(Gravity Falls es una historia perteneciente a Disney. Todo lo redactado y expresado en este fanfiction es solo con el propósito de enriquecer el fandom. Los personajes de la obra son creación y propiedad original del animador estadounidense Alex Hirsch. Nada será utilizado con fines lucrativos o comerciales)

Con pasos fuertes y murmullos desesperados, la chica leñadora caminaba enojada a su trabajo en la cabaña. Lo que la molestaba llevaba sucediendo desde hace varios días antes, pero no fue hasta ahora que de verdad se había irritado por ello.

Su problema con el acosador no se había resuelto durante todo el tiempo y cada vez le resultaba más molesto su presencia. No solo era tratar de aguantarlo todas las mañanas, si no que se dio cuenta de que también la estaba observando cuando regresaba a su hogar.

Abriendo la puerta de la cabaña con gran brusquedad y cerrándola con un fuerte estruendo, llamó la atención de todos los individuos cercanos, sobretodo del viejo Stan.

–¡Oye, esa puerta estaba recién pulida! –reprendió a su empleada.

Una mirada llena de ira fue suficiente para hacer retroceder al viejo Stan, el cual solo se apartó sin mirar atrás. Wendy se sentó en su lugar habitual para empezar su rutina de trabajo. Esto no pasó de desapercibido para Dipper y Mabel, los cuales se acercaron a Wendy para saber sobre aquello que la estaba molestando.

–Wendy, ¿sucedió algo? –preguntó Dipper.

–Sí estás muy alterada hoy día.

–!Agh...¡ ¡Es que ya estoy harto de ese sujeto que me vigila todos los días! ¡He tratado de atraparlo por mi cuenta, pero siempre se me escapa!

Dipper sabía a quién se refería. A pesar de todas las interrupciones que tuvo durante la semana, aún seguía queriendo atraparlo. El problema era que su captura era bastante difícil, el único dato sustancial que tenía era aquel lugar donde podía observar todo el pueblo. A pesar de tener tal pista, nunca se volvió a presentar en tal lugar. Lo más probable es que haya descubierto que aquel sitio fue comprometido y concluyó que seguir ahí no sería lo correcto para mantener un perfil bajo.

Mabel, por su parte, entendía hasta cierto punto a lo que se refería Wendy. No estaba tan metida en ello ya que pensó que Dipper podría ocuparse del asunto. De todas formas, iba a ayudar a Dipper y aprovechar a pasar más tiempo con él desde lo sucedido ayer. Tal vez si no fuera por la llamada de su amiga Candy hubiera actuado de otra manera, pero todo ello le hizo entender que en vez de negar la decisión de elegir de Dipper, debía pasar lo que le resta el tiempo con él. No obstante, seguiría intentado convencerlo de lo contrario.

Además, se sentía más animada cuando Candy le dijo que podían hacer la celebración días antes de que volviera a casa. Su increíble fiesta iba a suceder y tenía a Pacífica la cual podía alquilar algún lugar con su dinero personal ahorrado. Al principio se quejó, pero terminó aceptando con la colaboración de Dipper.

–No te preocupes, Wendy, Mabel y yo nos encargaremos de capturar a tu acosador –dijo con su mano en su pecho.

–¿Crees que sea atractivo? –agregó una ilusionada Mabel.

Ignorando las palabras de su hermana, ambos planean la forma en que podrían capturar a este sujeto misterioso. Si bien hubiera sido una excelente opción sorprenderlo durante su acosamiento a Wendy, era clave resaltar que el tipo estaba armado con un hacha y parecía ser bastante atlético. Es por ello que mayor parte de su búsqueda se enfocó en encontrar su lugar de residencia y que la autoridad haga su trabajo, o tal vez espantarlo al saber que no tenía lugar donde esconderse. Al final aquello no sirvió de nada. Pero ahora sería diferente, decidieron correr el riesgo y tratar de sorprenderlo en su propio lugar de acechamiento. Por suerte no será agresivo y no tratará de matarlos.

