La mañana había llegado a Kakariko y los cuccos así lo anunciaban, el sol brillaba como ahora era costumbre, las personas se levantaban temprano para hacer sus tareas, bueno, casi todos.
-Dejaré en que duermas por más tiempo...- le dijo mientras el chico seguía enrollado en sus sábanas con una expresión menos triste que la que tenía cuando llegaron. -Prepararé el desayuno...- suspiró mientras iba en busca de comida al dispensario para cocinar.
Luego de al rededor de media hora transcurrida el rubio se levantó somnoliento y se dirigió a la cocina donde encontró a la chica haciendo el desayuno que olía bastante bien.
-Buenos días Zel...- saludó con la voz ronca debido al sueño.
-Buenos días amor...- le saludó al tiempo que se acercaba para abrazarle. -¿Cómo dormiste?- preguntó sonriendo mientras el chico soltaba un pequeño bostezo.
-Bien... ¿Cómo dormiste tú?- preguntó mientras la chica agitaba la cabeza de forma afirmativa. Luego fue a su cuarto para cambiarse de ropa y bajar nuevamente para arreglar unos asuntos que tenía pendiente. -Zel... discúlpame, vuelvo en un momento- le notificó mientras la chica asentía y él salía.
Al salir se dirigió al lugar que le había comprado a Enric encontrándolo esta vez más limpio y con algunas cosas que antes no tenía, por ejemplo que al querer abrir se encontró con una manija con una cerradura.
-¿Ah?- el chico al ver aquello se sorprendió un poca, luego una mano se posó en su hombro haciéndole sobresaltar.
-Buenos días Link.- le saludó sonriendo mientras el chico salía de su sorpresa para corresponder al saludo.
-Enric... me asustaste- reconoció mientras el chico se reía un poco.
-Al parecer notaste que mande a ponerle cerradura. Ten- dijo mientras le entregaba la llave del lugar. -También limpié un poco, si le quieres poner muebles conozco a un sujeto.
-Gracias Enric... ¿Cuánto costó la cerradura?- preguntó mientras sacaba una bolsa con rupias y el chico agitaba la cabeza de forma negativa.
-No, no permitiré que me pagues. Somos amigos Link... velo como un regalo de bienvenida.- dijo seguro mientras el chico aceptaba suspirando.
-Bueno, comenzaré los preparativos para restaurar algunas cosas aquí...- dijo mientras se adentraba al lugar e inspeccionaba cada rincón. -Mmmm tal vez un bar... sí... pero no uno donde solo se sirva alcohol... seria buena idea vender comida...- pensó mientras el chico escuchaba atentamente la idea.
-Suena bien la idea... aquí hay muy pocos, por no decir que no hay- dijo mientras el rubio sonreía.
-Bien, entonces ahora abra un lugar- dijo mientras pensaba en colocar muebles en el lugar. -Dime Enric... ¿Dónde vive el sujeto de los muebles?- preguntó mientras el chico señalaba a una casa del poblado.
-El jefe de los carpinteros hace muebles, puedes ir con él y te podrá hacer los muebles que necesites.- el chico asintió para luego ir a una de las ventanas del lugar.
-Bueno, al parecer solo necesitaré muebles y otras cosas... ya tengo una barra de servicio aquí- comentó mientras pasaba su mano por el lugar.
-Perfecto entonces... llamaré al señor para que venga ahora mismo.- dijo mientras salía de la estancia para volver con un señor de edad avanzada con una expresión algo seria al entrar a la vieja cabaña.
-¿Tú eres?- preguntó cruzándose de brazos. -Nunca te había visto por aquí... pero te pareces a un niño que pasaba por aquí hace algunos años- comentó fijándose más en el rubio.
-Me llamo Link... y sí antes pasaba por aquí... solamente quiero que me fabrique unos muebles para este lugar- el sujeto al oírle frunció un poco el ceño.
-Bueno, lo mejor para este lugar serían unos muebles rústicos, creo que unos 5 o 6 serían perfectos- le informó al ver el tamaño del lugar.
-Serán 600 rupias por todos, los traeré mañana por la mañana- el rubio al oírle sacó su bolsa con rupias y se la entregó.
-Mañana lo esperaré.
-Para hoy en la tarde puedo tenerte unos 3. Ordenaré a los demás que te los traigan cuando estén listos- dijo para luego abandonar la estancia.
-Perfecto Link... ahora solamente te falta buscar comida ¿No crees?- preguntó mientras el chico asentía.
-Lo tengo resuelto. Entregaré esta carta y ya- dijo mientras salía del lugar a colocarla en el buzón. -Hablaré con la dama que cría cuccos para comprarle unas cuantas canastas de huevos- dijo mientras se disponía a salir.
-Ella es mi esposa Link, para la tarde te traeré unas cuantas- interrumpió mientras sorprendía al chico.
-¡Wow! El mundo es un pañuelo...
-No tienes idea- dijo sonriendo. -Iré a hablar con ella luego atenderé algunos deberes aquí en el pueblo...- se despidió mientras abandonaba la estancia. Luego un ruido de la madera rechinar le sorprendió un poco.
-Enric... ¿Olvidaste algo?
