Una disculpa si esto tiene algunos horrores ortograficos, estoy un poco cansada pero moria por publicar esto! Por cierto, creo que esta canción Somewhere Only We Know de Keane queda con la escena final.

Por cierto, gracias a Nikolai por ayudarme a escoger el titulo! Realmente la idea fue de él y le queda bastante bien con la tematica y el final que tengo planeado.

PDV de Elsa

Al abrir la alacena me encontré cara a cara con aquel objeto casi olvidado.

-Anna- tomé la taza mal hecha entre mis manos abrazándola, hacía tiempo que estaba evitando tomar té en el desayuno como excusa para no usar aquel objeto.

Tomé una gran bocanada de aire y decidí que esa mañana de verdad quería un poco de té para disfrutar la helada mañana.

Dejé la taza humeante sobre la barra después de tomar un sorbo de esta.

-Esa es mi taza...- Vi como Anna se encontraba a mi lado mirándome con los ojos bien abiertos, al parecer estaba sorprendida de verme usando la taza.

Asentí con timidez.

Podía jurar que ella estaba a punto de llorar.

-¿Esa es mi taza?-

Le sonreí recordando una conversación que habíamos tenido hace tiempo sobre esto -El té no sabría igual sin la mejor taza del mundo-

En ese momento ella no aguanto y se lanzó a mis brazos sollozando, yo recibí el abrazo dichosa.

-Elsa, lo siento tanto- ella gimoteaba.

-Yo también lo siento, Anna- La abracé sin querer soltarla.

-Han sido semanas horribles, no quiero que sigamos peleadas- se separó limpiándose las lágrimas.

-Yo tampoco- limpié mis propias lagrimas que amenazaban con salir.

-Sé que todo lo que haces es porque te preocupas por mí, pero en serio me gustaría que intentaras darle una oportunidad a Hans-

Suspiré –Yo...- al ver sus ojos esperanzados apagarse sabía que no podía perderla de nuevo –Intentaré hacerlo- le di una pequeña sonrisa.

-¿En serio?- sus ojos volvieron a brillar, nunca creí que un simple gesto de mi parte pudiera significar tanto para ella -¡Gracias, Elsa!- volvió a abrazarme pero esta vez de una forma casi sofocante.

-Si eso te hace feliz...- me encogí de hombros.

-No tienes ni idea- saltó –Hans tenía tanta razón, me alegro haberme disculpado contigo-

Sus palabras borraron mi sonrisa –Espera, ¿él te dijo eso?-

-Sí, el me convenció de disculparme contigo hoy- asintió –Al principio no lo iba a hacer, pero cuando te vi aquí sentada con la taza que te regale supe que era lo correcto-

-Wow, nunca creí que él fuera a pedirte eso- a decir verdad, estaba genuinamente sorprendida.

-Hans te adora, a ti y a toda nuestra familia- suspiró soñadora –Oh, Elsa, no tienes ni idea de todos los planes que él y yo tenemos para cuando nos casemos-

Mis ojos se abrieron -¿Qué?- exclamé preocupada.

-Después de que él termine la universidad, por supuesto- hizo un movimiento con su mano –casarnos ahora sería algo muy tonto-

Me sentía más preocupada que aliviada al escuchar esto, ¿Qué hay de su propia educación?

-¿N-no crees que sería más prudente esperar a que tu termines la universidad?- le sonreí nerviosa.

-No necesito ir a la universidad- rodó los ojos como si fuera algo obvio –Tu y él me enseñaran todo lo necesario para administrar la compañía-

-Los negocios de su familia son muy diferentes al negocio de los juguetes, dudo que él sepa algo al respecto- intenté sonar lo menos cortante posible, pero fallé terriblemente.

-Por ahora no lo sabe, pero tú y nuestros tíos le mostraran todo lo necesario antes de que él tome su parte-

-¿A-a que te refieres?- estaba empezando a temblar.

-Bueno, cuando nos casemos, naturalmente la mitad de mis acciones se las daré, así ambos podremos trabajar juntos- su ánimo comenzaba a decaer nuevamente.

