¿Qué pasó ayer?
Lo despertaron las ganas incontenibles de ir a descargar su vejiga, entre bostezos y tambaleos por las ganas de continuar durmiendo se dirigió al sanitario. Mientras relajaba sus músculos con la agradable sensación de orinar escuchó un leve gruñido, hizo caso omiso, pensó que simplemente estaba delirando. El gruñido ahora se escuchaba más fuerte. Limpiando su lagañas miró al lugar donde provenía el sonido peculiar.
De repente el sueño y las ganas de continuar orinando se esfumaron, ni si quiera pensó en subir sus pantalones, había un maldito dinosaurio en el baño. La fortuna le sonrió, un inocente cerdito como él podría ser devorado por semejante animal. La pregunta era ¿qué hacía un dinosaurio en el baño de un hotel tan lujoso?
Apurado corrió a buscar ayuda. Estaban instalados en la suite más cara, por eso palideció al ver todo destruido, tendrían que trabajar el resto de sus vidas para saldar la deuda que adquirieron al romper la decoración.
-¡Chicos! –gritó Oolong -¿qué diablos pasó aquí?
-Mmm –respondió desde el piso un adormilado Krilin
-¡Tenemos un dinosaurio en el baño! –exclamó el pequeño cerdo.
-A nadie le interesa –dijo sin mucho afán Yajirobe girando su cuerpo en el asiento.
-Calma Ooolong –le dijo el maestro Roshi abrazando el trasero de lo que parecía ser una linda chica.
Así que el viejo tuvo suerte –pensó Oolong al ver al maestro recostado junto a su conquista de la noche.
El travieso del cerdo se acercó para tocar el trasero de la conquista del anciano. Al instante en que tocó los bien formados glúteos, miró con detenimiento que no pertenecían a una chica, eran de un hombre disfrazado de mujer.
-¡Hola guapo! –sonrió el hombre con el maquillaje escurrido.
-¡Ahhhh! –gritó Ooolong.
El grito despertó al maestro Roshi, quien al darse cuenta de lo sucedido le secundó el alarido. Ninguno recordaba nada de la noche anterior. Tener un dinosaurio escondido en el baño y un travesti durmiendo con ellos en definitiva no era normal.
-¿Qué te pasa ancianito?¿ Ya no recuerdas cómo nos divertimos anoche? –se le acercó el chic -¡Eres tremendo!
El resto de los chicos contuvo la risa ante el coqueteo. Por más que intentaban recordar cómo es que el chic llegó allí no podían traer ningún recuerdo a la memoria.
El sonido desesperado de un teléfono móvil los alertó. No reconocían el tono de llamada, pero la insistencia en el timbrar les hizo buscar el origen del sonido.
-¡¿Dónde demonios estás?! –Gritó Bulma desde el otro lado del teléfono –La cena de ensayo es en tres horas y no he sabido nada de ti en días.
-Hola Bulma –tartamudeó Krilin –No soy Yamcha
-¡Ya sé que no eres él! –vociferó –comunícame en éste momento con ese ingrato.
El resto de los chicos escaneó toda la suite, pero no encontraron rastro del novio. Simplemente estaban su cartera y su teléfono móvil.
-No sabemos dónde está –dijo Krilin al tiempo que apretaba los ojos en señal de esperar un reclamo de Bulma.
-¡¿Cómo que no saben dónde está?!-la científica maximizó la Voz.
-No logro percibir su ki –dijo Roshi.
-Necesito que traigan aquí a mi futuro esposo o se las verán conmigo -¿Entendido?–advirtió molesta –¡Los quiero aquí con el novio en una hora! –Colgó sin decir más.
-¿Alguien recuerda algo? –preguntó nervioso Krilin.
-Nada –respondió Puar saliendo de un cajón.
-Tal vez Yamcha fue por algo de comer –inquirió Yajirobe.
-No lo creo –refutó Krilin –dejó su billetera.
-Tal vez se fue con una linda chica –pensó Roshi.
