Advertencia: este fanfic no contiene lemon.
Finalmente, después de una carrera impresionante, en donde pusieron todo lo que tenían, Ranma y Ryōga se detuvieron en la provincia de Yamanashi, a 100 kilómetros al oeste de Tokio, era el lugar que Soun comunicó en la nota, pero, ¿y Akane? ¿Dónde estaba?.
—Diablos, no hay rastros de esos desgraciados y Akane, Ryōga —dijo Ranma con desasosiego.
Ryōga no prestó atención a eso, sino al sitio, podía ver desde su ubicación el emblemático Monte Fuji, si no se equivocaba esta provincia, la cual Ranma guío, estaba cercas de su lugar de origen, sin embargo, por más que quisiera ir a beber una taza de café caliente y sentarse en el sofá, mientras ve como Shirokuro juega con sus cachorros, el momento era el menos indicado—. Deberíamos empezar a preguntar a las personas si han visto a Akane y sus captores, ¿no crees, Ranma? —le cuestionó.
—Por supuesto, nuestras opciones son escasas de todos modos —estuvo de acuerdo Ranma.
Posteriormente, de preguntarle a cada una de las personas que encontraron en la provincia, se rindieron, nadie de ellos, había visto a Akane, era como si se la hubiera tragado la tierra. Y para agregarle más problemas a eso, el tiempo no ayudaba, aproximadamente eran las 2 de la noche. Sin muchas opciones se detuvieron en una casa a pedir hospedaje.
—Jóvenes, ¿qué hacen en este lugar a estás horas? —preguntó una señora junto a su esposo, cuando abrió la puerta.
—Estamos buscando a una amiga que fue raptada —Ranma respondió de inmediato, omitiendo que ella era su prometida.
Rápidamente la señora se desmayó, pero no alcanzó el suelo, puesto que su esposo reaccionó hábilmente y la sostuvo.
—Pasen jóvenes, no pueden quedarse aquí afuera —dijo el señor, entrando a la casa con su esposa en brazos, tenía una expresión preocupada en su rostro, debido al frágil estado en el que se encontraba la mujer que amaba.
—¿Está bien, ella? —preguntó Ranma con preocupación, pasando la puerta. Ryōga la siguió sin decir ninguna palabra, pero no menos preocupado.
El señor llevó a su esposa al sofá, donde ella empezó a reaccionar, él se volvió hacia la joven pelirroja—. No te preocupes, mi esposa está bien. A menudo tiene estos desmayos cuando escucha temas de secuestros, asesinados, robos, etcétera.
Ryōga, que no había dicho nada, preguntó—: ¿A qué se debe eso? —pronto sintió un poderoso golpe en la cabeza, obra de Ranma. Llevándose las manos al lugar del impacto para masajear y sanar su cabeza maltratada, gruñó—. Urrg, Ranma.
—No seas tan imprudente, no debes meterte en asuntos familiares —se volvió hacia el señor de nuevo, mirándolo cautelosamente y dijo—. ¿A qué se debe eso?
Decir que Ryōga estaba contento sería una grave equivocación, su furia era equivalente a la de un león salvaje, pero, sin embargo, no actuó, sabía que Ranma solo se estaba vengando de él por las cosas que le dijo en la casa Tendo, y qué mejor ocasión que esta, donde no podía darle un buen coscorrón o armar una pelea.
La expresión preocupada del señor se convirtió lentamente en una sonrisa a punto de convertirse en risa. Ver a la pelirroja golpear al joven más alto por algo «imprudente» que ella misma volvió a preguntar, le recordó a su hija... por lo que sintió que las lágrimas se aproximaban...
La esposa del señor recuperó la compostura, había logrado escuchar la pregunta de los jóvenes—. No soy tolerante a este tipo de cosas desde que mi hija fue al bosque de Aokigahara, para cometer Seppuku… —continuó—. Incluso en este momento me cuesta hablar de esto.
El señor después de eso llevó a su
esposa a su habitación. Un momento después regresó—. ¿Qué puedo hacer por ustedes? ¿Han venido solo a preguntar por su amiga? Porque no sé nada. ¿O hay algo más?
Ranma se apresuró—. Sí, por ella, peronuestra larga búsqueda nos dejó agotados y no tenemos un lugar dónde dormir. ¿Nos dejaría quedarnos aquí? Solo por esta noche fría... —humedeció los ojos para verse como una chica linda y vulnerable, realmente no perdía nada con intentar conseguir hospedaje, incluso si los rechazaba, aún Ryōga tenía su tienda de acampar, podrían dormir juntos...
—Señor, ¿puede darnos hospedaje solo por esta noche? No tengo yenes, pero pagaré nuestra estancia aquí con trabajo —dijo Ryoga más allá. Ciertamente prefería trabajar destapando inodoros, antes que compartir su tienda con Ranma. Debido a que en sus memorias aún permanecía el recuerdo del besó con Ranma en la obra de Romeo y Julieta, y el abrazo en la playa, para calentarla, todavía no podía creer que sucediera todo eso en una semana. Ni siquiera quería pensar lo que vendría.
El señor resopló y le guiñó un ojo a la joven pelirroja—. Está bien, linda, pueden usar la habitación de mi hija, está al final del pasillo frente a la mía —ante eso, ambos se animaron—. Pero por la mañana tu hermano me ayudará a talar un árbol seco para usarlo como leña para la chimenea.
—¿Hermano? —Ryōga se enojó, ¡ni siquiera se parecen!.
