¡Buenas! Tenemos nuevo capítulo :D
Lo primero que quiero hacer es desearles una ¡Feliz navidad! No ha sido un año fácil para nadie y espero que cada capítulo que les pude traer las haya distraído y alegrado un poco.
Por otro lado quiero avisarles que voy a pasar año nuevo fuera de casa, y aunque el próximo capítulo ya lo tengo terminado dependo de que internet funcione bien para subirlo (por lo general el lugar al que voy tiene buena señal) pero prefiero que lo sepan por si algún problema técnico se presenta, en el peor de los casos solo es una semana sin actualización.
En el grupo de face voy a avisar por cualquier cambio (tienen el link al final)
Little Saturnito: Sam intervino, lo cual calma a los lobos. Incluso aunque no estén felices por eso.
NaNYs SANZ: Leah no va a estar muy simpática en este cap, pero es lo que hay. A mi me encanta la amistad de Alice y Bella, siempre creí que Bella necesitaba a alguien con quien hablar de estos asuntos.
jupy: Sabemos como es Jake, está en desacuerdo con muchas cosas que Bella decide peeero nunca la deja sola, eso ayuda a la situación.
CelyJoe:¡Me alegro! Quedan pocos capis pero intensos.
Rini Chiba: Lo bueno de ser el líder de la manada es que los demás no pueden ignorar sus ordenes ;)
Lore562: No lo pienso como cuestión de celos, hay mas preocupación que celos.
rjnavajas: A ustedes por leerlo :)
mony17: En los próximos caps vamos a tener a Edward descontrolado de nuevo. Sam no le va a dejar mucha opción a Jake.
Palacios: ¡Hellow linda! Me alegro de verte por acá y de que tengas algo de respiro, yo rindo el lunes la última y estoy libre (momentáneamente jajaja) Me imaginé que andabas a full asique no te hablé, cuando andemos libres la seguimos. Ya nos quedan pocos capis pero intensos, la Push se va a calmar pero... se viene Charlie.
Tata XOXO: Charlie siempre fue un punto suelto, nunca entendió que pasó y es entendible que quiera a Bella con mas amigos que los Cullens, se supone que por muchos años que tenga su parte hormonal (al meno) es la de un chico de 17.
Isis Janet: Dejemos eso en Eclipse, por ahora necesitamos paz.
Car Cullen Stewart Pattinson: Bella lo pone en su lugar, eso si. Charlie... bueno, el próximo capitulo tenemos mucho de Charlie. El intenta ser un buen padre con la poca información que tiene.
eli music love: ¡También me molesta! Pero ¿Quien lo puede culpar? La diferencia es que Charlie sabe lo que Edward hizo pero no sabe mucho de Jake (de acuerdo, Jake no lastimó a su hija pero...) Ellos siempre parecen querer hacer cosas que los acerque a su humanidad y Alice parece la mas adecuada para esas ideas. El concejo de Alice fue muy bueno creo, ya lo vamos a ver ;)
Sther Evans: El carácter de Bella ciertamente es algo bueno, lo pone en su lugar ;)
EmilyChase: La aclaración de Carlisle sobre Bella siendo parte del clan fue fundamental para calmar las cosas
Chikkita:Creo que ve a Edward como un novio toxico y acaparador.
Capítulo 11
Bella's P.O.V
Luego de que Edward se fuera de casa bajé encontrando a Charlie cargado de un par de packs de cervezas, lo ayudé a abrir la puerta y salimos. Nos montamos en la patrulla e iniciamos camino a la reservación.
Charlie estacionó la patrulla frente a casa de Billy, bajamos y fuimos directo hacia la parte trasera de la casa.
— Buenos días Charlie — saludó Billy cuando llegamos a ellos — Jake, lleva las cervezas al refrigerador —
— Claro, dame Charlie — pidió Jake tomando el pack de cervezas.
—Espero hoy estés de mejor animo —asintió Charlie. Jake se encogió de hombros.
— Bella — sonrió Seth alzando la mano en mi dirección. Él, Leah y Sue también estaban allí. Leah me dio una rápida mirada frunciendo la nariz.
— Hola Seth — sonreí devolviéndole el saludo
— ¿Me acompañas Bella? — preguntó Jake señalándome la casa con un gesto de su cabeza. Asentí caminando junto a él. Mejor que dijera lo que quisiera decir lejos de Charlie.
Entramos a la casa y abrí el refrigerador para que pudiera guardar las cervezas, lo cerró y se recargo en el mirándome.
— Habla — pedí
— Sam me está obligando a disculparme contigo por lo que dije —habló — Tu chupasangre se lo pidió, tu suegro le dijo a Sam que eras parte del clan seas o no vampira y que hablarte mal a ti es hacerlo contra ellos también — rodó los ojos.
— No sabía eso — murmuré asombrada.
— Asique me disculpo — respondió
— Solo porque no puedes negarte — aseguré cruzándome de brazos y recargando mi cadera en la encimera
— Exacto, cosas de lobos — asintió encogiéndose de hombros
— Genial, ¿Los comentarios van a detenerse? — pregunté
— Si, no puedo volver a decirte nada como lo de esa noche — asintió — Pero eso no implica que no lo piense Bella —
— Para tu fortuna no soy yo quien lee mentes Jacob — hablé — Pero con no escucharte me alcanza — prometí caminando fuera de la cocina. La mano de Jake me retuvo por la muñeca
— Es peligroso Bella — repitió
— Jake, tú me viste cuando él se fue, ¿Es más peligroso que eso? — pregunté
— Puedo estar para ti si quieres alejarte de él, estabas mejor. Al final — respondió. Bajé la mirada.
— Mejor, pero no lo suficiente — negué
— Bella — rogó
— Lo siento Jake, es así como debe ser. Puedes ser mi amigo y aceptarlo o…— dudé
— Tu enemigo — murmuró
— Los humanos y los lobos no son enemigos, solo tienes que ignorar mi olor — respondí — Jake, te lo dije, no me hagas elegir porque sabes de quien me voy a alejar —
— No es justo Bella — negó soltando mi muñeca — Él te abandonó —
— Pero no va a volver a hacerlo — respondí.
— No lo sabes — negó
— Lo sé — respondí segura — Tú y yo podemos ser amigos, pero depende de ti Jake —
— Hueles demasiado a él Bella — señaló
— Tendrás que acostumbrarte — respondí saliendo de la casa. Regresé al patio.
— Ten Bella —habló Sue ofreciéndome una lata de refresco, ella era amable.
— Gracias — asentí tomándola. La abrí y le di un trago.
— ¿Todo bien con Jake? — preguntó Seth cuando me acerqué a él y me senté a su lado en los troncos que hacían de asiento. Leah se puso de pie y entró a la casa.
— Tan bien como se puede — respondí. Seth se acercó a mí y olió, me ruboricé.
— Ignora a Leah, solo debemos acostumbrarnos — pidió encogiéndose de hombros — A mí me caen bien los Cullens, son amables —
— Lo son — asentí — Gracias Seth, es bueno que alguien no huya de mi —
— Nah, ellos exageran. Hueles a vampiro pero está bien, me agradas también — asintió de forma despreocupada. Sonreí y miré a Charlie hablar con Sue.
