Epílogo

- Preparaos todos- grito Celestia al ejército de 500 ponis que había reunido, a punto de entrar al bosque Everfree, acompañada de su hermana y las mane six.- Confiaremos en que Discord contenga a Ares el tiempo suficiente para llegar al árbol de la armonía y...

- No será necesario, hermanita- dijo una voz desde los árboles, y al girarse, las dos hermanas reales vieron a Discord caminando tranquilamente, con Ares apresado en sus raíces, arrastrándolo detrás.- Ya me he ocupado de todo.

Tanto Celestia como Luna fueron corriendo para abrazar al draconequs, totalmente aliviadas de que estuviera bien.

- ¿Me he perdido algo?- susurro Rainbow confusa.

- Ya te explicaré después- contestó Twilight en el mismo tono de voz, sonriendo.

En cuanto a las princesas, se separaron por fin, observando al pequeño dragón que antes había sido tan grande.

- ¿Seguro qué no podrá escaparse?

- Luna, sin poder, no puede escapar- dijo Discord mientras alzaba el orbe rojo.- Y espero que podáis guardarlo bien, puede que este seguro aquí, pero si esa cosa se rompe, recuperará todo.

- No te preocupes, lo mantendremos vigilado las 24 horas del día- dijo Celestia mientras agarraba el orbe.

- Bien- Discord asintió satisfecho antes de girarse a Ares, que fue colocado en el suelo lentamente por las raíces, que se enterraron en la tierra y desaparecieron, dejando sólo una parte de ellas manteniendo amarrado al dios de la destrucción.- En cuanto a él, debéis llevarlo al Tártaro, será apresado allí por el resto de la eternidad.

Celestia y Luna se observaron antes de asentir, mandando a un pequeño grupo de guardias a llevarse al dragón apresado, cosa que hicieron con vacilación. Una vez solos, la princesa solar observo a Discord con alivio en sus ojos.

- Por un momento pensé que tú...

- Celestia, no tienes de que preocuparte, no pienso irme a ninguna parte. Excepto a reparar todo lo roto, esa batalla seguro que ha provocado desastres- dijo el draconequs con una sonrisa antes de elevarse y salir a reparar los daños.

Mientras lo observaba marcharse, Celestia pensó en alguna manera de agradecer a su hermano, y pronto, dio con una pequeña idea. Al girarse a ver a su hermana, supo que ella pensaba lo mismo.


Discord voló directamente al castillo de sus hermanas, ya que le habían citado allí esa misma tarde, y habían recalcado la importancia de llegar a la hora indicada, ni antes ni después. Los guardias del castillo le saludaron solemnemente, pues sabían que, no sólo era el hermano de sus princesas, sino que también salvo a todos de un dios destructivo. Frente a las grandes puertas que daban al salón del trono, estaba Fluttershy, quien miró sonriente a su amigo.

- Hola, querida Fluttershy- dijo Discord sonriente mientras la abrazaba.

- Hola Discord...- dijo la pegaso, abrazando con fuerza al draconequs, quizás más de lo normal.

- ¿Ocurre algo?

- Es que... pensar en todo lo que has pasado... es muy triste...

- Fluttershy...- Discord se separó para observar a su amiga detenidamente, limpiando una pequeña lágrima.- Eso está en el pasado, y supongo que ahora no tengo que fingir ser algo que no soy, puedo decirte que, pese no fuiste mi primera amiga, si que has sido una de las más grandes junto a Cake, y eso... es algo que ni los guerreros más fieros o los sabios más inteligentes han podido lograr.

Fluttershy asintió mientras sonreía cálidamente, abrazando a su amigo. Una vez se separaron, indicó al draconequs que entrara en la sala del trono, cosa que hizo de inmediato. Al abrir las puertas, se topo con algo un poco inesperado, una gran multitud de ponis, muchos de ellos periodistas, estaban frente a las princesas y el resto de las mane six. Algo curioso, Discord avanzó lentamente, ignorando los murmullos que surgían a su alrededor, y al llegar a la altura de su hermana solar, se dispuso a dar el teatro destinado a los que estaban fuera del círculo del castillo.

- Un placer veros, altezas- dijo con una sonrisa juguetona y una reverencia y en vez de verse seguido por la actitud osca que esperaba que Luna usara en ese momento o la indiferencia fingida de Celestia, lo que se encontró fue con una risita de la diosa lunar y una sonrisa de la solar.