-¿Qué tenemos aquí Link?- preguntó una voz ronca femenina. -¿Compraste este viejo lugar y lo acomodas?- preguntó alzando una ceja.
-¡Impa! ¡Qué sorpresa!- exclamó al ver a la albina cruzada de brazos.
-Claro... Kakariko es un pueblo pequeño. Tarde o temprano te iba a encontrar- bromeó mientras el chico se reía nervioso. -Dime ¿Qué planeas?- preguntó curiosa al tiempo que el chico se aproximaba.
-Bueno, planeo abrir un pequeño negocio...- dijo mientras la albina observaba el lugar. -Necesitamos algo que produzca dinero... y tener esto puede ayudar.- explicó mientras la albina sonreía.
-Ya veo... suena bien la idea... pero no se desvíen mucho, tienen asuntos pendientes con el reino. Si lo deseas yo me puedo encargar de levantar este lugar- sugirió mientras el chico asentía. -Vamos a mi casa, Zelda está allí un poco preocupada porque saliste sin desayuno- luego ambos abandonaron la estancia en dirección a la casa de la albina.
-Link... al fin llegas- saludó la rubia mientras chico se sentaba en la mesa. -Anda desayuna...- el chico asintió y comenzó a desayunar hasta que luego de un rato no dejó nada en el plato. -¿Pudiste arreglar el asunto que tenías?- el chico asintió.
-¿Qué planean hacer ahora?- preguntó Impa mientras se sentaba en la mesa junto a ellos. -Ayer me llegó esta carta, proviene de las Región Gerudo. No estaría mal leerla ¿No creen?- preguntó con ironía mientras abría el sobre.
"A su Majestad la Princesa Zelda y Link el Héroe;
Conozco perfectamente la situación en la que dejó el reinado de Ganondorf, sé perfectamente las ruinas que dejó en la Ciudadela. Es por eso que les apoyaremos en todo lo que sea posible, cuentan con muchas de nosotras, esperamos también que nos visiten pronto en estas áridas tierras.
Att: Nabooru, la Matriarca de las Gerudo.
Fin"
Ya veo... entonces debemos partir para allá- dijo la rubia mientras el chico de verde asentía.
-Partiremos hoy mismo.- declaró determinado mientras la albina sonreía. -Prepararé las cosas- luego la Sheikah le apartó para hablar cosas que tenían por discutir.
-Link. Ustedes se irán a las regiones Gerudo es un viaje largo...
-Lo sé. Protegeré a Zelda de cualquier peligro- interrumpió mientras la albina fruncía el ceño.
-No. Yo sé que la protegerás, la cuestión es, para que su obra avance me encargaré de finalizar los pendientes ¿Comprendes?- le explicó mientras el chico asentía. -Bien, entonces pueden irse.- dijo dándole una palmada en su espalda.
Luego de preparar sus cosas y vestirse adecuadamente para la ocasión, montaron a Epona y pusieron rumbo a las áridas regiones deteniéndose a descansar cerca de la entrada del Lago Hylia.
-Podemos descansar aquí toda la noche. O podemos seguir de una buena vez y descansar en el bazar- propuso el chico mientras la princesa pensaba en algún plan.
-Creo que lo mejor es descansar aquí.- sugirió mientras el chico sacaba cosas para acampar allí.
-Bien... creo que es lo mejor- suspiró mientras se acostaba en el pequeño campamento que había armado,
Luego la noche cayó trayendo consigo el frío, para la suerte de la pareja ambos tenían sacos para dormir que Impa les había prestado, aunque la princesa estaba algo intranquila. Como si no pudiese conciliar el sueño.
-¿Estás bien Zelda?- preguntó al notar que la princesa se movía de forma intranquila.
-Si... no te preocupes...- mintió mientras trataba de quedarse quieta, sin embargo el rubio sabía que ella no estaba bien.
-Mientes... ¿Qué te ocurre?- insistió al tiempo que se acercaba más a ella.
-Emmm... es que no puedo dormir bien... y tengo un poco de frío- el chico suspiró y salió de su saco para dormir y lo juntó con el de Zelda para luego colocar una sábana sobre ellos.
-¿Mejor?- susurró mientras la estrechaba en sus manos.
-Mucho mejor Link...- suspiró al tiempo que sentía el calor del chico sobre sí. -Buenas noches...- se despidió luego de besar sus labios.
-Buenas noches Zel...- luego la estrechó en su cuerpo luego de besar su frente para entregarse al sueño.
A la mañana siguiente, los jóvenes apenas se levantaron montaron a Epona y se dirigieron al bazar para seguir hasta la Fortaleza Gerudo donde Nabooru les esperaba.
-Ha pasado un tiempo desde que los vi- saludó la pelirroja mientras los invitaba a pasar.
-Nabooru... es un gusto- saludó Link siendo imitado por Zelda.
-El viaje fue largo... así que Link. Si lo deseas ordené que te prepararan una habitación.
-Te lo agradezco Nabooru. Pero me quedaré con Zelda- dij seguro mientras tomaba la mano de la rubia.