— Billy parece estar siendo dejado de lado — reí
— Esos dos se traen algo, no sé bien que — aseguró Seth.
— No sé si quiero saber que se traen — reí
— Tampoco yo, por cierto — habló — El otro día, la noche que tu vampiro apareció. Él lee mentes ¿no? — preguntó
— Si, las lee — asentí.
— Eso no debe ser agradable, debe haber visto en la mente de Jacob todo lo que te dijo. Lo vimos cuando entró en fase — explicó — No fue amable, pero tienes que saber y hacerle saber a los tuyos que el tratado está a salvo —
— Tampoco quieres lucha, eh — asentí
— No, estamos en paz, no entiendo la necesidad de Jake de discutir contigo — negó
— Tampoco yo — murmuré
— Los sentimientos de Jake lo nublan — respondió
— Él sabe mis sentimientos Seth, no puedo hacer nada en contra de eso — suspiré
— Lo sé, y es estúpido lo que hizo. Solo quería decírtelo — comentó encogiéndose de hombros.
— Gracias Seth — asentí de forma genuina. Leah y Jake regresaron en ese momento.
— Vamos muchachos, a comer — habló Billy. Nos acercamos a la gran mesa y comenzamos a comer las hamburguesas y los hotdogs que habían hecho. Seth, Leah y Jake comieron muchísimo, había olvidado lo mucho que comían los lobos.
— ¿Vamos a la playa? — preguntó Jake luego de terminar de comer.
— Vamos — asintió Seth dando un salto. Leah hizo una mueca de molestia.
— Paso — respondió ella.
— ¿Bella? —preguntó Jake.
— Claro, vamos — asentí poniéndome de pie.
— El resto de la manada va a estar allí — explicó Seth cuando nos alejamos de Billy, Charlie y Sue.
— Gracias por la advertencia Seth, pero en algún momento voy a verlos — respondí
— Ella está orgullosa de oler a él, Seth — habló Jake. Al menos su tono ya no era tan hostil.
— Por supuesto que lo estoy, a mí no me desagrada el olor vampiro ni el de los lobos — aseguré ruborizándome
— Debe ser lindo el amor — respondió Seth encogiéndose de hombros — Al menos tienes eso —
— Sí, es lindo — sonreí. Seth me actualizó sobre los cambios en la manda y en la reserva. Desde que los Cullens habían regresado había dejado de venir, ahora me sentía un poco mal por eso.
En cuanto llegamos a la playa y vi el rostro de los demás me arrepentí de sentirme culpable por no venir, varias narices se fruncieron. Estaban oliendo a Edward en mí, eso me hizo sentir extraña. Me sentía suya y saber que cualquiera podía olerme en él lo hacía mío por completo.
— Hola Bella — me saludaron Quil y Embry.
— Chicos — sonreí devolviéndoles el saludo.
— Bella — asintió Emily con una sonrisa. Sam solo asintió en mi dirección. Ahora entendía porque Leah se había quedado en casa de Billy.
Sea lo que sea que Carlisle le había dicho a Sam respecto a mi había funcionado, nadie hizo comentario alguno. Me senté en la arena viendo a los chicos jugar, no me apetecía en lo más mínimo estar en medio de un juego con lobos. Unos rayos de sol de hicieron presente y disfruté del calor.
— Es un bonito día — murmuré
— Lo es, realmente bonito — sonrió Emily de forma amable.
Aproveché a enviarle un mensaje a Edward, estaba bastante segura de que debía estar enloqueciendo a todos en casa, y habiendo sol nadie podía escapar de él.
[Por aquí todo bien, nada de comentarios y todo en paz. ¿Estás en casa? Hay sol] Bella
[Me alegro amor, estoy en mi habitación. No importa el sol Bella, si me necesitas voy] Edward
[Relájate, todo está bien. Jake se disculpó y va a mantenerse callado. Sam se lo ordenó] Bella
[Bien, eso me agrada] Edward
[¿Asique soy del clan?]Bella
[¿Qué quieres decir?] Edward
[Jacob me dijo que Carlisle me incluyó en el clan, si me dicen algo a mí es como decírselo a ustedes] Bella
[Eres de la familia, eso ya lo sabes amor] Edward. Sonreí leyendo su mensaje. Un pazo de madera impactó en mi cabello. Alcé la mirada encontrando la sonrisa de Jacob quien se había alejado del juego con los demás.
— ¿Caminamos? — preguntó.
— Vamos — asentí.
[Te amo, te hablo más tarde] Bella
[Te amo, cuídate] Edward.
— ¿Te habló el vampiro? — preguntó cuándo nos alejamos de los demás.
— Le hablé yo para decirle que te estas comportando — respondí divertida. No respondió — Oye — hablé chocando el costado de mi cuerpo con el suyo.
— Es solo que no lo entiendo Bella, ¿Por qué alguien como él? — preguntó
— No tiene un porque, es así como son las cosas. Jake…— suspiré — Estoy feliz y estoy bien. ¿No puedes alegrarte por eso? —
— Me alegro de que estés feliz pero…—dudó
— Él nunca me lastimaría Jake — negué
— ¿Por qué accediste a venir sabiendo que les dije a todos? — preguntó
— No quería venir, pero Charlie se siente más tranquilo si me ve con alguien además de Edward — expliqué
— Somos tu tapadera, que bien — habló molesto
— No Jacob, es culpa tuya que no quiera venir. Realmente me hiciste enfadar con los comentarios del otro día — respondí también molesta.
— Olvídalo, ya que. No vas a entenderlo — negó
— Bien, solo estemos en paz — pedí— ¿Sam te ordenó solo a ti no decir nada? — pregunté luego de unos cuantos minutos caminando en silencio.
— No, lo ordenó para todos — comentó— No fui el único que estuvo en desacuerdo —
— Lo cual es ridículo, la decisión es mía —señalé
— Pero él no deja de ser un vampiro Bella — respondió encogiéndose de hombros
— Eso significa que la falta de comentarios…—aventuré
— Si, probablemente más de uno te hubiera dicho algo — asintió— Pero Sam está interesado en mantener la paz, mientras estés viva no puede hacer nada —
— Los Cullens no quieren lucha tampoco — aseguré
— Solo el doctor — señaló
— Edward estaba enojado, nadie quiere que el tratado de rompa Jake — prometí— Si eso ocurriera…—dudé— Me iría con ellos —
— ¿Y Charlie? — preguntó viéndome
— Justo por eso nadie quiere que el tratado se rompa —expliqué — No van a volver a irse sin mí —
— Bien — suspiró Jake — Solo recuerda que tienes una manada de lobos si los necesitas —
— No los voy a necesitar en el sentido que sugieres, pero gracias — asentí.
El silencio se volvió a establecer entre nosotros pero al menos ya no estábamos más tensos, caminamos por otros quince minutos antes de retomar el camino hacia el resto del grupo.
