Como había prometido aquí está el siguiente capítulo, pero antes quería contaros una cosa curiosa que me ha pasado relacionado con este capítulo.

Resulta que el otro día estaba leyendo antiguos fanfics de Brittana y me topé con uno que ya había leído hace un tiempo llamado "A second life" de everdreaming3 (no sé si sabéis cuál es, pero si no lo habéis leído os lo recomiendo); estaba leyendo un capítulo cuando pensé "esto me suena", resulta que una de las escenas es prácticamente igual a una de las partes de este capítulo. Me sorprendió bastante porque son muy similares (hay incluso algunas frases idénticas) y yo ni si quiera me acordaba de ese fanfic cuando escribí este. Así que quería contaros esta curiosidad, y por si alguien ha leído la otra historia y le pasa lo mismo que me pasó a mí, o incluso la autora ve esto (no creo porque es de 2016), que sepáis que no lo he hecho conscientemente, ha sido pura casualidad.

Y ya os dejo que disfrutéis del capítulo, o al menos espero que lo hagáis

CAPÍTULO 10

POV Santana

Salgo de la oficina y me dirijo a encontrarme con Puck en un café que hay cerca de su empresa. Hoy es martes por lo que tendría que recoger a Sophia del colegio, pero hace un tiempo que no quedamos nosotros solos para tomarnos algo y simplemente pasar el rato, así que le he pedido a Brittany que la recoja ella.

Además, las cosas en casa han estado un poco raras con Brittany últimamente, ha estado distante desde ese día en la consulta de la Doctora Ferguson, y aunque no nos peleamos ni nada hay una especie de tensión entre nosotras, puede sonar egoísta, pero necesitaba alejarme un poco de todo ese ambiente y despejarme.

Llego a la cafetería y ya puedo ver a Puck sentado en una mesa en el exterior con una taza en la mano. Me acerco a él y lo saludo mientras me siento y suelto mi bolso en el asiento vacío a mi lado.

-Hola San, ¿cómo estás?

Me encojo de hombros y suspiro

-Cansada

Él frunce el ceño, pero no tiene tiempo de decir nada cuando llega un camarero a tomar mi pedido. Pido un sándwich y un zumo de naranja en vez de mi café habitual y puedo sentir la mirada de Puck en mí.

Cuando el camarero se va y vuelvo a mirarlo me levanta una ceja y pregunta

-¿Un zumo? ¿Qué tienes 5 años?

No puedo evitar reírme y me encojo de hombros

-Simplemente no me apetece café

Me da una mirada sospechosa, pero lo acepta. En ese momento aparece el camarero con mi pedido.

-Bueno, cuéntame, ¿qué te tiene tan cansada?

Respiro hondo y pienso cómo decir todo lo que pasa por mi cabeza en este momento.

-Te acuerdas que la semana pasada fui al médico con Brittany ¿no?

-Sí, pues claro, ¿está todo bien? -dice preocupado.

-Bueno, ella llevaba ya un tiempo sintiéndose muy cansada y muchas noches no podía dormir bien, así que fuimos y el doctor le hizo algunas pruebas y… -tengo tragar y bajar el nudo que se ha formado en mi garanta para poder continuar-, parecer ser que tiene una enfermedad llamada fibromialgia -miro hacia abajo, donde mis manos habían estado jugando nerviosamente con el ticket, que ahora está hecho pedazos por toda la mesa.

Cuando Puck no dice nada lo miro y veo su expresión confundida, lo que me saca una pequeña sonrisa y me apresuro a aclarárselo

-Por lo visto es una enfermedad que afecta sobre todo a las articulaciones y hace que te duela todo el cuerpo, entre otras cosas.

-Oh San… -dice y me coge la mano-, lo siento mucho. ¿Cómo lo lleva Brittany?

-No es fácil para ella, quiero decir, no sería fácil para nadie, pero ella siempre ha sido tan activa y esto le limita mucho lo que puede hacer. Es bailarina por el amor de Dios -exclamo.

