Para qué negarlo, era un hecho que estaba nervioso puesto que no esperaba tan pronto ser el encargado del ropaje de alguien tan importante como un sultán -Relájate Haru-chan- parecía que sería imposible hacerlo -Hoy tomarás sus medidas- Esperaba recordar la forma enseñada por Makoto -Preguntale si tiene preferencia por alguno color, textura de la tela, zapatos, accesorios y demás para que te des una idea. Será fácil, solo debes calmarte- ¿Fácil? Si claro, fácil para el que tenía ya experiencia ¿Pero él qué? Él apenas y había completando un traje que le costó más de un mes y claro no tenía tanto tiempo para la elaboración -Yo iré con la princesa y después nos volveremos a reunir aquí para juntos hacer los diseños- Makoto mostró una gran sonrisa que intentaba calmarlo sin mucho éxito -Vamos- pero ya no había vuelta atrás y ambos salieron de la que ahora era su habitación durante su estancia en el palacio.

-Hey Haruka- ahí estaba el imponente pelirrojo esperando por él -¿Cómo pasaste la noche aquí?

-Bien- eso de conversar aún no era su gran cualidad

-¿Te sientes cómodo en el palacio?

-No lo se…

Rin se quedó mirándolo sin decir nada, quizás debió responder de otra manera o añadir algo más pero no sabía realmente que -Creo que deberías empezar a tomar las medidas para mi traje ¿No?

Exactamente eso es lo que debería estar haciendo y no andar perdiendo el tiempo pensando en qué tipo de conversación debía tener con el sultán -Si- debía recordar y enfocarse en lo que Makoto dijo que tendría que hacer

Recordado la manera de tomar medidas enseñadas por el castaño inició -¿Cómo conociste a Makoto?

-¿Eh?- ¿Ahora cómo contestaba?

-¿Dónde te encontró?

-Amm…- contaría modificando la verdad -En realidad fue Nish quien lo hizo.

-¿Nish?

-Si.

Comenzó a reír no creyéndolo -¡Me encanta ese animal! Es hermoso y orgulloso. ¿Qué fue lo que paso con Nish?

-Me encontró en una plaza, me tomó del cabello y no me soltó por lo que no hubo opción y me fui con ellos- en resumen eso fue lo que sucedió sin entrar en detalles

-¿Así de simple?- pareció incrédulo por el relato

-Si- pero era necesario apegarse a eso

-Tal vez tenga que aplicar ese tipo de tácticas para traer conmigo a los que me interesan- una vez más comenzó a reír

-Disculpe ¿Tiene algún color en específico preferido?- requería mayor información que solo las medidas para el traje

-Si y no me hables de usted- pareció disgustado -Me gusta el rojo y el negro

Haru lo anotó en su libreta de bocetos -Lo siento ¿Alguna preferencia en tela?

-No me gusta la tela afelpada así que cualquier otra está perfecta.

-¿Zapatos?

-Que sean cómodos

-¿Accesorios discretos o llamativos y ostentosos?

-Me encantan los llamativos, como este brazalete que traes ¿Dónde lo conseguiste?- sin previo aviso lo tomó de la muñeca mirando de cerca la joya que esperaba no intentará remover de su cuerpo

-Makoto me lo regaló.

-Vaya es de oro puro- murmuró aun sin intención de soltarlo -Debe apreciarte demasiado como para obsequiarte algo así de valioso

-No lo se- ya se sentía incómodo

-¡Oh! ¡No lo había notado!- se preocupó, ¿Notó sus tatuajes? Esperaba que no -Tus ojos- ¿Ojos? ¿Qué tenían sus ojos? -Son azules- dejó escapar el aire que por inercia aguantó -Parece que estoy mirando como el cielo y el mar se mezclan.

-¿Eh?- estaba aliviado y confundido

-Si, hermosos como el mar... ¡El mar!- repentinamente pareció emocionado -¡Es hermoso, ven vamos!- no hubo aviso ni tiempo de reaccionar pues el sultán corría con él tomándolo aun de la mano hacia alguna parte del palacio.

