"La primavera es maravillosa." – El corazón de Makoto saltaba por la alegría cada vez que su prometido se acercaba para trabajar juntos en la pintura.

- Dime, ¿qué te parece? – le preguntó Haruka, refiriéndose al cuadro sobre el caballete.

- ¿Ah? – El joven señor estaba disfrutando mucho de su primer amor. – ¡Es perfecto, Haru! Tu talento es extraordinario, podrías ser un artista muy famoso.

- Los espacios con luz son demasiado brillantes.

- ¿Eh?... ¿En serio?

"Elegí un escenario sombrío para no tener el mismo problema y ahora los tonos son cálidos." – Haruka se detuvo a pensar en esto, sin importar los halagos. – "¿De verdad, la distancia entre nosotros me afectaba tanto?"

- Además, las tardes lluviosas pueden ser más hermosas que cualquier amanecer. – añadió Makoto, convencido con el resultado final.

- Entonces, lo dejaré así. – El muchacho de ojos azules se sonrojó con recordar su reconciliación y el motivo de estas palabras y colocó la obra en la ventana frente al sol. – ¿Quieres ir a dar un paseo?

- ¡Sí!

- Vamos. – Haruka le ofreció la mano a su novio para salir al jardín.

"Haru toma la iniciativa para pasar tiempo juntos, últimamente... Tal vez, no soy el único que está enamorado." – Makoto se sentía como si tuviera alas. – "¡Oh, qué injusto!... No aguanto esperar ni un instante, pero no puedo permitirme arruinarlo otra vez... Mi meta real es ganar su confianza."

"Mis sentimientos no paran de crecer, aunque yo mismo decidí no contenerlos, es aterrador." – El hermoso invitado se perdió en su mente contemplando una colina cubierta de rosas. – "No quiero olvidarme de mis objetivos. Sin embargo, un nuevo deseo existe en mi corazón gracias a Makoto."

- Haru. – El muchacho de los ojos verdes interrumpió estos pensamientos con un obsequio. – No te preocupes, ya le quité las espinas.

- Gracias. – Haruka aceptó la flor y acarició sus blancos y suaves pétalos.

"Mi prometido es precioso por dentro y por fuera, es amable y cuida a nuestros súbditos con gran entrega." – Makoto sonrió con cariño. – "No tolera las injusticias y lo hace por una noble causa sin ninguna obligación... ¡Haru es una persona maravillosa! ¡Es el mejor compañero de vida!"

"El bienestar de mi pueblo y la oportunidad de enamorarme y ser feliz... ¡No puedo dejar de pensar en que quiero todo!"

Un viento helado sopló con fuerza a su alrededor.

"¡No puedo ser egoísta!... ¡No deseo que nadie salga lastimado!"

Haruka no pudo evitar temblar y Makoto se apresuró a rodearlo con su cuerpo.

- Haru, permíteme protegerte.

- ...

El joven amo abrazó a su amado y se dejó llevar por su más grande anhelo.

- No lo malentiendas. – le susurró. – Estoy feliz porque somos amigos, pero no ignoro que hay un triste secreto dentro de ti... Por favor, prometo hacerme muy fuerte y ayudarte a soportar cualquier carga, confía en mí.

- ...

"Te quiero, Makoto."

Haruka sintió tanta dicha que se esforzó con desesperación por expresar sus sentimientos de alguna manera.

- ¿Haru?

"No me importa cuán larga sea la espera, si siempre estamos unidos." – Makoto decidió no insistir, comprendiendo lo que significaban esas caricias al descubrir un par de lágrimas resplandecientes en las mejillas de su novio.

- Muchas gracias, te prometo que recordaré tus palabras. – le respondió Haruka, lamentando no poder ofrecer más por el momento.

- Sí.

"Algún día, espero entregarte mi confianza... y mi corazón."

Los dos jóvenes se abrazaron de nuevo y eligieron disfrutar de sus mimos por un largo rato, sin pensar en el futuro.

"Definitivamente, volveré a ver esa dulce sonrisa." – Makoto se atrevió a secar el llanto de Haruka con la punta de sus dedos, memorizando cada detalle de su bello rostro. – "Te quiero, Haru."

- ¡Ah, qué romántico! – chilló Nagisa, oculto detrás de una columna de la mansión junto a Rei. – Mako-chan y Haru-chan son la pareja perfecta.

- Me alegra que se reconciliaran y todo volviera a la normalidad entre ellos, pero no deberíamos espiarlos en un momento tan íntimo.

- ¿Quieres ir a interrumpirlos?... Nuestro trabajo es montar guardia para asegurar que nada arruiné su tiempo a solas, Rei-chan.

- Nagisa-kun. – ("Obvio, eso es mentira.")

- Ah. – El muchacho rubio suspiró con fuerza. – A veces, me da envidia.