Ya en esa misma tarde, mientras que Wendy terminaba de señalar a Dipper y Mabel el lugar habitual donde se sentía observada, Pacífica caminaba por las calles no tan aglomeradas. Si algo notó por cada una de las veces que venía a este lugar es que cada vez había menos hombres de negro o mayordomos tratando de buscarla. Esto solo podría ser un signo de que su padre estaba cada vez más harto de buscar o puede que se presentó un asunto de mayor urgencia que requería su atención. En cualquiera de los casos, estaba feliz por lo que sucedía.

En algún momento pensó que sería difícil, o hasta imposible, el adaptarse a su nuevo estilo de vida en la cabaña. Pero la verdad es que a pesar de todo lo que le faltaba, se sentía más cómoda conviviendo con aquella familia. Aunque la experiencia podría ser mil veces mejor si remodelaran el baño y hubiera una mejor conexión para su celular.

En fin, la única razón por la que decidió salir al pueblo era para buscar algún lugar donde Mabel pudiera hacer su fiesta de cumpleaños. Con el suficiente tiempo que lleva conociéndola solo bastaría con ser un lugar amplio y ya. Pero siendo ella misma, al menos tenía que tener un decorado decente.

Aún no sabía quiénes iban a participar en su pequeño evento, no es que no le interesara, pero es más probable que su padre la busque en la fiesta y no quería arruinar ese día. Ella suponía que se lo debía en cierta manera.

Mientras seguía su andar y veía potenciales lugares, se pasó por el supermercado para reabastecerse de algunos productos cosméticos. El inconveniente de vivir con Mabel es que agarraba sus cosas sin permiso en varias ocasiones, y eso incluye el maquillaje que ni siquiera lo usaba correctamente, incluso a veces ni lo aplicaba al rostro. Tampoco se molestó en preguntar para que lo emplea, pero sea lo que fuera, no tenía que ser información a saber.

Un rápido pensamiento cruzó por su mente mientras subía por las escaleras eléctricas, "¿Por qué no alquilar uno de los espacios para eventos en este lugar?". Lo consideró como de las mejores ideas que tuvo hasta el día de hoy. El precio no era tan alto y tenía acceso a una variedad de productos para su deleite. Y como cereza del pastel, era posible seleccionar un plan de fiesta y parecer que ella lo organizó casi todo.

–Eres grande, Pacífica –se halagó.

Ya que se encontraba en el supermercado, aprovecharía a consumir algo más nutritivo y balanceado, lo que sea que podría ser mejor de lo que hay en la cabaña. También podría aprovechar y relajarse con un masaje, pero preferiría no permanecer demasiado tiempo a fuera.

Al siguiente día empezaría la operación de busca y captura de los hermanos Pines. Luego de analizar la zona, trataron de posicionarse en lugares clave para poder realizar su emboscada. Para esta tarea era necesario madrugar, pues no sabían con exactitud a qué hora se presentaría el desconocido. Wendy tenía un comunicador para hacerles saber si el sujeto estaba presente en el lugar esperado. Lo mejor sería atraparlo cuando esté distraído, ahora lo único que podían hacer era esconderse en los arbustos y esperar a que Mabel no haga tanto ruido durante la espera.

–Aquí Dipper, ¿me escuchas? –comunicó por el comunicador.

–Te escucho –contestó–, estoy acercándome a mi posición.

–Entendido.

–¡Cambio y fuera! –agregó Mabel.

Insignificantes pero audibles sonidos empezaban a mezclarse en el ambiente tranquilo. Dipper lo sabía, se acercaba algo, por lo que tocaba actuar. Solo tenían que esperar a la señal de Wendy para saltar a atraparlo.

Al parecer cada vez estaba más cerca. El sudor se empezaba a acumular en la frente del joven Pines. Uno de los árboles cercanos se sacude, puede que esté trepando el árbol. Mabel tenía preparado su gancho, por lo que un golpe certero en la cabeza debería ser suficiente para acabar con él. Dipper no tenía la suficiente destreza como para alcanzarlo arriba sin comprometer su plan.

–Procede –anunció Wendy.

Llegó el momento, solo un tiro certero y todo habría terminado. Para su mala suerte, Mabel solo logró dar en su brazo izquierdo, esto provocó que cayera del árbol, no obstante, logró aterrizar de pie. Dipper al darse cuenta de ello, sabía que empezaría a correr, por lo que solo quedaba hacer una cosa.