Llegué a casa pasadas las 7 de la tarde y subí directo a la ducha, al salir me cepillé los dientes y el pelo, me vestí con mi pijama y fui al cuarto. Edward ya estaba allí, sentado sobre la cama.
— Bella —logré escuchar que salía de sus labios. En un parpadeo estuve fuertemente envuelta en sus brazos — ¿Estas bien? —
— Lo estoy, todo está bien — prometí abrazándolo también — Todo ha estado bien — prometí.
El domingo me la pasé todo el día haciendo tarea atrasada, Edward prefirió no venir para no distraerme, no queríamos alertar a Charlie nuevamente. Por supuesto que si vino a la noche, el lunes cuando pasó por mí para el instituto estaba de mucho mejor humor que el sábado, estaba feliz. Asumí que era por haber dejado el tema de la manada atrás, no me quejé por su tono juguetón durante el día.
Al finalizar el día escolar fuimos a mi casillero, Edward parecía estar vibrando a mi lado, lo miré curiosa poniendo la combinación, me dio una sonrisa expectante. Abrí la taquilla encontrando dentro una solitaria rosa rosa y una tarjeta. Alcé mis ojos a él
— Tómala — pidió suavemente. No pudo ocultar la ansiedad de su voz. Metí mi mano en la taquilla tomando la rosa y la tarjeta. No me pasó por alto el detalle de que la rosa no tenía ni una sola espina, siquiera una zona rasposa. Olí la rosa abriendo la tarjeta
"¿Me otorgarías el honor de permitirme llevarte a una cita? EAMC" estaba escrita en su pulcra letra, pasé mis dedos por sus letras sintiendo mis ojos llenarse de lágrimas. Su brazo rodeó mi cintura.
— Edward —suspiré
— ¿Qué dices? — preguntó suavemente contra mi oreja.
— Claro que si — sonreí alzando mi mirada a su rostro. Inclinó la cabeza besando de forma dulce mis labios
— Gracias — murmuró. Negué riendo, secó la solitaria lagrima que había caído por mi mejilla — Había dicho que iba a llevarte a mas citas y solo te llevé a una que terminé estropeando —
— ¿El próximo fin de semana? — pregunté
— No, el miércoles — señaló — Van a instalar un gran mercado de comida internacional, también bebidas y música tradicional de muchos países en Port Angels, pensé que podía ser una buena experiencia —
— La idea me agrada mucho — asentí
— Si, eso puede funcionar hasta que me permitas llevarte físicamente a cada uno de esos países — sonrió
— Edward — lo regañé
— Amor, la eternidad es larga — susurró deslizando un dedo por mi pulso. Me respiración se detuvo de pura expectación. Sonrió dejando un suave beso en mis labios, su lengua lamió mi labio inferior — Quiero verte disfrutar del miércoles, no quiero quejas por el dinero que gaste —
— Eso no entra en la cita — negó
— Si, entra, quiero mimar al amor de mi existencia — pidió — Por favor, por mi —
— De acuerdo, tus ganas — suspiré. Sonrió — Pero la próxima yo voy a invitarte a una cita a ti —
— Sueña Bella — rio besando mi frente. Guardé los libros que no iba a necesitar y cerré la taquilla llevándome la rosa y la tarjera. Edward entrelazó sus dedos con los míos rumbo al instituto.
— ¿Nos vamos a ir temprano el miércoles? — pregunté
— Si, saliendo del instituto. Por eso escogí el miércoles, es el día en que más temprano terminamos aquí — explicó — Solo vas a tener 20 minutos para arreglarte pero conociéndote te van a bastar —
— Por supuesto, más que suficientes — asentí — ¿Pero porque no ir el sábado? — pregunté— De ese modo podemos dormir allí —
— El sábado Alice me dijo que va a estar atestado de gente, no vamos a disfrutar de nada y la comida va a ser mucho más fresca el miércoles que es cuando todo inicia — señaló
— Oh, bien, está bien eso entonces — asentí
— Y además tengo otra sorpresa — sonrió cuando nos detuvimos frente al volvo
— Escucho — respondí
— Alice va a encargarse de dejarnos camino libre con Charlie y mi familia se va a ir de caza — comentó a la ligera
— ¿Casa sola para nosotros? — pregunté completamente ruborizada. Sonrió inclinándose sobre mí
— Si, no tolero que alguien más sepas como te escuchas cuando tienes un orgasmo — murmuró deslizando sus labios por mi lóbulo. Apreté mis manos en su chaqueta sintiendo la humedad crecer en mi— Bella — gimió suavemente — Amo que huelas así —
— De-Deberíamos irnos — murmuré — Estamos en el instituto aun —recordé. Se alejó de mí, sus ojos parecían brillar de puro deseo. Recorrió la mirada por el estacionamiento y sonrió.
— Olvido donde estoy cuando tu olor me llama — suspiró — Lo siento — se disculpó besando mi mejilla y abriendo la puerta del auto para mí. Entré y el rápidamente subió de su lado.
— ¿Por qué sonreíste al final? — pregunté
— Porque muchos aquí me creen un maldito afortunado por estar contigo — sonrió — Y, ¿Sabes? No puedo estar más de acuerdo — prometió besando mis labios con fuerza. Sus dientes mordieron mi labio inferior estremeciéndome.
— ¿Me ayudas con la tarea esta tarde? —pedí.
— Claro, ¿Qué necesitas? —preguntó arrancando.
— Pues…— murmuré sintiendo mi excitación crecer de pura expectación.
— Bella — murmuró apretando mi muslo. Reí, su mano se deslizó más cerca de mi intimidad estremeciéndome — En ese caso, ¿Puedo dejar el auto afuera de la casa de Charlie entonces? —
— Si, si pregunta solo estuvimos haciendo tarea — asentí
— Bien — asintió. El viaje no nos tomó mas de 15 minutos. Bajé del auto y pronto tuve sus dedos entrelazados en los míos. Caminamos hasta la casa y entramos. Sus labios estuvieron sobre los míos nada más traspasar la puerta — Maldición, te extrañé — murmuró bajando sus labios por mi cuello
— Y yo — gemí — Espera, quiero dejar mi rosa — pedí. Gruñó soltándome y yendo a la cocina, cuando entré allí ya había buscado un florero y lo había llenado de agua. Puse allí mi rosa, se puso a mis espaldas y apartó el cabello besando mi cuello — Quiero pedirte algo — murmuré
— Lo que quieras — prometió.
— Quiero que sea lento— murmuré
— ¿Alguna vez hemos avanzado más rápido de lo que hubieras querido? — preguntó besando mi pulso
— No, solo que hoy quiero que sea deliberadamente lento —pedí girándome. Deslicé mis manos por su pecho hasta jugar con el cabello de su nuca — A veces me siento tan perdida en las sensaciones que no puedo ser consiente de todo —
— También me pasa — asintió — Lento entonces, muy lento —prometió besando mis labios. Su caricia era lenta y dulce, sus manos acariciaron mi espalda de forma ascendente
— ¿Subimos? — pregunté
— Subimos — asintió alejándose de mí. Entrelazó nuestros dedos y subimos las escaleras a paso humano. Edward cerró la puerta a nuestras espaldas y besó mis labios — ¿Puedo probarte hoy? — preguntó bajando su boca por mi cuello — ¿Besarte por completo? —
— Solo si me dejas hacer lo mismo — suspiré quitándole el abrigo y dejándolo caer al suelo.
