Capítulo 13

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México (16 años atrás)

El sol tropical brillaba en su máximo esplendor. En la época de verano, muchas familias solían visitar lugares para vacacionar, así que la de ellas no había sido la excepción. La familia Gómez, visitó una playa cercana a su vivienda, ya que, vivían cerca de la costa. El señor y la señora Gómez, tenían una vida bonita, eran un matrimonio lleno de amor y dos preciosas hijas gemelas.

-¡Marina! ¡Mariana! No se alejen mucho, almorzaremos pronto. – informó la bella mujer de cabellos negros.

-Déjalas un rato. Esta es la primera vez que les permites venir. – continuó sonriendo el padre mientras miraba con adoración a las pequeñas.

-Tengo mis razones. Los vecinos han dicho, que en los últimos días han estado desapareciendo personas por esta zona. Mientras Dios me lo permita, las tendré alejadas de cualquier peligro.

La señora Gómez, era una mujer joven. Había dado a luz a sus pequeñas a temprana edad, y se había casado con el padre de sus pequeñas en cuanto ambos tuvieron conocimiento del embarazo. Quizá para muchos, fue un "gol", o simplemente se unieron por compromiso, sin embargo, ella lo sabía, entre ella y su esposo, había mucho amor, tanto, que la prueba viviente eran sus gemelitas.

Marina y Mariana, dos dulces niñas de tan solo siete años, cabellos negro como la noche, piel blanca producto del claustro a las que solía someterlas y ojos soñadores. Ambas eran idénticas, únicamente se diferenciaban por el color de sus ojos: Marina, los tenía de un café que ya rayaba al carmín. Esto ocasionó que, las personas del pueblo inventaran el chisme de que su niña traía una maldición, pero ella no lo creyó. La señora Gómez era fiel creyente en Dios y en la Virgen de Guadalupe, sabía que su pequeña estaría bien y sería fuerte.

Marina era la más tímida de las dos, siempre se escondía detrás de Mariana y cada vez que tenía miedo, recurría a su pequeña hermana en busca de protección.

Mariana, por su parte, tenía los ojos azul claro, había salido a su padre. Era la más activa de ambas, siempre buscaba aventuras para entretener a su hermana y sacarle una sonrisa. A pesar de ser mayor por unos minutos, actuaba como una verdadera hermana mayor.

Ese día, para el esperado paseo, la señora Gómez les entregó dos listones a juego con su ropa, lucían adorables.

Mientras los adultos preparaban la comida, ambas niñas continuaban jugando con la arena al borde de la playa, donde las olas se rompían:

-¡Marina, mira! Estoy muy grande, el mar apenas cubre mis pies. – exclamó la pequeña de ojos celestes.

-Eso es porque estamos en la orilla Mariana. Seguimos siendo pequeñas. – informó la menor de ojos carmín como si fuese lo más obvio del mundo.

-¡Eso no es cierto! Y para que veas – la mayor, se empezó a adentrar en el mar con el fin de dejar despejar las dudas sobre su afirmación – mira, estoy muy al fondo. – para Mariana, que el agua llegara arriba de su cintura era un gran logro.

-M-Mariana, ven aquí. Si te pasa algo, mamá no querrá traernos de nuevo. – regañó.

Ambos padres, observaban con cariño la discusión de las pequeñas. Nunca cambiarían, Marina siempre regañando a Mariana por las locuras que esta hacía diariamente. Sin embargo, en ese hermoso día de verano en la costa, toda la vida de ensueño se esfumó en un abrir y cerrar de ojos.

El señor y la señora Gómez, miraron con horror como detrás de sus pequeñas había una criatura de pesadilla. Con brillantes ojos rojos, tan negro que contrastaba con el día, con grandes dientes, tentáculos llenos de garras y un tamaño enorme. El grito de horror de Marina los sacó de su trance, haciendo que de inmediato, el señor Gómez corriera en dirección a las pequeñas que intentaban huir del monstruo. Casi cuando las tuvo a su alcance, el monstruo atrapó a ambas niñas de las piernas y las arrastró al mar. La señora Gómez gritaba con desesperación ayuda, mientras observaba el cadáver sin cabeza de su esposo producto de un ataque de la bestia y el como sus dos pequeñas gritaban mientras se hundían en el mar.