-Joder -gruñe

-Sí… está siendo difícil -suspiro

-Y tú cómo lo llevas

-Yo solo quiero que esté bien ¿sabes? -digo con voz suave. Puck me mira con simpatía y asiente comprendiendo-. Estos días ha estado más distante y lo entiendo, sé que necesita tiempo para asimilar por lo que está pasando y estoy intentando respetar su espacio, pero me siento tan impotente porque no puedo hacer nada-digo frustrada-. Y lo juro, si pudiera cambiarme por ella y quitarle el dolor lo haría sin pensar porque no soporto verla sufrir así, pero no puedo -al final se me quiebra la voz y tengo que parpadear varias veces para no dejar escapar las lágrimas mientras Puck me acaricia la mano con su pulgar.

-Lo siento mucho San, seguro que va a mejorar, si hay alguien que pueda superar esto sois vosotras, sois la pareja más fuerte que conozco, y eso que Quinn y yo somos bastante impresionantes -dice guiñándome un ojo y me rio.

-Gracias -murmuro-. Por cierto -digo mientras me aclaro la garganta para cambiar a un tema más ameno-, hablando de Quinn y tú, ¿le has comentado lo que hablamos el otro día?

-No… -suspira-, no he tenido la oportunidad, quiero hacerlo en el momento perfecto -dice esquivando mi mirada. Le miro con una ceja arqueada y él rueda los ojos-. Está bien, es solo que no quiero molestarla o lo que sea -se encoge de hombros.

-Puck, confía en mí, solo habla con ella y dile lo que sientes. Seríais padres geniales juntos, no permitáis que un error de la escuela secundaria os marque el resto de vuestra vida.

-Beth no fue un error -se endereza poniéndose a la defensiva.

-Sabes lo que quería decir -digo calmada, lo que hace que se relaje.

-Sí lo siento -suspira mientras mira el reloj-, tengo que irme San, mi turno empieza a las cuatro.

-Sí, yo también debería irme a casa -digo mientras nos ponemos de pie- ¿Vas esta semana a la noche Glee?

-Sí, esta semana tengo turno de mañana, hoy solo estoy cubriendo a un amigo así que nos vemos allí -dice mientras me da un abrazo y se aleja.

-Nos vemos -me despido de él y me dispongo a coger un taxi para llegar a casa.

POV Brittany

Lo primero que hago al llegar a casa es caer desplomada en el sofá mientras Sophia va a su habitación a soltar la mochila y cambiarse de ropa. Suspiro y me recuesto, cansada. He tenido que sustituir a un profesor enfermo en su clase, si pensé que mis alumnos han estado distraídos últimamente, no había visto a estos. Es frustrante, por mucho que intentaba explicarle la coreografía no hacían lo que quería.

Además, Santana me llamó más temprano para decirme que iba a salir esta tarde a tomar un café con Puck y preguntarme si podía recoger a nuestra hija. Sé hace un tiempo que no se salen ellos dos solos, ¿pero es que no entiende que después de las clases me duele todo el cuerpo y necesito descansar?

No hemos hablado mucho desde ese día en la consulta de la doctora, quiero decir, no peleamos ni nada, simplemente no hablamos. Creo que ella piensa que todavía estoy adaptándome a mi medicación, ya que solo llevo tomándola un par de semanas, e intenta darme mi espacio. Pueda que tenga razón, nunca había estado tan molesta con alguien por nada (y mucho menos con ella).

No tengo fuerzas para preparar el almuerzo por lo que pido comida para llevar y simplemente saco unos platos. No me molesto en recoger el envoltorio de la comida y los platos sucios, en vez de eso paso el resto de la tarde en el sofá viendo dibujos animados con mi hija.

Escucho que se abre la puerta sobre las cuatro.

-Ey Britt -dice Santana mientras se agacha y me da un beso casto.

-Ey -digo sin interés. Ella suspira, pero vuelve su atención a nuestra hija.

-Hola bebé, ¿qué tal hoy el cole?