-Pero, él tiene sus propios negocios- argumenté.

-En realidad, al tener once hermanos mayores, él tiene una parte muy pequeña de todo eso y muy pocas oportunidades de expresar sus ideas- miró hacia otra parte –Pero él tiene muy buenas ideas para nuestra compañía, nos ayudará mucho tenerlo cerca, él está dispuesto a lidiar con la parte difícil- sus ojos volvieron a encontrarse con los míos.

La miré sin saber muy bien que decir, estaba estupefacta –Anna...- tenía que dejarle en claro varias cosas –El testamento de nuestros padres dice que yo tengo la obligación de hacerme cargo de la compañía al momento en el que alcancé la mayoría de edad o me case, tu obtendrás tu parte de la empresa solo hasta que tengas 21 años o te cases y aun así seguiré siendo yo la que la dirigirá y tomará las decisiones importantes-

-¿Qué?- ella se veía desconcertada -¿Yo no tendré voz ni voto?-

-Claro que sí, pero solo hasta que tengas tu parte-

-Entonces en ese caso me casare lo antes posible con Hans, de esa manera él y yo obtendremos nuestra parte antes-

-¿Te estas escuchando?, lo que dices es una locura- me alejé un poco de ella -¿Para qué querrías hacerte cargo de la compañía ahora?-

-Para salvarla de ti- se apuntó con el dedo índice –Yo solo te estaba diciendo que Hans y yo podríamos ayudarte, pero de repente comienzas a atacarme diciendo que sin importar que tú eres la que estará al mando, ¿Por qué no quieres que los demás tengamos autoridad en eso?-

-No es que no quiera que tú la tengas, lo que no quiero es que él se inmiscuya, no pondré nuestro patrimonio en manos de un desconocido- ahora yo la señalaba –Solo por un capricho tuyo-

-¡Él no es un capricho!- gritó -¡Yo lo amo!-

-¡Eso no es amor!- estallé.

-¡Oh, pero si fuera Jack del que estamos hablando seguramente las cosas serían diferentes!-

-No lo metas a él en esto- gruñí –Además, yo jamás sería tan inmadura y tonta como tú-

Ella jadeó ofendida –¿Sabes?, siento lastima por él, tratar de obtener algo de amor de la Reina del Hielo es imposible... pronto se hartará de tu actitud, al igual que el resto de nosotros y terminaras quedándote sola- se dio media vuelta y salió de la habitación dando fuertes pisoteadas contra el suelo.

-¡Pues que así sea!- Intenté disimular que sus palabras no me habían afectado, pero en realidad me golpearon en lo más profundo del corazón.

Tenía que salir de ahí, era lo único que sabía, no me importó irme dejando atrás mi bolso o mi celular.

.

.

.

Había caminado por kilómetros y por horas, dejé la casa de Punzie a la hora del desayuno y pronto seria hora de comer, sentía mi estómago rugir. Mi vista estaba borrosa por el llanto, no sabía dónde estaba

Había cometido un grave error.

-¿Necesitas que te lleven?- escuché una voz desconocida a mis espaldas, al girarme solo pude ver a un hombre sentado en el asiento del conductor de una vieja camioneta.

-No gracias- me giré nuevamente y comencé a caminar más rápido.

-¿Segura?, no es nada seguro para que una jovencita se encuentre sola por estos rumbos-

-Dije que no- me alegré de encontrarme una estación de gasolina a tan solo unos metros, prácticamente corrí hasta el interior de esta.

Me alivié mucho más al encontrarme un teléfono adentro, rebusqué entre mis bolsillos sacando todo el cambio posible, tenía justo lo exacto para una llamada.

Si su vida dependiera de una llamada, ¿a quien llamarían?

.

.

.

PDV de Jack

Me encontraba en la cocina de mi casa, estaba rebuscando en el refrigerador.

-Oh, vamos, algo bueno debe de haber- era inútil, por algo mi familia entera había salido de compras hace rato –Supongo que no queda opción- Abrí la alacena encontrándome cara a cara con la única lata de carne enlatada que llevaba años ahí.

