Sin que pudiera evitarlo, sus ojos se enfocaron en la oficina vacía de Elsa Krei. La rubia no había hablado claramente respecto a que era lo que la mantenía en cama y por alguna razón el desconocerlo hacía que se preocupara, sacudió la cabeza y se dispuso a volver al laboratorio.

Tadashi se encontraba emocionado ya que en una semana daría inicio de manera "oficial" el desarrollo de Baymax, lo que significaba que sería trasladado a otro laboratorio dentro del edificio junto a un nuevo ( Y probablemente mejor) equipo de trabajo.

Merida se encontraba haciendo borrones en algún plano mientras maldecía a quien fuera que hubiese trazado aquello, Cassandra simplemente enrollaba los planos que ya había terminado de revisar.

—Buen día — Saludó Tadashi al ver al pelirrojo.

— ¡¿Qué tiene de bueno este día, tortolitos?! — Exclamó la escocesa sorprendiendo a todos.

— ¿Tú cita de anoche resultó mal o por qué tan molesta? — Cuestionó Hans.

—Mi madre vendrá de visita, me he negado a ir a casa por un tiempo considerable — Respondió Merida —, me esforcé demasiado por inventar toda clase de escusas para no ir y tuvo la considerada decisión de venir hasta acá, así que no es un buen día, gracias.

—Apuesto que tú madre no puede ser tan mala — Comentó Cassandra.

—Ella sólo se preocupa por ti, Mer — Dijo Tadashi — mi tía Cass en ocasiones pierde la paciencia, en especial con mi hermanito Hiro, pero nos ama y haría cualquier cosa por asegurarse de que estemos bien.

—Mi madre tuvo 13 hijos, no es precisamente la mujer más dulce, sé cómo es — Comentó Hans —, opino que aún tienes oportunidad de huir del país.

— ¡Hans! — Lo reprendió Tadashi.

—Dorothy tiene razón, tengo tiempo — Dijo Merida aparentemente considerando realmente aquella opción.

— ¿Dorothy? — Cuestionó el asiático desconcertado.

—El mago de oz, granja — Contestó la pelirroja como si aquello fuera obvio.

—Cómo sea, tú madre no puede ser peor que la mía — Intervino Cassandra —, créanme que cuando le pedí una hermanita a mi madre lo menos que esperaba era que secuestrara a una bebé, pero eso hizo.

— ¡¿Qué?! — Exclamaron los tres al unísono.

—Luego de alguna manera se convenció de que el cabello de esa niña era mágico y podía curar enfermedades, rejuvenecer, así como brillar cuando cantaba una canción de cuna — Continuó Cassandra —, pero no se preocupen, mi hermana un día conoció a un delincuente, huyeron juntos a un festival musical, fumaron mucha hierba; lo cual los hizo terminar arrestados, uno de los oficiales creyó que se parecía a la bebé desaparecida, hubo varias investigaciones, prueba de ADN y se reunió con sus padres. — Narró ella — Final feliz.

—Definitivamente no te visitaré en navidad — Comentó Hans.

—No pensaba invitarte, Dorothy — Dijo Cassandra — y sólo para que lo sepan, mi madre está dentro de un manicomio y pasó las fiestas decembrinas con los padres de mi hermana.

—Lo entiendo, sus familias son un desastre…a excepción del caso de Hamada — Dijo Merida —, pero eso no quita el hecho de que mi madre vendrá.

Hans negó con la cabeza con suavidad antes de colocar sus cosas sobre la mesa, atrayendo la atención de Tadashi, el pelirrojo extendió uno de sus planos y abrió su laptop mostrando la presentación de diapositivas que estaba realizando.

— ¿Es tu proyecto de 3er semestre? — Cuestionó Tadashi reconociendo enseguida el robot que su compañero había realizado para una clase de la universidad — ¿Por qué….?

—Necesitaba concentrarme en un proyecto y pensé que este pequeñín sería muy útil para la sociedad…

—Intentas ganarte a Krei, ¿Cierto? — Concluyó Tadashi.

—Evidentemente.

—Bueno, Westergard — Habló el chico — te conozco desde el primer día de clases y sí algo sé de ti, es que puedes hacer cosas sorprendentes, te superas a ti mismo constantemente, seguramente tienes ideas en mente que te apasionan más ahora y que realmente deseas construir.

—Sé lo que hago, Hamada — Decidió ignorar al asiático para concentrarse en lo suyo.

Toda conversación fue suspendida y cada uno se concentró en sus propios asuntos hasta que se escuchó un escándalo a la distancia, se miraron entre ellos antes de salir rápido buscando saber que estaba ocurriendo.

Llegaron a la recepción del edificio, dónde un furioso Alistair Krei reclamaba a su asistente por no haber cancelado todos sus pendientes de la semana como había pedido.

—¡Le pedí algo muy simple! — Exclamó el hombre — ¡Mi esposa esta delicada y he tenido que dejarla sola para venir a solucionar su desastre!

—Señor Krei, lo lamento. No se cómo es que esto pasó — Dijo la chica — Le juro que había revisado su agenda minuciosamente, no entiendo cómo es que olvidé cambiar la fecha para la junta con los directivos; en realidad pensé estar segura de haberlo hecho.

—Es claro que no lo hizo — Dijo él — es evidente que no podemos cancelar esto ya que los socios llegarán pronto, pero más le vale que esto no vuelva a ocurrir — Advirtió —, prometí a mi esposa que estaría con ella durante su recuperación, sin embargo rompí esa promesa el primer día de la semana, no es un buen inicio ¿O si?

—Le prometo que esto no volverá a repetirse, señor — Dijo su asistente — Volveré a revisar su agenda en caso de que siga teniendo algo agendado para esta semana.

Los cuatro practicantes se miraron el uno al otro perplejos ante lo que acababan de presenciar, mientras que Hans tan sólo podía pensar en el hecho de que jamás había visto tan molesto a Krei y se preguntaba si Elsa tenía que verlo así de molesto continuamente.