Fictober 2020

12. El chico del tren. (CUÑADO)

El día de hoy mi preocupación sobrepasa los límites que antes pensé haber superado.

—¡Sí tan sólo hubieras visto como estaban! —reclamo al dejar caer mi bebida. El calor que provoca el trago solo hace que frunza más y más mi ceño.

—Deberías tranquilizarte, Touya —Yukito, como siempre, mantiene un semblante sereno—. No es para tanto, ¿o sí?

—¡¿Ah?! —espeto—. ¿Acaso estás loco? ¡Claro que es para tanto! ¡Debí haberlo golpeado! —vuelvo a dar un sorbo profundo y alzo mi botella para que el mesero me traiga otra de inmediato.

—Pero Sakura no te lo hubiera permitido —sonríe y toma un sorbo de su botella—. Lo mejor sería hablarlo ¿No crees?

Alzo mi mirada a la botella que me han traído y la acerco a mi boca.

—Siempre eres así.

Esta noche de sábado, Yuki y yo estamos en un bar de la ciudad y más que ahogar mis penas y trato de salir del shock del que aún estoy sumergido desde hoy en la tarde.

Salí temprano del club de la universidad, para ser exactos a las cuatro. Al llegar a la casa y pasar por el umbral de la puerta pude ver en el recibidor un par de tenis, los cuales, obviamente, no eran míos y tampoco de mi padre ya que él continúa en la universidad trabajando en un proyecto. Son de un chico y sólo hay uno que viene a mi mente.

Es ese mocoso.

Busco en la cocina algún rastro de Sakura o de él, pero no hay nadie. Mis sentidos se alarman y comienzo a imaginarme lo peor. Sigiloso subo las escaleras y camino de puntillas hacia la puerta de Sakura.

¿Están aquí dentro?

Mi mano comienza a temblar al querer girar la perilla.

—E-Es demasiado grande.

Es la voz de Sakura.

—¿Te gusta?

¡Es la voz de ese mocoso!

Sin pensarlo dos veces abro la puerta

—¡Quita las manos de mi hermana, maldito delincuente!

La escena que veo es de ambos, él sentado en la orilla de la cama (sin camisa) mostrando un tatuaje ¿en forma de dragón? Que va desde su pectoral izquierdo al brazo, mientras que Sakura está de pie, frente a él tocando ese tatuaje.

-0-

—Sigo pensando que estás exagerando, Touya.

—La primera vez que lo llevó a casa me impactó que tuviera el cabello largo, después parece que sintió la presión de mi mirada y cuando volvió a ir se lo había cortado, pero pude ver el piercing de su oreja y ahora no sólo estaba semidesnudo en el cuarto de mi hermana menor, si no que tiene un gigantesco tatuaje. ¿A Sakura le gustan los delincuentes?

—Pero ese chico... ¿no fue el que la defendió de un acosador en el tren?

Suelto un quejido al saber que es cierto.

—Eso no le quita la pinta de delincuente.

Yukito posa gentilmente su mano sobre la mía.

—Deja los prejuicios. Nosotros somos el claro ejemplo de ser víctimas de los mismos. ¿No somos más felices cuando nos ayudan a vivir libremente?

Cierto, somos novios y no ha sido fácil el poder amarnos sin prejuicios.

—¿Estás tratando de hacerme creer que tener pinta de delincuente no es nada malo? Los delincuentes no son minoría.

Yuki sonríe.

—Estoy seguro de que estás juzgando mal y pronto podrías saber el porque Sakura lo ha elegido

—Lo dudo.

-0-

Pasa una hora y Yuki tiene que irse porque ha recibido una llamada de última hora de su trabajo Siempre le sugerí escoger otro lugar donde pudiera tener el fin de semana completo sin interrupciones.

—No te quedes tanto tiempo, de seguro Sakura está preocupada por ti.

—Aja —hago un mohín.

—No la evites, ya vi que tienes apagado tu celular.

