Aioros notaba que últimamente su hermano menor pasaba bastante tiempo con Kanon.
Demasiado para su gusto...
Para empezar, ahora ambos Santos pasaban juntos la mayor parte de su tiempo en los entrenamientos cuchicheando sobre quién sabe qué, cuando normalmente Aioria pasaba ese tiempo con él o con Milo.
Cada vez que él iba a visitar al leonino, al menos un 70% de las veces también estaba Kanon, haciendo de "Chaperón", al menos en su opinión, en su tiempo con su amado hermanito.
Los oía discutiendo o murmurando sobre algo y cada vez que lo veían a él enmudecían de repente, como si estuviesen ocultando algo.
Ya el resto de la Orden se había acostumbrado a verlos juntos, aunque fuera persiguiéndose o discutiendo.
Esa desagradable sensación lo carcomía. Los celos lo consumían ante la posibilidad de que esos dos mantuviesen una relación en secreto (Idea planteada por el chismoso de Milo) y no podía evitar sentirse ligeramente herido ante la idea de que el menor le estaba escondiendo algo.
Saga había compartido con él sus preocupaciones, aunque el Peliazul afirmaba que le irritaba tanta tranquilidad en la casa de Géminis y decía que le aburría no tener con quien pelear (Pues la mayoría de las veces Kanon se dedicaba a buscar a Aioria) el Sagitario era plenamente consciente de los verdaderos sentimientos que Saga guardaba hacia su gemelo.
Lo sabía y comprendía, porque él sentía lo mismo hacia su hermanito.
Pero en fin, justamente de eso hablaban esa mañana, de camino al Coliseo.
— Ni idea de qué le pasa — Comentaba Saga frotándose el pelo en actitud estresada — Se escapa a Leo después de desayunar, ya casi no se burla de mí y se pone nervioso cuando le pregunto dónde estaba.
Aioros abrió la boca para contestar pero en ese momento...
— ¡¿QUÉ PASÓ CON LO QUE HABLAMOS AYER?! — Aquél reclamo fue lanzado por Aioria y ambos Santos voltearon, encontrándose justo a los frutos de sus preocupaciones, Kanon corría a todo lo que le daban sus piernas mientras Aioria (El más rápido del grupo) venía pisándole los talones y con una expresión bastante molesta.
— ¡¿No entiendes que no puedo hacerlo?! — Habló el geminiano sin dejar de correr, pasando de largo a los mayores.
— ¡YA ME HARTARON TUS EXCUSAS! ¡Esta vez nada te salvará! — Aioria sacó un zapato de madera que a saber de dónde salió y lo lanzó cual Shuriken hacia Kanon, quien detuvo brevemente su carrera para quejarse y frotarse la cabeza, pero rápidamente reanudó su "huida" al ver que nuevamente el leonino lo alcanzaba.
Finalmente ambos desaparecieron en las escaleras, ante los rostros atónitos y confundidos de sus hermanos mayores que se miraron con cara de "¿Qué demonios acaba de pasar?"
Después de aquél extraño espectáculo por parte de los menores, parecía que las cosas entre ellos estaban bastante "tensas" ya que durante el entrenamiento, mientras Saga Y Aioros entrenaban juntos, percibieron rápidamente que, como siempre, Aioria y Kanon estaban juntos, pero...
Kanon estaba sentado en el suelo tratando de cubrirse de Aioria, quien estaba dándole cómicas patadas al gemelo menor mientras le reclamaba por algo, para luego detenerse y continuar increpándole, con una mano en su cadera y la otra señalando al gemelo en el suelo, quien por su parte, se notaba intimidado.
(Insertar escena de Kaori pateando a Kousei XD)
Saga y Aioros continuaron viendo la extraña discusión que mantenían sus respectivos hermanos, que se extendió hasta el desayuno, en la que no siguieron hablando en voz alta por cuidar sus modales en la mesa, pero tanto el geminiano mayor como el arquero percibieron que Kanon y Aioria continuaban peleando a través de señas y miradas.
— ¿Serán problemas de pareja? — Susurró Milo a Camus, quien sólo se encogió de hombros.
— ¿Será que Aioria ya quiere hacerlo pero Kanon no quiere? — Continúo chismeando el escorpión.
— Mi hermano no es así — Está vez Aioros se atrevió a intervenir — Él no es un ninfómano como tú, Milo.
— Y Kanon ya no es virgen — Comentó Saga apretando la mandíbula — Dejó de serlo con Sorrento de Sirena.
Inconscientemente, tanto Saga como Aioros le habían dado al irritante caballero de Cáncer (Quién estaba sentado cerca de ellos) la clave para divertirse un rato con ellos.
— Oh, vaya — Deathmask esbozó una sonrisa maliciosa, maquinando una idea en su cabeza — Que lástima para tí ¿No, Saga? Que ya alguien más haya visto desnudo a tu hermanito y lo haya follado — El tenedor en la mano del aludido se torció debido a la fuerza que aplicaba este, mientras miraba a Ángelo con una expresión que claramente le decía que si no se callaba daría un paseo gratis y sin retorno entre dimensiones.
Pero cuando se trataba de molestar a alguien, Deathmask simplemente no le tenía miedo a la muerte.
Y la reacción de Saga era exactamente la que el italiano quería provocar.
