con Marinette y usó su amor para convencerla de esconder su relación. Marinette accedió, pero esta chica usó esto a su favor. Siguió viendo a otras chicas a su espalda, y supongo que cuando su relación fue revelada, culpó a Marinette por seducirla. Y así ella terminó siendo señalada al final. Es por eso que asumo, huyó...

—Maldita. —Siseó empuñando las manos. —¿Estás seguro que se ha ido ahora? No volverá a molestar a Marinette, ¿no?

—Creo que no. Es solo Marinette quien está lastimada con su existencia. —Adrien suspiró, frustrado.

—Ya veo... —Luka musitó. —¿Cómo estaba Marinette? ¿Cómo lidió con ella?

—Estaba bien. Claro no del todo; pero lo convincente suficiente. —Adrien respondió.

Luka de súbito lo miró con duda, como si se diera cuenta que había un hueco en la historia.

Adrien se movió nervioso esperando que Luka hablara.

—¿Cómo es que hicieron que creyera que eran novios? ¿La abrazaste? O... no me digas que... ¿la besaste? —Luka preguntó entrecerrando los ojos.

Adrien volvió a aclararse la garganta, sus mejillas se sonrojaron. Miró alrededor y buscó una forma para evitar su pregunta.

'¿Que si la besé?', pensó. De hecho, había hecho más que eso. ¿Debía decirle?

¡No, claro que no!

—¿Quizá en la mejilla? —susurró y esperó que funcionara.

Luka lo miró un momento, como si buscara algo, pero lo que sea que buscara, no lo encontró.

—Ok. —Dijo y se puso de pie. —Iré a mi habitación, y puedes seguir comiendo si quieres. — Dijo señalando el frío bote de sopa de Adrien. Cuando dejó la cocina, Adrien siguió mirando su comida. Su poco apetito ya se había ido.

Al día siguiente, Adrien fue a la biblioteca para tener algo de paz – los exámenes estaban muy cerca – pero alguien estaba esperándolo en su lugar de siempre. Quiso girar e irse pero ya era tarde.

—Adrien... necesitamos hablar... —Marinette dijo con voz suave y poniéndose de pie.

Adrien suspiró y cerró los ojos.

—Pensé que ya lo habíamos hablado, Marinette. —dijo con tono firme, y giró para seguir caminando; pero la pequeña y cálida mano de la chica lo detuvo. Giró hacia ella y vio las lágrimas apareciendo en los ojos azules. Su corazón se apretó y sintió que el tacto de Marinette lo quemaba. Pero no sucumbiría.

—Marinette... por favor...—

—Adrien... no podemos mentirle así. No puedo esconderle esto... ¿cómo se supone que esté con Luka y finja que nada pasó?

Adrien movió la cabeza y alejó su mano.

—No tienes que estar con él. Si quieres termina tu relación pero no puedes decirle lo que pasó. Porque aún si terminas con él, yo nunca estaré a tu lado. ¡Ya te lo dije! No quiero que Luka salga lastimado por mi culpa. Y no quiero tener nada que ver con esto. Si lo dejas, se deprimirá demasiado y no entenderá. Pensará que es su culpa, tratará de solucionarlo. Si crees que puedes lidiar con eso, déjalo. —Adrien supo que lo que había dicho había sido cruel y la mirada en los ojos de Marinette le hizo sentir como un imbécil. Pero si se suponía que debía ser el malo entre ellos, lo haría.

—Pero te amo a ti... no a él. —Marinette dijo con tono suave, dejando caer una lágrima.

Adrien tuvo que mirar a otro lado para poder evitar abrazarla y decirle que también la amaba, decirle que todo estaría bien...

—Marinette... no puedes hacerme esto. No me involucres en esto. ¿Por qué no entiendes que todo lo que quiero es proteger lo que tengo? ¿Crees que solo es Luka el que me daría la espalda si se entera de lo que hice? ¿Crees que Nathaniel y Chloé entenderían y nos darían su bendición? —gritó, pero luego suspiró para poder calmarse. —Lo que hicimos... ESTO, estuvo mal. —dijo señalándolos a ambos. —Nada bueno saldrá de esto... es por eso que deberías seguir con tu vida como si nada hubiera pasado, y olvidar lo demás. Si me sigues y traes a colación el tema en la primera oportunidad, no funcionará. ¡Así que deja de hacerlo y déjame en paz!

Marinette lo miró en shock. Sus ojos mostraban todo el dolor, decepción y confusión que sentía. Dos lágrimas cayeron y el corazón de Adrien se apretó. No se dio cuenta de lo que estaba haciendo hasta que estuvo muy cerca de Marinette; su mano gentilmente sujetó el rostro de ella, y sus pulgares retiraron sus lágrimas. Quería besarla, pero sabía que no podía.

Y todo lo que pudo hacer fue susurrar.

—Lo siento, Marinette... de verdad lo siento...

—Tonto. —Marinette dijo cambiando la mirada a una más afectuosa. —Eres tan tonto para pensar que las cosas pueden resolverse así... si quieres que me vaya, lo haré... no volveré a molestarte... pero mi amor por ti no será menos. Aún seguiré mirándote como ahora. ¿Podrás lidiar con ello?

Adrien tragó en seco, manteniéndose callado.

¿Podía lidiar con eso? No lo creía... ¿pero qué podía decir?

Ya había tomado una decisión.

Marinette se alejó de él y se fue, sabiendo que Adrien no le respondería ahora.

Se sentó en una silla frente a ella y sacó sus libros de su mochila, abriendo la página que se suponía debía estudiar. Miró la misma hoja durante mucho tiempo sin entender nada.

Deseaba que hubiera una forma para sacar a Marinette de su mente.

Continuará...