— No voy a decir que no a eso — prometió deslizando sus manos por debajo de mi grueso suéter y quitándomelo — Espera un minuto — pidió alejándose de mí. Se acercó al calentador de la habitación y lo encendió — Si vamos a hacer esto lento, necesitamos mantenerte caliente — sonrió regresando a besar mis labios. Reí bajando mis besos por su cuello y comenzando a soltar su camisa, bajé mis labios por su pecho a medida que más piel quedaba al descubierto.
— Quiero besarte primero — murmuré
— Todo lo que quieras — prometió gimiendo. Quité su camisa y solté el botón de sus jeans, lo tomé de las cederás y lo hice avanzar hasta la cama, le quité el jean y sus boxers sentándolo allí — Estas demasiado vestida — protestó besándome. Me quitó la blusa y soltó mis jeans
— No, espera, quiero yo —recordé — Me vas a distraer — señalé empujando su pecho. Se dejó caer en la cama frustrado. Besé su estómago bajando mis besos, lo escuché gruñir cuando mis labios acariciaron su glande.
Era curioso como el frio no me molestaba, su sabor era dulce. Sabía que no debería saber tan bien pero Edward sabía muy, muy bien para mí. Alcé mi mirada hacia él.
— ¿Estás bien? — preguntó apoyándose sobre sus codos
— Sí, tengo un par de preguntas para ti — sonreí acariciándolo con mi mano
— ¿Ahora? — gimió echando su cabeza hacia atrás
— Si, ¿No se supone que los vampiros pueden pensar muchas cosas a la vez? — pregunté divertida. Mis mejillas estaban sumamente calientes por mi ocurrencia.
— Pregunta — resopló. Reí tomando su punta en mi boca sorprendiéndolo, un gruñido salió de su pecho.
— ¿Tu sabes dulce por ser vampiro? — pregunté
— No lo sé, puede ser — murmuró frustrado
— No debería saberme tan bien — prometí viéndolo. Su cabeza se levantó viéndome con fuego en los ojos
— ¿Te sabe bien? — pregunto con la voz enronquecida.
— Mucho — murmuré besando su punta. Mi lengua salió lamiendo su piel, sus ojos siguieron mis movimientos y lo noté tragar — ¿Te gusta? — pregunté
— Mu-Mucho —tartamudeó
— Mmm, hacer que te trabes con tus palabras — suspiré deslizando mi lengua por él. Respiró profundo y gimió echando la cabeza hacia atrás
— Por todo lo santo, tu olor — protestó.
— ¿Lo deseas? — pregunté
— Si, en mi boca — protestó aflojando sus brazos y dejando su cuerpo caer pesado sobre la cama. Sus manos se entrelazaron en mi cabello — ¿Lento era para torturarme? —gruñó cuando lamí nuevamente su glande
— Quizá — murmuré tomándolo en mi boca de a poco. Su cuerpo se tensó y alejó las manos de mí aferrándose a las sábanas.
— Glorioso — farfulló. Me concentré en subir y bajar sobre el sin prisa lamiendo todo a su paso — Por-por favor — protestó enredando sus dedos en mi cabello. Aumenté la velocidad de mis movimientos, un profundo rugido retumbó en la habitación cuando su glande llegó al final de mi garganta. Respiré profundo dejándolo salir y volviendo a tomarlo con la misma profundidad — ¡Maldición Bella! — exclamó soltando sus manos de mí. Adoraba que maldijera, muy pocas veces había escuchado a su boca decir palabras que no fueran las de un perfecto caballero.
— ¿Dónde está tu caballero interior ahora? — pregunté rosando mis labios con su glande al hablar antes de volver a tomarlo profundamente.
— Sepultado en el infierno — gruñó — Bella, por favor, lo necesito más rápido. Estas enloqueciéndome — protestó. Aumenté la velocidad buscando su liberación, ya lo había torturado lo suficiente — Santo cielo, ¡Sí! — gimió arqueándose. Sus manos volvieron a mi cabello — Justo así, por favor mi amor, por favor —
Con mis manos me ayudé a trabajar sobre él, con esta velocidad no podía tomarlo de forma tan profunda pero esperé que mi lengua lo compensara.
— Mmm — gemí contra el cuándo sus dedos tiraron con un poco más de fuerza de mi cabello
— Aléjate — pidió. Negué contra él, sus dedos tiraron más de mi cabello— ¡Bella! — gruñó. Esta vez si dolía un poco cuando sus dedos volvieron a tirar pero no protesté, se sentía muy bien. Se vino en el interior de mi boca, justo como había dicho, él sabía dulce.
Sus manos se soltaron de mi cabello y las dejó caer sin vida a sus costados. Me puse de pie quitándome mis jeans y mi ropa interior antes de subirme sobre él.
— Parece que te gustó — reí besando su pecho.
— A ti te gusta tentar al peligro— murmuró besando mis labios. Acarició mi cabello con dulzura — ¿Te hice daño? —
— No — aseguré
— ¿Estas segura? —insistió
— Si, se sintió bien — prometí. Besó mis labios nuevamente girándonos sobre la cama, recargó mi cabeza en la almohada y se alejó, había preocupación en sus ojos— Si hubiera sido realmente molesto te lo hubiera dicho —
— Bien — murmuró besándome nuevamente. Bajó sus labios por mi cuello y mi pecho hasta mis senos donde dio especial atención a mis pezones. Gemí cuando succionó, su fría lengua arremolinándose alrededor — Dulce, siempre dulce —
— Edward — suspiré cuando sus frías manos recorrieron mi estómago, mis caderas y mis muslos desviándose de donde más lo necesitaba
— También puedo hacerte sufrir, no solo tú a mí —prometió. Protesté. Sus labios bajaron por mi estómago, grité cuando su fría lengua se introdujo en mi ombligo, rio de forma ronca. Rosó con su lengua la piel de mi bajo vientre y besó, bajó sus labios por uno de mis muslos mientras sus pulgares hacían circulares caricias en mis caderas.