–¡Ahora! –gritó.

Tanto los hermanos Pines como Wendy empezaron a acorralarlo, pero antes de que pudieran acercarse lo suficiente, el otro ya empezó a correr. Dipper no iba a ser capaz de alcanzarlo por sus propios esfuerzos físicos, por lo que esto en si es una tarea más centrada en Wendy y Mabel.

A pesar de sus intentos, no era posible acortar la distancia. De hecho, hasta parecía que cada vez se alejaba más de ellos. El joven Pines no se centró en correr, si no en tratar de comprender a donde podría ir, y logró a darse cuenta de su dirección. Al parecer, estaba corriendo en una curva hacia la izquierda, tal vez en un intento de intentar cambiar su rumbo hacia otro lugar o simplemente alejarlos.

Con aquel dato en mente, Dipper empezó a predecir a que dirección tenía que ir para interceptarlo. Confiando en su capacidad, corrió con todo su esfuerzo para tratar de interceptarlo.

Se mostró algo indeciso al principio, pero cuando comenzó a escuchar el ruido de las pisadas cada vez más fuerte, sabía que estaba en el camino correcto. Lo raro es que no podía escuchar más pasos, tal vez Mabel y Wendy se quedaron atrás, por lo que todo dependía de él.

En el momento que logró ver al otro sujeto corriendo a la dirección esperada, aumentó su velocidad al máximo para embestirlo. Iba a doler, eso seguro, pero tenía que intentarlo. Por suerte, los árboles ayudaban a bloquear un poco su visión, incluso Dipper tuvo suerte de poder verlo antes.

A solo metros de distancia, el joven Pines se lanzó contra él de tal manera que terminaron rodando a una distancia bastante considerable. En un rápido movimiento, Dipper se reposicionó ignorando parte del dolor que sentía. Para su propia seguridad, llevaba una pistola paralizante, cortesía del tío Ford, el cual apuntó a su objetivo.

–¡No te muevas! –amenazó.

Ahora, decirlo para él era sencillo, pero no sabía si realmente tenía el valor de enfrentarlo. Lo que más espera era solo que se rindiera o no fallar su posible único disparo. No obstante, al verlo levantarse con su hacha en mano le provocó cierto temor.

–¡Suelte el hacha! ¡Ahora!

–Tienes miedo, lo sé –mencionó con la cabeza agachada.

–¡NO! ¡Tú no sabes! ¿¡Cómo podrías saberlo!?

–Porque nadie te conoce mejor que yo, Pines.

Al elevar su cabeza para confrontar a Dipper, solo se pudo encontrar con una copia de sí mismo. Era su mismo reflejo el que vislumbraba, hasta su voz era semejante. Solo podía quedarse y mirar con asombro el evento que se desarrollaba en ese preciso momento.

–¿Cómo es posible? –dijo Dipper bajando despacio la pistola paralizante.

El otro aprovechó este momento de confusión para acercarse rápidamente a él. Dipper no logró reaccionar a tiempo, y al intentar disparar, solo pudo fallar su tiro. De un segundo a otro, ya estaba tirado en el suelo, solo podía ver al cielo y las hojas de los árboles que se movían con el viento.

Al darse cuenta de lo sucedido, se levantó para poder seguirlo con la mirada, pero ya no lo encontraba por ningún lado que viera.

Luego de unos segundos, pudo escuchar otras pisadas sonando con fuerza, eran Wendy y Mabel las que llegaban a su posición.

–¡Dipper! –llamó la atención Mabel– ¿Lograste atraparlo?

–No, no pudo hacerlo –respondió con una voz baja.

–¡Maldición! –dijo Wendy pateando un árbol.

–¿Lograste verlo si quiera?

Incluso para Dipper es bastante extraño tener que explicar lo que acaba de suceder. En su mente pasaban una enorme cantidad de ideas para dar una respuesta acertado. Un pensamiento rápido cruza su mente, pero era imposible a su parecer. ¿Sería prudente mencionarlo ahora o esperar a hablar con su tío Ford? Pero si su presentimiento era cierto, significaba que se estaba enfrentando otra vez contra el Cambia Formas, y esperaba que eso no ocurriese.

–Yo... –duda antes de responder– no logré ver nada.