—No, él no es mi hermano —dijo Ranma, pero luego se aventuró cuando notó además del guiño de ojo una mirada extraña—. Él es mi prometido...
Ryōga frunció el entrecejo, le disgustaba que Ranma informara de eso a las personas extrañas. «Maldita seas, Ranma», pensó. Quizá solo lo hacía para hacerlo enojar...
Una sonrisa tiró de las comisuras de los labios del señor—. Lo siento, cuando llegaron de inmediato supuse que eran hermanos por la forma de tratarse. Pero ahora que me corriges, puedo ver porque son prometidos.
—¿Por qué? —Ryōga preguntó con curiosidad.
—Son quizás la pareja más extravagante que haya visto en mi vida —continuó—. Además, son polos opuestos —notó la figura femenina-delicada de la pelirroja, al igual que el aspecto masculino-salvaje del pelinegro. En definitiva eran polos opuestos—, y no sé, pero ya saben lo que dicen de eso...
Ryōga y Ranma se miraron e hicieron una mueca.
—En realidad, me comprometieron con él sin consultarme —Ranma se defendió.
—A mí igual —dijo Ryōga, pero luego agregó—. Aunque tengo muchas dudas de Ranma.
El señor entonces lo entendió, estos jóvenes habían sido comprometidos como miles de japoneses, solo para conveniencia de sus padres o por un trato honorable. Miro meticulosamente al pelinegro, quizá era un tipo extremadamente poderoso o rico para que lo comprometieran con la linda pelirroja—. ¿Eres especial muchacho? —le preguntó.
Ranma vio la oportunidad perfecta para burlarse de Ryōga, y antes que él respondiera dijo—: Sí, tan especial que se pierde en su propia habitación. Además, de que puede fingir ser un caballero, pero por dentro siempre será un cerdo pervertido.
—Mentira... —espetó Ryōga
Para el señor, lo que dijo la pelirroja casi no tenía sentido, ¿perderse en su habitación? Bueno, no era un niño y se veía incluso más inteligente que muchos chicos, realmente no entendía eso, pero el ser por dentro un cerdo pervertido, sí lo entendía, pero tampoco quería pensar que el muchacho tuviera esas mañas...
—Vayamos a dormir —el señor comentó exhausto—. Pero les pido de favor que mantengan pura la habitación de mi hija —por si las dudas le clavó una mirada severa al pelinegro.
Ahora fue el turno de Ranma y Ryōga de no entender lo que quiso decir, ¿a qué se refería con mantener pura la habitación? se cuestionaron juntos.
Momentos después, Ranma estaba en una suave y cómoda cama, extendida en todo el espacio disponible. Mientras Ryōga permanecía en el suelo de madera acostado en un saco, incluso así, nunca se quejó, porque agradecía estar dentro de una casa como humano y no como P-Chan en el bosque, o cualquier parte hostil de Japón o el mundo.
Antes de dormir, Ranma dijo—: Maldita sea, las coordenadas de Soun no fueron correctas, quizá Akane ni siquiera está cercas de aquí.
Ryōga respondió desde el suelo—. El señor Tendo podrá ser un cobarde, pero es un buen padre, Ranma. No creo que te haya mentido. Quizá llevaron a Akane al único sitio que nos falta buscarla: el bosque Aokigahara.
Desde arriba de la cama, Ranma estuvo de acuerdo con él, sin embargo, recordó lo que dijo la esposa del señor—. Ese lugar es donde hizo Seppuku la hija de la señora...
—Aokigahara —repitió Ryōga—, Vivo cercas de allí, ya había oído que cientos de japonés al año se adentran en ese lugar para hacer Seppuku. Nunca lo creí hasta que una vez me perdí en ese bosque y sentí las malas vibras de toda las personas que se han quitado la vida —él se detuvo—, incluso llegué a pensar en... —se calló de inmediato.
—¿En qué? —Ranma insistió.
—Olvídalo Ranma —suspiró y cerró los párpados.
—¡Vamos dime!
—¡No!
Ranma necesitaba saberlo, pero sabía que Ryōga no le diría por las buenas, así que bajó de la cama, para acostarse junto a Ryōga en el suelo. Se colocó de lado, con una mano en la cintura y la otra para retener su cabeza en el aire. Días atrás en una revista había visto la pose, y desde entonces, esperó paciente la oportunidad para usarla con un idiota—. Dime y te dejaré dormir conmigo en la cama, ¿qué te parece? —preguntó, mordiéndose el labio inferior.
Ryōga se apartó de inmediato. Era Ranma, por más bonita y sensual que se viera, se recordó así mismo—. No te sabes rendir, Ranma. Siempre tratas de conseguir lo que te propones —continuó cansado de seguir con el misterio—. Quizá en otro momento me negaría, pero teniendo en cuenta que mañana iremos al bosque Aokigahara. No tengo otra opción que decirte. Escucha, cuando estoy en ese lugar aumenta mi depresión y empiezo a comportarme raro, como atrás de Furinkan.
Ranma frunció el ceño—. ¿Cómo atrás de Furinkan? Espero y no sea cómo aquella vez que cavaste un agujero para enterrarme. Si es así, tendré que ponerte a dormir primero, amigo.
—Deja de decir tonterías, ni siquiera iba hacerlo, me refiero a aquella vez que dominé el Shishi Hōkōdan. No me importó que mi ataque me golpeará a mí mismo o que pudiera dañar a las personas de mi alrededor, se puede decir que perdí la conciencia casi por completo.