Fue arrastrado hasta una enorme puerta que fue abierta de golpe -¡Mira!

Era asombroso pero ¿Realmente era el mar? Recordaba estar muy lejos de él -¿Cómo?

-Increíble ¿Cierto?- si, lo era

-Fabricamos una réplica del mar, a pesar de que el mar es enorme pedí que esta piscina creará la ilusión de que era enorme a pesar de que no es así ¿Quieres nadar conmigo?- por supuesto que lo deseaba. Desde que pudo ingresar a la piscina de Makoto desarrolló un gusto por la natación que no sabía que tenía

Quería decir que si pero prefería negarse porque no estaba ahí para eso -Creo que será mejor en otro momento

-Tienes razón- se vio la desilusión en su mirada -Tengo más cosas que hacer. Eso de ser sultán te mantiene ocupado en tontería que no quieres hacer y no deja tiempo para divertirse ni relajarse

-¿Tal vez mañana?- ya no quería sentirse culpable rechazándolo

-Mañana…- murmuró pensando -¡Mañana es perfecto, Haré tiempo y nadaremos juntos!- nuevamente ahí estaba ese brillo de emoción

-Si- no estaba muy convencido si era correcto

-Oye tengo que irme ya, debo ir con mi consejero para tratar unos asuntos de la boda. Te veré mañana aquí- sin añadir nada más Rin se fue dejándolo con un sirviente que lo guió nuevamente a su habitación a la cual Makoto aun no arribaba.
Molesto por no avanzar en su diseño y no obtener mucha información se dejó caer sobre la cama e intentar visualizar lo que deseaba hacer sin embargo a pesar de no tener la intención se quedó profundamente dormido.

A decir verdad no supo cuánto durmió pero al abrir los ojos Makoto ya estaba ahí en la mesa con lápiz, colores y su libreta de bocetos pues al parecer el si tuvo suerte e inspiración -Hola Haru-chan ¿Cómo te fue?

No muy bien, era la respuesta -Al sultán le gusta el rojo y negro…- necesitaban recordar que más había dicho

-Si y le gustan los zapatos cómodos, los accesorios llamativos y no le gusta la tela que sea afelpada porque luego le da alergia a su piel y le sale salpullido- eso último no lo sabía pero ¿Cómo diablos supo lo que le dijo? -No te sorprendas, he trabajado con él y se lo esencial- sonriente confesó -Así que sabiendo eso para el vestido de la princesa usare colores que combinen con el rojo y negro aunque Rin debe ser el centro de atención por lo que no deben ser más llamativos.

¿Eso significaba que Makoto ya sabía que diseño haría? -¿Ya sabes cómo harás el vestido?

-La princesa dijo que hiciera el vestido acorde al traje de Rin así que no puedo empezar el diseño si tu aun no tienes idea- genial más presión, Makoto intento temprano tranquilizarlo pero ahora que le decía que su diseño dependía del suyo tuvo el efecto contrario porque no tenía nada y eso retrasaría al castaño estresandolo más -No pongas esa cara- ya no quería saber nada, solo quería volver a casa y estar todo el día con Nish y Chappy en el establo sin preocupaciones de traje, vestido y boda -Encontrarás tu inspiración y tu ritmo- Makoto se acercó envolviendo en sus brazos -Y una vez lo hagas me sorprenderás- acurrucandose intentó creer en sus palabras

-El sultán me invitó a nadar mañana- repentinamente soltó e igualmente el castaño deshizo el abrazo tomando distancia para mirarlo a los ojos, ya no se veía nada sereno -No pude negarme.

-Puedes hacerlo si no quieres ir.

-Es el sultán, sabes como es.

-Si, se como es pero si en realidad no quieres ir solo no aceptes su invitación- sin embargo si deseaba ir y Makoto lo notó -Buscaré algo que puedas usar para nadar- el castaño caminó hacia el equipaje hurgando entre su contenido

-Makoto…

-Solo se cuidadoso Haru-chan y no olvides porque estamos aquí.