Reto.

Para Liam, esa pregunta que Sherlock le había lanzado "¿No lo entiendes?" provocó que su mente, trabajara aún más rápido en descifrar el enigma que tenía en frente:

· Él mismo acorralado por los brazos de Sherlock, contra una pared.

· Ambos, huyendo de la algarabía de una mascarada a una habitación privada.

· La ligera inclinación de la cabeza de Sherlock, manteniendo su boca cerca de la suya.

· Las no tan sutiles miradas que de tanto en tanto enviaba a sus labios.

Si la pregunta "¿No lo entiendes?" había llegado, es porque la respuesta debía ser obvia. El no haberla visto venir del todo, le molestaba. Lo retaba.

Él entendía. Y estaba seguro de que no se equivocaba.

Lo besó por… ¿inercia? No. Más bien, por impulso. Un impulso que lo movía a que estuviera en el mismo escenario.

El rostro de Sherlock reflejaba incredulidad y cierta alegría. Una sonrisa ladina se asomó, había entendido algo sobre Liam. Tomó su rostro entre sus manos y lo giró delicadamente, depositando otro beso suave que evocó la misma reacción incrédula en Liam. Era como si el rubio no se hubiese percatado o no reconociese su previo arrojo. Como en la estación de trenes, aquella primera vez que lo llamó "Sherlock".

Fase 2 del experimento: completada.