En un ataque de histeria, la señora Gómez buscó a las autoridades, explicó con detalle lo sucedido, sin embargo, no creyeron posible que una bestia así existiera, de ahí que lo adjudicaron a una persona, un asesino en serie para ser exactos. La desolación invadió a la señora Gómez, al punto de ser encontrada muerta en su casa, se había suicidado.

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Catrina despertó asustada. Un poco desorientada, revisó sus prendas, dándose cuenta que llevaba puestos unos pantalones flojos y una camisa ancha, ambos de color blanco, por lo que, supo de inmediato que se encontraba en el centro médico. Empezó a respirar tratando de calmarse y ordenar sus ideas, se sentía igual que hace trece años cuando la encontraron en la playa. Era como un deya vu.

De pronto, a su mente vinieron las imágenes de todo lo sucedido, por lo cual no dudó ni un segundo en ponerse de pie e ir a buscar a su hermana Mariana. Necesitaba verla, necesitaba asegurarse de que estaba viva, de que la había salvado. Podría enfrentar lo que fuera si realmente recuperó a su hermanita.

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En otra habitación, se encontraba Sofía acompañada de Arianna y Danna. La doctora, después de recibir a su hermana y la paciente en un estado tan deplorable, no dudó en darle prioridad a Catrina, enyesando su brazo roto, curando sus heridas y sedándola para que pudiera recuperarse adecuadamente. Casi entró en un colapso nervioso cuando los dorados llegaron con el cuerpo inerte de Catrina y la otra joven, la cual presentaba un estado de desnutrición y deshidratación. Afortunadamente, Shion llegó a imponer orden, le solicitó curar a Catrina y estabilizar a la paciente mientras podía atenderla adecuadamente.

Esa habitación, era una sala de operaciones especializada, que tenía una ventana colocada a más de media pared con el fin de poder observar procedimientos quirúrgicos. Ahí, se encontraban todos los dorados y el Patriarca, ya que, necesitaban que la chica despertase para poder administrarle ciertos medicamente y realizarle un ultrasonido.

Pero, a pesar de todo esto, Sofía no tenía paz, incluso estaba llena de miedo, ya que…

-S-Señor Shion…- llamó observando absorta a la mujer – ¿usted podría explicarme después, por qué esta mujer que salvaron es i-idéntica a mi hermana?

Tanto Danna como Arianna miraron con tristeza a la joven de cabello rizado. Todo ahí era tan confuso, a ellas no les habían comentado mucho al respecto. Camus, le comentó únicamente, que era una situación de la que ella debía estar alejada, por nada del mundo expondría a su esposa e hijo ante una cosa tan aberrante como esa.

Shion guardó silencio. Dohko le contó todo, incluyendo sus sospechas, es por eso que, una vez sacaran a la joven de peligro y la detective despertara, haría lo posible por interrogarla y solicitarle explicaciones.

-Claro. Una vez que termine, hablaremos todos, sin excepciones.

Las palabras de Shion no la tranquilizaron, pero al menos le permitió iniciar la valoración médica.

-Doctora Sofía Santana, se inicia la valoración médica de una fémina adulta rescatada en una playa de Rodorio. Ya que se encuentra inconsciente, se le ha administrado suero para contrarrestar la deshidratación grave que presenta. P-Posee magulladuras y moretones en la cara, piernas y brazos – continuó hablando con pesar mientras revisaba la piel de la chica – presenta signos de ahorcamiento en su cuello, los cuales, por el color, indican que han sido recientes, al menos hace 24 horas. A continuación, procederé a examinarla en sus genitales, ya que, la paciente parece estar embarazada por lo abultado de su vientre. Posteriormente, procederé a realizar un ultrasonido a fin de, saber el estado del bebé.