-No puedo creerlo- me dije mí mismo en el momento que la tomé entre mis manos.

Mi dilema se vio interrumpido en el momento en el que mi celular comenzó a sonar; dejé la lata y me apresuré a atender la llamada desconocida.

-¿Hola?-

-Jack, soy yo, Elsa- una sonrisa se dibujó en mi rostro al escucharla –No tengo mucho tiempo, por favor, ¿podrías venir por mí?- mi sonrisa se borró al escuchar esto, se escuchaba aterrada.

-¿Dónde estás?- mientras ella me daba dirección tomé mis llaves y busqué mis zapatos –Estaré ahí en 10 minutos-

-Por favor no tardes- me dijo suplicante antes de que la llamada se viera abruptamente interrumpida.

-¡Demonios!- salí disparado hacia mi auto, estrellé las llaves en el interruptor –No, no, no, no, no me hagas esto ahora- gemí al ver que el motor no encendía.

Frustrado salí de mi auto y me dediqué a quitar la funda que protegía la que era la posesión más valiosa de Norte, su motocicleta Harley.

-Me van a matar por esto- dije mientras subía en esta.

.

.

.

PDV de Elsa.

Caminé por 4 vez por los pasillos del lugar, conforme fingía buscar algo. Mis dedos se detuvieron al llevar a la sección de revistas, me dediqué a examinarlas una por una, pretendiendo interés en estas.

-Yoo-hoo, ¿necesita algo?- el enorme sujeto con acento marcado que se encontraba tras el mostrador me miró con una sonrisa impaciente.

-Uh, solo busco una revista- reí nerviosa.

-Yah, está prohibido hojearlas- hizo una seña para que prestara atención a uno de los letreros que había en la estantería.

-Descuidé, no lo hare- volví a lo que estaba haciendo.

En ese momento escuché la campana de la puerta, la que indicaba que alguien había entrado; me emocioné creyendo que tal vez se trataba de Jack, pero en lugar de eso mi rostro palideció al ver que se trataba del mismo hombre con el que me había cruzado hace unos momentos.

-Señor Jafar, ¿Qué lo trae por aquí?- preguntó el hombre con el nombre de "Oaken" grabado en su gafete.

-¿Qué?, ¿no puedo venir a ver cómo se maneja mi propio negocio?- preguntó con voz arrogante.

Genial, este sujeto es el dueño del lugar. No podía creer mi mala suerte.

-Mil disculpas, no era lo que trataba de decir- se disculpó el hombre de acento.

Decidí dejar de inmediato las revistas y salir del lugar.

-Hey, ¿A dónde vas?- el sujeto me había seguido al exterior.

-¡Ahí estas!- sentí un par de brazos rodearme -¡Te he estado buscando en todas partes!- miré hacia arriba para encontrarme con una mujer de peinado Bob y ojos marrones. Ella usaba unos pantalones holgados y una blusa rosada de botones.

Ella veía acusatoriamente al sujeto llamado Jafar, él al sentirse intimidado volvió al interior del lugar.

-Muchas gracias- dejé salir un suspiro de alivio.

-No hay problema- me soltó –Pero no deberías estar sola, jovencita, es muy peligroso-

-Perdón- me disculpé.

-¿Quieres que te lleve a casa?- me ofreció.

-En realidad, un amigo vendrá a recogerme pronto- respondí apenada -¿Puedo preguntar cuál es su nombre?-

-Cierto, mi nombre es Helen Parr, mucho gusto- me extendió su mano.

-Soy Elsa de Arendelle, el placer es mío- acepté su saludo –En serio, me ha salvado- le sonreí.

Ella se encogió de hombros –No hay de que-

-¡Elsa!- me giré para ver a Jack colocarse a nuestro lado, mi rostro se tornó confuso al ver la motocicleta.

-Supongo que él es el amigo del que me hablabas- Helen comenzó a retroceder –Mucho cuidadito con volver a hacer lo mismo, Elsa- se despidió mientras me regañaba de forma maternal.