- Lo mismo digo, hermano- contestó Celestia mientras avanzaba y le daba un cálido abrazo, ignorando a todos los presentes.

A ese se le unió Luna, y Discord solo podía pensar en que diablos les había pasado, observando a los periodistas que sacaban fotos sin descanso. Cuando se separaron, Celestia observo a sus ponis, dispuesta a acabar con la imagen de monstruo que había sobre su hermano mayor.

- Hoy estamos aquí de celebración, pues no sólo mi hermana y yo hemos recuperado a nuestro hermano más querido, el único que permaneció con nosotras en nuestra niñez- al instante, cientos de murmullos estallaron en la multitud, y Discord miró a su hermana con los ojos abiertos.

- Oye, ¿segura qué quieres...?

- Por no hablar- dijo Luna, interrumpiendo la pregunta de Discord- de como nos salvo de Ares, cosa que todos han podido notar. De no ser por Discord, todos y cada uno de los seres, no sólo de este planeta, sino de toda la creación, habrían sufrido un destino peor que la muerte.

- Por ello- Celestia camino lentamente hasta un vitrial oculto por una cortina roja, bastante nueva-, hoy será recordado por siempre, hoy declaramos a Discord parte de la familia real y lo nombramos... Salvador de Ecuestria.

La cortina cayó y mostró una vitrina que representaba al dios Ares en la parte inferior, amarrado por raíces negras y espinosas, y en lo alto, estaba Discord, triunfante ante su hermano. El señor del caos se acerco al vitrial, pasando una garra por su representación, sintiendo la gran diferencia con las otras, pues en esta, estaba retratado, no como un monstruo, sino como un héroe.

- Te la debía- dijo Celestia con una sonrisa.

Discord hizo lo mismo, alejándose un poco del vitrial y pasándose una garra por la barbilla.

- Es perfecta, Celestia, pero le falta un toque de caos. Si voy a ser representado como algo más que un monstruo o un tirano, lo seré como siempre lo he sido.

Discord alzó su pata de león y casqueo sus dedos, haciendo que dos antorchas surgieran al lado del vitrial como dos flores, girando sin parar en todas las direcciones posibles al tiempo que una llama eterna brillaba en ellas. En la imagen del vitrial hubo cambios, pues Ares empezó a retorcerse, las raíces de movieron como si estuvieran vivas y el draconequs adquirió movimiento.

- Así mejor, como en los antiguos templos changeling.

- ¿Y qué tiene que ver eso ahora?- susurro Applejack, recibiendo un golpe por parte de Rarity.

- ¿Listo para un banquete?- susurro Luna a su hermano, acercándose a el.

Discord sonrió mientras asentía, sintiendo que, por fin, las cosas marchaban bien.


En el Imperio de Cristal, Cadence se acostó en su cama, exhausta después de un viaje desde Canterlot, pues había tenido que ir a la celebración de la victoria de su tío Discord. Shining iría con ella más tarde, pues tenía unos cuantos asuntos que resolver antes, y la alicornio estaba demasiado cansada para discutir. Justo cuando estaba a punto de dormirse, sintió un ruido en su ventana, y al alzar la vista, vio una figura recortándose contra la noche. Alarmada, la princesa se levantó y se dirigió a la ventana con su cuerno preparado.

- ¿Quién eres tú? ¿Cómo has llegado aquí?

- Solo soy alguien que espera poder estar a tiempo de conseguir tu perdón.

Cadence dejó de alimentar el hechizo que tenía, pues se quedó en shock. Ella había escuchado esa voz hacía mucho tiempo, como un recuerdo lejano que resurgió a flote en ese momento, y sólo podía haber un poni al que le perteneciera esa voz.

- ¿Mamá?

Hécate se giro para observar a su hija con algunas lágrimas en sus ojos. Antes de poder decir nada, sintió el abrazo de la princesa, increíblemente fuerte. Con su corazón radiante de felicidad, se apretó contra su hija.

Acostado en una nube, Discord observo la escena entre madre e hija, con una gran sonrisa. Tenía pensado marcharse, pero un susurro lejano se escucho en el viento, traído desde las montañas. Con una ceja alzada, el señor del caos alzó el vuelo, alejándose del Imperio y acercándose al monte Everhoof, y cuanto más cerca, más claro oía el susurro.