— Creo que tú aún tienes oportunidad, Aioros — El mencionado se tensó — Hasta dónde sé Aioria todavía es virgen... Pero siendo franco no creo que lo siga siendo por mucho tiempo, verás, Shaka no mira a tu hermanito de una forma muy pura que digamos — El vaso de cristal pasó a hacerse pedacitos en las manos de Aioros, quien no se inmutó — Y ¿Quién sabe? Tal vez pelean tanto porque Kanon no es lo suficientemente bueno en la cama.
En este punto Saga estaba a punto de explotar o por lo mínimo, cortarle la lengua al cangrejo. Y Aioros no se atrevía a contestarle a su, al parecer suicida compañero por temor a que se le saliese una sarta de insultos ni a moverse por temor a terminar matando a golpes a Deathmask.
— ¿Se han preguntado cómo sería? Yo siempre amaré a Helena pero honestamente.. — La sonrisa del canceriano se hizo aún más oscura — Confieso que tanto Aioria como Kanon tienen un majestuoso trasero y unas piernas que... Nada que ver.
Eso sí había sido demasiado.
Los dos hombres miraron al Peliazul con una expresión que presagiaba su lenta y tortuosa muerte o al menos, mucho dolor y un par de huesos rotos.
— ¡¡AHORA SÍ ESTÁS MUERTO MALDITO CANGREJO!!
— ¡¡SUFRIRÁS, CRUSTÁCEO PERVERTIDO!!
— ¡AAH! ¡¡ESPEREN, ESTABA BROMEANDO!!
— ¡Aioros! ¡Por el amor de Dios!
— ¡HERMANO, BASTA! ¡LO VAS A MATAR!
— ¡¿QUÉ DIABLOS TE PASA, SAGA?!
Y la moraleja es, mis niños...
Quien con fuego juega la mano se quema o más bien, quien a Aioros y Saga molesta tendrá unas muy dolorosas consecuencias.
Varias horas habían pasado, el resto de la Orden había conseguido, muy a duras penas, librar al medio muerto Cangrejo de las garras de sus iracundos compañeros de armas, Saori había tenido que intervenir sometiéndolos con su Cosmo y viendo que no se calmaban y persistían en desfigurarle toda la cara al lengua larga de Deathmask, Afrodita debió lanzarles sus rosas como dardos tranquilizantes.
Media hora después, los "agresores" fueron llevados inconscientes a sus respectivas casas bajo la vigilancia de Kanon y Seiya, y también Aioria en caso de que Aioros no escuchase a su alumno (Cosa que era altamente probable).
Mientras que Ángelo, la "víctima" fue llevada al recién mejorado sanatorio del Santuario. Por suerte no corría gran peligro (Aioros y Saga tampoco eran salvajes) Pero lo cierto es que el cuerpo y el rostro le dolerían un buen tiempo.
Hablando de eso...
Justo en ese momento Aioros se estaba despertando, con un fuerte dolor de cabeza...
Sólo recordaba que estaba con Saga masacrando a Deathmask por andar de bocón, así como recordaba que Aioria y Shaka corrieron a sujetarlo.
"Eso le pasó por boca floja"
— ¡Maestro! — La vocecita de su alumno lo hizo gruñir cuando su cabeza palpitó como protesta, viendo como el pequeño Seiya se acercaba con velocidad a su cama, seguido de Aioria.
— ¿Cómo te sientes? — Preguntó el leonino colocando su mano sobre la frente del mayor.
— E-Estoy bien — Masculló algo sonrojado — Con algo de dolor de cabeza pero bien.
Aioria simplemente suspiró.
— Me alegra, pero se puede saber... ¿Por qué tú y Saga comenzaron a apalear así de la nada a Deathmask para empezar? — Aioria se llevó las manos a su estrecha cintura mientras observaba con reproche a su hermano mayor, quien por su parte se vio en un lío.
"Porque decía cosas muy sucias sobre tí e insinuó que te habías acostado con alguien que no soy yo" Se mirara por donde se mirara decir eso no era una opción.
— Eh.. Bueno yo — Titubeó nervioso el arquero — Se puso de chismoso con Milo y empezó a decirnos... Cosas muy desagradables — El Sagitario hizo una mueca al recordar las palabras del italiano.
— ¿Desagradables en cuál...
— ¡Pero en fin! — Rápidamente Aioros tomó el control de la situación y con un rápido movimiento sujetó al menor del brazo y se volvió a recostar con él en su pecho.
— ¡A-A-Aioros! — Casi gritó el castaño claro con sus mejillas calentándose como una estufa — ¡¿Qué estás haciendo?!
— Sshh — Se limitó a decir el mayor cerrando sus ojos — No hables tan alto que aún me duele la cabeza.
— P-Pero — Una risita baja salió de la boca de Aioros, casi... ¿Seductora?
— Cállate y duérmete, príncipe.
— Te... He dicho mil veces que.. No me llames así — Aioria apartó la mirada con un fuerte rubor en el rostro.
Por su parte, Seiya los miraba con una sonrisita cómplice.
— Creo que los dejaré solos un rato — Les dijo sin cerciorarse realmente de que lo hubieran escuchado, mientras con todo el sigilo posible abandonaba la habitación y cerraba la puerta detrás de él.
