Una disculpa por la tandanza que me tomo para publicar los capitulos, pero ya saben, la universidad y el trabajo quitan mucho tiempo libre, además si son en línea. Aún así espero que les guste el capitulo que les dejo a continuación.
Capitulo 23.
"Anakin esta vivo y se encuentra en mi nave.
Me debes una explicación"
Temor paralizante.
Fue lo que sintió Obi-Wan al leer ese mensaje.
Diez años habían pasado desde que la purga de los jedi comenzó, diez años desde que había luchando con su antiguo aprendiz, diez años desde la caída de la república y diez años desde su mudanza permanente a Tatooine.
Cuando llegó al planeta arenoso, al principio se sintió extraño viviendo en un ambiente relativamente tranquilo. Las guerras clon habían dejado en él una sensación permanente de alerta, no importase cual fuese el ruido que se produjera fuera de su choza, siempre su sable estaba listo para atacar o defender. No obstante, poco a poco, su día a día se volvia más tranquilo, llegando a tal punto de añorar su vieja vida como general.
Su cabaña estaba en medio de la nada, ninguna persona se atrevía a molestarlo y solo salía de allí cuando necesitaba conseguir provisiones o cuando alguien se encontraba en peligro.
El proteger al indefenso era parte de su ser.
También solía realizar caminatas en el desierto o sentarse en una gran roca a meditar, pero sobretodo a distancia prudente, podía vigilar al hijo de Anakin, Luke.
Luke fue criado como un granjero al igual que sus tíos, sin embargo a lo largo de los años, el niño comenzaba a mostrar interés sobre los planetas, mecánica y por supuesto naves espaciales. Esto solo provocaba un desacuerdo por parte de su tío Owen, pues este no quería que el pequeño niño terminara igual que su padre.
Obi-Wan no podía molestarse con el temor que mostraba el tío de Luke ante las ideas del pequeño de querer viajar por toda la galaxia, porque después de todo sabía bien que solo buscaba el bienestar de su sobrino, y en parte él también había contribuido con ese miedo al no revelar el terrible destino de Anakin a Owen y a Beru. Ya que cuando Kenobi entregó a Luke bajo la tutela de los Lars, les dijo que Anakin había perecido en las purgas jedi y que su último deseo era que cuidaran a su hijo. Era una mentira, lo reconocía, pero era mejor no contarles la verdad, y por un tiempo creyó que su viejo padawan realmente estaba muerto...
Hasta que vio a Darth Vader por primera vez en la holored.
En un comienzo no podía creerlo, su mente le decía que era imposible aquello, dado que recordaba haberlo visto caer inmóvil sobre las cenizas negras de Mustafar con una enorme herida en el pecho producida por su propio sable. Sin embargo, no era capaz negar que sus sentimientos le decían lo contrario.
Anakin seguía con vida.
Pronto salieron más noticias sobre todas las campañas exitosas del Lord Oscuro contra los rebeldes y los jedi. Retratándolo como el nuevo héroe que traería paz al imperio.
Obi-Wan veía horrorizado en lo que su padawan se convirtió, Vader no tenía piedad contra aquel que se atreviera a darle cara y pudo verlo claramente cuando se enteró de la muerte de toda una flota rebelde. Quinientos hombres contra un Lord Sith y solo el Lord siguió en pie.
El hombre que empuñaba el sable carmín ya no era el niño que conoció en las arenas, ya no era el aprendiz que entrenó, ya no era...su hermano.
No, ahora era un asesino despiadado con mucha sed de sangre.
Le costó trabajo aceptar la terrible verdad de que Anakin había muerto para renacer como Darth Vader, y de inmediato a su mente vino una preocupación mayor, la seguridad de Luke y Leia. Si llegase a dar con ellos, estaba muy seguro de que no dudaría en introducirlos al lado oscuro y el destino de los pequeños terminaría en sufrimiento perpetuo.
Era por ese motivo que optó por separar a los gemelos y los encargarlos con personas de confianza, Luke con sus tíos y Leia con Organa y su esposa. Por el momento creyó que era la mejor solución para ellos.
Nunca le dijo a Bail que Anakin seguía con vida y que era Vader, debido a que como gobernador y senador de Alderaan y secretamente líder de la rebelión, corría el riesgo de ser atrapado por el mismo Lord Sith y torturado hasta que revelara todos sus secretos. Y temía que en esa tortura Organa llegara a desvelar el origen de Leia, lo que causaría un infierno. Así que por su seguridad era mejor mantenerlo con poca información.
No obstante, jamás pasó por su mente que Vader recurriría a Anakin para infiltrarse entre los rebeldes. Si no era detenido, la rebelión dejaría de existir.
Al poco tiempo de haber leído el mensaje de Bail, sintió una presencia imborrable en su ser, Anakin estaba en Tatooine y no se hallaba solo, también pudo percibir la presencia de Ahsoka.
Sin perder tiempo, Obi-Wan tomó su capa junto con su sable de luz y salió de su cabaña apresuradamente. Tenía que verlo con sus propios ojos y si era el caso, tenía que terminar lo que había empezado en Mustafar, solo que esta vez, daría el remate final, aunque le costase la vida.