— Edward, ya, sé que me hueles — gemí retorciéndome bajo suyo
— Oh si preciosa, te huelo — murmuró besando mi muslo — Te huelo y te veo — murmuró. Alcé mi mirada a él, sus ojos estaban sobre mi intimidad — Deliciosa, húmeda y brillosa — prometió lamiendo sus labios. Alzó sus ojos a mi rostro, sus ojos se habían oscurecido considerablemente, se veían peligrosos, eso solo apretó más mi interior— Mmm — murmuró bajando la mirada nuevamente a mí — ¿Qué piensas? Algo realmente te está gustando — prometió viéndome de nuevo. Sus dedos en mis caderas apretaron ligeramente más mi piel sin detener sus caricias
— En ti — murmuré
— ¿Qué piensas sobre mí? — preguntó acercándose a mi intimidad — Dímelo y prometo encargarme de ti —
— Tus ojos se escurecieron — susurré — Te vez peligroso y eso solo me…—dudé
— ¿Qué te hace eso Bella? — preguntó
— Me excita, mucho — suspiré apretando mis manos en las sabanas
— Buena respuesta mi vida — asintió bajando su boca a mi intimidad. Grité por el cambio de temperatura, era impresionante como el frio de su lengua solo lograba enloquecerme más en lugar de calmarme. Mi cuerpo se arqueó cuando su lengua invadió mi interior.
— ¡Edward! — exclamé. Dos de sus dedos se dirigieron a mi clítoris haciendo lentos y cadenciosos círculos. Me estremecí cuando succionó mi piel. Sus manos y su boca se alejaron de mí y gruñí alzando la mirada. Me dio una sonrisa brillante antes de lamerse los labios y volver a bajar sobre mí. Gemí arqueándome con su lengua entrando nuevamente en mí.
— Tan deliciosa, dulce y desquiciante — murmuró contra mi piel. El orgasmo que se había detenido cuando paró sus movimientos comenzó a formarse nuevamente en mi vientre. Cambió de posición usando sus dedos en mi interior y su lengua en mi clítoris, amaba cuando usaba su lengua de forma rápida sobre mí. Giré cuando el orgasmo estalló en mi interior, sus caricias nunca detuvieron su velocidad
— ¡Edward! — grité retorciéndome de placer cuando un nuevo orgasmo estalló potenciado de forma considerable por su antecesor. Mi cuerpo tembló contrayéndose alrededor de sus dedos, su boca no se alejó de mi intimidad hasta que los temblores cesaron. Subió mis besos por mi piel hasta mi boca.
— ¿Ha sido lo suficientemente lento para ti? —preguntó besando mis labios con dulzura.
— Te amo — murmuré en respuesta
— Te amo preciosa, mucho — prometió volviendo a besarme. Bajé mi mano entre nosotros acomodando su miembro en mi entrada
— Hazme el amor Edward — pedí besando sus labios. Invadió mi interior de forma lenta, su frio entrando en mi caliente interior siempre era el mismo cielo. Gemí arqueándome
— Te amo tanto — gimió Edward escondiendo el rostro en mi cuello. Rodeé su cintura con mis piernas permitiéndole entrar más profundo en mí. Gruñó.
— Te amo — farfullé. Tomó mis manos entrelazando nuestros dedos y poniéndolos por sobre mi cabeza
— Quiero tocarte todo el tiempo esta vez—avisó alejándose de mi — Dime si sientes algún dolor —pidió. Asentí besando sus labios
— Muévete — pedí. Me besó iniciando un lento movimiento en mi interior, había tanta dulzura y tanta pasión que derritió mi corazón, mi sangre se puso aún más caliente. Sus labios besaron mi rostro suspirando contra mi piel en cada embiste, nos acomodó volviendo a entrar y grité cuando tocó algo en mi interior
— Allí está — sonrió complacido. Sus labios cubrieron los míos aumentando la velocidad de sus movimientos. Solté sus labios necesitando respirar, sentí la humedad entre nosotros aumentar. Puso sus labios en mi oreja — ¿Sabes que puedo oler tu orgasmo? — preguntó golpeando ese increíble punto en mi interior — Huele dulce, hipnótico — gruñó. Grité incapaz de decir nada coherente. Gruñó contra mi bajando su boca a mi pezón, mi interior se apretó a su alrededor y mis labios se abrieron. No tuve fuerzas de gritar, solo cerré los ojos con fuerza dusfrutando. Su fría esencia me hizo temblar — ¿Estas bien? — preguntó soltando mis manos. Nos giró dejarme sobre su pecho
— Si-i — gemí apretando las sabanas. Abandonó suavemente mi interior y besó mi frente
— Intenso, muy, muy intenso — prometió contra mi piel. Asentí incapaz de decir más. Sus dedos hicieron suaves y relajantes caricias en mi piel, igualé el ritmo de mi respiración a la suya, era relajante.
— No rompiste nada — murmuré cuando encontré nuevamente mi voz.
— No, no siempre voy a romper cosas — negó
— ¿Disfrutaste menos? — pregunté. Rio besando mi frente
— No amor, lo amé, solo que mi control hoy es mejor — prometió — Te gusta que rompa cosas, ¿Cierto? —
— Mucho — prometí.
— Mmm, eso es halagador — rio
— Lo es — suspiré sintiendo mis ojos pesados.
— Duerme amor de mi existencia, te despierto antes de que Charlie llegue — pidió besando mi frente con dulzura, me cubrió con algo pero no llegué a ver con qué.
Desperté un par de horas después, Edward no estaba en la habitación, me senté sobre la cama sintiéndome confundida. Había recogido nuestra ropa del suelo, pero su camisa y su abrigo seguían aquí.
— ¿Edward? — pregunté sabiendo que me iba a escuchar si estaba cerca. Comencé a vestirme rápidamente temerosa de que Charlie hubiera llegado y que por eso él no estuviera. La puerta de mi habitación se abrió.
— Estoy aquí preciosa — habló Edward entrando. Solo estaba usando jeans.
— Me desperté sola — protesté
— Lo sé, lo siento — respondió besando mis labios, su pecho aún estaba húmedo — Tomé una ducha ¿Por qué te vistes? — preguntó viendo mi blusa y mi jean a medio poner
— Pensé que había llegado Charlie y que por eso no estabas — reí quitándome el jean. El quitó mi blusa y me alzó besando mis labios, reí acurrucándome en su pecho
— Charlie va a llegar pronto, ¿Quieres ducharte antes de eso? — preguntó
— Si, pero ¿Sola? —pregunté con un puchero
— Sola, no voy a acabar contigo antes de que llegue — negó
— Ya que — suspiré. Rio llevándome en brazos hasta el baño y me dejó allí con un beso en la frente.
Luego de la ducha volví a la habitación y me vestí, Edward estaba recostado en mi cama de forma despreocupada. Luego de que Charlie llegara Edward fue a su casa prometiendo volver para la noche.
Bajé a hacer la cena, condimenté el pollo y lo dejé absorber los condimentos dentro de la fuente, me lavé las manos y fui al cuarto de lavado. Cargué la lavadora y regresé a la cocina. Mi móvil vibró en mis Jeans, sonreí.
[Te amo] Edward
[Te amo, Mucho] Bella
Dejé el móvil en la encimera y una vez que el pollo se había marinado lo suficiente lo puse en una fuente con papas y metí en el horno antes de empezar a lavar todo lo que había ensuciado al hacer la cena.
