13.
Lincoln bajó a abrirle la puerta a Clyde y este entró con su mochila listo para la pijamada que tendrían.
—Gracias por venir, Clyde. No sabes lo mucho que significa para mí tener compañía en estos momentos.
—Sí, te entiendo. Vamos a divertirnos, o al menos a intentarlo.
Luan estaba en el comedor cabizbaja tomando helado, débilmente saludó a Clyde cuando lo vio pasar agitando una mano pero sin decirle nada.
—Parece que tu hermana no se está tomando muy bien lo de su embarazo.
—Tu qué crees. Los papás de Benny ya hablaron con los míos. Parece que ellos dos se casarán en cuanto sean mayores de edad, pero igual Benny vendrá de vez en cuando para ayudarle a Luan con el bebé.
—¿Qué hay de Leni?
—Está asustada, sigue diciendo que no entiende cómo es que está embarazada si nunca ha estado con ningún chico. Ya tratamos de enseñarle de todas las formas posibles como se hacen los bebés para que nos diga con quien hizo eso, pero ella insiste que con nadie. Apenas el bebé nazca Lisa ya dijo que le hará una prueba de ADN y la comparará con la de todos los chicos que van a su escuela.
Clyde pensó que eso le daría tiempo para pensar en algo, aunque no guardaba muchas esperanzas a estas alturas de salir bien librado.
—¿Cómo sigue Ronnie Anne?
—Sigue en coma. A pesar de lo que les han dicho, ni Bobby o su mamá quieren desconectarla, yo tampoco quiero que lo hagan. Por cierto, ¿supiste lo de Stella?
—Sí, espero que podamos despedirnos de ella antes que el próximo mes su familia se mude.
—Parece que no les consuela que Chandler este tras las rejas.
Al ir al cuarto de Lincoln, Lana se les acercó y fue con el amigo de su hermano dándole unos caramelos, a lo que Clyde se extrañó.
—¿Y esto?
—Me sobraron algunos y, bueno, evité que Lola se los comiera.
Avergonzada se marchó. Lincoln se rió.
—Creo que le gustas a Lana, no entiendo cómo es que eso pasó.
—Yo tampoco.
Luna salió de su cuarto, pero apenas se encontró con Clyde, enojada lo pasó de largo. Lincoln se extrañó de esto.
—¿Sabes por qué de repente Luna parece odiarte?
—Vez mal, ella no me odia.
Cuando Lincoln se dio la vuelta, Clyde vio como Luna le mostró el dedo medio antes de bajar por las escaleras.
La señora Loud se asomó usando su bata para dormir y les dijo por el pasillo.
—No se desvelen muy tarde solo porque mañana no tendrán escuela, chicos.
Lincoln respondió.
—Esta bien mamá. De todas formas de verdad quiero dormir, no he podido hacerlo mucho últimamente.
Clyde no pudo despegar la vista del cuerpo de la mujer que se traslucía por su bata. Pese a su edad era bastante atractiva y sensual. Se sintió excitado. Decidió que era el momento de comenzar a llevar en marcha el plan que tenía en mente.
—Lincoln, traje una fórmula para hacer malteadas de plátano con cocos express. Es bastante buena y pensé que podríamos tomarla mientras jugamos. ¿Qué dices, puedo ir a prepararla a tu cocina? No tardaré ni diez minutos.
—Eso se escucha genial. Sólo pídele permiso a mi mamá.
Clyde sacó de su mochila los sobres para hacer la malteada, así como un pequeño bote donde tenía las pastillas molidas que tenía preparadas. Había considerado que el tiempo entre la anterior pijamada había sido suficiente para convencer a su amigo de que hicieran otra para distraerlo de todo lo que en su casa había estado ocurriendo.
Bajó a la cocina donde encontró a la señora Loud en bata guardando lo último de las compras antes de irse a dormir. Clyde detrás de ella miraba con deseo el gran y tentador trasero de la mujer adivinando los pliegues de su ropa interior y lo suaves que serían sus nalgas, cuando esta se dio la vuelta y el chico volvió a actuar con naturalidad.
—Hola Clyde, ¿qué pasa?
El chico le explicó lo que quería y le mostró los sobres de malteada.
—Suena delicioso, si quieres te ayudo. ¿No me dejarías a mí y a mi esposo probar una?
Aunque su propósito original había sido sólo dárselo a Lori, además de a Lincoln y Leni nuevamente mientras se aprovechaba de su amada por fin, tanteó que las quince pastillas que tenía hechas polvo serían más que suficientes para todos, además que de pronto sentía la necesidad de probar la jugosa retaguardia de la señora Loud más que la de su hija.
—Por supuesto, señora Loud. Hay suficiente para todos.
Juntos con ayuda de los sobres de la fórmula, la licuadora, mucha leche y una gran jarra, terminaron muy rápidamente la malteada. Rita le dijo.
—Gracias, Clyde. Que descansen. Antes déjame servirme un poco para mí y mi esposo.
—Permítame ayudarla.