En la cámara, la tensión podía cortarse con la mano de Shura. Todos estaban absortos en el trabajo profesional de la chica, pero también, en la posibilidad de obtener respuestas.

Los movimientos de la mujer, alertaron a Sofía, Arianna y Danna que se acercaron de inmediato.

-¿D-Donde…- inició con un susurro la chica de cabellos negros - ¿D-Dónde estoy?

-Aquí linda – Habló Danna sosteniendo la mano de la mujer – Descuida, estas en un hospital, vas a estar bien.

-Soy la doctora Sofía, por favor le pido que me diga su nombre.

-Mariana Gómez – habló Shaka desde la habitación llamando la atención tanto de los dorados como de las tres chicas.

-¿Su nombre es Mariana Gómez? – preguntó la doctora nuevamente.

-S-Si…Marina…donde…quiero ver a Marina…- de un momento a otro, la chica empezó a hiperventilar. Estaba a punto de tener una crisis nerviosa producto de toda la situación en la que se encontraba.

De un momento a otro, e interrumpiendo las acciones de las tres chicas, Catrina abrió la puerta del quirófano y se acercó a su hermana.

-¡Mariana! Aquí estoy Mariana… - habló suavemente la detective mientras acariciaba el rostro de la chica.

-M-Marina…si saliste Marina. T-Tuve miedo sabes, tuve miedo de haberte matado. – contestó igualmente la gemela mayor.

-No. Me salvaste Mariana, tu…- las lágrimas empezaron a aparecer en los ojos carmín. Estaba aliviada, realmente estaba aliviada de que su hermana estuviera ahí, viva. – tú me salvaste la vida.

-Si volviste por nosotras Marina…volviste por mí.

-S-Si. – respondió la detective mientras abrazaba fuertemente a su hermana y rompía en llanto.

Sofía miraba la escena anonadada. Así que era ella, era la persona que Catrina buscó durante muchos años. Era ella por quien Catrina lloró tantas noches. Pero ¿Quién era ella en realidad?

Shaka permanecía en silencio, iba a decir que, al parecer Catrina también podía quebrarse, pero se retrató, esa que lloraba abrazando fuertemente a la chica, no era Catrina, era Marina, la niña sobreviviente de México que fue raptaba junto con su hermana Mariana por un monstruo.

-Marina…oye Marina, ¿cómo está él? ¿cómo está mi bebé?

Las palabras de Mariana hicieron que Catrina levantara su cabeza despacio y dirigiera la mirada hacia el vientre abultado, ¿cómo diablos no notó eso?

-C-Catrina, justo ahora nos preparábamos para hacerle un ultrasonido…

-¿Se encuentra bien, detective? – preguntó Arianna preocupada, Catrina no despegaba su vista del vientre de la tal Mariana, es más, lo miraba con genuino horror.

-Mariana…- habló por fin la chica – él…te violó, ¿verdad?

Cada palabra que Catrina emitía descolocaba más a las tres chicas y a los dorados.

-E-Es mi bebé…no me importa cómo llegó…

-¡NO! – esta vez, el grito de la pelinegra los hizo brincar a todos - ¡El te violó! ¡Te hizo lo mismo que a todas ellas! ¡Recuérdalo! ¿Cuántas veces? ¿Cuántas veces te violó hasta que…hasta que te metió esa cosa! ¡Dímelo!

Esta vez, quien tenía una crisis nerviosa era Catrina, pero no podía evitarlo, su hermanita, su querida hermanita había sido violada por ese ser repugnante quién sabe cuántas veces durante todo ese tiempo que no pudo estar con ella.

-N-No lo sé…todos los días eran iguales. Cuando la sangre empezó a salir de mi v-vagina él…él me escogió.

-Nooo. – exclamó la detective mientras se llevaba las manos a la boca y más lágrimas salían de sus ojos.

-Fue hasta el i-invierno pasado que pude lograrlo. Pude quedar preñada de nuestro bebé y él dejó de golpearme. Sus crías dejaron de golpearme y tocarme.