-Así como la linda chica que conquistó anoche –le dijo con mirada pícara Ooolong.
-Buscan a su amigo –dijo el chic -No lo hemos visto desde el desfile del orgullo gay.
-¡Momento!-exclamó Krilin -¿Dónde dices que estuvimos?
-Desfilando corazón –le respondió el chic -Eran la sensación bailando "Macho men".
El frío les recorrió el cuerpo, sabrá Kamisama qué más locuras hicieron esa noche. Krilin revisó su teléfono para ver la hora, pero al mirar de paso la fecha abrió los ojos de par en par.
-Chicos es domingo –afirmó preocupado.
-¿Y? –preguntó Puar.
-Llegamos aquí el jueves por la tarde –expuso el chico calvo.
-¡Llevamos tres días de fiesta! –exclamaron Roshi, Krilin, Puar y Yajirobe.
-Lo último que recuerdo es habernos instalado en la suite –pensó en voz alta el pequeño gatito -Después de eso: nada.
-Esperen –se detuvo a pensar Krilin frotando sus sienes –recuerdo que bebimos un trago para brindar por la despedida de soltero y…
-Yajirobe ¿De dónde sacaste la bebida alcohólica que tomamos? –preguntó Roshi.
-Se la robé al maestro karym, hasta le envié una botella como regalo de bodas a Yamcha –expresó sin pena.
-Ya veo –se detuvo a pensar el anciano –Debe ser un fuerte alucinógeno, no es una simple bebida alcohólica, es una poción especial para relajar el cuerpo.
-¡Nos drogaste! –se molestó Krilin.
-No tenía la menor idea –se disculpó Yajirobe manoteando.
-¡Chicos! –los interrumpió Puar –Tenemos que buscar a Yamcha.
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Desesperada comenzó a fumar, no calmaba los nervios. El que su futuro esposo anduviera desaparecido era nuevamente una maldición de Kamisama por haberse metido a la cama del saiyajin. La culpa la invadía.
-Flashback-
La estrategia del día: fingir demencia. Cuando despertó tenía resaca física y moral, minutos después de abrir los ojos para intentar recordar por qué se sentía así, le hicieron traer a su memoria dónde acabó en su despedida de soltera.
Se sobresaltó para revisar su cuerpo, seguía en ropa interior eso le hizo pensar que las cosas no llegaron a más ¿o sí? Simplemente no podía ir con Vegeta y preguntarle si había pasado algo más.
Vomitar no era de sus cosas favoritas, pero Kamisama con acierto le mandó las nauseas para que se detuviera de cometer la mayor locura del universo. En verdad deseaba un encuentro sexual con Vegeta, era su deseo oculto pero tenía que respetar sus obligaciones de futura esposa.
Ella no echaría todo a la borda por una aventura con el príncipe de todos los saiyajines, pese a lo tentador que sonara. Vegeta le demostró no le era indiferente, esos discursos de que le fastidiaba su presencia ya no se los creía del todo.
Desde el acontecimiento del lunar, sospechó que Vegeta reprimía sus ganas de estar con ella. El orgullo pesaba más que la atracción sexual y el deseo.
Pasado el medio día Bulma bajó a la cocina con lentes oscuros, la luz del sol le agravaba la fuerte jaqueca. Tomó un arsenal de bebidas hidratantes y litros de café, se planteó la posibilidad de diseñar algún artefacto que desvaneciera la resaca.
-Pero qué tal anoche dejando vacías las botellas de licor –se burló Vegeta cuando la vio paliada, en pijama y desplomada sobre la barra de la cocina.
-Baja la voz –le pidió a Vegeta. El sonido de sus palabras le retumbaba en la cabeza.
-No –habló más fuerte el saiyajin al ver que Bulma tenía resaca. Pensó en que sería divertido hacerla sufrir por dejarlo con ganas la noche anterior –eso te pasa por tomar algo que no puedes controlar.
