Capítulo 23

¿Será?


…..

En la puerta de la misma sala

-Vamos, ¿qué esperas?-

-Es que…- titubeó- …me olvidé de algo- pronunció así su último intento de llevarse consigo a Haruka.

-Pero no te lleves la camilla. Entrégamela, ve por lo que te haga falta, yo la meto a la sala-

La jovencita salió despavorida como quien huye de algo o de alguien. La doctora solo la quedó observando extrañada.

-Será novata la pobre- la disculpó para sí ingresando junto a la paciente en el lugar.

-Está todo listo doctora- le dijeron al verla entrar.

A los presentes les llamó mucho la atención que sea la médica misma la que trajera a Haruka pero nadie se animó a preguntar sobre aquello.

-Muy bien, entonces comiencen a preparar a la paciente-

-El otro paciente ya está listo para la cirugía doctora-

-Muy bien, comencemos ahora con él entonces- marchó junto a sus asistentes y enfermeros. Los demás se quedaron en esa especie de antesala donde se preparan a los pacientes para que luego sean llevados al quirófano propiamente dicho.

Así que ahí se encontraba, casi sin poder realizar movimiento alguno, pero sí muy consciente de todo lo que sucedía a su alrededor. Como pudo entreabrió los ojos débilmente tratando de notar en donde se encontraba. Intentó incorporarse, aunque fue en vano, a estas alturas no le respondía casi ningún musculo de su cuerpo. Sus fuerzas se iban debilitando cada vez más. En su último intento probó la manera de poder comunicarse con aquella enfermera y decirle el peligro que corría hasta ella misma por el simple hecho de estar allí.

La asistente de enfermería le estaba preparando cuando una sensación helada la invadió. La paciente la estaba tomando de la mano, dándole así un susto de muerte.

-¿!Que!?- muy asustada la pobre pegó un grito y soltó varios instrumentos al suelo.

Aun en su estado aquellos ojos eran cautivadores, pero la jovencita se había quedado petrificada por unos segundos hasta que por fin reaccionó mirándola fijamente casi como eclipsada.

-SHH, quieta, todo irá bien- le dijo al darse cuenta de su reacción y tratando de disimular le colocó la máscara de oxigeno; aunque su rostro lo decía todo.

-Cuenta hasta 10 en orden descendiente... por favor- titubeo nerviosa. Trató de disimular que la que no estaba tranquila era ella y no solo a raíz del sobresalto.

Mientras tanto la anestesia hacia su efecto pudo notar un alboroto allí afuera y segundos antes de dormirse ese mismo disturbio entraría junto a ellos.

-¿Qué sucede allí afuera?- se preguntó la joven mirando a su paciente somnolienta.

Haruka dejó de contar, el ruido en el exterior era demasiado extravagante como para pasar desapercibido pero ya estaba sintiendo los efectos sedativos. Intentó decir palabra alguna pero fue en vano.

-Ten calma, iré a ver qué sucede, quédate aquí- acariciándole dulcemente la frente con la mano se despidió.

-¿Adonde me voy a ir?-se preguntó mentalmente, aun en ese estado seguía con sus bromas y su particular carácter.

Pasaron los segundos y la joven enfermera no regresaba y lo peor de todo es que la anestesia estaba surgiendo efecto cada vez más.

De pronto la puerta se abrió en un arrebato.

-¡Búsquen!-

Esa era una sala muy grande en donde se encontraban varios pacientes esperando sus cirugías, algunos aun despiertos otros ya no tanto.

-¡Le encontré!- exclamo un hombre fornido.

Casi detrás de ellos entró una enfermera.

-¿Quienes son uds? ¿Qué hacen aquí? ¡Esto es área restringida, salgan por favor!- les ordenó

Mientras les hablaba no notó que detrás de ella se acercaba alguien, este le dio un fuerte golpe en la cabeza a lo que cayó al suelo desvanecida.

-¡Vámonos!-

….

-No quiero hacerlo-

-Es tu deber-

-Pe-pero-

-Pero nada, hay que seguir el plan, vete, tu trabajo ya terminó-

-Ojalá no tuviera que ser así- se dijo para sí mientras se alejaba sollozando.

….

Continuará…