—Así, lo recuerdo. Parecías un zombi —dijo Ranma, sonriendo levemente, recordando como había ganado esa pelea, incluso así, trato de actuar con seriedad—. Solo debes de controlarte y dejar de pensar en cosas negativas y no habrá problema alguno —continuó—. No compliques las cosas, porque seguro que mañana tendremos una pelea difícil.
—Tienes razón, golpearé a esos delincuentes y rescataré a Akane. Luego le confesaré mi amor eterno —expresó embobado, imaginándose lo hermoso que sería y continuó—. ella me abrazaría y me diría cuanto me ama, y nos besaríamos bajo la luna para sellar nuestro amor.
—Como si pudieras cerdo, si alguien va a rescatar a Akane soy yo, su prometido —susurró Ranma, levantándose del suelo, para subir a la cama.
Ryōga ante eso hizo una mueca—. Un prometido que no es capaz de evitar que la secuestren cada veinte minutos. Además de que no es capaz de aceptar casarse con ella.
Ranma respondió—. Aún así me ama, y nos vamos a casar cuando me curé de mi maldición y me deshaga de ti.
En la oscuridad de la habitación, Ryōgapodía ver a Ranma en su forma femenina, sentada en la cama, mirándolo furiosa. Quería golpearlo, como las tantas veces lo hizo cuando era P-chan. Sin embargo, no era un cerdo débil en este momento, y sería capaz de someter a Ranma fácilmente, claro, si no se distraía y caía en sus trampas. Su fuerza era 5 veces superior, no se equivocaba, incluso cuando Ranma era un chico, apenas alcanzaba la mitad de su fuerza o incluso menos. Pero, esos enfrentamientos habían quedado atrás, ahora empezaba a descubrir una manera de pelear más fructífera.
—Posiblemente nunca te curaras y no podrás casarte con Akane. Así que ambos sabemos cuál es tu destino, señora Hibiki... —Ryōga tragó saliva ante lo último.
Eso fue suficiente para que Ranma se abalanzara sobre él, decir que los golpes de Ranma en su forma femenina eran débiles, era una ofensa, ninguna chica en el mundo tenía su fuerza, que si no fuera Ryōga, posiblemente estuviera noqueado. Sin embargo, cometió un error... entrar a los terrenos de Ryōga: la pelea cuerpo a cuerpo..., incluso una vez el infeliz sobrevivió a cuando dos mitades de una montaña se unieron aplastándolo... obviamente soportaría todos sus golpes, si tan solo no estuviera dentro de una casa lo mandaría a volar con el Hiryū Shōten Ha, o lo abrumaría con el Umisenken combinado con el Kachū Tenshin Amaguriken...
Después de algunos forcejeos y algunos golpes bloqueados, Ryōga ganó, sosteniendo una palanca en el brazo de Ranma, manteniéndola boca abajo. Por supuesto, la soltó. Tan pronto como se calmó.
Ranma volvió a la cama. No sin antes lanzarle una mirada sucia al apestoso cerdo. ¿Cómo se atrevía a llamarle señora Hibiki...? ¡Eso le hizo imaginarse en algunos años como el reflejo de su madre! ¡Él era un chico! Incluso si no se curaba afrontaría a su madre, realmente nunca consideraría el compromiso.
—Prometiste dejarme dormir contigo si te decía lo que querías —le recordó Ryoga desde el suelo.
—Ven idiota, nunca rompo una promesa —a Ranma realmente no le importaba dormir en la misma cama que Ryōga. De todos modos, Ryōga le veía como chico aún. Bueno, eso pensaba...
No obstante, Ryōga no se movió, en cambio volvió a cerrar los párpados. No deberían estar peleando en este momento con Ranma, lo sabía, pero mientras ambos fueran rivales de amor, las peleas sobrarían.
Al día siguiente, ambos desayunaron con la amable pareja que les compartió su hogar por una noche, luego el señor, solicitó los servicios ofrecidos por Ryōga, y allí estaban en el patio de la casa.
El señor llevaba una hacha en la mano, que arrojó a Ryōga—. Es toda tuya muchacho, derriba ese viejo árbol —señaló frontal de ellos.
Ryōga atrapó la hacha con una mano y observó el árbol por unos segundos.
Ranma simplemente negó con la cabeza, posiblemente Ryōga estaba pensando en lucirse..
Y de la nada, dejó caer el hacha, ante los ojos descontentos del señor. Y cuando estuvo a punto de mostrarle a Ryōga que no le parecía correcto que rompiera su palabra, Ranma dijo:
—Solo observé, y dejé que él haga lo suyo.
Él asintió con la cabeza, porque si lo decía su prometida, lo más probable era que fuera cierto.
Paulatinamente, Ryōga se quitó una pañoleta con la mano, transfiriéndole ki, para que se endureciera como un Shuriken. Listo, corrió y cortó el árbol de un solo golpe, derribándolo desde la base del tronco.
La cara del señor se volvió tan perpleja que una mosca se adentró en su boca.
—Pudiste tirarlo de un puñetazo o arrancarlo de la raíz, ¿acaso quieres impresionar a ese viejo con tus pobres técnicas? —Ranma le cuestionó sumamente enojada. Pero ante la nula respuesta de Ryōga, que prefirió cortas en pedazos cortos el árbol completamente que responderle, tuvo que buscar con que matar su tiempo.
—Señor, ¿hay otro trabajo que podamos realizar?
Saliendo de su cápsula de perplejismo dijo—. No, no, lo siento.
—Ni modo —Ranma se tuvo que conformar con mirar a Ryōga cortar el árbol en pequeños troncos.