- ¿A qué te refieres?

- ¡Yo también quiero un novio!

¡Rei se sobresaltó tanto con esta noticia que dejó caer sus preciadas gafas rojas!

- ¿Estás bien? – le preguntó Nagisa, recogiendo este objeto para su amigo. – ¿Qué te pasa?

- ¡Nada! – El joven de cabellos oscuros escondió su cara con la excusa de acomodarse los lentes. – Por favor, no hagas bromas pesadas.

- No estoy bromeando. – El encargado del correo continuó sin comprender la importancia del asunto. – ¡Mako-chan y Haru-chan tienen mucha suerte!, pueden darse amor y abrazos cada vez que lo desean... ¡Yo también quiero a alguien que me consienta y cuide de ese modo!

El aprendiz de mayordomo tuvo que hacer un gran esfuerzo para estar tranquilo después de escuchar esto, por alguna razón.

- N-no entiendo, ¿por qué no lo mencionaste antes?

- No lo sé. – dijo Nagisa. – Tal vez, es un deseo del que no me había dado cuenta hasta ahora.

- ¿Estás seguro?

- Sí.

"Una pareja podría ser muy beneficiosa para el futuro." – Rei analizó esta probabilidad con cuidado, tomándose en serio las palabras de su compañero. – "Además, todos los miembros de mi familia ya están casados y esperan lo mismo de mí. No tengo otra opción."

- ... Nagisa-kun,...

- ¿Qué?

- ... si quieres... yo acept...

- Ustedes no paran de entrometerse en la vida de Makoto, ¿verdad? – La llegada de los hermanos Matsuoka acabó con esta escena.

- ¡Rin-chan! ¡Gou-chan! – Nagisa saltó a los brazos de ambos. – ¡¿Por fín, vamos a hacer algo divertido juntos?!

"¿Soy aburrido?" – El corazón de Rei sufrió un duro golpe.

- Pues, sí. – El príncipe sonrió a su amigo más pequeño y su hermana le revolvió los rizos. – Espero que no tengan planes para este fin de semana.

- ¿Rin-san?

- ¡¿Un festival en las afueras del reino?!

El grupo completo se reunió en la habitación de Haruka.

- ¡Qué buena idea! – exclamó Nagisa, colgado en el hombro de su compañero. – ¿Mako-chan, podemos ir?

- ¡Por supuesto que no! – interrumpió Rei, experimentando los síntomas de un ataque cardíaco. – El amo Hiragi nunca dará su consentimiento ¡Nuestros señores no pueden alejarse tanto del palacio!

- No vamos a pedir permiso, nos disfrazaremos de simples campesinos. – El príncipe empezó a explicar su plan, dejando que Nagisa y Gou se encargaran de silenciar al mayordomo.

- ¿De qué se trata esto, Rin? – le preguntó Makoto, y su amigo puso un papel encima del escritorio. – ¿Un torneo de combate con espada para novatos?

- Una buena oportunidad para medir tus habilidades contra oponentes de tu nivel, ¿no crees?

- Mi hermano y yo salimos a hacer algunas cosas y encontramos varios de esos anuncios por el sector comercial.

- ¡Es una locura! – gritó Rei, liberando su boca de las manos de la princesa. – Mi amo no tiene la experiencia para desafiar a alguien en un duelo. – Makoto no dijo nada, simplemente se quedó mirando el cartel. El sirviente entró en pánico y recurrió a su última esperanza. – ¡Haruka-san, haga algo! ¡No permita que su señor tome una mala decisión!

- No lo haré.

El hermoso joven (para sorpresa de todos) se enfrentó al apuesto príncipe.

- ¡Makoto no participará en un evento tan peligroso!

- No es peligroso. – le respondió Rin, sin dejarse intimidar. – Los competidores son principiantes sin previo entrenamiento militar.

- No hay ninguna seguridad de eso, alguien podría hacer trampa para ganar el premio.

- ¡Buen punto, Haruka-san!

- ¡Cállate, Rei-kun!

- Estoy convencido de que Makoto es capaz de afrontar este reto con mi ayuda.

- Oh, eso fue un golpe bajo. – susurró Nagisa, disfrutando del espectáculo.

- ¡Pero yo soy su prometido y no quiero que lo haga!

- ¿No confías en él?

- ¡Ya basta!

Makoto intervino y se puso entre su novio y su mejor amigo para evitar una pelea.

- Muchas gracias por preocuparte tanto por mi, pero no tengo miedo, Haru. – le aseguró a su amado, provocando un fuerte rubor en sus mejillas. – Después de todo, yo insistí con Rin para aprender el arte de la espada. Es hora de averiguar si puedo proteger a mis seres preciados.

- ... Makoto...

"No te arriesgues, por favor."