Quizá la cosa no era con ellas, pero Sofía empezó a llorar también. Podían estar muy fuera de contexto las tres, pero por lo que escuchaban, ambas habían pasado por una situación extremadamente perturbadora.

En la habitación de la ventana, Dohko solo se tocaba las sienes tratando de procesar todo. Así que, la cosa que vieron, esa bestia grotesca y asquerosa, violó a esa chiquilla, a esa chiquilla que conocía a la detective y era la razón de la venganza que Catrina ejecutaba.

-S-Sofía…- Catrina tomó la palabra una vez que se pseudo recuperó – Por favor…por favor sácale esa aberración a mi hermana de su vientre. No permitas que lo que lleva dentro respire un segundo más. ¡Mata la criatura que lleva adentro!

-¿Q-Qué? Yo no…

-¡No! ¡No mates a mi bebé! Él se pondrá furioso si lo haces. Va golpearme de nuevo, nos va a matar a todas.

-¡Cállate! -gritó de nuevo la mujer de ojos carmín – No lo llames así, no le digas "bebé". Esa cosa no es un bebé. Será igual o peor que ellos, eso no es humano Mariana. Tienen que matarlo. ¡Sofía! Si tu no le sacas esa cosa a mi hermana yo misma lo haré. ¡Muévete!

-Será mejor que intervenir. Esto se ha salido de control. – anunció Shion. Debía poner un alto antes de que las cosas se salieran de sus manos.

Justo cuando los dorados empezaron a levantarse, un grito desgarrador inundó las habitaciones haciendo que todos los presentes guardaran silencio. Mariana había empezado a gritar fuertemente y a sostenerse su vientre. Había entrado en labor de parto, o más bien, lo que llevaba adentro estaba empezando a salir.

Catrina rompió el camisón, dejando al descubierto la barriga de su hermana. Todos fueron testigos de como en la piel se movían y marcaban tentáculos, estirando el vientre, intetando abrirse camino.

-No…- esa cosa saldría y las mataría a todas. No podía permitirlo. - ¡Salgan de aquí! ¡Ustedes dos salgan de aquí! – gritó Catrina llamando la atención de Arianna y Danna - ¡Salgan! Si se quedan esta cosa buscará matar a sus hijos. ¡Váyanse! ¡YA!

La llamada de atención desesperada, hizo que ambas mujeres salieran corriendo de inmediato, dejando la habitación. Una vez estuvieron con los dorados fueron protegidas por Camus, Dohko y Mu.

-Ca-Catrina, ¿qué sucede? – preguntó Sofía con miedo. Mariana no dejaba de gritar y pujar.

-Búscame algo con que matarlo Sofía. Dame un cuchillo y vete. ¡Ahora!

Catrina sostenía con fuerza el vientre de su hermana. Debía hacer todo lo posible por detener la salida del engendro ese, por eso debía matarlo cuanto antes. Sin embargo, una vez que Sofía le dio un bisturí y un cuchillo, esta hizo a escapar por la puerta, pero un último grito desgarrador de Mariana, hizo que una especie de bulto gelatinoso callera al suelo y detuviera su andar.

Máscara se acercó a la ventana y con los ojos abiertos, tanto él como todos fueron testigos de como el bulto fue roto y un ser emergió de él. Era del tamaño de un humano casi adulto, delgado, casi todo su cuerpo asimilaba a un ser humano, tenía una cabeza humana, su rostro tenía ojos como los de la bestia, con dientes y colmillos, y una larga lengua que salía de su boca, la cual, serpenteaba analizando el entorno en el cual había venido al mundo. Tenía brazos y tórax como los de una persona, pero, de su cintura para abajo, tenía tentáculos con picos y una cola que parecía contener su aparato reproductor de una forma muy explícita.

Silencio, solo había silencio. Nadie podía creer lo que veían, esa cosa era irreal.

Sofía empezó a temblar de miedo, pero notó como Catrina le hacía ademanes indicándole que no se moviera ni hiciera ruido.