Una vez que Ryōga terminó, se acercó al señor—. Muchas gracias por dejarnos quedar en su casa, esperó y esto pague la deuda —se inclinó respetuosamente por un segundo, luego se volvió hacia Ranma, reclamándole con la mirada que hiciera lo mismo.
Ranma entendió de inmediato y giró hacia el hombre—. Ah, sí, gracias por todo —miró a Ryōga—. Vamos al bosque Aokigahara, no podemos seguir aquí, Akane me necesita.
Ryōga reveló sus colmillos, ante la forma de decir que Akane lo necesitaba, parecía que nunca cambiaría, siempre era él, solo él. No apreciaba la ayuda de nadie, ni la suya, claro, no es que se lo echaría en cara, no, lo hacía por Akane, pero quizá no sería tan malo que por lo menos reconociera que estaban juntos en este lío.
El señor ante la idea de que los jóvenes fueran al bosque Aokigahara, se puso pálido e inmediatamente empezó a persuadirlos—. No, ir a ese lugar no es seguro, además del ambiente depresivo que se vive allí, viven dos hermanos que cuidan ese lugar. Cuentan en esta provincia que ellos golpean a todas las personas que entran a allí. Son demasiados peligrosos...
—¡Posiblemente esos dos hermanos son los que se llevaron a Akane! —Ranma se dio la vuelta y dijo sobre su hombro—. ¡Date prisa, Ryōga, sígueme!—ella lo animó con una mano a seguirla.
Ryōga la siguió, aunque nunca fue fácil perseguir a Ranma en su forma de chica, se movía con una gracia que nunca antes había notado en otras chicas, sus pies levantando la tierra con cada pisada, sus piernas bien formadas dando zancadas rápidas, sus brazos agitándose en el aire, su trenza roja sacudiéndose de un lado a otro, incluso cuando ella volteó hacia atrás para asegurarse que aún no se perdía, pudo jurar que le sonrió, no una sonrisa cualquiera, sino una sonrisa proveniente del interior, una sincera. Rápidamente, razonó con claridad, Ranma estaba feliz porque había descubierto dónde estaba Akane. No porque le agradará su compañía o algo por el estilo.
De repente, Ranma se detuvo al inició del bosque Aokigahara, los árboles eran tan espesos que asumieron que no habría ráfagas de viento una vez que se adentraran, además, de que el ambiente se sintió deprimente y sofocante, y se ponía mucho peor, la vida silvestre era inexistente, lo que hacía del bosque excepcionalmente silencioso y aterrador..
Ryōga entonces tuvo una duda—. Ranma, ¿Cómo piensas encontrar a Akane en este bosque tan grande?
Ranma se encogió de hombros—. Supongo que entraremos en el bosque y recorreremos todo el lugar hasta que la encontremos. No creo que exista otra manera.
—Tengo una mejor idea, Ranma —Ryōga dejó caer su mochila y paraguas—, Voy a convertirme en P-Chan, de esa forma mi olfato es mucho más sensible, estoy seguro que podría oler a distancia a Akane, entonces podré guiarte.
A Ranma no parecía gustarle mucho la idea de que Ryōga la guiara. Pero tenía que admitir que no era mala idea, pues ya sabía de su gran olfato como P-Chan, a menudo cuando estaba en esa forma podía encontrar la casa Tendo, claro, si no se dejaba llevar por su pésimo sentido de dirección en lugar de seguir los aromas familiares.
—Bien, Ryōga, solo no me hagas arrepentirme —dijo Ranma dubitativa, pero continúo—: Adelante, haz lo tuyo, P-Chan.
—Ranko, solo no olvides llevar contigo mis cosas y cuando encontremos la ubicación de Akane; pones a calentar agua para mí —respondió, realmente no prestó atención al cómo le llamó, ni siquiera notó el apretamiento de labios de Ranma. Únicamente, se arrodilló y sacó de su mochila una cantimplora llena de agua, que vertió en su cabeza, convirtiéndose de inmediato en un pequeño cerdito negro y regordete.
Ranma hizo lo que le pidió, y se echó la mochila en la espalda, incluso logró levantar su paraguas con una mano, y empezó a seguir de cercas al cerdito olfateador.
Al poco tiempo, su plan dio frutos, en un pequeño claro entre el bosque, se encontraba una cabaña, enfrente se podía divisar a Akane, quien tendía ropa en un tendero, el cual estaba afirmado de lado a lado por arboles, sin embargo, no estaba sola, la chica pelinegra estaba con ella, vigilándola, esos bastardos obligaban a su marimacho a volverse femenina... «pobre Akane», pensó Ranma, rápidamente recordó el nombre de la pelinegra que torturaba a Akane—. Sadashi —murmuró.
—Cuik, Cuik —P-chan chilló, raspando con sus pesuñas los tobillos de Ranma.
—Ahora no, Ryōga, estoy planeando una estrategia para recatar a Akane —dijo Ranma y fijó su vista a su frente. Podía notar que no estaba el hermano de esa chica, sin ese bastardo, no habría forma de que esa chica pudiera ganarle, entonces la derrotaría rápido antes que apareciera Shōgo.
—Cuik, cuik, —P-chan le mordió el pie con fuerza.
—Aaaaiii —Ranma chilló y miró furiosa al cerdito que la ataca ferozmente, como si exigiera algo de ella.
—¡Cerdo fastidioso! ¡Lárgate hacer cosas de cerdos, pero no me molestes en este momento! —Ranma lo pateó con fuerza, en el aire mientras volaba, se podían apreciar un par de lágrimas en el cerdito, que obviamente Ranma no quiso ver.