Escuché la alarma de la lavadora por lo que fui por la ropa al cuarto de lavado, la metí en la secadora. Rodé los ojos escuchando la alarma de mi móvil, la pastilla. Dejé sonar el móvil en lo que cambiaba la ropa de máquina, subí a mi cuarto y tomé de mi mesa de noche la pastilla que me tocaba hoy y la bebí con un trago de agua de la botella que ahora siempre tenía en mi mesa de noche.
— ¿Isabella? — llamó Charlie de abajo.
— Voy papá — respondí guardando el blíster. Bajé y lo encontré viendo mi móvil.
— No dejaba de sonar, ¿Tomas pastillas? — preguntó
— Si, las tomo — respondí completamente avergonzada.
— Entonces Edward y tu…— dudó
— Si — asentí tomando el móvil.
— Vaya — murmuró.
— Bueno, llevamos tiempo y es mejor que sea de forma responsable. ¿No crees? — pregunté
— Pero él, bueno, ¿Él está siendo bueno contigo? ¿Está respetando tus tiempos? — preguntó completamente avergonzado.
— Lo está haciendo papá, lo prometo — aseguré.
— Bien, quiero hablar con Edward — pidió
— Papá —protesté
— ¿Qué dices de salir a cenar los 3? — ofreció.
— ¿Cenar? ¿Lo crees bueno? — pregunté
— Si, ¿No quieres? — preguntó frunciendo el ceño
— Lo voy a hablar con él y te digo — respondí
— Es solo una cena Bella, no le voy a disparar — aseguró divertido.
— De acuerdo, le voy a decir a Edward — respondí.
— Bien, eso está bien — asintió
El miércoles luego de clases Edward me dejó en casa de Charlie y me puse un jean negro ajustado con una camisa azul, el escote era bonito, era entallada al cuerpo y botas, además de una chaqueta negra. Alice me había ayudado con el atuendo y me sentía cómoda. Edward estuvo en casa pronto, usando jeans también negro y una camisa azul con un chaqueta de cuero.
— Te ves realmente bien — sonreí acercándome al auto
— Tu preciosa — prometió besando mis labios.
— Alice sugirió un vestido pero…— hice una mueca
— Nop, así estás preciosa — aseguró tomando mi mano y haciéndome girar. Me sostuvo evitando que tropezara con mis propios pies — Preciosa Bella — sonrió— Vamos —pidió abriendo la puerta del auto para mí.
Edward's P.O.V
Arranqué el auto rumbo a Port Angels, estaba ansioso por llegar, puede que incluso hubiera rebasado el límite legal de velocidad. Quería que probara todo, una vez que fuera convertida no iba a agradarle la comida humana por lo que cuando escuché de este festival me pareció muy buena idea llevarla.
Estacioné el auto a pocas cuadras del evento y salimos del auto, entrelacé nuestros dedos subiendo su mano a mis labios para besar el dorso, me sonrió comenzando a caminar.
Pronto nos vimos inmiscuidos en medio de una impresionante cantidad de aromas, de ser humano eso me hubiera agradado pero mi olfato no estuvo muy de acuerdo.
— Mmm, aquí huele delicioso — murmuró Bella. Reí besando su sien, si para ella olía bien entonces había hecho lo correcto en invitarla, no importaba que para mí fuera molesto.
— Muy bien. Que te parece si primero almuerzas algo y luego vamos hacia allá — señalé el otro lado del evento — Allí hay distintas artesanías de los países que se presentan en la feria —expliqué— Luego podemos volver aquí —
— No estarás esperando que pruebe todo hoy, ¿Cierto? —preguntó divertida
— No todo pero si la mayoría — asentí
—Edward, hoy no va a ser el último día en que coma —rio. Me encogí de hombros — ¿Qué ocurre? —preguntó— ¿Me trajiste por una razón en particular? —
— Solo estaba pensado que si haces el cambio antes de que pueda llevarte a conocer estos lugares esta es una parte que no podrías disfrutar de esos viajes — comenté deslizando mis dedos por su cabello y siguiendo el movimiento con mis ojos— Entonces puedes tener la comida ahora y luego el viaje, por supuesto que si al finalizar el instituto quieres viajar es algo que también podemos hacer, o ir a la universidad y viajar en vacaciones, aun no sé qué quieras hacer pero las posibilidades son muchas y te voy a seguir en cada una de ellas —aseguré de forma despreocupada. Besó mis labios con dulzura
— No lo hagas oír como cualquier cosa Edward —pidió— Lo que queramos hacer después lo vamos a decidir ambos —
— Lo que hagamos no me va a importar en tanto sea contigo, eres tu quien va a decidir como cuando y donde —prometí— Solo espero que te des el tiempo de conocer antes que nada —
— Esta conversación está tornándose triste y no sé porque, no quiero saber nada de eso en este momento — negó tomando mi mano — Ven amor, disfrutemos de nuestra cita — pidió tirando de mí. Caminamos por los distintos puestos hasta que finalmente se decidió por comida árabe. Shawarma y además un licuado de frutas que compramos en el puesto de Brasil.
Nos acomodamos en una de las mesas dispuestas para que ella pudiera almorzar.
— ¿Puedo preguntar algo? —pregunté deslizando mis dedos por sobre el dorso de su mano
— Solo sino tiene que ver con el tema anterior —pidió dando un bocado a su comida.
— No, ese tema quedó cerrado —prometí— ¿Por qué Alice me vio fingir comer frente a Charlie en un restaurant? —
— Uhm, eso — murmuró bajando su vista a la mesa. La tomé desde el mentón alzando su mirada
— Puedes decirme lo que quieras, lo que sea —prometí
— Puede que Charlie haya propuesto que cenemos los tres —habló— Solo que aún no te lo había dicho, claro que no contaba con que Alice lo descubriera, no se puede tener secretos — protestó. Reí besando su mejilla
— Bienvenida a la familia Cullen mi amor — sonreí.
— Iba a decírtelo, eventualmente —aseguró — Lo que ocurre es que el otro día Charlie vio la alarma en mi móvil, las pastillas y me preguntó, tuve que admitirle que estamos teniendo relaciones — confesó completamente ruborizada.
— ¿Se molestó demasiado? — pregunté.
Era extraño que se me hubiera escapado eso de la mente de Charlie, seguramente había hecho un gran esfuerzo por reprimir los pensamientos de su hija adolescente teniendo relaciones sexuales.
— No, creo que solo estaba avergonzado — negó — Quiero decir, es algo que sabe iba a pasar, nuestra relación no es común pero ciertamente a lo que él sabe lo es y esto es normal — señaló— Le dije eso y que estábamos siendo responsables, me preguntó si me estabas tratando bien y le dije que sí, que todo estaba bien y fue allí que sugirió lo de la cena — suspiró — No dudo que vaya a amenazarte con no dejarme embarazada o algo por el estilo en algún momento pero…—hizo una mueca
— Está bien amor, no hay problema con que vaya — aseguré
— Lo sé pero la idea de la comida y eso…—dudó
— Puedo fingir, lo he hecho muchas veces — aseguré— Y aunque con Charlie no va a ser suficiente solo triturar y jugar con la comida, puedo hacerlo, no te preocupes por eso —
— Bien, supongo que está bien — asintió
— Lo está, descuida —prometí acariciando su ruborizada mejilla — Ahora come, vamos, que nos espera un largo día —
Luego de que Bella terminara con su comida paseamos por el resto de la feria hasta llegar a las exposiciones musicales, había distintos escenarios con música típica. Bella aquedó especialmente encantada con la música irlandesa y luego con la alemana, recargó su espalda en mi pecho disfrutando.
