Hola a todxs, bueno, este es el último capítulo, les dije que estaría arriba antes de navidad, ¡por fin cumplí!

Hola Sofocles, es un lujo poder mantener el suspence a pesar de que básicamente la historia está terminada. Ha sido un gusto que te hayan agradado, tanto esta como la anterior. Espero que el final sea lo que esperabas.

Disclamer: Nada de esto me pertenece, personajes y contexto le pertenecen a Arthur Conan Doyle, BBC, Moffat, Gattis, etc. Pero la historia esa si es mía, aunque la escribo sin ánimo de lucro, mi única motivación es que James sea feliz.

A Violette Moore que leyó antes que nadie esta historia.


Si Caer No Te Mata

por Adrel Black


X

Sin Dejar A Nadie Atrás

Hubo algunos momentos en que hubiera deseado perder la consciencia, habría sido un descanso, pero no, ha estado despierto en todo momento, cada instante de las últimas treinta y seis horas.

Le vendaron el torso y le dijeron que debía quedarse en cama, pero no hubo poder humano que le retuviera, le cosieron la cabeza, lo que hace que lleve un corte desigual en el cabello que le da un aire de enfermo psiquiátrico, pero es imposible mantenerle quieto.

Ha estado dando vueltas por la sala de espera mientras atienden a Sherlock y le retiran dos balas del abdomen su hígado y uno de sus pulmones se han visto comprometidos lo que implica que se terminaron los cigarrillos a escondidas y que no volverá al trabajo en mucho tiempo.

James por su parte además de la bala en el hombro que por suerte no daño ningún hueso, tiene una bala en su pierna, que ya estaba mal desde antes y una bala en el abdomen, dicen que no tiene órganos dañados, lo que es una suerte, pero ha perdido tanta sangre, que dentro de las horas posteriores a todo lo sucedido sufre dos infartos.

Se ha recuperado de ambos y ahora mismo le mantienen sedado, al igual que Sherlock, pero John no cree que pueda soportar nada más. Tiene hambre, sueño y dolor, pero es incapaz de probar nada.

Mycroft, que es una presencia constante alrededor de John se las ha arreglado para que lleven a Sherlock y a James a la misma habitación John permanece medio sentado en una silla justo al medio de las dos camas, ambos hombres lucen pálidos, pero serenos.

—Debería estar descansando, Doctor.

—No puedo.

—Cuarenta y ocho horas son muchas para estar despierto —dice Mycroft.

—Son treinta y seis —responde John.

—Son treinta y seis de que todo ocurrió, pero sucedió al atardecer, lo que implica que usted tenía cuando menos doce horas ya despierto, cuarenta y ocho horas.

—¿Qué hiciste con ella? —pregunta el Doctor.

—¿De verdad quiere saberlo?

—No, —responde John —solo necesito estar seguro que no va a volver.

—No lo hará, se lo puedo garantizar.

John le dedica un seco asentimiento y vuelve la vista de nuevo a los dos hombres.

.o.O.o.

A John le cuesta trabajo acostumbrarse a la extraña camaradería que se instala entre Sherlock y James. La primera vez los encontró discutiendo sobre juicios de criminales famosos, los juicios de Nuremberg y la pena de muerte. Temas espinosos a los que John preferiría evitar.

Luego de aquella primera impresión se ha vuelto común al llegar escucharlos charlar. Hablan de las cosas más variopintas, desde como cosechar verduras en casa hasta armas. Alguna vez los encontró enfrascados hablando de piratas. A Sherlock le brillan los ojos mientras habla de Barbarroja y James solo sonríe diciendo que prefiere a los corsarios que a los piratas.

Han pasado meses para cuando los hombres salen del hospital, dado que Baker Street es un lugar conocido que los periodistas suelen rondar y la casa de James fue básicamente destruida deciden que irán a Enfield.

John sigue haciendo gimnasia mental intentando deducir como van a acomodarse en la pequeña casita, pero al final llega a que solo hay una conclusión.

—Bueno —dice John, de forma tan casual que es obviamente forzada. —Llevaré las maletas arriba para que puedan ocupar la habitación.

—¿Qué? —dice Sherlock.

—No podemos privar a James de su cama en su casa y tu necesitas descansar, —luego John aclara con las mejillas rojas como tomates —la cama de James es bastante grande —el cómo lo sabe está implícito —así que ambos pueden dormir ahí y yo me las arreglaré en el sofá.