-No tengo ganas de pelear –dijo en un quejido. Además le ponía de nervios que el saiyajin trajera a la plática el acercamiento que tuvieron.
-Pero yo sí –respondió Vegeta –Estoy disfrutando torturarte con mi voz, ahora sabes lo que se siente soportar a alguien escandaloso.
El teléfono móvil sonó para interrumpir la tortura del malvado saiyajin.
-¡Hola amor! –contestó Bulma recargando la cabeza en una mano –Todo bien, solamente tengo algo de resaca.
-¿Algo? –pensó Vegeta.
-Diviértanse amor –se despidió Bulma después de escuchar las palabras de su novio –cuento los días para ser tu esposa: TE AMO.
Las últimas palabras se le escaparon frente a Vegeta. Entre dolores de cabeza decidió emitir esa declaración a su novio en voz alta para recordarse a sí misma con quien se iba a casar y para dar un mensaje claro a su huésped.
Vegeta por su parte no quería ser partícipe de cursilerías humanas y se alejó para encerrarse en la cámara de gravedad, al principio pensó en hacerle burla a la terrícola con que pregonaba un amor por el insecto pero hace unas horas estuvo dispuesta a revolcarse con él. Extrañamente no dejaba de sentir una punzada en estómago.
Al cortar la llamada con Yamcha, escaneó la cocina para seguir la pelea con Vegeta. La ausencia del guerrero demostraba que recibió el mensaje entre líneas.
-FindelFlashback-
Desde ese día no se encontró con Vegeta ni por casualidad. Se concentró en afinar los preparativos con su organizadora de bodas. Inició el conteo regresivo para el evento más esperado del planeta, qué decir del planeta, de todo el universo.
-Bulma –la llamaba su organizadora –Tenemos todo listo para la cena de ensayo, debes subir a cambiarte.
-El novio sigue sin aparecer –suspiró nerviosa aferrándose a su bata de seda. Su peinado y maquillaje eran perfectos, por eso contenía las lágrimas ante la incertidumbre de tener a Yamcha desaparecido.
-Buscaré algo para que te relajes –le propuso Candy –Todo va a la perfección, podemos mover el ensayo para otro día.
-Gracias –alcanzó a decir la novia en suspiro.
Mientras recorría los jardines de su casa en donde se realizaría en ensayo de la ceremonia, se esforzaba por concentrarse en repasar sus votos para la ceremonia. Ansiosa estrujaba las tarjetas, el sudor de las manos ablandó el material haciendo que se comenzaran a maltratar.
Escribir sus votos se complicó más de lo usual, buscaba las palabras perfectas para profesar su amor. Nunca llegaron. Candy le apoyó en hacer las tarjetas con las notas que pronunciaría el día de la ceremonia, la calmó diciendo que lo importante era el sentimiento y con frecuencia se topaba con parejas de novios que sufrían complicaciones para expresar su amor en palabras.
-Con esta mano te liberaré de todos tus tormentos –respiró ensayando en voz alta -Tu copa nunca estará vacía, ya que yo siempre seré tu vino. Con esta vela, iluminaré tu camino en la oscuridad. Con este anillo, te pediré que seas mío…
-Como siempre hablando sola –Se escuchó la voz de Vegeta.
-No estoy de humor –respondió Bulma sin mirarlo. Desde lo sucedió la intrépida Bulma Briefs había perdido valor para dirigirle la mirada.
-Necesito insumos para regresar al espacio –se acercó a ella. Se detuvo al notar lo hermosa que se veía.
-Estamos ocupado con la cena de ensayo –le dijo alejándose. Percibió una punzada en estómago cuando cayó en cuenta que el saiyajin se iría.
-Demasiadas tonterías humanas –afirmó Vegeta pero se detuvo al escuchar que Bulma soltaba un afligido llanto.
-No quiero ver a nadie, no tengo paciencia para nadie –dijo entre sollozos –mi futuro esposo está perdido, ¡no aparece por ningún lado!