Caminó por unas cuantas horas en el desierto bajo la luz de la luna, descubriendo que Anakin y Ahsoka se dirigían a la ciudad de Mos Espa. Miles de preguntas se formaron en su cabeza, tales como: ¿Qué hacía en Tatooine? ¿Qué tenía en mente? ¿Por qué Ahsoka estaba con él?
En eso, un speeder se acercó a toda velocidad directo hacía el viejo jedi y se detuvo a escasos centímetros. Dentro del vehículo estaba Owen, quien mostraba en su cara absoluta preocupación.
-¡Ben! - dijo Owen descendiendo del vehículo – Necesito tu ayuda.
-¿Qué ocurre? - preguntó Obi-Wan.
-¡Es Luke, ha escapado!
El antiguo general abrió los ojos como platos.
-¿Cómo es que escapó?
-Tuve una discusión con él acerca de su posibilidad de entrar en la Academia Imperial -contestó el granjero – Él se molestó tanto que se encerró en su habitación, y cuando Beru fue por él para la cena ya no estaba. Los demás trabajadores y yo hemos buscado por horas, pero no hemos dado con él. Temo que le haya pasado algo malo.
Esto no era nada bueno, de todas las noches que Luke pudo haber usado para escapar, había escogido esta en particular. El niño solo tenía diez años y era muy peligroso para alguien de su edad viajar en el desierto sin acompañantes, podría toparse con merodeadores de las arenas, Tuskens, un secuestrador de esclavos o peor aun, podía encontrarse con Anakin.
Diciéndole a Owen que ayudaría a buscar a Luke, Obi-Wan comenzó una carrera contra reloj para hallar al niño antes que Anakin. Una carrera que lamentablemente perdió.
A la mañana siguiente y encontrándose a escasos metros de Mos Espa, pudo ver Anakin con Ahsoka y R2-D2 detrás de ellos y sobre los brazos del castaño estaba Luke. Vio como los ex-jedi corrían entre las personas y los puestos de la ciudad hasta llegar al centro de salud. Quedándose a fuera alcanzó a advertir como Ahsoka y Anakin le explicaban a la enfermera que habían encontrado al niño en medio del desierto.
Una media hora más tarde uno de los ayudantes de Owen entró al hospital y Anakin junto con Ahsoka y R2 salieron apresurados del lugar. El Sith sujetaba fuertemente a la togruta del brazo y por la fuerza pudo sentir que su antiguo Padawan estaba preocupado.
Ocultando su presencia, Obi-Wan los siguió por la ciudad, pero al parecer era muy complicado ocultarse de Anakin, ya que este constantemente observaba a su alrededor, como si se hubiera percatado de que era seguido.
Luego de eso, los vio entrar a una cantina y esperó un par de minutos antes de también dirigirse a la entrada del local, cuando sin esperarselo se tropezó con R2-D2. El droide emitió varios ruidos molestos hacia el Kenobi, diciéndole que se fijara por donde iba y cosas por el estilo.
Obi-Wan se cubrió aun más la cara y esquivando al molesto droide astro mecánico entró en la cantina. Una vez adentro hizo un reconocimiento del lugar y sin tardarse demasiado, pudo localizar tanto Ahsoka como Anakin. La primera intentaba hablar con los comensales del lugar, sin tener éxito con la mayoría y el segundo se había sentado a la barra a beber un trago.
A su mente llegó un recuerdo similar, en la que cuando él y Anakin persiguieron a un asesino hasta un bar, Obi-Wan le había dicho a su padawan que vigilara mientras él iba por un trago.
Sacudiendo la cabeza para borrar ese recuerdo y centrarse en el presente (algo que Qui-Gon siempre le decía), Obi-Wan pretendiendo ser un cliente más, caminó hasta una mesa lejana y se sentó ahí para tener mejor vista de el Lord Sith.
Anakin parecía estar sumido en sus pensamientos, cosa que era común en él, de momento no parecía darse cuenta de lo que ocurría a su alrededor, debido que a su lado había un par de hombres discutiendo intensamente y el castaño no movía ni un musculo. Hasta que de repente giró sobre su asiento dando cara a todos quienes se encontraban en la cantina. Obi-Wan supo perfectamente lo que estaba haciendo, por qué incluso podía sentirlo. Anakin estaba realizando un sondeo a través de la fuerza y para su mala suerte, los ojos del Sith se habían posado en su mesa.
Sin poder prevenirlo, Obi-Wan vio como su antiguo alumno caminaba hacia su dirección. Rápidamente formuló dos opciones, enfrentarlo o usar la fuerza para provocar una distracción y así escapar, aunque lo último revelaría su identidad ocasionando que al final tuviera que hacerle frente.
Permaneció en su lugar sin moverse, discretamente colocó su mano derecha sobre la empuñadura de su sable de luz e inhalando profundamente esperó para el contacto. Sin embargo, la inesperada intervención de Ahsoka hizo que las cosas cambiaran, dándole a él la oportunidad de repensar la situación y de escabullirse fuera del local.