Sin esperar respuesta John anda por las escaleras dejando atrás a los hombres que sabe que no lo pueden alcanzar y es así como se instalan.

James y Sherlock toman montones de medicinas y es difícil porque hay demasiadas cosas que no pueden comer. Aun así, se han acostumbrado a compartir la cama manteniendo una almohada respetuosamente en medio y John se ha acostumbrado a verlos en las mañanas bajando por la escalera, haciendo muecas.

.o.O.o.

—Debemos —dice Sherlock una tarde en que John ha salido a hacer la compra y ellos se han quedado en casa.

—Lo entiendo —le responde James —pero que pasa si él se va.

—Prefieres seguir compartiendo la cama conmigo y con la almohada.

James se ve molesto, pero asiente.

—Se que no podemos seguir así, pero…

—Lo sé —responde Sherlock —siempre está la posibilidad de que decida irse.

—Si.

.o.O.o.

Cuando John entra a la casa de Enfield con las bolsas de la compra en los brazos y cerrando la puerta de un puntapié, encuentra a Sherlock y James sentados en el desayunador con tazas humeantes de té frente a ellos.

John parpadea con desconfianza, se quita la chamarra, húmeda por la lluvia leve y el instinto le dice que está entrando a una emboscada. Deja las bolsas y comienza a guardar la comida en la nevera.

—Tu té va a enfriarse —dice Sherlock y John mira una taza libre.

John se sienta, tiene las manos congeladas por el frío que hace fuera y agradece poder envolverlas en torno a la taza tibia.

—Necesitamos hablar —dice James.

"Lo sabía, —piensa John —una emboscada".

Ellos han evitado hablar sobre lo que ocurre entre ellos, o más bien sobre lo que no ocurre. Hay en el ambiente siempre una tensión que los tres sienten, pero sobre la que no trabajan, en parte por los meses difíciles que han tenido para la recuperación, en parte porque es doloroso y ninguno quiere arriesgarse a ser a quién los otros dos abandonen.

.o.O.o.

Sherlock se pasa la mano por el cabello, odia no poder fumar, le sentaría de lujo un cigarro ahora mismo, uno que le ayudara a calmar los nervios y a mantener las manos ocupadas.

Sabe cómo terminará aquella plática, James y John tienen demasiada historia, una historia pesada y antigua en la que Sherlock no estaba presente y que, si ellos retoman, Sherlock saldrá sobrando.

Y es que es imposible no darse cuenta, que nada entre ellos ha terminado, puede ver la forma en que James aun se preocupa por John y puede ver como John ama a James desesperadamente.

Sherlock se prepara para tener que renunciar a John.

.o.O.o.

James se sienta con la espalda muy recta como si se estuviera preparándose para un golpe, la vista concentrada en el fondo de la habitación, en espera de que la despedida llegue. Y es que es lo único que puede prever que pase.

Sherlock y John se complementan de una manera tan pura, que se siente incapaz de interponerse entre ellos. La forma en que se miran, la forma en que John admira a Sherlock, la forma en la que Sherlock se preocupa por John.

Su historia, lo que ellos fueron se quemó en Afganistán, él es solo el pasado para John, Sherlock por el contrario representa una historia grandiosa y épica, Sherlock representa el futuro.

James se prepara no para un golpe, se prepara para despedirse del amor de su vida... una vez más.

.o.O.o.

Cuando John mira a James y a Sherlock no alcanza a comprender cómo podrían ellos que son grandiosos en si mismos interesarse por alguien como él. Su inseguridad y su miedo le susurran que ellos se entienden, debe ser.

Han tenido tiempo para intimar y han desarrollado una amistad burda y callada que se mueve entre intereses dispares y muchos silencios.

John no los culparía, él puede ver todo lo maravilloso que es Sherlock y puede ver todo lo maravilloso que es James.

Además, puede ver en sus rostros el dolor y la pérdida a la que él les ha sometido. Les abandonó en los momentos que más le necesitaban, trajo a Mary a sus vidas y ahora está listo para salir de todo aquello, alejarse con sus problemas y sus inseguridades y permitir que ellos tengan una vida sin él.