-Tal vez se arrepintió –dijo burlón -Se arrepintió de casarse contigo, quién querría una esposa vulgar y escandalosa –Su sistema le ordenó insultarla sin tener una pizca de remordimiento por el mal rato que estaba pasando la terrícola.
-¡Basta! –le gritó Bulma con el rostro rojo de ira y el maquillaje escurrido –Toma todo lo que necesites y lárgate lo más lejos posible –le apuntó amenazante -¡al fin del universo! Entre más lejos mejor, no te quiero cerca, ¡me pones mal!
Los saiyajines jamás se dan por vencidos, pero se complicó engendrar un heredero. No se retiraba de la contienda pero retomaba la estrategia de distanciarse. La humana lo sacaba de sus casillas. Molesto se alejó de ella, no obstante reflexionó ante las palabras "me pones mal", sin duda estaban cargadas de un significado oculto. La esperanza no moría.
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Mientras tanto una pareja discutía en las montañas Paoz.
-Dijiste que los espiarías y cuando Yamcha estuviera con otra llevarías a Bulma al lugar –gritaba Milk enfadada.
-Ese era el plan, exponer la infidelidad de Yamcha –decía nervioso Gokú.
-¿Entonces? –la esposa recargó sus manos en la cintura y lo miró levantando una ceja.
-Pues lo más comprometedor que alcancé a ver fue cuando Yamcha y los chicos bailaban animadamente disfrazados de mujer –El joven saiyajin torció la boca incrédulo.
-Estamos a unos días de la boda y no hemos logrado nada –suspiraba Milk pensando en ese buen chico del futuro.
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El novio no apareció a tiempo, siguió desaparecido hasta que un día después los chicos regresaron sobre sus pasos y recordaron que se quedó inconsciente en el techo del hotel. Cuando lo ubicaron tenía quemaduras de primer grado por estar tanto tiempo expuesto al sol y eso desencadenó en su cuerpo una grave deshidratación.
Gran parte de la noche lo dedicó a llorar. El listado de motivos era interminable:
-El anillo de compromiso seguía extraviado
-Su cena de compromiso se echó a perder
-Su despedida de soltera no terminó bien.
-Se cambió la fecha de la boda por una plaga de ratas en el jardín de eventos.
-El florista canceló de última hora.
-El pastelero no igualó los muñecos del pastel.
-La cena de ensayo ni siquiera se realizó.
-Se retrasó la entrega de su vestido.
-Vegeta regresaría al espacio.
La última razón ni siquiera tenía cavidad en la lista. Pero era la que más pesaba, lo quería cerca. Es que eso de "cerca" se refería a sus breves encuentros. Se daba de topes porque solo intercambiar dos segundos de insultos le hacía el día más ameno. Si no se conociera ella misma, diría que estaba sintiendo cosas por Vegeta. Sentimientos que iban más allá de lo físico.
Cerró los ojos para intentar dormir, mañana sería otro día. Recogería su hermoso vestido de cintura vasca y 10 capas de tul. Alrededor de las 5am el cansancio le venció.
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Una disculpa para los fans Vegebul, es un capítulo de menos interacción, los dejé picados después de la despedida de soltera y ahora prácticamente ni convivieron, no se preocupen que el siguiente capítulo lo compensaré. Les juro que hasta yo sentí feo escribir como Bulma le rompió su corazoncito a Vegeta con ese "Te amo" o ustedes ¿qué opinan?
No quise desaprovechar esa referencia a la película Hangover, la banda de amigos se presta para hacerles un fic de esa noche jajaja perdón, de esos tres días.
Otra clara referencia es a los votos de la película del cadáver de la novia.
Disculpen los miles de errores que se me han pasado, he tenido menos tiempo para escribir y revisar cada párrafo.
Saludos y me encanta leer que disfrutan la historia tanto como yo, sé que les intriga qué pasó con la chica de la escultura jajaja confío en despejar sus dudas el siguiente capítulo.
