Hace unos meses...
—¡¿Qué?! —Nino vio a la chica frente a él como si hubiera enloquecido.
—Libraré a tu pareja de cualquier peligro que enfrente en el futuro si puedes ser mejor persona con Adrien.
—¿Y quién demonios eres?
—La que mantendrá con bien a tu novia y la que ayudará a tu amigo a recuperar su felicidad.
—¿Cuál es tu nombre?
—Alix.
Tiempo actual...
Nino vio la durmiente figura de su amigo y suspiró. Se puso de pie y salió de la habitación, cerrando lentamente la puerta tras él.
Fue hacia la cocina y vio a alguien frente a él.
—¿Ya has tenido suficiente? —Avanzó y sujetó a la chica de la ropa, —Adrien está sufriendo.
—Y su sufrimiento es mi delirio. —Alix sonrió.
Nino la soltó y se sentó pesadamente en la silla, sintiendo que unas manos masajeaban sus hombros suavemente.
—Tú podrás salvar a quien amas, y yo obtendré lo que quiero. —Alix le susurró al oído.
—¿Y qué es lo que quieres?
—Es un secreto.
—¿Tiene que ver con Marinette?
Alix sonrió con tristeza.
—La vida es injusta Nino Lahiffe, incluso para los demonios. —Y con eso dicho, se desvaneció.
Adrien despertó abruptamente y respiró agitado. Acababa de tener la peor de las pesadillas. Giró a la derecha y suspiró aliviado. Cerró los ojos y se movió más cerca de Marinette.
—¿Cómo podría vivir sin ti?
Adrien abrazó a la muñeca y lloró suavemente.
Estaba preparando su segundo café cuando escuchó un 'click' desde la puerta principal. Sabía que era Nino, así que lo ignoró y siguió con lo que hacía.
—¡Buenos días! Traje el desayuno~ —dejó la bolsa de plástico en el counter. —Y... ¿cómo estás?
—Estoy bien. —Adrien respondió a medias.
—No me parece. —Comentó poniendo la mesa.
—Nino, ¿qué te dijeron?
—Ah, sobre eso... les dije que usaste completamente a Marinette y que por eso no puedes devolverla. —Nino colocó la comida de Adrien frente a él.
—¿A qué te refieres? —Adrien frunció el ceño.
—Les dije que tuviste sexo con Marinette, así que... —Nino mordió su sándwich y cerró los ojos. —Es delicioso~
—¡¿Les dijiste eso?! Pero yo nunca...
—Lo sé, pero al menos así no te quitarán a Marinette.
Adrien asintió, y mordió.
—¿Te gusta? —Sentenció.
—No lo sé...
—Claro que lo sabes.
Se quedó callado y pareció pensar profundamente.
Oh, sí, Marinette le gustaba y mucho.
Nino se fue después de recibir una llamada de emergencia por parte de su novia, dejando a solas a Adrien – bueno, de hecho lo dejó con Marinette.
Adrien fue a su habitación y se sentó frente a la chica.
—Te quiero...
El silencio fue ensordecedor, tanto que le hizo reír.
—Soy tan idiota... —susurró.
—No lo eres. Y... yo también te quiero.
Los ojos de Adrien se abrieron grandes al escucharla hablar.
Continuará...