Ambas comienzan a hablar sobre su día y yo desconecto, estoy cansada de ver la tele por lo que me levanto y anuncio que me voy a la cama. Santana me mira con el ceño fruncido, pero asiente.

Al rato la escucho trastear en la cocina, aparece por la puerta y se agacha a mi lado, me acaricia la cara y me sonríe.

-La cena está lista, ¿quieres venir o prefieres que te la traiga?

-¿Me ves con ánimo de levantarme de la cama? -pregunto bruscamente. San se sorprende por mi respuesta y simplemente dice:

-Está bien -se levanta y sale del cuarto.

Un momento después vuelve a aparecer con una bandeja, me siento con la espalda apoyada en la cabecera de la cama y coloca la bandeja en mis piernas.

-Gracias -le digo.

Santana me mira con una gran sonrisa.

-De nada bebé, voy a ver a Soph ¿vale? -asiento- Que aproveche -me da un beso en la frente y sale del cuarto.

Sonrío. Tal vez no sea tan mal día después de todo.

Definitivamente ha sido un mal día, he estado el resto de la tarde tumbada en la cama y aun así estoy cansada, además estoy de mal humor y no sé por qué, es muy frustrante no poder controlar tus emociones.

Durante toda la tarde he escuchado a Santana jugar y hablar con Soph o limpiar la casa.

En algún momento entra y recoge la ropa sucia que he dejado tirada en el suelo porque estaba demasiado cansada para echar al cesto.

Tras un rato vuelve a entrar con un cesto de ropa doblada y lo coloca en los pies de la cama.

-Britt ¿puedes guardar la ropa mientras yo acuesto a Soph? -dice mientras se agacha y coge la bandeja vacía del almuerzo. No lo dice con malicia, pero inmediatamente me molesta ¿es que no entiende que no puedo levantarme sin que me duela?

-Claramente no estoy tumbada en la cama por nada, me duele todo el cuerpo así que no, no voy a levantarme para recoger una estúpida ropa. Quizás si no hubieras salido a divertirte por ahí con tus colegas yo no habría tenido que recoger y cuidar todo el día de nuestra hija y tendría más fuerzas para limpiar.

Santana me mira con la bandeja en las manos y el ceño fruncido

-Solo he salido a tomar un café con Puck, además, te pregunté si te parecía bien y me dijiste que sí.

- Y que querías que hiciera, ¿prohibírtelo? -grito.

Hay un momento de silencio en el que solo nos miramos a los ojos. Al final ella solo asiente derrotada y se dirige hacia la puerta, justo cuando yo me doy la vuelta en la cama.

-Perra -murmuro. Hasta yo misma me sorprendo de lo que acabo de decir, pero justo cuando voy a darme la vuelta y disculparme escucho un estruendo al caer la bandeja al suelo, inmediatamente vuelvo a molestarme y decido no hacer nada.

-Mierda -dice cuando el plato y el vaso se estrellan y se hacen añicos. Al estar tumbada de espaldas a ella no veo el desastre que ha formado. Solo puedo escucharla recoger los cristales rotos.

-Joder -sisea. Pongo los ojos en blanco ante su maldición y la escucho salir de la habitación.

Cuando llega a la cocina le pregunta Sophia

-¿Mamá estás bien? He escuchado un ruido, como cuando yo quería haceros el desayuno sorpresa a ti y a mami, pero entonces se me cayó el tazón de los cereales y todos se esparcieron por el suelo y el tazón se rompió y… -Soph se pone a divagar y Santana la interrumpe riendo

-Sí hija, igual, mamá ha dejado caer una cosa, pero ya lo he recogido. Ahora venga, vamos a la cama que mañana hay cole.

No escucho nada en un rato, supongo que San está acostando a Soph.

Después de un tiempo vuelvo a escucharla trastear en la cocina. Finalmente me giro y miro hacia el lugar donde cayó la bandeja.

Mis ojos se ensanchan al ver una mancha de sangre en la alfombra e inmediatamente intento levantarme de la cama lo más rápido que puedo y me dirijo hacia la cocina.