Cuando llegamos a la parte artesanal de la feria Bella se dirigió directamente a algunas mantas que tenían puntos tradicionales irlandeses.
— ¿La llevamos? — pregunté cuando deslizó sus dedos por sobre una manta naranja y gris.
— No, pero es muy bonita — asintió
— Llevemos algunas, ¿Qué dices si le damos una a Esme también? ¿Y otra para tu madre? — propuse
— Edward — gimió en protesta
— Se ven bonitas, debemos aprovechar amor — señalé rodeando su cintura con mis brazos — Vamos preciosa, elige — pedí contra su oído — Una para ti y otra para nuestras madres, yo quiero —
— Bien —suspiró. Finalmente eligió la naranja y gris para ella, una amarilla pálido para Esme y una roja y negra para René — Creo que se la voy a mandar a mamá por paquetería — habló cuando nos alejamos del puesto con nuestras compras
— Eso me parece bien — asentí — Si quieres podemos ir a visitarla también y se la llevas en persona —
— En florida hay sol — negó
— Podemos hablar con Alice y ver cuando se nubla, siempre puedo decir que tengo tarea si necesito quedarme dentro — respondí — Solo piénsalo —
— Lo voy a pensar — rodó los ojos. Besé su sien divertido.
Dejé a Bella mirando otro de los espectáculos musicales y llevé nuestras compras hasta el auto, las mantas eran algo grandes y caminar entre la gente con ellas era molesto.
Cuando ingresé nuevamente a la masa de gente fruncí el ceño al ver la mente de un adolescente particularmente interesado en ella, estaba listo para acercarse a invitarla a comer algo. No pude llegar a tiempo a su lado para evitarlo, la lentitud humana tenía sus desventajas.
— Hola — saludó el chico
— Hola — asintió Bella dirigiéndole una mirada antes de volver a mirar el espectáculo. Bella tenía en su mano un nuevo vaso con algún tipo de licuado.
— Soy Nick, por cierto — se presentó extendiendo su mano hacia ella
— Bella — asintió estrechándola. Su mirada se dirigió nuevamente al frente y Nick se vio decepcionado, sonreí por eso cuando ya estaba a poco menos de 50 metros de ellos
— Estaba pensando… ¿Quieres comer algo? —preguntó — Yo invito — aseguró
— Uhm, en realidad estoy esperando a mi novio — señaló Bella viéndolo — El solo fue a guardar unas cosas al auto y no creo que esté muy contento si acepto —
— Oh, novio, claro. Lo siento — se disculpó avergonzado cuando yo estaba a pocos pasos de ellos — Bien, en fin, adiós — habló girándose y alejándose de Bella.
— No puedo dejarte sola un solo instante — hablé contra su oído. Soltó en el lugar asustada y reí deslizando mi brazo por su cintura.
— Debí saber que te ibas a enterar — señaló divertida
— Estas en una cita y te invitan a otra — suspiré
— No me importa, estoy en la que quiero estar — prometió acurrucándose contra mi. Escuché ruido a papel y eso me llamó la atención.
— ¿Compraste algo? — pregunté curioso
— Si, algo para ti — asintió — Luego te lo doy, ahora déjame disfrutar de la música Edward — pidió. Asentí inconforme recargando mi mejilla en su cabello, solo esperaba que me lo diera pronto.
Cuando el número finalizó aplaudieron y bajé mis labios hasta el oído de Bella.
— ¿Ya es mas tarde? Quiero saber que compraste —pedí. Rio
— ¿Impaciente? — preguntó
— Eres la única que puede guardar algo de mí y la única de la que quiero saber todo — aseguré— Impaciente es decir poco —
— Bien, bien, si voy a dártelo — asintió
— Ven, compremos algo más para que comas y puedo verlo mientras — pedí tirando de ella hacia la zona de la comida nuevamente. Recorrimos la sección de comida y esta vez optó por una paella, comida española.
Nos sentamos en una de las mesas disponibles y ella dejó un sobrecito de papel frente a mí.
—Lo vi y pensé en ti — señaló. Tomé el paquete en mis manos y rompí el sobre — No es original, por supuesto pero…—
Dentro del sobre había una moneda, copia de una moneda original de 1901, mi año de nacimiento.
— ¿Hay un puesto de Estados Unidos? — pregunté deslizando mis dedos por la moneda, ahora convertida en llavero
— Si, está al final de esta línea — señaló los puestos — Justo al lado de donde compré el licuado, miré el puesto y cuando lo vi supe que era para ti. En ese año naciste, ¿Cierto? —
— Si — asentí inclinándome sobre ella para besar sus labios — Gracias amor —
— Es solo un detalle — negó
— No lo es, no para mi —aseguré.
— Bien, me alegro en ese caso — asintió con una sonrisa. Me alejé de ella para dejarla seguir con su comida.
Tomé las llaves del volvo de mi bolsillo y le coloqué el llavero que Bella me había regalado, sonreí viendo el resultado. Llevaba mi año conmigo, un regalo del amor de mi existencia y todo en el llavero de mi auto. Era perfecto.
Recorrimos el festival por otra hora. Tiempo después compramos gelato, helado italiano, y disfrutamos de más música. Pasadas las 7 de la tarde Bella se acurrucó en mi pecho cansada.
— ¿Hora de regresar a casa? — pregunté.
— Sí, creo que podríamos regresar — asintió
— Bien, vamos, compremos algo para tu cena y vayamos a casa — señalé. Esta vez se decidió por Eintopf*, un guiso tradicional Alemán con carne y verdura.
Luego de comprar su comida nos dirigimos al auto y conduje hasta Forks, Bella se quedó dormida. Estacioné frente a la casa y primero bajé las cosas antes de volver por ella, se despertó cuando la tomé en brazos
— ¿Llegamos? — preguntó adormilada acariciando mi nuca
— Si, hace 5 minutos — respondí subiendo las escaleras — ¿Quieres una ducha antes de dormirte? — pregunté
— No quiero dormir — murmuró dejando un beso en mi cuello. Reí entrando a la habitación
— Amor, ya estabas dormida — señalé sentándola sobre la cama
— Si…— asintió cuando me agaché a su altura — Pero no significa que quiera seguir durmiendo —
— De acuerdo, entonces, ¿Una ducha? — pregunté
— Juntos — pidió
— Juntos, me gusta eso — asentí. Alzó sus brazos y le quité la chaqueta seguido de su blusa y besé sus labios. La alcé conduciéndonos al baño, la senté sobre la amplia encimera del lavabo terminando de desvestirla y desvistiéndome a mí mismo.