El chico tomó dos vasos de la alacena, pero en cuanto Rita se distrajo, vertió en cada uno discretamente una porción del bote de las pastillas molidas para enseguida servirle la malteada.
—Provecho.
Después Clyde tomó otros cuatro vasos y fue al cuarto de Lincoln, donde le sirvió a su amigo en uno donde ya había puesto el polvo de la pastilla.
—Gracias Clyde.
Lincoln puso el vaso a su lado al mismo tiempo que siguió jugando. Mientras estaba distraído, Clyde puso los polvos en los otros dos vasos y sirvió la malteada.
—Iré a darle un poco de esto a Leni, ya sabes, por si le dan antojos o algo. No creo que Luan quiera por el helado que vi que se tomaba. También le daré a Lori para que no se sienta ignorada.
—Esta bien.
En el momento en que Lincoln tomó su malteada para beberla, Clyde complacido salió del cuarto sin ver que Lincoln cabeceó de sueño y por accidente tiró la malteada sobre sí mismo.
—¡Rayos!
El chico apagó la consola de juegos y se quitó la ropa quedando en calzones. Tras dejarla en la ropa sucia, tomó otro pijama limpio, pero antes de ponérselo se recostó un momento en su cama boca abajo pensando en que tendría que hacer un esfuerzo para poder mantenerse despierto y no ser un mal anfitrión con Clyde, de verdad que se sentía muy cansado por la falta de sueño.
Mientras tanto, Clyde estaba por tocar a la puerta de Lori y Leni, cuando de pronto pensó en que tal vez el efecto de la pastilla no duraría mucho en Lori si antes le hacía una visita a su madre, por lo que sacó una vez más el bote y vertió el resto de todo el contenido en la malteada que sería de ella, luego tocó a la puerta.
—¿Qué pasa Clyde?
Lori le abrió de buena gana, quizá ya lo había perdonado por estar de mano larga con ella semanas atrás, o sólo era que tenía otras cosas en qué preocuparse como su hermana que en su cama acostada parecía con la mente en otro lugar.
—Venía a ofrecerle una malteada a Leni que traje de mi casa, a ti también por supuesto.
Le dio el vaso que había preparado para ella y Lori lo comenzó a beber, lo dejó pasar y Clyde le dio el otro vaso a Leni.
—Muchas gracias, Clyde. Eres muy amable.
Leni bebió la malteada al mismo tiempo que se tentaba la panza. Clyde se sintió nervioso al reflexionar que esa chica estaba esperando a su primer hijo cuando él apenas y estaba comenzando la secundaria. Era extraño.
Una vez que salió, regresó al cuarto de su amigo, encontrando el vaso en su escritorio ya vacío y él extrañamente estaba casi desnudo sobre su cama ya roncando.
—Vaya que eso fue rápido. ¿Por qué se desvistiría?
Entonces volvió a salir y silenciosamente se dirigió a la habitación de los padres Loud. Estaba oscuro, pero bajo la ventana alcanzaba a ver una mesita donde estaban los dos vasos ya vacíos en los que la madre de su amigo se había servido la malteada para ella y su esposo.
El chico cerró la puerta detrás de él y confiado en que todo saldría tal cual lo había planeado, se desnudó por completo. Al sentir los dos bultos en la cama, se puso en medio de ellos dándose la vuelta al sentir la bata de una pieza rozándole las piernas, entendiendo por eso que se trataba de Rita.
Gustoso, Clyde acarició ese buen trasero sobre la ropa sin que Rita opusiera resistencia, estaba tan dormida como su esposo del otro lado que con diversión pensó que el tipo nunca se enteraría de lo que estaba por pasarle a su esposa justo literalmente a sus espaldas. Clyde le subió la bata y volvió a tentar su trasero duro y firme entre sus manos. La mujer no parecía tener buenos gustos, ya que esos calzones no se sentían nada sensuales como lo esperaría de una mujer adulta. Se los fue bajando y sin poder contenerse, pues sabía también tenía una cita con Lori más tarde, le abrió el par de cachetes, apuntó y comenzó a metérsela directamente por el culo lentamente.
La sintió bastante apretada, por lo que imaginó el señor Loud nunca había usado esa entrada siendo él el primero antes que su propio esposo, lo cuál lo excitó y emocionó tanto que comenzó a moverse rápidamente sin prestar atención a los gruñidos de la mujer. Realmente era muy apretado, casi tanto como lo había sido el trasero de Ronnie Anne.
Continuó por unos pocos minutos hasta no poder aguantarse más y venirse dentro de ella. Había sido grandioso, que si así había sido con la madre, no esperaba a meterse con su primogénita. Se animó en hacérselo por delante, aunque por ser una adulta, sospechó que no podría voltearla. Hizo sus manos hacia el frente para tentarle la vagina y ver si desde atrás podía alcanzarla cuando…
Clyde quitó las manos y de inmediato sacó su pene conteniendo los deseos que tenía que gritar. No sintió ninguna vagina por delante, sino un tubo macizo de carne todo erecto.