—Ese idiota de Ryōga —murmuró y se volvió hacia Akane y Sadashi—. Bien, derrotaré a la chica rápido, luego, cuando aparezca su hermano lo pongo a dormir con uno de mis ataques. Una vez logrado eso, Akane me agradece que la haya salvado —sonrió la pelirroja.
Ranma respiró hondo, después se movió velozmente, usando el Umisenken, colocándose por detrás de la chica pelinegra, y antes de que ella pudiese darse la vuelta, Ranma golpeó su cuello, poniéndola adormir de bruces.
Akane sonrió al ver a Ranma, en verdad la había pasado mal, siendo forzada a lavar y a limpiar la cabaña, lo único que no la obligaban a hacer, era cocinar, según ellos, porque temían que echase algo a la comida para matarlos. No es que necesitara agregar algo a la comida para lograrlo, de todos modos.
—Akane —la pelirroja se sonrojó al ver la sonrisa que le dio su prometida.
—Viniste por mí —Akane sintió que su corazón aumentaba la frecuencia de sus palpitaciones.
—Era mi obligación, Soun me lo pidió —dijo Ranma, aún sonrojada.
La sonrisa de Akane y su corazón palpitante se convirtieron en un ceño fruncido y en un lento y débil corazón ante su razón de encontrarla—. No pedí que vinieras, yo podía arreglármelas sola.
Ranma se molestó, no podía creer que ni siquiera un gracias era capaz de otorgarle—. Apuesto a que sí, posiblemente los matarías con tu comida. Y si con eso no es suficiente, de un golpe con tus ENORMES caderas los mandarías a China.
Akane le dio la espalda, por un momento se sintió bien ser rescatada de los malos por Ranma, pero «él» nuevamente había arruinado el buen momento abriendo su bocaza. En ese caso, se echó a correr, pero no sin antes mostrar lo que sentía con algunas palabras que salieron del corazón—. ¡Ranma, te odio!
—Akane, espera, ¡¿qué fue lo que dije?! —Ranma la siguió apresuradamente.
Saliendo del bosque, Ranma había logrado alcanzar a Akane, pero cada vez que intentaba pedirle disculpas, ella simplemente la ignoraba, siendo así, se tuvo que conformar con caminar a su lado de regreso a la casa Tendo.
Ranma sintió que había olvidado algo, la chica que secuestró a Akane quizá, realmente debió preguntarle porque querían vengarse de los Tendo. Pero cuando Akane se echó a correr, tuvo que seguirla obligatoriamente. Siguió caminando por unos minutos, pero la sensación de haber olvidado algo, no se iba. Se detuvo en el instante que pasaron a un lado de la casa en donde les habían dado hospedaje a Ryōga y a ella, en la noche anterior...
—Ryōga... —murmuró Ranma cuando recordó que lo había mandado a volar.
—¿Dijiste Ryōga, Ranma? ¿Vino contigo? ¿Logró encontrar el camino a casa mientras no estaba? —preguntó Akane, rompiendo la ley del hielo ya establecida con Ranma normalmente después de una pelea.
Ranma se puso nerviosa, echándose hacia atrás, ¿qué debía responder? ¿que el idiota había llegado a casa ayer y que incluso ella le pidió ayuda para recatarla?, y qué gracias a su ayuda encontró a Akane, pero ella lo mandó a volar con la excusa de que la estaba molestando, cuando en realidad Ryōga solo le exigía agua caliente como le había pedido antes de convertirse en P-Chan. Bueno, el idiota estaba mal de la cabeza por pensar que permitiría que se luciera como héroe junto a Akane. Solo había necesitado su ayuda por si estaban los hermanos juntos, de esa forma estaría garantizando una victoria, pero al ver que solo estaba Sadashi, su ayuda no era necesaria, ni menos su presencia.
Ranma miró a Akane, quien la miraba intrigada y preocupada, ¿por qué se preocupaba por ese cerdo? se cuestionó, pero luego razonó, ambos eran agresivos y golpeadores, pero al mismo tiempo sensibles, quizá por eso su mutua preocupación. La pelirroja astutamente negó con la cabeza—. ¿Dije Ryōga? No sé por qué dije su nombre, si no lo he visto desde que mi madre y su madre fueron a la casa Tendo. Pero ya sabes quizá en este momento podría estar en cualquier parte de Japón, sin embargo, no deberíamos preocuparnos por él, tiene su campamento.
Akane asintió y se dio la vuelta, la ley del hielo se mantendría por unas horas más.
Ranma la siguió, sintiendo la sensación de que había olvidado algo mucho más importante.
Ryōga, después de 2 horas de buscar su mochila y 1 más en arreglárselas para calentar agua, sonrió con amargura, sintiéndose una mierda. Nuevamente Ranma se burlaba de él. Casi podía apostar que, únicamente quería compañía en el camino, quizá porque estaba últimamente la mayor parte del tiempo en su forma femenina. Y necesitaba alguien que le cubriera la espalda, quien pudiera echarle una mano si se topaba con un pervertido como Kuno e, intentará drogarla para aprovecharse, Ranma era muy inteligente, recordó como le había dicho al Señor que les dio hospedaje en su casa: «Es mí prometido», no lo dijo porque sintiera orgullo, sino para que supiera el viejo que si planeaba algo contra ella, su prometido allí estaría. Claro, Ranma tenía el instinto de supervivencia femenino para ponerse a salvo, al igual que él tenía el instinto de cerdo, para evitar morir en la boca de un depredador.