El nuevo ser, empezó a recorrer con la vista y lengua la habitación en la que se encontraba. Exploraba a su alrededor, pero lo más importante, buscaba a su progenitor y progenitora. Despacio, se acercó a Catrina que se encontraba aún al lado de Mariana sosteniendo el estómago de esta.

-Eres tú…- habló por primera vez el híbrido – Eres tú mi madre.

Catrina, sin poder emitir una sola palabra, únicamente movió su cabeza despacio, negando la afirmación que esa cosa hacía.

-¡Bebé! – llamó Mariana – S-Soy yo…tu madre soy yo.

De un momento a otro, la criatura miró a ambas chicas. Se parecían y mucho.

-Tú…- le habló a Mariana – te parece a ella. Pero tú no eres mi madre. Mi madre es ella – afirmó refiriéndose a Catrina que miraba confundida a la bestia. No comprendía a qué se refería él diciéndole que era su madre. – Te he visto madre, a través de la conexión que tengo con mi padre te he visto. Todo este tiempo has estado con él, le hablaste, ambos me esperaban.

-No.. ¡soy yo! – el grito de Mariana hizo que la bestia se enfureciera y de inmediato, utilizó uno de sus tentáculos para cortarle la cabeza de una estocada.

Catrina estaba en shock. Mariana, su querida Mariana. Esa cosa la asesinó…

Con cautela tomó el cuchillo temblando, aún miraba la sangre de su hermana formar un charco en la sala. Lo único que sucedió después, fue tan rápido, que apenas los dorados pudieron actuar. Catrina le ordenó a Sofía salir de la habitación mientras ella apuñalaba en el pecho a la criatura, haciendo que esta empezara a chillar y la tomara del brazo, lanzando a la pelinegra contra una mesa llena de utensilios. Posteriormente, aprovechó que su "madre" estaba en el suelo, para ir detrás de la otra mujer, sin embargo, justo cuando estaba por atraparla y despedazarla, un puño, que lo hizo caer cerca de Catrina, lo detuvo.

Máscara fue el primero en bajar al notar el primer ataque, en cuanto abrió la puerta, empujó a Sofía hacía la salida y de inmediato asestó un brutal golpe a la criatura.

Nuevamente las heridas de Catrina se abrieron, y el monstruo en cuanto se recuperó nuevamente atacó a la detective. La tomó de los pies y la lanzó hacia el ventanal, quebrándolo. Arianna y Danna tomaron a la inconsciente Catrina con el fin de protegerla.

De inmediato, el cosmos de Shaka, Máscara, Camus, Mu y Dohko, se encendió con un aura asesina no propia de ellos, de Máscara, Shion se lo esperó, debió admitirlo. Los cinco dorados se acercaron a la bestia y en cuanto esta los atacó con sus tentáculos, se dejaron atrapar. Una vez que sostuvieron a la criatura, Shaka, Camus, Mu y Dohko empezaron a jalar sus tentáculos desde diferentes ángulos. Los cuatro tenían una sola cosa en mente: asesinar y desmembrar al ser infernal ese. Los chillidos de dolor inundaron la habitación y lo último que Sofía vio y escuchó, fueron las palabras de Máscara, seguido de este arrancando la cabeza humana de la bestia.

-Si tanta conexión tienes con tu querido papito…entonces dile que nos mire. Que observe bien nuestras caras, que observe a los cinco que masacraron a su queridita cría y que irán por él y tus hermanos pronto. Vamos a matarlos a todos. – fueron las finales palabras del caballero de cáncer antes de decapitar a la criatura una vez que sus colegas habían destrozado el gelatinoso cuerpo.

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Capítulo 13 ¡up!

Mis queriditos y queriditas, esto está vuelto loco. Sé que hay incógnitas aún, pero poco a poco, como pueden ver y leer, se irán aclarando. Así que nada, disfruten el capítulo y aprovechen mis vacaciones para leer las rápidas actualizaciones que haga, ya que es mi último año universitario, está muy saturado.

Besos infinitos ¡Nos leemos!