—¡Me cogí al papá de Lincoln! Esto es, esto es, esto es, ¿lo que sienten mis papás cuando uno le da al otro?
En realidad al pensarlo bien no había sido tan malo, aunque eso no evitó el asco que sintió cuando se dio cuenta del grave error que cometió. Detrás de él sintió moverse a Rita, a quien confundió con su esposo. Parece que ambos usaban batas de una pieza, además que al señor Loud debió de gustarle lo que le hizo como para que se le parara, aunque en realidad fue una reacción involuntaria.
Tras subirle los calzones al señor Loud, aunque con asco porque para eso tuvo que tomar su pene para meterlo adentro del calzón, y bajarle el pijama, se dio la vuelta y sólo para estar seguro, con sus manos abrazó a Rita por detrás sintiendo sus voluminosos pechos, bajó su mano y tentó lo que definitivamente era una vagina.
Siguió acariciándola un rato, hasta que remangándola le alzó como su esposo el pijama y luego metió sus manos bajo el brasiere para sentir aquellos enormes senos que por las caricias no tardaron en erguirse hermosamente para él con una mano, mientras que la otra la metió por debajo de sus calzones y acarició su vagina metiéndole los dedos y moviéndolos de adentro hacia afuera tanto rato que no sólo volvió a parársele el pene excitado, sino que Rita comenzó a humedecerse.
En sueños y pensando quizás que se trataba de su esposo, Rita hizo hacia atrás su trasero hasta que pegó con el pene de Clyde, viendo que ya estaba listo para otro encuentro, Clyde le bajó los calzones y comenzó a entrar directamente y desde atrás por la vagina de Rita al mismo tiempo que la tomaba de las nalgas.
Su pene se deslizaba muy fácilmente en la húmeda vagina de la mujer sin ningún problema o restricción, quizás Clyde pensó se debía al constante uso que su esposo solía darle, que no por nada tenían once hijos, lo mejor, pensó, es que con ella no tenía que preocuparse por un Loud más, pues una vez a su amigo se le había escapado decir que se había operado después de Lily para ya no tener más hijos.
Clyde se movía muy rápidamente y con mucha facilidad, más que con cualquiera de las chicas con las que había estado hasta ahora, todos sus problemas estaban desapareciendo de su mente. Rita comenzó a gemir en sueños por lo que incluso inconscientemente también ella se movía para su sorpresa. Finalmente Clyde no pudo aguantarse y libremente se vino dentro de ella.
Permaneció unos minutos adentro de Rita pensando y resintiendo una vez más el peso de sus acciones. Finalmente se salió de ella, volvió a acomodarle la ropa y se levantó. Volvió a vestirse y salió de la habitación pensando que su suerte en cualquier momento podría terminar, por lo que antes de que eso ocurriera, debería de aprovechar hasta el último instante.
Con lentitud fue hacia la habitación de su amada Lori finalmente, dispuesto a experimentar lo que él consideraba sería la mejor experiencia que había tenido hasta ahora.
Y así termina este nuevo capítulo. Que ya estoy a poco de terminarla. Gracias por sus lecturas, que no deja de sorprenderme el recibimiento que sigue teniendo. ¿Se esperaban lo del papá Loud?
Jonás Nájera: Pues sí, madres no es mala palabra mientras no se use en mal contexto. Nunca te prometí que Lily se salvaría. Ya veremos cómo es que la policía lo atrapará si es que eso ocurre. Por el contrario yo quiero ver sus reacciones cuando sepan como serán los niños (como si no lo pusieras we).
Geo Soul: A mixture of jealousy for Lincoln, fear and anger.
Arrieta Monzalvo: ¿Otra niña aparte de lo que tendrán Leni y Luan, de quién sospechas? De cierta manera las cosas quizá no terminen para bien para Lincoln, ya veremos cómo.
Darkness Rissing: Influyó mucho el que la familia Loud sea muy fértil, además del buen tino de Clyde. Tal vez en unos años Clyde quiera intentarlo de vuelta con Lily, eso si primero tiene la oportunidad. Tiernes razón, que la lujuria está más canija que el miedo y quizás por eso tal vez Clyde se arriesgaría a ir al cementerio. Ya me pensaré si hacer algún especial aparte o línea alternativa, un "Clydeverse" tal vez. Estaría interesante incluir a Persephone
Viruzpiratanoobxd: Pobre Lily, que ni por enterada de nada. La verdad consideré lo del biberón de leche achocolatada, pero cuando comencé a escribirlo, hasta a mí me dio como que grima, además que no podía hacerle mucho estando Lincoln muy cercas de él. Me antojaste las quesadillas :P (las de verdad, no de las otras XD). Me encantas esos emoticones que dejas con los signos.
Anónimo 1: No creo.
Anónimo 2: Pues por lo que vimos como que no se va a poder, aunque ni el padre se salvó como para que le reclame a su esposa el que se metiera con el chico dado que también le tocó.