Probablemente para este momento había conseguido salvar a Akane y ya estaban a medio camino de la casa Tendo. Y él, en el bosque que era mundialmenteconocido como el bosque de los suicidios. Sin darse cuenta su cuerpo empezó a dejar fluir ki negativo, bañándose en el. Realmente estaba deprimido.
Sin percatarse de nada, un hombre y una mujer lo rodearon mientras caminaba con su mochila y paraguas; como un zombi. Sin duda eran Sadashi y Shōgo, pero Ryōga no lo sabía.
—Aléjense —susurró.
Shōgo, era un gigante, su cuerpo era tan musculoso que podría incluso hacer huir a un oso. Sadashi era delgada, pero muy veloz.
Shōgo rió—. Estás en nuestro territorio, no estás aquí para mandar.
Sadashi le sonrió—. Este tipo es demasiado raro, puedes ver la aura negra que lo envuelve, hermano. Quizá sirva como calentamiento mientras se llega el momento de hacer pagar a los Tendos y Saotomes —ya no solo pensaban vengarse de los Tendos, sino también de Ranma Saotome y su familia.
Entonces ambos hermanos gritaron—: ¡Ataques de ki! —arrojando dos enormes destellos de energía, que aplastaron sin misericordia al adolescente, creando una nube espesa de polvo en el lugar que estaba.
—Eso fue fácil —dijo Shōgo.
—Muy fácil —coincidió Sadashi con su hermano.
Sin embargo, cuando el polvo se asentó, Ryōga Hibiki aún estaba de pie, todavía rodeado por la aura más destructiva y oscura que había llegado a existir desde tiempos inmemorables.
—¡Váyanse! —exigió Ryōga—. Este lugar hace que mi energía se vuelva inestable, no podre aguantar más la liberación del Shishi Hōkōdan. ¡Y no quiero lastimarlos!.
Shōgo y Sadashi, al ver que el no quería lastimarlos, asintieron más por miedo que por otra cosa.
Y como si todo estuviera en contra de Ryōga, comenzó a llover, en su estado depresivo ni siquiera le importó mojarse y transformarse en cerdo.
Sadashi al igual que Shōgo se encontraron con la boca abierta al ver que el tipo de hace un momento se convirtió en un cerdo. No es que no tuvieran conocimiento de Jusenkyo. Conocían todo lo que tuviera que ver con ese sitio. Lo que realmente les sorprendió es que conocían al tipo que se convirtió en cerdo y todo por los datos que tenían de los tres tipos malditos que derrotaron a la dinastía Musk, Ranma Saotome, quien derrotó a Herb, se convertía en una linda pelirroja, que podría manipular a cualquier hombre, él era el número 1, luego le seguía su rival, Ryōga Hibiki, quien derrotó Lime, se convertía en cerdo, él era el número 2. Y por último Mousse, quien derrotó a Mint, se transformaba en pato, pero entre él y los 2 primeros había una gran diferencia, ni siquiera era capaz de arrojar ki. Mientras los otros podían crear destrucción por donde pasaban. Shōgo sonrió, aquí frente de ellos estaba el rival número 1 de Ranma. Quizá con un poco de ayuda mágica podrían hacer que se les uniera en su causa por destruir a los Tendos y Saotomes...
Sadashi sujeto al cerdo, al mismo tiempo que Shōgo tomaba sus cosas, se vio sorprendido ante lo pesado que era su paraguas. No Había dudas: Ryōga Hibiki era un verdadero monstruo...
Al día siguiente, Ryōga despertó en una cómoda cama, dentro de una habitación, sin embargo, no estaba solo, una mujer estaba sentada en una silla a su lado. Él no recordaba nada después de que Ranma se burlara de él cruelmente.
—Ryoga Hibiki, ¿te sientes bien? —Sadashi preguntó.
Ryōga no entendía cómo esta mujer sabía su nombre, pero no le importó. No podía ser peor que Ranma—. Sí, me siento bien.
—Quizás esto suene raro, pero soy una admiradora tuya, he escuchado todas tus grandes hazañas y sé de tu maldición de Jusenkyo —comentó Sadashi cautelosamente—. Y sé la forma de mantener tu maldición controlada.
—¿En serio? —Ryōga preguntó, recuperándose de su mal estado de animo.
—Sí —Sadashi sacó de su bolsillo un amuleto negro, tenía la forma de un monje sin piernas ni brazos—. Esto a simple vista es el: Daruma, amuleto japonés de la buena suerte, pero no lo es, en realidad este amuleto es muy antiguo, cuenta la leyenda que el último hombre que lo usó, se curó de su ceguera y maldición maligna, que durante toda su vida hicieron cada momento de su existencia algo miserable. Claro, que no fue lo suficiente fuerte como para conservarlo y se le fue arrebatado, volviendo a su vida miserable de nuevo.
Ryōga se sentó en la cama, se encontró muriendo de vergüenza al ver qué todo este tiempo estuvo desnudo. Rápidamente, se cubrió con una sábana. Miró a la mujer de enfrente—. Entonces, ¿si uso ese amuleto mi maldición desaparecerá?
—Sí, pero solo mientras uses el amuleto, si te lo roban, pierdes todo lo bueno que te otorgó —Sadashi le ofreció el amuleto.
Ryōga asintió y tomó el amuleto ofrecido. Aún avergonzado por su desnudes dijo—: Señorita, ¿podría decirme dónde está mi ropa y salir por un momento mientras termino de vestirme?.
Sadashi asintió e hizo lo pedido, luego salió de la habitación, afuera sonrió malvadamente. Este tipo era muy fácil de manipular.