-Gracias- me despedí de ella.

-¿Quién era ella?, ¿Qué sucedió?-

-¿Qué le sucedió a tu auto?- pregunté ignorando sus preguntas.

-Se averió, sube, te llevaré a casa- Me extendió un casco.

-No quiero ir a casa- murmuré cabizbaja.

-¿Por qué?- volvió a preguntar.

-¿Podemos ir a algún lugar?, te contaré todo después- tomé asiento atrás de él para después tomar el casco y ponérmelo.

-Está bien, Els- lo abracé por detrás hundiendo mi rostro en su espalda conforme el emprendía el camino.

-¿A dónde quieres ir?- preguntó.

Me encogí de hombros –Cualquier lugar está bien-

Él espero unos momentos para responder -¿Te molesta si paramos a buscar algo de comer?, el camino a cualquier lugar puede ser largo y muero de hambre-

Sentí mi propio estomago rogar por comida –Por favor-

Él se rio desviando la dirección al autoservicio de la famosa cadena de hamburguesas –Buenas tardes, ¿puedo tomar su orden?- levanté la mirada al momento que escuché la voz salir de la caja de metal a mi lado.

-Eh, sí, yo quiero una Double western bacon- Jack observaba el menú -¿Qué hay de ti, Els?- se giró para verme.

-Olvidé todo mi dinero- murmuré.

-No pregunté si tenías dinero- negó con la cabeza –Anda, hay fila detrás de nosotros-

-Una Chessburguer, por favor-

-¿Algo para tomar?-

-Dos sodas- Jack se apresuró a pedir.

-¿Algo más para agregar a su pedido?- preguntó la voz tras el intercomunicador.

-Nop- respondió Jack.

Una vez la persona le dijo el monto a pagar, Jack pasó a pagar y nuestra orden no tardó mucho en llegar.

Ambos nos encontrábamos sentados en la acera del estacionamiento devorando nuestros alimentos.

-Lo siento mucho, Jack- dije una vez terminé mi comida, él seguida mordiendo lo último que le quedaba de su enorme hamburguesa.

-¿Por qué?- me preguntó una vez terminó de mascar su comida.

-Solo te ocasiono problemas- suspiré.

Él tomo un gran sorbo de su soda –Jamás serias un problema- tomó mi mano y la besó antes de ponerse de pie y tomar toda la basura depositándola en el basurero cerca de nosotros.

-Vamos- me extendió la mano para ayudarme a poner de pie.

-¿A dónde vamos?- pregunté volviendo a abrazarlo por la espalda.

Se encogió de hombros –No lo sé- respondió simple y sencillamente.

Ambos nos movimos por la ciudad, alejándonos cada vez más de esta.

-¡No es esto genial!- Jack me preguntó acelerando por la carretera en medio del paisaje boscoso.

Estiré mi mano dejando que el viento se deslizara con fiereza a través de mis dedos –Mucho- lo abracé sintiendo una inexplicable paz.

El paseo duró en total unos cuarenta minutos y había valido la pena cada minuto ya que habíamos llegado a un sitio turístico.

-Vamos- Jack estacionó la motocicleta cerca del estanque.

-Whoa, es muy hermoso- tomé su mano conforme nos acercábamos a la orilla.

El estanque era más grande que el que habíamos estado aquella vez cerca de la casa de Eren.

-Muy bien, Elsa- Jack se sentó y me hizo una seña para que lo acompañara –¿Estas lista para contarme lo que sucedió?-

Enfoqué mi vista a la vegetación muerta que sobresalía del agua, le daba un aspecto un poco tétrico al lugar.

Comencé a contarle a Jack todo lo que había sucedido, desde mi pelea con Anna en la mañana hasta como casi acababa en el sótano de un desconocido.

-Ya veo- él se frotó el rostro sin saber que más decir –Creo que esto está yendo muy lejos-

Asentí –No sé qué hacer-

-Creo que yo sí puedo tener una idea- me miró con malicia –Digo, no es mi mejor plan, pero al menos será divertido-

-¿Qué tienes en mente?- le pregunté.