- ¡Bien dicho! – El maestro celebró con orgullo la decisión de su alumno y se dio cuenta del apodo. – ¿Haru?

- ...

"Rin Matsuoka, te haré pagar caro." – Haruka apretó los puños por la vergüenza, mientras otros descubrían su secreto.

- Ya veo. – Makoto se sonrojó de pies a cabeza ante la sonrisa burlona del pelirrojo. – Ustedes son una pareja muy unida, ¿eh?

- ¡Ah, qué buena noticia! – chilló Nagisa, alzando los brazos.

- ¡Felicidades! – gritó Gou. – ¡Ya espero asistir a su boda!

- ¡Makoto-senpai y Haruka-san serán un matrimonio armonioso! ¡Estoy tan emocionado!

- ¡No hay que olvidar el tema principal de esta junta! – dijo Rin, para terminar la escena (a causa de la envidia.) – Vamos a decidir si iremos al festival por medio de una votación... ¿Quiénes están a favor?

Nagisa y Gou levantaron los puños y el asunto habría concluido en un empate si Makoto no hubiera dado un voto positivo desde el principio.

- Está bien, Haru. – El joven amo le tomó la mano para pedir apoyo. – Quiero hacer esto, confía en mí.

- ... Sí.

- ¡Excelente!

El grupo se reunió alrededor del príncipe para oír el plan de escape.

- Escuchen, nos veremos mañana al amanecer en la puerta de atrás, tendré el carruaje listo y una nota urgente escrita por mi madre. Si algo sale mal, yo asumiré la responsabilidad total con el tío Hiragi.

- Pero, ¿qué pasará si nos encontramos delincuentes en el camino?

- No te preocupes. – le dijo Gou a Rei. – Sousuke-kun nos acompañará, los bandidos huyen con su presencia.

- Así es. – suspiró Rin (Haruka obtuvo una pista de las verdaderas intenciones de su rival.) – No lo olviden, no le digan ni una palabra a nadie.

- ¡Sí!

"Esta es mi oportunidad para impresionar a Haru."

- Entonces, ¿todos aceptaron? – Sousuke recibió la noticia por la noche, durante su trabajo en el establo.

- Sí. – le respondió Rin, satisfecho. – Makoto acabó de convencer a Haruka y Rei... ¡Nos vamos a primera hora!

- Al parecer, tu trampa resultó un éxito.

- ¡¿Eh?!... ¡No sé de qué hablas! – El príncipe era un libro abierto para su guardaespaldas. – ¡Ah, como sea!, cuento contigo para protegernos en el viaje de mañana.

- Tú sabes que no necesitas pedirme eso. – El muchacho de piel tostada continuó sus labores con los caballos sin hacer ninguna pausa. – Gou y tú son mis amos, no dudaría en dar la vida por ustedes.

"No quiero oírte decir eso."

- ¡Iremos disfrazados de personas comunes! – Rin no soportó que Sousuke le diera la espalda y lo enfrentó cara a cara. – ¿Entiendes qué significa?

- No importa la ropa que uses. – El joven soldado se resistió a caer en la tentación. – Tú siempre serás mi gobernante.

- ¡¿Acaso no puedo ser nada más?!

El muchacho pelirrojo se descontroló por culpa de la rabia y arrojó los brazos alrededor de su amado, suplicándole un poco de consuelo, obteniendo unas simples palmadas en la cabeza.

- Ya no eres un niño, no puedes ser tan caprichoso.

- ... Sousuke,... yo siento...

- No llores, Rin.

- ¡No estoy llorando, idiota!

"Si supieras lo difícil que es para mí rechazarte, amor mío."

¡El príncipe uso toda su fuerza para derribar a su guardaespaldas!, atrapándolo sobre la paja fresca de los caballos.

- ... Rin...

- ¡Al menos, concédeme disfrutar a lado de la persona que elija por un día!

La temperatura del ambiente comenzó a elevarse hasta niveles peligrosos.

Sousuke no estaba preparado para una pose demasiado sugerente. Rin se percató de esto y lo gozó con ganas, acomodando el cuerpo contra ese musculoso pecho para memorizar cada parte de su físico perfecto, imaginando qué pasaría si la ropa completa desapareciera y sintiendo la sangre hervir dentro de su vientre y otros lugares con el contacto.

- Si acepto, ¿me dejarás ir?

- No lo sé, estoy empezando a pensar que puedo obtener más de una cita.

- ...

"¡Maldita sea, Rin!"

- ¡Está bien, lo haré! – Finalmente, el soldado se rindió y aprovechó la sorpresa de su señor para escapar. – Ahora, voy a darme una ducha... Nos vemos mañana.

- ...

"Las duchas dejarán de funcionar algún día, Sousuke."

PRÓXIMO CAPÍTULO

El festival campesino (Una salida de chicos normales.)