Una vez que Ryōga se vistió, salió de la habitación y antes de marcharse de la cabaña agradeció a la mujer por el amuleto, aún no se lo ponía. Lo cual le causó descontento a Sadashi, pero eso disminuyó en cuanto lo vio desde fuera de la cabaña, a lo lejos estaba Ryōga, observando el amuleto, ella se impaciento, ¿por qué no se lo ponía? Solo eso tenía que hacer para convertirse en el villano más cruel y despiadado de todos los tiempos, pero con un beneficio para ella, el poder de ser quien lo controlara. Ella sonrió malvadamente cuando por fin se puso en su cuello el amuleto.
Ryōga había estado debatiendo internamente si debía llevarle el amuleto a Ranma, para que se librara de su maldición, para así, terminar con su estúpido compromiso, quería hacerlo, prefería seguir siendo un cerdo qué estar comprometido con Ranma. Pero luego recordó, que Ranma lo maldijo, que Ranma lo saboteó en incontables ocasiones. Ranma hizo de su vida un infierno. No merecía su ayuda. Agarró el amuleto y lo colocó sobre su cuello. Como si fuera un collar común y corriente... Empezó a caminar, pero rápidamente se detuvo sintiéndose diferente, miró al cielo, estaba nublado, y sin previo aviso llovió, la agua deslizándose por su rostro y ropa. Él sonrió ante el hecho notorio de que estaba curado de su maldición gracias al amuleto, se encargaría de conservarlo con él para siempre. Sin duda alguna estaría agradecido de esa mujer de por vida. Durante su andar, descubrió que su sentido de dirección ya no era problema. Actualmente, no tenía ningún problema que le causara inseguridades, ahora era un hombre completo, y ponía ver todo con claridad, ahora que estaba curado de todo, lo único que se interponía entre Akane y él era su compromiso con Ranma, el cual sabía como terminar, ya después se encargaría de alejar a Ranma de Akane.
Varías horas después, se encontró frente a una tienda. La puerta era de cristal, por lo que pudo ver su reflejo, sus ojos avellanas tenían alrededor una sombra oscura, que sabía que no había estado en ese lugar antes. Por un momento pensó que quizá el amuleto era el responsable. Pero luego lo descartó, el amuleto fue lo mejor que le pasó. No, el no tenía la culpa. Entró a la tienda, debía comprar, no, mejor dicho robar algo de ropa para su querida prometida.
Más tarde, Ryōga supuso que Ranma y Akane estarían por terminar sus clases en Furinkan, fue una lástima que no pudiera llegar a tiempo para ir junto a ellos, pero ya habría muchos más días.
Cuando Ranma salió junto Akane, Ryōga les sonrió.
A Ranma nunca le cruzó por la cabeza verlo tan rápido. Se mantuvo alerta, esperando cualquier ataque violento de Ryōga. Pero nunca llegó, luego quien se enfureció fue él cuando vio lo que llevaba en una mano, era una bolsa de plástico con obsequios, el idiota no entendía que Akane no lo amaba, sino a él.
—Traje obsequios —dijo Ryōga con una sonrisa.
—¿Para mí, Ryōga? —Akane se acercó para tomarlos, si él decía que sí.
Pero Ryōga alejó la mano y negó con la cabeza—. Oh, no, no son para ti, Akane, espero no lo tomes a mal.
—¿Entonces para quién? —Ranma lo cuestionó.
—Para mi futura esposa, desde luego —respondió Ryōga con una sonrisa torcida.
La boca de Akane cayó, pero preguntó—. ¿Te vas a casar? ¿Acaso Akari es la afortunada...?
Ranma frunció el ceño, ante la sensación de traición, él era narcisista como chica y chico. Y no le agradaba perder la atención de sus prometidas al igual que la de Ryōga, Kuno y otros. Aún así, no dijo nada. En cambio, se empezó a alejar de ellos, dejando a Akane con Ryōga, quizá si Ryōga se casaba con Akari, su compromiso con él ya no existiría, así «Ranko», mantendría su honor intacto, solo esperaba que su madre no la comprometiera con otro chico, y si no era así, solo esperaba que no fuese Kuno, Mousse, Ryu o Pantimedias Taro, ellos probablemente serían más molestos que Ryōga. De la nada, una botella de agua fue vaciada en su cabeza y, por lo que ya sabemos, se convirtió en la pelirroja de baja estatura.
—Así me agradas más Ranma —dijo Ryōga a su lado. Y sin previo aviso, la tomó de la mano y arrastró hasta un callejón.
Ranma sintió su ritmo cardíaco a punto de matarla de un susto, Ryōga tenía los ojos idénticos a cuando un demonio lo poseyó. De inmediato, supo que algo andaba mal—. ¿Qué demonios, cerdo?
—Nunca más me dirás cerdo, Ranma, y de ahora en adelante me gustaría que permanecieras como chica todo el tiempo, no más peleas y insultos entre tú y yo, porque aceptaremos lo que somos: «Prometidos», y cuando nuestras madres lo quieran, nos casaremos, con el paso del tiempo te convertirás en una linda ama de casa —propuso serio.
Ranma se enfurió, jamás sería una linda ama de casa—. ¡Vete al infierno!.
La sonrisa de Ryōga se ensanchó—. No tienes honor, Ranma.
—Sabes que no tiene nada que ver con honor, nuestro compromiso no es real, y la única razón por la que seguimos comprometidos es porque mi madre no sabe que soy Ranko, de lo contrario ya habría cancelado esto.