Con cualquier otra persona no sería nada, pero no con San, no soporta la sangre, se marea mucho cuando ve una herida sangrando, una vez incluso se desmayó cuando me clavé un cristal en el pie y comencé a sangrar mucho.

Rápidamente llego a la cocina y veo a mi mujer sentada en el mostrador con vendas y agua oxigenada. Su cara está blanca y está intentando lavarse la herida que tiene en la palma, pero le tiembla demasiado la mano.

-Oh San -susurro, puedo decir que no me esperaba porque levanta la cabeza sorprendida y se tensa. Supongo que puede ver la culpa en toda mi cara porque su cuerpo se suaviza.

Me acerco a ella y le digo

-Déjame cariño -suavemente cojo su mano y comienzo a desinfectar la herida, la miro y veo que tiene los ojos cerrados con fuerza.

Cuando termino de vendarle la mano le doy un golpecito en el brazo para que sepa que he terminado y abra los ojos.

Cuando me mira puedo ver el amor y agradecimiento, pero también está insegura, no sabe qué esperar de mí y eso me mata, he sido impredecible estos últimos días, arremetiendo contra ella cuando no había razón.

Le sonrío suavemente, me levanto, rodeo el mostrador y le sujeto la cara con mis manos para que me mire a los ojos

-Te quiero -la beso, creo que es el primer beso de verdad que tenemos en todo el día, y puedo saborear sus lágrimas. Cuando nos retiramos entierra su cara en mi cuello y me abraza con fuerza.

Nos quedamos así un rato, hasta que me suelto y le cojo la mano sana, con la otra mano le acaricio la mejilla y limpio el rastro de las lágrimas.

-Vamos a la cama cariño.

Poco a poco la guío hasta la cama, estamos tumbadas una en frente de la otra mirándonos a los ojos mientras sigo acariciándole la cara. Me paro a mirarla de verdad en demasiado tiempo, todavía no ha recuperado su color natural por ver la sangre, lo que marca más claramente las bolsas negras bajo sus ojos; además, puedo ver que está más delgada, es casi imperceptible y si no la conocieras como yo no se notaría, pero yo tengo memorizado cada detalle de su cuerpo, su cara, cada lunar, cada cicatriz y cada marca de su piel.

Mis ojos recorren su cuerpo hasta que se paran en su estómago y recuerdo lo que estamos esperando.

No puedo evitar sentirme horrible por no haberme dado cuenta de todo esto antes y comienzo a llorar, al principio son lágrimas silenciosas que ella me limpia con su pulgar, luego comienzo a sollozar más fuerte.

Rápidamente ella se acerca más a mí.

-Shhh... está bien... -me arrastra hasta que estoy enterrada en su pecho y me abraza fuerte mientras me consuela, yo no puedo hacer otra cosa que sollozar y repetir "lo siento" una y otra vez.

Cuando por fin me calmo me retiro y nos volvemos a poner cara a cara, le cojo la mano buena y la aprieto.

-Lo siento tanto, siento cómo te he tratado últimamente cuando no te lo merecías.

-Está bien -susurra.

-No, no está bien San, no has sido nada más que genial para mí, has sido comprensiva y

paciente, te has encargado tú sola de cuidar de la casa y de nuestra hija, además de trabajar. Eres increíble, todavía no sé cómo tuve tanta suerte de poder estar contigo, y te he dado por sentado y te he tratado como una mierda, cosa que no te mereces en absoluto, y lo siento tanto, tanto cariño. Te prometo que a partir de ahora voy a intentar ayudar más en casa -lloro.

-Britt no hace falta que hagas eso, quiero decir, te agradezco mucho que quieras intentarlo, pero yo puedo ocuparme de la casa, no me importa, lo único que quiero es que estés bien y no te duela -dice mientras me acaricia la mejilla con su pulgar.

No puedo evitar la sonrisa acuosa que aparece en mi cara ante la maravillosa mujer que tengo delante, me he pasado los últimos días alejándola, sin ayudarle en nada y aun así me sigue poniendo a mí la primera. No la merezco.