Creyó que le necesitarían por más tiempo, pues James aun tiene dificultades para subir y bajar las escaleras y Sherlock se ha vuelto proclive a la melancolía a raíz del encierro. Pero si ellos están listos, John también lo está.

Así que John se prepara para alejarse de ellos y quedarse solo una vez más.

.o.O.o.

A Sherlock le tiembla la voz cuando intenta empezar a hablar, por lo que se aclara la garganta y se queda callado durante un momento. Es por lo que James toma la palabra y comienza a decir.

—Debes ser consciente de lo que está ocurriendo —suena la voz de barítono de James. A lo que John asiente. —De forma que Sherlock y yo, necesitamos que tu…

—Necesitamos —retoma Sherlock —que sepas que… somos amigos —se señala a si mismo y a James —y que se ha vuelto insostenible la situación… contigo.

—Entiendo —responde John. —Bueno tengo la casa en que viví con Mary, no deseaba volver ahí, pero puedo mudarme ya mismo y arreglar mis asuntos después.

—¿Eso quiere decir que tu decisión es dejarnos? —pregunta James los ojos siempre serios, pero ahora también tristes.

—Nosotros —dice Sherlock —habíamos previsto que tu decisión fuera esa y la vamos a aceptar.

—¿Mi decisión?

—Eres tu quien elige dejarnos.

John se pone de pie con la mano sobre el puente de la nariz, incapaz de entender. Sherlock de pie se acerca también y pone su mano sobre el hombro de John.

—No estás entendiendo. —John parece a un segundo de desplomarse.

—No, no lo entiendo, no entiendo nada, solo trato de seguir adelante, pero ya nada parece tener coherencia.

James también se pone de pie, ahí a la luz de la cocina y con el viento azotando las ventanas se mantienen de pie en silencio.

—Lo que decimos —vuelve a hablar Sherlock —es que no podemos dejarte, que hemos hablado entre nosotros y no queremos perderte.

—Pero no podemos decidir por ti —dice James —así que te damos la opción de elegir a uno de nosotros o a ninguno…. O a ambos.

—¿Ambos? —la voz de John suena desfallecida y un poco risueña.

—Somos tres hombres adultos, —dice Sherlock restando importancia a la cuestión —ninguno tiene porque dar explicaciones sobre lo que suceda entre nosotros, solo necesitamos nuestra propia aprobación.

—Yo —John parece atragantarse con las palabras, pero luego respira profundo y dice —los amo, a ambos, los amo y jamás podría elegir entre ustedes.

—Te amamos también —dice James.

—Claro que te amamos, John.

John toma la mejilla de Sherlock despacio y le deja un beso que sabe a té de menta y tranquilidad, es el sabor de la calle Baker. Mira a James que se acerca con su espalda recta y sus ojos estoicos y le besa. John lleva en la mente y en los labios todos sus besos anteriores, pero este sabe diferente, el sabor de Sherlock está ahí y a ninguno de los dos les incomoda.

Mientras John aun mira a James, toma la mano de Sherlock y le atrae más cerca.

Ninguno dice nada, pero los ojos de John expectantes dicen todo lo que tienen que decir. Sherlock se acerca y cierra los ojos, James con mucha cautela deja un beso en los labios de Sherlock.

John respira entre tranquilo y asombrado a sido un beso tan leve, que podía ser más un beso de amistad que de amor, pero no importa, no necesitan explicaciones sobre lo que esto es, lo único que importa es que al final, ninguno se quedó atrás.


Se que es una tontería porque yo lo escribí y terminó como yo quería que lo hiciera, pero... pero... ¡me emociona! Estoy como imbécil sonriendo a la pantalla y siendo muy feliz porque mis niños están juntos ahora y serán muy felices, yo lo sé. Tengo una ONE-SHOT que sería como una continuación o algo así, en realidad es solo un PWP de ellos tres siendo cachondos entre ellos. Lo subiré después se llama Paraíso, será la próxima semana creo.

Bueno a quien haya seguido esta historia muchas gracias.

A Violette que tiene que oír mis historias cuando aun están incompletas, mil gracias, siempre.

Y bueno, no puedo dejar de desearles felices fiestas, esperemos que el 2021 sea mucho mejor y que salgamos fortalecidos de todos los problemas que hemos enfrentado. Como la historia, si caer no te mata, debió hacerte más fuerte.

Y ahora si, que esté muy bien.

Adrel Black