—Si tanto le importara te hubiera llamado a ti.

—Es un nuevo número ¿recuerdas?

Touché.

—Bah. Tonterías.

—Te llamaré luego, Touya —se pone de pie—.. Te quiero.

—Ve con cuidado —sonrío—. También te quiero.

Yuki sale del bar y me deja ahí, embriagándome para borrar esa horrible imagen de mi mente.

Sí, tiene razón, he malinterpretado todo… no puedo evitar actuar así cuando sé que mi adorada hermana crece tan rápido y parece que poco a poco deja de necesitarme. La melancolía no puede más conmigo y me pongo a ver fotos nuestras en mi celular; cuando era niña y la molestaba diciéndole que era un monstruo, de bebé cuando aprendía a caminar, al dormir, en viajes familiares. El carrete de fotos es una máquina del tiempo que muestra lo mucho que ha cambiado hasta ahora, que tiene diecisiete años.

—El trabajo de los niños es crecer… —murmuro

Como he encendido mi celular una llamada entrante de Sakura aparece en la pantalla.

Está bien Yuki, tú has ganado.

No le contesto, pero pido la cuenta para irme a casa. En lo que me dispongo a salir del lugar veo que Yuki ha dejado su cartera en el suelo.

Tan despistado como siempre.

Después de pagar, me apresuro para encontrarlo en el camino, ya que en la cartera tiene su tarjeta de identificación. Aunque cada vez que doy un paso parece como si el alcohol al fin hizo de las suyas. Avanzo unas cuantas calles hacia la estación y puedo ver su platinada cabellera en un pequeño rincón, está rodeado por tres hombres.

¿Son asaltantes? Sigo adelante y veo como uno de ellos saca algo brilloso, ¿un cuchillo? La sangre se baja hasta mis pies. Desearía correr más rápido.

¡Yuki!

Cuando faltan metros para acercarme, un chico va hacia él y separa a quienes lo tenían rodeado. La gente de alrededor sale huyendo al ver esa escena. Mi vista se aclara al ver de quién se trata.

Es el mocoso.

Ha desarmado a quien apuntaba a Yuki y no sé si es mi imaginación, pero han corrido despavoridos por otro atajo.

Espero pronto puedas saber por qué Sakura lo ha elegido.

Finalmente llego con él.

—¡Yuki! ¿Estás bien? —mi voz se escucha entrecortada

—¿Cómo te diste cuenta?

Sin pensarlo dos veces me abalanzo sobre él y lo envuelvo en mis brazos. No importa que esté el mocoso aquí.

—Tranquilo, no me pasó nada —acaricia mi cabello—. Querían mi cartera, pero cuando la busqué me di cuenta que no la tenía y pensaron que la estaba ocultando

—La habias olvidado en el bar. Te seguí cuando me enteré —lo tomo de los hombros—. Perdón, si hubiese venido contigo, no habrías pasado por esto. Que bueno que estás bien.
—A quien debes de agradecer es a él —Yuki señala al mocoso, quien está sonrojado al vernos.

—¿Acaso no has visto a dos hombres abrazándose?

—¿E-Eh? ¡S-Sí! No es por eso que estoy así…

¿Qué clase de persona, con su apariencia se pone así de nervioso?

—¡Lo siento mucho! —hace una exagerada reverencia—. ¡Por lo que ha visto en la tarde! —el mocoso levanta su cabeza—. ¡Pero le aseguro que no pasó nada entre Sakura y yo!

Yukito se ríe mientras que yo siento como se me marcan las venas de mí frente por la audacia de este mocoso.

—¡De verdad lo siento mucho! —hace otra reverencia.

—Y bien Touya, ¿Qué le dirás? —Yuki susurra a mi oído—. Se ve muy arrepentido.

—Tch —chasqueo mi lengua—. ¡Está bien, está bien! Levanta tu cabeza, la gente nos comienza a ver extraño.

