-He sido la peor madre del mundo…-chilló la mujer, sonándose la nariz. –Debo confesarte algo…Vasile. Tu hijo de pequeño te recordaba como un buen padre, solo que yo le mentí mucho. Manipulé sus recuerdos. Es verdad que te fuiste…pero se por qué lo hiciste, no querías ponernos en riesgo a mí y a Ionut. En una sociedad como esta, eventualmente alguien te descubriría y trataría de lastimarnos…Pero el remedio fue el peor. Nuestro hijo se volvió un asesino, y murió por mi culpa…-

Meimi miraba la escena sin poder decir mucho, con un nudo en la garganta. Una familia se había roto ante sus ojos, y el hombre que había intentado asesinarla tenía gente que siempre lo había amado a pesar de ser lo que era, pero las mentiras y las omisiones arruinaron su vida. Una mentira hecha con las mejores intenciones, acabó ocasionando dolor y amargura a muchas personas inocentes…

-Señores Ardelean…si puedo hacer algo por ustedes, estaría encantada…- sisieó Saint Tail con un hilo de voz. No quería interrumpir el luto de los padres del joven vampiro.

-Ya has hecho bastante por esta noche, querida niña…-habló paternalmente Vasile lanzándole una mirada compasiva a la muchacha. –De verdad que me siento muy avergonzado de que mi hijo quiso sobrepasarse contigo y quería hacerte otra de sus víctimas. Yo soy quien tiene que retribuirte algo por el dolor y el miedo que te causó mi hijo…-

-No, señor, no se preocupe, estoy bien…-farfulló Meimi, embarazada.- Al menos la policía llegó y Tetuski ya esta en el hospital. ¿Qué será ahora del señor Hitachi?-

-Es un bobo, pero tiene buen corazón…-sonrió el vampiro- Aunque no me guste admitirlo, al final el ha sido el gran héroe de esta noche. Sólo el tuvo el valor que yo no tuve para acabar con esta locura…- Vasile acarició el cabello de su mujer, que recargaba su cabeza en el pecho del hombre. De pronto, ella se levantó.

-Yo si quiero darte algo, chiquilla…-La mujer salió hasta un estante. De ahí sacó un manuscrito hecho a máquina. Se lo tendió a Saint Tail, quien lo tomo confundida.

-Esto es lo que avancé hasta hoy de la novela. No lo necesito más. El concurso se cancela. Dáselo a alguna de tus amigas si les gusta la novela, a alguna chica que conozcas que pueda hacer buen uso de ello. – Meimi estaba impactada.- Ellas sabrán terminar mejor la saga que yo. No quiero volver a escribir nada sobre vampiros.

-Ustede tiene mucho talento, señora Ishikawa!- protestó Saint Tail .- Debe seguir con el concurso…-

-Prefiero reparar mi pasado, y enmendar las cosas con mi único amor. El hombre de mi vida…-miró con mucho cariño, a Vasile, que le devolvió una sonrisa triste.

Saint Tail supo que ya no tenía que hacer nada allí. Salió por la ventana tras despedirse del matrimonio, con el escrito bajo el brazo. Era quizás la oportunidad más grande que le había caido casi del cielo, por casualidad. Llegó a casa y leyó por una hora y media todo lo que pudo de la novela, hasta que el sueño la venció…

Días después, Meimi había concluido la novela que Daiki le había prestado. La verdad es que le había agradado el tema detectivesco aunque no era su género preferido. También había leído el documento que la señora Ishikawa le había dado. No le urgía escribir la parte faltante, de momento sólo quería distraerse y no pensar demasiado en muchas cosas.

-Hola, Daiki!- saludó la muchacha a su compañero al llegar a la escuela. El joven estaba de buen humor y le sonrió, cosa rara en él.

-He terminado de leer tu novela de vampiros, Haneoka. No esta mal, pero no es lo mío…-le tendió de vuelta su libro. Meimi sacó de su mochila el libro de Daiki y se lo dio también. – Me quedé bastante intrigado con ese final…-

-Así que te gustan las novelas cursis de niñas?- espetó Meimi en tono de burla.

-Claro que no!- gruñó el joven detective.- Es sólo que…Bah, no molestes, Haneoka!- Le sacó la lengua.

-Eres un grosero…- la chica hizo un gesto de ofendida, en broma.-

-No te compro esa actitud, Haneoka, - Daiki alzó la ceja. –Lo único que se es que no quiero saber nada de vampiros…por un buen rato. Rina aún está en el hospital.- el semblante del muchacho cambió. La expresión de Meimi de inmediato se tornó preocupada.

-Pobre…espero que le vaya mejor. ¿Cómo esta?-

-Aún tiene que estar unos días más pero evoluciona notablemente.- carraspeó el chico- No encontramos nunca al asesino, el señor Ardelean vino a la estación hace días y anunció que se iba del país junto con su ex mujer. Cateamos su casa, pero no encontramos nada relevante. Yo sigo pensando que había algo raro con ese hombre, aunque no creo en los cuentos de vampiros. Nada de eso es real. – La pelirroja soltó una risita discreta.

-De qué te ríes, Haneoka?- el joven irritado notó que Meimi se había reído-

-Nada, que no puedo reírme?- refunfuñó la pelirroja.

La discusión continuó derivando en argumentos cada vez más absurdos. La normalidad estaba de vuelta en la ciudad, hasta que Saint Tail de nuevo hiciese acto de presencia…