#Día 2

Marinette sintió los brazos reptar alrededor de ella. Al principio iba a protestar hasta que hubo un ligero beso en su nuca mientras terminaba de quitarse el jabón de los ojos y giraba. Su sonrisa se extendió cuando vio a Adrien mirándola a la expectativa – como si le pidiera permiso para unirse a ella en la ducha.

De normal Marinette diría que no porque si lo hacía nada productible se haría. Pero tenían el departamento para ellos solos – no tenían la visita de Nino o la sobreprotectora Alya.

Jaló a Marinette de modo que hubo poco espacio entre ellos. Podía admirar el cuerpo de su novia, claro, lo veía con frecuencia y lo conocía muy bien. Desde antes de declarársele a Marinette, la había admirado de lejos.

Marinette fue la primera en cerrar la distancia entre sus labios. Su novia se presionó contra él. Adrien no pudo evitar soltar ese suspiro de placer cuando se inclinó hacia Marinette. Lo mejor de besarla era que nunca era igual. Algunos días, Marinette era tímida y complaciente – otras era exigente sobre lo que quería.

Hoy, parecía que Marinette lo había extrañado.

Sonrió pagado de sí en el beso mientras se presionaba traviesamente contra ella.

—Adrien... —Marinette gimoteó pellizcando a Adrien por ser travieso ya que tenían poco tiempo en privado antes de que los demás llegaran 'como Juan por su casa'.

Esta era una de las veces que Marinette tenía permitido ser codiciosa – y Adrien no pudo evitar apretar la piel de su cintura.

Sus besos eran como chocolate derretido. La lengua de Adrien se movió para separar sus labios, entrelazándola con la de Marinette, a quien le enloquecía el poco esfuerzo de Adrien para meterse bajo su piel. Adrien la besaba de la forma en la que hacía lo demás – animado, feliz, y apasionado. Marinette no supo si fue el suspiro de Adrien o el suyo el que tragó cuando el rubio la presionó más firme contra la pared de la ducha.

El aliento de Marinette se quedó atrapado en su garganta, cuando hizo esa siniestra cosa con su lengua haciendo que Marinette tuviera dificultades para no caer.

¿Cómo es que su novio podía ser tan pillo como ahora y otras veces era tan adorable cuando su rostro se presionaba, cansado, en la curva de su cuello? Había algo de orgullo que solo Marinette sentía al verlo así. Todo ese carisma y pasión yendo hacia un solo punto: Marinette Dupain-Cheng.

Cuando sintió las manos apretando su trasero, no pudo contener el gemido que Adrien le arrancó sin vergüenza alguna.

Era sexy. La textura de la lengua de Adrien en su boca hacía que se sintiera de gelatina. Se sentía tan bien.

Adrien se presionó más fuerte y Marinette sintió que un ruego subía por su garganta. Solía avergonzarse de excitarse solo con un beso pero la presión de la parte frontal de Adrien le sugería que ella no era la única excitada.

—Más... —Marinette dijo en un susurro cuando Adrien besó su mentón. Depositó un dulce beso tras la oreja de Marinette, mordiendo la piel en la forma en la que sabía que a ella le gustaba. Las rodillas de Marinette temblaron mientras se aferraba a los hombros de Adrien. —Ah...Adrien...necesito que...

—¿Qué necesitas? —Adrien dijo sonriendo pagado de sí.

Pero el destino les tenía algo.

Ambos saltaron cuando escucharon una puerta abrir y cerrarse – escucharon las voces llamando sus nombres y de pronto el grito de Alya.

—Pues Marinette es más objetiva.

—Entonces preguntémosle.

—¡Marinette!

Marinette resopló, alejándose de Adrien. Murmuró enojada saliendo de la ducha.

El ambiente se había arruinado.

Pero Adrien lo detuvo sujetándola de la muñeca.

—Te recompensaré luego... —Adrien prometió sabiendo que tenían menos privacidad ahora que tenían a Alya golpeando la puerta del baño y buscando a Marinette.

Adrien suspiró y Marinette se inclinó hacia adelante para depositar un suave beso.

—Más te vale... —Marinette murmuró y fue a vestirse para poder calmarse antes de salir y atender lo que sea que Alya y Nino quisieran.

Fin