- Discord... Discord...

Con una ligera idea de quién llamaba, Discord aceleró su vuelo, avanzando a una velocidad cada vez mayor, llegando a la mismísima cima de la montaña. Con precaucion, se acerco a la única estructura ahí presente, dos estatuas que representaban a aquellos que estaban antes de todo y estarán después de todo, regidores del cosmos y eternos protectores, Los Primeros... Solaris y Selena, colocados en el mismo punto en el que su presencia hizo contacto con Equs por vez primera. Al sentir su presencia, sus ojos de piedra se abrieron y un fulgor que cegaría a cualquier mortal se hizo presente, y al desaparecer, ambos dioses observaron sonrientes a su hijo, que se aproximó para abrazarle, al igual que sus padres hicieron lo mismo. Después de unos minutos, el señor del caso considero oportuno apartarse un poco.

- Pensé que estaríais enfadados conmigo, no me habéis hablado en mucho tiempo.

- Bueno... eso tómatelo como tu castigo- dijo Selena con un toque de reproche.- ¿Sabes lo qué fue tener que ocultar a tus hermanas la verdad?

- Sabemos que lo hiciste con la única intención de proteger a los ponis y a tus hermanas- continuó Solaris.- Pero había otros métodos de hacerlo, hijo mío.

- A mi me lo vas a contar- replicó Discord con una pequeña sonrisa.- Me lo ha estado recalcando todo aquel con el que me encuentro.

- Bueno, al menos has reparado tu error con creces- dijo Selena sonriente.- Nada me alegra más que ver a mis hijos al fin reunidos... al menos a la mayoría...

- Madre... Ares se lo buscó- dijo Discord mientras abrazaba a su madre, un tanto desconsolada.- No tienes que culparte por sus acciones.

- Lo sé, cariño, lo sé... pero lo hago, ya me comprenderás cuando seas padre.

- No gracias, ya tengo suficiente caos en mi vida- dijo el señor del caos mientras se separaba, dando una risa junto a sus padres, al menos hasta que se calmaron y Discord decidió ir al asunto principal.- Y... ¿por qué estáis aquí?

- Para felicitarte, Discord- hablo Solaris sonriente.- Has demostrado que, pese a tus errores, sigues siendo puro.

- ¿Eso es un insulto o un cumplido?- dijo el aludido con una ceja alzada.

- Obviamente que es un halago, lo que pasa que tu padre es un poco crudo al decirlo.

- Ey, soy directo, es muy distinto.

- Lo que tú digas cariño, lo que tú digas- dijo Selena con una sonrisa y dando unas palmadas en el lomo de su esposo con su ala.- Lo que quiso decir, es que pese a tu etapa de... villano... seguiste siendo tú, no permitiste que la farsa se convirtiera en realidad, y por ello, estamos orgullosos de ti.

La alicornio madre se adelanto para abrazar a su hijo, seguida del alicornio padre, y Discord lo acepto con sumo gusto, feliz de arreglar las cosas definitivamente con ellos. Tras separarse, Solaris dirigió su vista al horizonte antes de centrarse en su hijo nuevamente.

- Por desgracia, tenemos que irnos, pero volveremos para reunirnos con Celestia y Luna. Por favor, mándales recuerdos de nuestra parte y diles que pronto las visitaremos.

- Por supuesto, padre.

Con un asentimiento, y un último abrazo, ambos alicornios primigenios se giraron para colocarse nuevamente sobre el altar y dejar sus pétreos cuerpos, volviendo a ser unas simples estatuas. Con una sonrisa, Discord abandono la montaña, rumbo a Ecuestria, tenía una sorpresa que dar a sus hermanas.


Muchas gracias por leer este fic, espero que os haya gustado tanto como a mi me ha gustado escribirlo. Si os interesan mis historias, tengo unas cuantas más que podrían gustaros, desde unas cuantas adaptando Dc a my little pony (empezando por Batponi), como una con uno de los monstruos más grandes de la cultura popular, el hombre lobo, para esta historia, poni lobo, con Appleblom como protagonista. Hecgadle un vistazo, la última tiene sangre y muerte, no apto para sensibles. Muchas gracias, atentamente, Progiller.