—¿De verdad me cree? —sus ojos acaramelados brillan junto a ese piercing que cuelga de su oreja.

—No sé que te ha visto Sakura y aun no estoy de acuerdo con tu apariencia ¡Un niño de diecisiete años no debería tener ese tipo de tatuajes! ¿Qué eres? ¿Un Yakuza? —Acuso temiendo por la vida de mi hermana

—Touya…—Yukito me reprende

—Sin embargo, sin importar qué, has ayudado a mi novio, quién es la persona más importante en mi vida. Estoy agradecido, Li.

El mocoso, se queda sorprendido al ver que lo he llamado por su apellido, por primera vez.

—Creo que es momento de que Sakura también pase el tiempo con su persona especial. Te la encargo

Observo de reojo a Yukito, quien me ve con orgullo y más porque sabe lo que me ha costado decir esas palabras.

—¡Muchas gracias! —hace de nuevo una reverencia—. ¡Prometo atesorarla!

Camino hacia él y me cuelgo de su cuello.

—Oh sí, confiaré en ti y sé que la atesorarás —busco en mi pantalón y saco una pequeña caja—. ¿Sabes qué es esto?

Li y Yuki se sonrojan.

—Exacto, pequeño animal. Son condones. Tómalos.

—T-Touya, creo que la gente nos comienza a ver extraño.

—N-No puedo tomarlos, y-yo…—el mocoso comienza a tartamudear—. Para hacer eso yo...

—Toma la caja y ve la fecha de caducidad.

—Julio 2024.¿Qué significa eso? —frunce el ceño

—Tienes hasta junio del 2024 para comprometerte o de preferencia, casarte con mi hermana y usar estos condones —me cuelgo más de su cuello—. Y si me entero que le has puesto un dedo encima antes de esta fecha, yo mismo me encargaré de arrancarte ese bello tatuaje que tienes, ¿está claro?

—¡¿Ah?! ¿Y por qué tengo que hacerte caso, anciano?

—¿A quién crees que llamas anciano, mocoso? —lo tomo de su cuello.— Para tu información, este anciano, es tu cuñado y uno muy sabio

—¿Sabio por darme unos condones?

Siento que las venas de mi frente saltan del enojo.

—Tienes una gran boca a pesar de haberte sonrojado con esto.— Sacudo la caja de condones.— ¿Te los sabes poner?

—¡Claro que sí! —grita y de nuevo su rostro se sonroja—. ¡No soy estúpido!

—¡Pues no te creo! —Dejó caer mi mano en su pecho y le arrojó la caja de condones—. Sigue practicando, niño precoz.

—¡¿P-Precoz?! —reclama.

No puedo creer que diga esta clase de cosas.

—¡Confiaré en ti, cuñado! Ahora, ve a tu casa que ya es tarde ¡Y no le cuentes a Sakura nada de esto!

Continúa viéndome con un rostro furioso. Se despide y vemos cómo sigue su camino.

—Touya ¿eso era necesario? Fue algo cruel.

—En realidad, esos condones caducan en dos años, les he puesto una etiqueta encima.

—¿Ah?

—Solo me gusta molestarlo un poco, por haber estado en la habitación de Sakura. Ojalá sea lo demasiado idiota para no darse cuenta.

—Bueno, en dos años ya serán mayores de edad ¿Eso será suficiente para ti?

—Supongo. Aunque sigo sin estar de acuerdo.

—Sakura te ha contado toda la historia de cómo se conocieron ¿no?

—Incluso recuerdo el día que la acompañé a comprar un botiquín de primeros auxilios. Tal vez haya sido para él.

—Es una chica dulce —Yuki se cuelga de mi brazo y se acurruca en el—. Para un chico dulce.

—¿Te acompaño al trabajo?

—Vamos.

Y así, tomados de las manos, seguimos nuestro camino.

Cuñado.
Fin…

N/A: Shot escrito por AnisMoonMaaker.