-Quiero hacerlo San, mi comportamiento estos últimos días no ha sido justo ni para ti ni para Sophia -me quedo un segundo en silencio-, ni para el posible bebé que hay aquí -pongo mi mano sobre su estómago-; además, tampoco es bueno para mí quedarme enterrada en la cama revolcándome con mi propia tristeza -sonrío y ella me la devuelve, pero sé que todavía hay algo en el fondo que le molesta, y a mí también.

-¿San?

-¿Si?

-Siento mucho haberte llamado una perra antes -inmediatamente su cuerpo se tensa y sus ojos se ponen vidriosos-. Sé lo que significa para ti esa palabra y quiero que sepas que lo siento con todo mi corazón, no pienso eso de ti cariño -ella aparta la mirada.

Odio cuando la gente, e incluso ella misma, no pueden ver la maravillosa persona que es. Se sigue sintiendo culpable por cómo fue en el instituto y todavía piensa que es una mala persona, sé que soy la última persona que esperaba que la llamara así y eso hace que duela mucho más, soy la única con la que se abrió en ese momento de su vida y en la que más confía y yo he usado su mayor inseguridad contra ella cuando ni siquiera se lo merecía. Me mata saber que he traicionado esa confianza.

-Bebé mírame -le cojo la cara entre mis manos y la obligo a mirarme a los ojos-, siento tanto haber hecho que pensaras, por un segundo, que la gente que te llamaba esas cosas tenía razón. Cariño, tu comportamiento en la escuela secundaria no define quién eres, no lo hacía en ese entonces y muchísimo menos ahora, todos cometemos errores, estabas asustada y arremetiste contra el mundo, está bien San, lo superaste y aprendiste de ello. Ahora el mundo puede ver a esta increíble y maravillosa mujer que he tenido la suerte de conocer desde que tengo memoria -sonrío ante el recuerdo de una joven Santana-, me siento tan afortunada de que me dejaras conocerte de verdad cuando no dejabas entrar a nadie más -la beso, un beso casto.

-Gracias -susurra y se vuelve a inclinar para besarme.

Pronto profundizo el beso, me he perdido esto por demasiado tiempo. Separo mi boca de la suya y arrastro besos a lo largo de su mandíbula, me detengo en su pulso y comienzo a chupar más fuerte hasta que aparece una marca en el cuello, satisfecha continúo mi viaje por su clavícula y me topo con el borde de la camiseta, rápidamente levanto la camiseta sobre su cabeza y desabrocho el sujetador, tirando ambas cosas al suelo. Cuando mi boca se dirige hacia su pecho, entierra una mano en mi cabello y me detiene, la miro y subo hasta quedar cara a cara

-¿Estás segura? -se muerde el labio, puedo decir que lo está deseando, pero no quiere

hacerme daño. Asiento y contesto

-Déjame hacerte sentir bien San -me rasca la nuca en consentimiento y rápidamente vuelvo a mi posición.

Ya puedo ver sus pezones poniéndose duros, doy una lamida tentativa con la lengua plana al pezón derecho y la escucho gemir, eso me estimula más y meto el pezón entero en mi boca, rodeándolo con mi lengua mientras con la mano acaricio el otro pecho. Aprieto el pezón entre mis dedos mientras muerdo el otro con los dientes.

-Dios Britt -suspira- espera, espera.

La miro confundida -¿no quieres San?

-Oh dios sí que quiero bebé, pero no debemos.

Ahora más confundida que antes San me coge la mano y la guía hacia su estómago. La

resolución aparece en mi cara.

-Esperemos un poco ¿vale? Por si acaso.

-Claro San -me inclino y la beso-. Te quiero -susurro

-Y yo

Me tumbo a su lado y rápidamente se queda dormida. Me quedo observándola y poco a poco me entra el sueño a mí también.

-Las cosas van a mejorar mi amor, lo prometo.

Digo justo antes de cerrar los ojos y perderme en la oscuridad.