Abrí el agua y nos metí en la ducha
— Mmm — gimió sintiendo el agua sobre su cuerpo — Ha sido un día precioso Edward —
— Me alegro mi amor, lo pasé increíble — asentí
— Y aún no termina — prometió
— Va a terminar cuando tú quieras que termine, no antes — aseguré besando sus hombros.
— Eso promete — rio.
Tomé el gel de ducha y lavé su cuerpo dejando besos esporádicos a lo largo de su cuerpo mientras ella se encargaba de nuestros cabellos, luego de quitarnos toda la espuma la giré y besé sus labios cerrando el agua.
— ¿Quieres seguir o quieres dormir? — pregunté
— Seguir, no vamos a desperdiciar la casa solos —negó
— Va a haber muchas otras noches solos si tienes sueño — prometí
— Pero no quiero dormir aun — negó bajando sus besos por mi pecho. Deslicé mis manos por su espalda húmeda apretando su cuerpo contra el mío, gemí cuando mi excitación se adhirió a su piel — Eres tan, tan hermoso — suspiró sin detener sus besos.
La tomé de la nuca alzando su rostro y la besé adentrando mi lengua en su boca, me recibió gustosa pasando sus brazos por detrás de mí cuello.
Estiré una de mis manos por una toalla y la envolví en ella
— Vayamos a la cama — pedí. Besó una vez más mis labios antes de salir de la ducha y secar su cabello con una toalla pequeña, salí tomando otra toalla y me sequé con ella envolviéndola en mi cintura.
Bella caminó al cuarto conmigo siguiéndola, se sentó sobre la cama frotándose el cabello. Me senté a sus espaldas, rodeando sus piernas con las mías, antes de tomar la toalla para secar su cabello, bajó sus brazos dejándolos caer sobre mis piernas y se relajó entre mis cuidados.
— Edward —me llamó con suavidad
— Te escucho mi amor — respondí
— Cuando sea vampira no quiero dejar las duchas — pidió. Reí besando su hombro
— Prometo que las duchas se quedan — asentí — Desde que empezamos con esto me agradan, encontré razones para ir a la ducha más que simple limpieza —
— Eso me agrada — asintió recargando su espalda en mi pecho.
Cuando su cabello estaba lo suficientemente seco para no mojar la cama dejé caer la toalla al suelo, aparté su cabello húmedo y besé su cuello con dulzura. Suspiró y solté la toalla que cubría su cuerpo, deslicé mis manos por su estómago hasta tomar sus senos en mis manos, gimió cuando mis pulgares jugaron en sus pezones.
— Voy a disfrutar tus sonidos esta noche — murmuré lamiendo la piel de sus hombros — Y lo mejor es que nadie más puede oírte —prometí deslizando mi mano a su intimidad
— Edward —gimió arqueándose cuando cubrí su intimidad
— Mmm, ya te huelo —murmuré adentrando mis dedos en sus pliegues, ya estaba húmeda — Quiero intentarlo así — pedí frotando su clítoris mientras mi mano libre acariciaba su cuerpo
— Lo-lo que quieras — suspiró.
Adentré dos dedos en su interior y se arqueó alejándose de mi pecho, un fuerte gemido abandonó su cuerpo, presioné su clítoris con mi pulgar y froté dejando mis dedos quietos dentro de ella. Sus manos apretaron mis piernas con fuerza, no me hacía daño pero podía percibir la fuerza en ella.
Sostuve su cuerpo con fuerza por su cintura, necesitaba que no se moviera demasiado para lo que pensaba hacerle
— Te amo — murmuré rozando mis dientes por su mandíbula.
— Eso me gusta — gimió.
— Lo sé — respondí comentando a mover mis dedos en ella.
— ¡Al fin! — gimió. Reí contra ella succionando su cuello, esta noche iba a marcarla en más de un sentido — ¡Edward! —
— Déjame escucharte mi amor, necesito escucharte — hablé contra la piel de detrás de su oreja, su olor era intenso, saturaba la habitación y me hacía desear estar en su interior. Eso no iba a pasar hasta que ella obtuviera un orgasmo
— Es… justo…— murmuró palabras ilegibles estrechándose alrededor de mis dedos. Gritó cuando el orgasmo la alcanzo, su cuerpo calló sin fuerza sobre mí y sus manos finalmente se aflojaron de mis piernas. Retiré de mi mano de ella y gemí al probar su sabor en mi boca — Amo que hagas eso — confesó con la voz cansada
— Y yo te amo a ti — prometí. Se giró sobre la cama y me quitó la toalla del cuerpo aventándola al suelo antes de acomodarse sobre mi — Mmm, siempre me das una preciosa vista así —asentí ayudándola a acomodarse sobre mí. Me puso en su entrada y se dejó caer por completo. Gemí de la sorpresa cuando me vi atrapado en su interior — No esperaba eso —gruñí. Rio comenzando a moverse sobre mí, la ayudé a buscar el ritmo que necesitaba.
— Edward — gimió dejando caer la cabeza hacia atrás. Me incliné sobre ella tomando uno de sus pezones en mi boca y chupando con fuerza, sus dedos se apretaron en mi cabello.
Gritó cuando el orgasmo la alcanzó y sus movimientos se fueron deteniendo, yo aún no terminaba con ella. La aferré con mis manos y nos giré moviéndome dentro de ella antes de que tuviera demasiado tiempo para recuperarse, un largo y profundo gemido salió de sus labios cuando aumenté la velocidad.
— Tan, tan preciosa — murmuré hipnotizado por ella. Tiró de mi nuca para besarme con fuerza, me sentí cerca del final y llevé mi mano a su intimidad. Froté su clítoris en forma circular
— Tan cerca — gimió
— También yo — gruñí volviendo a besarla. Su calor me aprisionó, su olor nubló mis sentidos dejándome ir junto a ella.
*Shawarma: Carne sazonada, generalmente de cordero, que se asa en un eje vertical que gira sobre sí mismo y se sirve cortada a tiras, a menudo dentro de un pan de pita.
*Paella: Plato cuyo ingrediente principal es el arroz que se cocina con otros ingredientes como pescado, marisco, ave, carne, verduras, legumbres, etc.; es un plato típico de todas las regiones españolas, sobre todo de Valencia, variando en cada una el tipo y cantidad de ingredientes.
*Eintopf: El nombre de este guiso tradicional alemán significa literalmente «una olla» y se refiere a la forma de cocinar y no a una receta específica. Sin embargo, la mayoría de las recetas contienen los mismos ingredientes básicos: un caldo, vegetales, papas o legumbres y luego algo de carne (comúnmente cerdo, carne de res o pollo) o a veces pescado.
Grupo en face: El secreto mundo de Nani Cullen
www . facebook . c o m groups / 350954842735251
La declaración de Carlisle sobre que Bella es parte del clan fue fundamental para Sam y finalmente Charlie sabe que están teniendo relaciones. ¿Opiniones?
PD: les prometo que no se quieren perder el próximo capitulo ( Puede que esté planeando dejarles un adelanto este finde en el grupo )