-Bueno... como digas
-Nabooru... mi reino está en un periodo de cambio, espero poder reestructurarlo junto con las costumbres.- comenzó mientras la chica escuchaba atentamente.
-Comprendo... pero esa reestructuración podría tardar un poco... y necesitan ayuda económica...- interrumpió mientras se tomaba el mentón en aire pensativo.
-También quiero que las Gerudo no se les conozca como ladronas o forajidos, por esa razón si así lo desean. Quiero que vivan entre nosotros y se integren a la ciudad.- propuso mientras a la mujer le brillaban los ojos.
-Suena una gran idea.- reconoció la mujer mientras ordenaba a otra a traer un objeto. -Pero como dije antes, eso tardará y necesitan toda la ayuda a su alcance. Y lo saben, no se pueden negar a ello.- dijo frunciendo el ceño mientras un par de mujeres altas con el cuerpo bien tonificado traían consigo seis cofres con bordes dorados.
-Nabooru esto... creo que es demasiado...- dijo con timidez la rubia mientras la mujer soltaba una carcajada.
-¡Qué inocencia! Majestad. No puede negarse a la ayuda, la necesita. Además estamos muy bien... no nos pesa darles esto ¿Verdad chicas?- preguntó dirigiéndose a las otras presentes.
-Por supuesto señora Nabooru.- afirmaron al unísono.
-No sabemos como agradecerte...
-No lo hagan, simplemente utilicen estas 120.000 rupias para cubrir los daños en la ciudadela y hacer prosperar al reino.- le ordenó mientras la chica asentía. -Y respecto a la mano de obra y esas cosas. Necesitan personal, iremos algunas de nosotras para ayudarles. Y personalmente iré a supervisar- propuso mientras la rubia asentía avergonzada.
-Gracias Nabooru... realmente está ayuda tuya es muy grande.
-¡Vamos! Hay que celebrar por lo alto esta victoria tuya Link. Haremos una fiesta- exclamó con alegría mientras unas Gerudo llegaban y servían todo tipo de bebidas.
Estuvieron celebrando aquella victoria por un buen rato, cada vez que acababan sus tragos estos los volvían a llenar con aquella misteriosa bebida de sabor amarga con un pequeño toque dulce al final.
-Diosas... la cabeza me va a estallar- dijo al tiempo que se colocaba una mano en la cabeza.
-Entonces deja de tomar Zelda...- le regañó mientras le arrebataba la bebida de las manos. -También me siento un poco mareado...- reconoció al tiempo que se tomaba la cabeza que estaba por estallarle.
-Hasta que te veo...- reclamó mientras el chico tomaba asiento. -Has estado rodeado por esas chicas desde que comenzaron a celebrar.- resopló mientras el rubio sentía que vomitaría de un momento a otro.
-Perdona... es que... dicen que no ven muchos hombres... o como ellos que dicen...Shiok, Voe o lo que sea...- dijo mientras la chica le miraba con desaprobación. -Le diré a Nabooru que descansaremos...- luego una Gerudo se les acercó con la intención de sacar a Link a la fiesta.
-Ven aquí Shiok... a la fiesta...- le invitó pero el rubio se negó amablemente.
-¿Sabes dónde está Nabooru? Oh, allí esta...- preguntó pero luego vió a la chica junto a otras Gerudo bebiendo y cantando, parecía estar disfrutando de la fiesta.
-La señora Nabooru se ve muy feliz...- suspiró aquella mujer mirándola desde la distancia.
-¿Sabes a dónde están nuestras habitaciones? La princesa y yo queremos descansar- preguntó mientras la chica asentía y los guiaba a las habitaciones.
-Por allá Shiok... esas de allá son sus habitaciones, en la tuya dejaron unas cuantas botellas por si gustas.- le notificó mientras volvía a la fiesta.
-Link... vámonos ya... quiero acostarme... contigo... vamos ya...- dijo tambaleándose para luego ser sujetada por el rubio.
-Cielos, ten cuidado Zelda... te podías haber caído- le regañó mientras la sostenía en sus manos y a lo lejos se escuchaba el bullicio de la fiesta. -Vamos a tu habitación...- suspiró mientras llegaba al cuarto. -Te veo mañana- se despidió mientras que daba un beso en la mejilla para luego irse a su habitación pero fue detenido por el brazo de la princesa.
-Link... no te vayas...- suplicó mirándole con ternura.
-Pero Zelda...
-Sabes que no puedo dormir bien... por favor quédate.- le suplicó nuevamente mientras jalaba su manga y el chico se acostaba.
-Si alguien nos ve...
-Nadie nos verá- replicó rápidamente mientras besaba su cuello y el chico suspiraba. -Y estamos solos... Nabooru y los demás están afuera- le provocó al tiempo que mordisqueaba su oreja.
-Zelda... basta...- gimió mientras la chica se encimaba más sobre él.
-Vamos... sé que quieres... no te niegues...- dijo susurrándole mientras el chico se estremecía.
-Diosas...
-Ya basta Link... las Diosas no tienen nada que ver con esto.- dijo soltando una risilla para luego besarlo en los labios, luego iniciarían ese ritual de amor y entrega que llevaban ya un día sin realizar.
Continuará...