—Anda, dile que eres Ranko —Ryōga incitó—. Líbranos de este estúpido compromiso.
Ranma se mostró dudosa.
—Si eso es todo, toma tus obsequios, te compre un uniforme femenino de Furinkan, más algo de ropa de mujer, incluso compré una botella de champú como la que usa Kasumi —Ryoga le lanzó una bolsa de plástico.
Ranma la atrapó y tenía ganas de destrozarla, pero no lo hizo, porque Ryōga continúo.
—No la arruines, Ranma, porque en serio me costó comprar todo eso... —mintió—, Además de que le diré a tu madre lo que hiciste con mis obsequios —Ranma estuvo a nada de amenazarlo también, pero Ryōga adivinó la predecible y usada amenaza—: Y si quieres dile a Akane que soy P-Chan, eso no me importa ya. Lo único que quiero es casarme contigo y tener una buena familia.
Ranma tragó saliva—. Ryōga... Hay algo malo en ti, tú nunca dirías eso, tú me odias... ¡recuérdalo, maldición!
—No, y no hay nada mal en mí, nunca me sentí mejor —respondió y se dio la vuelta, continuando hablando sobre su hombro—: Vamos Ranma, no puede ser tan malo estar comprometida conmigo, solo obsérvame, soy el mejor hombre que conoces. Al menos que prefieras a un chico débil y idiota como los que abundan por aquí. Además, ya deberías saber que no hay forma de romper nuestro compromiso sin salir bien librados, si me voy yo, tú madre me remplazará con otro. En el mejor de los casos será Kuno y en el peor caso será con alguien parecido a tu padre o al viejo Happosai.
Ranma no pudo ir en contra de su lógica, tenía razón. No era tan malo estar comprometida con él, por el simple hecho de que Ryōga no había intentado nada pervertido en su contra. Pero aún se preguntaba porque se comportaba tan seguro de sí mismo, la última vez que lo vio actuar así fue cuando usó el jabón impermeable de Shampoo y pensó que estaba curado de su maldición, también le llamaba la atención lo que dijo, Realmente ya no le importaba que Akane se enterara que era P-Chan. Pero, lo más intrigante, eran sus ojos ensombrecidos, parecía poseído...
—Eso quiere decir... que no existe P-Chan más y quizás está poseído —dedujo la pelirroja en el callejón—.¿Qué le pasó en el bosque Aokigahara?
Sin embargo, Ryōga se había ido.
En el bosque de Aokigahara, dentro de una pequeña cabaña estaban Sadashi y Shōgo, en una mesa de té, mirándose al uno del otro con una sonrisa de realización, su plan fue un éxito y demasiado sencillo.
—Sadashi, debiste ordenarle a ese tipo que atacara a los Saotomes y Tendos, ¿o acaso se te olvidó que la persona que logra hacer que un tonto se ponga el amuleto maldito voluntariamente gana poder sobre aquel tonto? —Shōgo cuestionó a su hermana.
—Según la leyenda, la persona que use el amuleto será el villano más cruel y despiadado que haya existido, seguramente ese idiota debe estar golpeando a cualquier persona que se cruce en su camino, lo dejaré libre dos días, luego lo buscaré y le ordenaré que le dé una paliza a los Tendos y Saotomes.
—¿Crees que pueda con Ranma Saotome? —preguntó Shōgo dubitativo.
—No, no es tan hábil, pero nosotros estaremos allí para apoyarlo —Sadashi sonrió con malicia.
Ryōga caminó por la calles de Nerima, nunca en su vida fue tan feliz, no se perdía, no había maldición, él era el mejor artista Marcial del mundo, el mejor hombre, conseguiría casarse con Akane, su rival número 1, en unos días colapsaría y correría a decirle a su madre que era Ranko con tal de terminar el compromiso con él. Estaba tan feliz que incluso podría arrojar unMōko Takabisha, su felicidad se arruinó en cuanto vio que una pequeña niña pelirroja iba a ser aplastada por un anuncio publicitario, que se desprendió de un centro comercial, velozmente se movió y en cuestión de segundos hizo explotar el anunció antes que cayera encima de la pequeña, sopló su dedo, el Bakusai Tenketsu, nunca fallaba.
La niña se aferró a sus piernas con miedo. Ryōga sonrió y acarició su cabello rojo, imaginándose en un par de años, como padre de una niña como ella. Pronto la mamá de la niña apareció, ni siquiera notó que su hija estuvo a punto de morir por un accidente, o mejor dicho descuido... Inmediatamente, Ryōga se fue de allí... Porque por alguna razón desconocida sintió una enorme necesita de infringirles dolor...
Continuará...?
Nota: Algo curioso que noté en el manga fue el cambio de personalidad que tenía Ryōga, muchas veces lo vi como un villano, ya sea por ser poseído por demonio o por algunas maldades que pensó realizar, pero también en el manga vi episodios donde tenía una personalidad altanera, quizás por ser controlado por un gato inmortal, o por pensar que se curó de su maldición o por sentirse mejor peleador que Ranma. Y parece que aquí en este fanfic se ha juntado todo, podría estar poseído por un amuleto, una chica tiene control sobre el, está curado de sus maldiciones. Y bueno, cree que es el mejor artista marcial del mundo debido a que tienen controlada su maldición y sentido de dirección.
Esto da como resultado, un Ryōga completamente impredecible.
¿Qué es lo que planea Ryōga para terminar su compromiso con Ranma?
Y lo más importante, ¿cómo lidiará Ranma con este Ryōga tan diferente?