Parte de él quería acabar con el Sith, pero otra parte le decía que no lo hiciera, que recordara todos lo buenos momentos que tuvo con él (momentos suicidas, que era como los clasificaba). Anakin parecía ser el mismo de siempre, no aparentaba mostrar signos del lado oscuro y se comportó como su antiguo ser. No obstante, Obi-Wan notaba que todo era una fachada para ocultar sus verdaderas intenciones. Sentía pena por Ahsoka, estaba al tanto de que ella admiraba demasiado a su maestro y que durante las guerras clon, habían formado un fuerte lazo, el cual a pesar del tiempo aun seguía intacto. ¿Qué significaba eso? ¿Anakin aun sentía apreció por ella?¿Aun había bondad en él como Padmé aseguró en su lecho de muerte?
No, Vader era un monstruo.
Era muy probable de que Vader estuviera usando a Ahsoka para dar con los rebeldes. ¿Cómo es que ella no se daba cuenta de que caminaba a lado de un Sith? ¿La fuerza no le estaba gritando como a él de que tuviera cuidado? ¿Qué pasaría cuando Vader ya no necesitara más a la togruta?
Ni siquiera quería pensar en esa terrible posibilidad.
Debía detenerlo, eso tenía que hacer.
Limpiándose el sudor de la frente, Obi-Wan se escondió entre el hueco de dos casas situadas frente a la cantina y ahí espero a que sus compañeros de guerra salieran.
No estaba seguro de que hacer, podía encarar a Vader una vez que hubiese salido del local, pero tenía que contar con la reacción de Ahsoka. Desde que la vió por primera vez, supo de inmediato que era una copia de su viejo padawan en versión femenina, aunque ella a diferencia de Anakin, seguía mejor las ordenes.
¿Qué pasaría si se enfrentaba a Vader y ella tomara el bando de su maestro tomándolo a él como un loco? Sin duda algo que Obi-Wan tenía que tener muy en cuenta.
Si que estaba en un lío ¿Cómo enfrentarse a Vader sin causar muchos problemas?
-Tenemos dos horas antes de irnos – escuchó decir a Ahsoka al momento de que salía de la cantina junto con Anakin -¿Qué hacemos de momento?
El Sith tenía el seño fruncido, claramente algo lo había molestado, y a pesar de ello, al escuchar a la togruta su expresión se relajó y se tornó a una pensativa.
-Tal ves... -comenzó a decir Anakin -Podríamos ir a ver una carrera de Vainas.
-No suena mal – concordó la togruta sonriendo -Solo recuerda que debemos estar en el hangar ocho.
-No nos tomará mucho sabionda.
Con eso último, Obi-Wan pudo ver como los dos juntos con el droide se iban alejando de la zona, dejando que la preocupación se apoderara aun más de su cuerpo.
Planeaban irse del planeta, era algo muy obvio y si estaba en lo correcto irían a la base principal de los rebeldes.
No podía perder más el tiempo discutiendo en que hacer, tenía que detener a Vader antes de que abandonara el planeta.
-Mi señor – dijo un soldado – El Gobernador Tarkin ya está en línea.
El emperador se hallaba sentado en su trono y esperó a que la figura azul de Tarkin apareciera en la holo imagen.
-Espero que tengas interesantes noticias – dijo Sidious fríamente. No estaba de humor para escucharlo, pues tenía asuntos más importantes que atender.
-Prácticamente lo son mi señor -dijo Tarkin sin mostrar algún sentimiento en su voz o cara – Y estoy muy seguro de que le interesarán demasiado.
-Habla de una vez – siseó.
Tarkin hizo una pequeña pausa para aclararse la garanta.
-Hace poco descubrí que el gobernador de Alderaan Bail Organa es parte de los rebeldes.
-¿Y? - a Sidious no le causaba gran asombro aquello, desde hacía tiempo que sospechaba la lealtad del hombre.
-Junto a él trabajan dos jedi...
-¿Eso es todo? - su paciencia estaba agotándose.
-No señor, estos no eran jedi comunes. Al parecer descifraron el algoritmo de nuestras estrategias de vuelo, logrando así derribar muchas de mis naves y ayudando a su paso a los rebeldes a escapar. Mis hombres lograron atraparlos y llevarlos ante mi, pero al final lograron huir robando una de las naves de carga.
Sidious tenía una expresión molesta en el rostro, evidentemente no estaba satisfecho con aquellas noticias que no tenían nada de bueno, solo demostraban la inutilidad del Tarkin.
-Vaya gobernador -dijo el emperador – Esperaba más de usted.
-La nave de carga ya fue localizada -agregó Tarkin para defenderse -Se encuentra en Tatooine y ya he enviado un equipo de reconocimiento y búsqueda.
-Menos mal, pero dígame el motivo por el cual estos jedi son especiales.
-Señor, esos jedi son Ahsoka Tano y...
Espero que les haya gustado.
Todos sus comentarios son aceptados.
Nos leemos a la proxima.