El pasó sus manos por detrás de su cabeza y se dejó caer en el pasto casi muerto por el frio –Te contaré cuando tenga los detalles-

-¿Jack?- lo llamé al ver que sus ojos comenzaban a cerrarse.

-¿Si?- respondió sin abrirlos.

Muchas cosas pasaban por mi mente en ese momento, pero las palabras de Anna eran las que con más fuerza me gritaban.

-¿Cuánto tiempo me esperaras?- pregunté con miedo.

-¿A qué te refieres?- él seguía disfrutando de su pequeño descanso, se escuchaba un poco cansado.

-Olvídalo- No quería molestarlo con tontas preguntas, se veía muy pacifico su rostro mientras recibía los rayos del sol de la tarde.

Me giré acercándome a su rostro -¿Puedo besarte?- pregunté susurrando a unos centímetros de sus labios.

-¡Que!- sus ojos se abrieron repentinamente y se incorporó haciendo que nuestras cabezas colapsaran.

-Ouch- froté mi frente tratando de aliviar el dolor.

-Lo siento- él también intentó calmar mi dolor acariciando mi cabeza.

-Está bien- reí –Rayos, Jack, solo tenías que decir que no- bromeé nerviosa tratando de aligerar lo incomodo de la situación.

-Me tomaste por sorpresa-

Comencé a deshacer mi trenza francesa que se había desordenado con el viento y estaba hecha un desastre.

-¿Te puedo ayudar?- preguntó y yo asentí.

Me giré quedando a espaldas de él.

Sentía como sus dedos se deslizaban con facilidad a través de mi cabello, hacía años que no sentía esta sensación de alguien peinando mi cabello.

-Vaya, pareces ser todo un profesional atando el cabello- reí al ver como trenzaba los mechones de cabello sin problema alguno.

-Tengo una hermana menor- respondió sin apartar la vista de su trabajo.

-Listo- acomodó mi trenza sobre mi hombro, dejando que esta se deslizara a través de su mano.

Se apoyó sobre una manó mientras la otra la ocupó para acortar la distancia entre los dos abrazando mi cintura -¿De verdad esta esto bien para ti?- me preguntó.

Asentí dejando que mi cabeza descansara sobre su hombro. Permanecimos unos segundos en esta posición hasta que finalmente reunimos el valor para que nuestros rostros se reencontraran.

Finalmente ocurrió, la distancia se volvió innecesaria entre nuestros labios. Ambos se encontraron en un tierno e inocente beso, teniendo como testigo solo a la naturaleza que nos rodeaba.

Fue perfecto.

Después de unos segundos de duración, nos separamos para mirarnos.

-Gracias- peiné los mechones de cabello que cubrían su frente.

-¿Por qué?- preguntó.

-Por ser tan paciente-

Él negó con la cabeza –Elsa, tú lo vales todo- deposito otro pequeño beso en mis labios.

Para mí, él también lo valía todo.

Ambos nos volvimos a acercar para volver a besarnos, esta vez, fue un beso más hambriento, pero sin dejar de ser dulce.

¿Qué?, teníamos que compensar de algún modo todos los besos perdidos.


Nota del autor: Gracias por leer y comentar, estoy trabajando en el proximo capitulo que es un poco complicado de escribir.

: Para ser honesta siempre habia querido escribir una escena HiJack, me parece un ship interesante, posiblemente vuelva a escribir algo sobre ellos dos mas adelante en este fic, pero quien sabe. Muchas gracias por tus buenos deseos, estoy trabajando en recuperarme!

Cristina: Gracias por tu comentario, yo tambien espero recuperarme pronto, es horrible estar asi. Te prometo causarte mas pena ajena en el proximo capitulo, pero esta vez sera exclusivamente para Jack. El titulo de la historia fue contribucion de Nikolai! De verdad me agrada como queda con la historia, como dije arriba, tiene mucho que ver tambien con el final.